- NACIONAL SINDICALISMO -



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Las bases del Nacional Sindicalismo fueron sentadas por Ramiro Ledesma Ramos (1905-1936), fundador de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalistas (J.O.N.S.), que se fusionaron con las Juntas Castellanas de Actuación Hispánica (J.C.A.H.), dirigidas por Onésimo Redondo. Las J.O.N.S. posteriormente se fusionaron con Falange Española, y así dieron lugar a F.E. de las J.O.N.S., que, aunque ahogado por los prejuicios, las circunstancias históricas, las mentiras y calumnias de la izquierda, sus revisionistas y sus cismas (Está desmenbrada en FE/La Falange, FE de las JONS, Falange Auténtica, Mesa Nacional Falangista y la Falange Española Independiente), sigue existiendo.


El Nacional Sindicalismo, es, efectivamente, derivado del fascismo (algo que muchos nacional sindicalistas se empeñan en negar hoy, en un intento por lavar su imagen debido a las malísimas connotaciones que al fascismo se le ha dado), pero con ciertos matices propios. No es, como se suele decir, una ideología reaccionaria, ni ultraconservadora ni de derechas, si no todo lo contrario: Es una ideología que propugna una revolución nacional que supere la lucha de clases y partidos y que nacionalice y socialice la economía.


No debe confundirse FE de las JONS con FET y de las JONS (con T de tradicionalista). Este último fue creado durante la guerra en el bando nacional mediante fusión de Tradicionalismo y Nacional Sindicalismo, por un Decreto de Unificación, ya que se hacía necesaria esta unión para evitar luchas internas que debilitaran al bando sublevado, como ocurrió en el bando gubernamental. Esta Unificaión, se hizo, no obstante, cuando todos los dirigentes originales de FE de las JONS habían muerto a manos del bando gubernamental, y por tanto, sin su consentimiento ni conocimiento. Tras la guerra, FET de las JONS fue el único partido, pero la Revolución Nacional Sindicalista pasó a ser la Obra Social Nacional Sindicalista, por lo que el auténtico Nacional Sindicalismo no se llevó a cabo salvo en algunos aspectos, siendo por tanto el Régimen del General Franco un régimen tradicionalista y capitalista que, sin embargo, la situación mundial y nacional exigía en aquellos momentos (derrota de los únicos aliados, las potencias del Eje; aislamiento internacional, etc.) Desde esta Web se reclama, por tanto, el auténtico Nacional Sindicalismo.



1. Puntos Iniciales del Nacional Sindicalismo

  1. ESPAÑA

Falange Española cree resueltamente en España. España no es un territorio, ni un agregado de hombres y mujeres. España es, ante todo, UNA UNIDAD DE DESTINO. Una realidad histórica. Una entidad verdadera en sí misma, que supo cumplir –y aún tendrá que cumplir– misiones universales.

Por tanto, España existe:

  • Como algo DISTINTO a cada uno de los individuos y de las clases y de los grupos que la integran.
  • Como algo SUPERIOR a cada uno de esos individuos, clases y grupos, y aun al conjunto de todos ellos.

Luego España, que existe como realidad distinta y superior, ha de tener sus fines propios.

Son esos fines:

  • La permanencia en su unidad.
  • El resurgimiento de su vitalidad interna.
  • La participación, con voz preeminente, en las empresas del mundo.
  1. DISGREGACIONES DE ESPAÑA

Para cumplir esos fines, España tropieza con un gran obstáculo: está dividida:

  • Por los separatismos locales.
  • Por las pugnas entre los partidos políticos.
  • Por la lucha de clases.

El separatismo ignora u olvida la realidad de España. Desconoce que España es, sobre todo, una gran UNIDAD DE DESTINO. Los separatistas se fijan en si hablan lengua propia, en si tienen características raciales propias, en si su comarca presenta clima propio o especial fisonomía topográfico. Pero –habrá que repetirlo siempre– una nación no es una lengua, ni una raza, ni un territorio. Es una UNIDAD DE DESTINO EN LO UNIVERSAL. Esa unidad de destino se llamó y se llama España. Bajo el signo de España cumplieron su destino –unidos en lo universal– los pueblos que la integran. Nada puede justificar que esa magnífica unidad creadora de un mundo se rompa.

Los partidos políticos ignoran la unidad de España porque la miran desde el punto de vista de un interés PARCIAL.

  • Unos están a la DERECHA.
  • Otros están a la IZQUIERDA.

Situarse así ante España es ya desfigurar su verdad. Es como mirarla con sólo el ojo izquierdo o con sólo el ojo derecho: de REOJÓ. Las cosas bellas y claras no se miran así, sino con los dos ojos, sinceramente DE FRENTE. No desde un punto de vista parcial, de partido, que ya, por serio, deforma lo que se mira. Sino desde un punto de vista TOTAL, de Patria, que al abarcarla en su conjunto corrige nuestros defectos de visión. La lucha de clases ignora la unidad de la Patria, porque rompe la idea de la producción nacional como conjunto.

  • Los patronos se proponen, en estado de lucha, ganar más.
  • Los obreros, también.

Y, alternativamente, se tiranizan.

  • En las épocas de crisis de trabajo, los patronos abusan de los obreros.
  • En las épocas de sobra de trabajo, o cuando las organizaciones obreras son muy fuertes, los obreros abusan de los patronos.

Ni los obreros ni los patronos se dan cuenta de esta verdad: Unos y otros son cooperadores en la obra conjunta de la PRODUCCION NACIONAL. No pensando en la producción nacional, sino en el interés o en la ambición de cada clase, acaban por destruirse y arruinarse patronos y obreros.

  1. CAMINO DEL REMEDIO

Si las luchas y la decadencia nos vienen de que se ha perdido la idea permanente de España, el remedio estará en restaurar esa idea. Hay que volver a concebir a España como realidad existente por sí misma.

  • Superior a las diferencias entre los pueblos.
  • A las pugnas entre los partidos.
  • A la lucha de clases.

Quien no pierda de vista esa afirmación de la realidad superior de España verá claros todos los problemas políticos.

  1. EL ESTADO

Algunos conciben al Estado como un simple mantenedor del orden, como un espectador de la vida nacional que sólo toma parte en ella cuando el orden se perturba, pero que no cree resueltamente en ninguna idea determinada. Otros aspiran a adueñarse del Estado para usarlo, incluso tiránicamente, como instrumento de los intereses de su grupo o de su clase. El Nacional Sindicalismo no quiere ninguna de las dos cosas: ni el Estado indiferente, mero policía, ni el Estado de clase o grupo.Quiere un Estado creyente en la realidad de España. Un Estado que, al servicio de esa idea, asigne a cada hombre, a cada clase y a cada grupo, sus tareas, sus derechos y sus sacrificios. Un Estado de TODOS; es decir, que no se mueva sino por la consideración de esa idea permanente de España; nunca por la sumisión al interés de una clase ni de un partido.

  1. SUPRESIÓN DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS

Para que el Estado no pueda nunca ser de un partido hay que acabar con los partidos políticos. Los partidos políticos se producen como resultado de una organización política falsa: el régimen parlamentario. En el Parlamento, unos cuantos señores dicen representar a quienes los eligen. Pero la mayor parte de los electores no tienen nada común con los elegidos: ni son de las mismas familias, ni de los mismos municipios, ni del mismo gremio. Unos pedacitos de papel depositados cada dos o tres años en unas urnas son la única razón entre el pueblo y los que dicen representarle. Para que funcione esa máquina electoral, cada dos o tres años hay que agitar la vida de los pueblos de un modo febril. Los candidatos vociferan, se injurian, prometen cosas imposibles. Los bandos se exaltan, se increpan. Los más feroces odios son azuzados en esos días. Nacen rencores que durarán acaso para siempre y harán imposible la vida en los pueblos. Pero a los candidatos triunfantes, ¿qué les importan los pueblos? Ellos se van a la capital, a brillar, a salir en los periódicos y a gastar su tiempo en discutir cosas complicadas, que los pueblos no entienden. ¿Para qué necesitan los pueblos de esos intermediarios políticos? ¿Por qué cada hombre, para intervenir en la vida de su nación, ha de afiliarse a un partido político o votar las candidaturas de un partido político?

  • Todos nacemos en UNA FAMILIA.
  • Todos vivimos en un MUNICIPIO.
  • Todos trabajamos en un OFICIO o PROFESIÓN.

Pero nadie nace ni vive, naturalmente, en un partido político. El partido político es una cosa ARTIFICIAL que nos une a gentes de otros municipios y de otros oficios con los que no tenemos nada de común, y nos separa de nuestros convecinos y de nuestros compañeros de trabajo, que es con quienes de veras convivimos. Un Estado verdadero, como el que quiere el Nacional Sindicalismo, no estará asentado sobre la falsedad de los partidos políticos ni sobre el Parlamento que ellos engendran.

Estará asentado sobre las auténticas realidades vitales:

  • La familia.
  • El Municipio.
  • El Sindicato..

Así, el nuevo Estado habrá de reconocer la integridad de la familia, como unidad social; la autonomía del Municipio, como unidad territorial, y el sindicato, el gremio, la corporación, como bases auténticas de la organización total del Estado.

  1. LA SUPERACIÓN DE LA LUCHA DE CLASES

El nuevo Estado, la República Sindical, no se inhibirá cruelmente de la lucha por la vida que sostienen los hombres. No dejará que cada clase se las arregle como pueda para librarse del yugo de la otra o para tiranizaría. El nuevo Estado, por ser de todos, considerará como fines propios los fines de cada uno de los grupos que lo integren y velará como por sí mismo por los intereses de todos. La riqueza tiene como primer destino mejorar las condiciones de vida de los más; no sacrificar a los más para lujo y regalo de los menos. El trabajo es el mejor título de dignidad civil. Nada puede merecer más la atención del Estado que la dignidad y el bienestar de los trabajadores. Así, considerará como primera obligación suya, cueste lo que cueste, proporcionar a todo hombre trabajo que le asegure no sólo el sustento, sino una vida digna y humana. Eso no lo hará como limosna, sino como cumplimiento de un deber. Por consecuencia, ni las ganancias del capital –hoy a menudo injustas– ni las tareas del trabajo estarán determinadas por el interés o por el poder de la clase que en cada momento prevalezca, sino por el interés conjunto de la producción nacional y por el poder del Estado. Las clases no tendrán que organizarse en pie de guerra para su propia defensa, porque podrán estar seguras de que el Estado velará sin titubeo por todos sus intereses justos. Pero sí tendrán que organizarse en pie de paz los sindicatos y los gremios, porque los sindicatos y los gremios, hoy alejados de la vida pública por la interposición artificial del Parlamento y de los partidos políticos, pasarán a ser órganos directos del Estado.

En resumen:

  • La actual situación de lucha considera a las clases como divididas en dos bandos, con diferentes y opuestos intereses.
  • El nuevo punto de vista considera a cuantos contribuyen a la producción como interesados en una misma gran empresa común.
  1. EL INDIVIDUO

El Nacional Sindicalismo considera al hombre como conjunto de un cuerpo y un alma; es decir, como capaz de un destino eterno, como portador de valores eternos. Así, pues, el máximo respeto se tributa a la dignidad humana, a la integridad del hombre y a su libertad. Pero esta libertad profunda no autoriza a tirotear los fundamentos de la convivencia pública. No puede permitirse que todo un pueblo sirva de campo de experimentación a la osadía o a la extravagancia de cualquier sujeto.

  • Para todos, la libertad verdadera, que sólo se logra por quien forma parte de una nación fuerte y libre.
  • Para nadie, la libertad de perturbar, de envenenar, de azuzar las pasiones, de socavar los cimientos de toda duradera organización política.

Estos fundamentos son:

  • La Autoridad.
  • La Jerarquía.
  • El Orden..

Si la integridad física del individuo es siempre sagrada, no es suficiente para darle una participación en la vida pública nacional. La condición política del individuo sólo se justifica en cuanto cumple una función dentro de la vida nacional.

Sólo estarán exentos de tal deber los impedidos.

Pero los parásitos, los zánganos, los que aspiran a vivir como convidados a costa del esfuerzo de los demás, no merecerán la menor consideración del Estado nuevo.

  1. LO ESPIRITUAL

El Nacional Sindicalismo no puede considerar la vida como un mero juego de factores económicos. No acepta la interpretación materialista de la Historia. Lo espiritual ha sido y es el resorte decisivo en la vida de los hombres y de los pueblos. Aspecto preeminente de lo espiritual es lo religioso. Ningún hombre puede dejar de formularse las eternas preguntas sobre la vida y la muerte, sobre la creación y el más allá. A esas preguntas no se puede contestar con evasivas; hay que contestar con la afirmación o con la negación. España contestó siempre con la afirmación católica. Por su sentido de CATOLICIDAD, de UNIVERSALIDAD, ganó España al mar y a la barbarie continentes desconocidos. Los ganó para incorporar a quienes los habitaban a una empresa universal. Así, pues, toda reconstrucción de España ha de tener un sentido católico.

  • Esto no quiere decir que vayan a renacer las persecuciones contra quienes no lo sean. Los tiempos de las persecuciones religiosas han pasado.
  • Tampoco quiere decir que el Estado vaya a asumir directamente funciones religiosas que correspondan a la Iglesia,
  • Ni menos que vaya a tolerar intromisiones o maquinaciones de la Iglesia, con daño posible para la dignidad del Estado o para la integridad nacional.

Quiere decir que el Estado nuevo se inspirará en el espíritu religioso católico tradicional en España y concordará con la Iglesia las consideraciones y el amparo que le son debidos, sin llegar a declarar la confesionalidad del Estado.

  1. LA CONDUCTA

Esto es lo que quiere el Nacional Sindicalismo, y por la tanto, la República Sindical basada en este sistema político-económico. Los españoles dispuestos a luchar por este modelo de Estado:

  • Habrán de considerar la vida como milicia: disciplina y peligro, abnegación y renuncia a toda vanidad, a la envidia, a la pereza y a la maledicencia, y al mismo tiempo servirán ese espíritu de una manera alegre y responsable.
  • La violencia puede ser lícita cuando se emplee por un ideal que la justifique.
  • La razón, la justicia y la Patria serán defendidas por la violencia cuando por la violencia –o por la insidia– se las ataque. Pero el Nacional Sindicalismo nunca empleará la violencia como instrumento de opresión.

Mienten quienes anuncian –por ejemplo– a los obreros una tiranía. Todo lo que es Nacional Sindicalismo es unión, cooperación animosa y fraterna, amor y camaradería.



2. Puntos Programáticos del Nacional Sindicalismo

  • Defender la unidad de España contra todo separatismo o disgregación, con una división administrativa basada en la Provincia y el Municipio.
  • Rechazar y superar tanto el capitalismo liberal, como el comunismo, ambos de fondo materialista; la lucha de clases y todo intento de enfrentar a los españoles en bandos enemigos.
  • Mantener una posición que no es de izquierda ni de derecha, y si de convivencia política y de colaboración con otras asociaciones y grupos.
  • Afirmar la libertad y la dignidad del hombre, llevando a su plenitud el reconocimiento y la regulación orgánica de los derechos y deberes que las conforman.
  • Luchar por la paz y la justicia social; y a este fin, evitar no solo la frustración económica, sino también la cultural de nuestro pueblo, ofreciéndole la igualdad de oportunidades, sin discriminaciones sociales o económicas, y un nivel general de cultura que le coloque en condiciones de influir en las decisiones del poder y de comprender las consecuencias de sus actos individuales.
  • Propugnar que la Universidad no sea una mera oficina expendedora de títulos, sino que recobre supuesto rector de los rumbos espirituales de la sociedad, como organismo vivo, de formación integral al servicio del pueblo español.
  • Impulsar el protagonismo de la juventud, abriéndole nuevos horizontes para su participación en la vida española.
  • Proclamar la plena capacidad jurídica, política, social y laboral de la mujer española.
  • Proteger decididamente a la familia como célula básica de la sociedad, con medidas de auténtica eficacia económica, moral, jurídica y social, dirigidas a luchar contra la erosión constante a que está sometida esta primordial institución.
  • Exigir que la riqueza cumpla su primordial destino de servir al pueblo español, impidiendo y aun sancionando todo abuso, privilegio o explotación por parte de quienes la posean.
  • Reconocer e impulsar la propiedad privada, armonizándola con la cooperativa comunal, social y sindical, pero sin confundirla con el capitalismo especulador.
  • Impulsar firmemente el desarrollo de la participación popular, a través de la familiar, el municipio y el sindicato en todas las instituciones, a fin de que tengan la autenticidad , eficacia y representatividad a que tienen derecho.
  • Robustecer la vida de los municipios y armonizar las peculiaridades de los pueblos, comarcas y regiones en la unidad de destinos que, dentro de lo universal, España representa.
  • Imponer el respeto al principio de autoridad con garantía de la libertad y de la dignidad humanas que no pueden existir sin un orden mantenido por aquel y restablecer el sentido de la responsabilidad, erradicando al propio tiempo de nuestra sociedad las lacras de la violencia y del terrorismo.
  • Potenciar las fuerzas armadas como salvaguarda de lo permanente y garantía de la libertad del pueblo, y propiciar que, a imagen de las tradicionales virtudes castrenses, un sentido de servicio informe la vida española.
  • Dedicar a la política naval la atención especial que tanto en lo militar como en lo social y económico exige la importancia histórica, geográfica y estratégica que tiene España en el mar.
  • Impulsar la actividad del sindicalismo cono sus características ineludibles de unidad, autonomía, representatividad e institucionalización tanto para la defensa de los derechos de los trabajadores como del que les asiste de participar, sin mediatización política alguna, en las instituciones publicas y en los demás órganos de la Administración.
  • Estimular una conciencia nacional hacia el campo y sus problemas, y facilitar a cuantos en el viven y trabajan, soluciones que les permitan una vida digna y próspera, para que la tierra , en condiciones justas, pase a ser de quienes directamente la trabajas; y en suma dar a la vida campesina justicia, seguridad y modernidad, desarrollando una política de industrialización y capitalización de la producción agraria, y de vigilancia efectiva de la distribución de los productos, para evitar la manipulación, de precios o adulteraciones en la cantidad o calidad de aquellos.
  • Estimular la reforma de la empresa y , en general, de estructuras económicas y sociales, en el sentido de lograr la participación de todos los sectores que intervienen en el proceso productivo, la justa distribución de plusvalías derechos y responsabilidades; y evitar que la pequeña mediana empresa sea absorbida por el capitalismo especulador.
  • Emprender una campaña infatigable de repoblación ganadera y forestal, sancionando con severas medidas a quienes la entorpezcan e incluso acudiendo a la forzosa movilización temporal de toda la juventud española para esta histórica tarea de reconstruir la riqueza patria.
  • El Estado podrá expropiar sin indemnización las tierras cuya propiedad haya sido adquirida o disfrutada ilegítimamente.
  • Será designio preferente del Estado Nacionalsindicalista, en su forma de República Sindical la reconstrucción de los patrimonios comunales de los pueblos.
  • Es misión esencial del Estado, mediante una disciplina rigurosa de la educación, conseguir un espíritu nacional fuerte y unido e instalar en el alma de las futuras generaciones la alegría y el orgullo de la patria. Todos los hombres recibirán una educación premilitar que les prepare para el honor de incorporarse al ejército nacional y popular de España.
  • La cultura se organizará en forma que no se malogre ningún talento por falta de medios económicos. Todos lo que lo merezcan tendrán fácil acceso, incluso a los estudios superiores.
  • Nuestro movimiento incorpora el sentido católico -de gloriosa tradición y predominante en España- a la reconstrucción Nacional. La Iglesia y el Estado concordarán sus facultades respectivas, sin que se admita intromisión o actividad alguna que menoscabe la dignidad del Estado o de la integridad nacional.
  • El Nacional Sindicalismo pretende un orden nuevo, enunciado en los anteriores principios. Para intentarlo en pugna con las resistencias del orden vigente, aspira a la Revolución Nacional.



3. Ética Nacional Sindicalista

  1. LA COOPERACIÓN SOCIAL: EL GRUPO, EL EQUIPO, LA TAREA COMÚN

Todos, más o menos, necesitamos la cooperación de los demás. Ejemplo: en la escuela estamos reunidos en grupos o secciones. ¿Quién no ha necesitado la goma, la pluma o el lápiz del compañero o su ayuda para resolver un ejercicio?

De esta necesidad de cooperación surge el equipo o conjunto organizado en que cada uno cumple una misión y todos juntos realizan con mayor facilidad una tarea común. Ejemplo: varios niños se ponen de acuerdo. para realizar un trabajo, poniendo cada uno en él su especialidad.

Para que un equipo funcione bien, es preciso. que entre sus miembros exista amistad y compañerismo ; sin un comportamiento cariñoso, correcto, respetuoso y servicial, nada bueno se puede lograr.

Pues bien, esto mismo ocurrirá, cuando seamos hombres. Necesitaremos de los demás. Por ello debemos aprender a vencer nuestros malos impulsos e ir fomentando los hábitos de cooperación para así contribuir a la construcción de una España mejor y más bella.

  1. EL JUICIO SOBRE EL PRÓJIMO. LA JUSTICIA

Decía un ilustre pensador: “Juan no es lo que a primera vista parece. En él hay tres Juanes: primero, el Juan que creen los demás que es; segundo, el Juan que él cree ser, y tercero, el Juan que realmente es. “

Esto quiere decir que, al juzgar a los demás, debemos andar con mucho cuidado. A veces no son lo que aparentan, ni nosotros somos lo que creemos ser. Debemos juzgar al prójimo lo menos posible, y, cuando lo hagamos, procuremos hacerlo con conocimiento de causa y con justicia. El principio de “Piensa mal. y acertarás” debemos desecharlo por completo. Es falso y nefasto.

El juzgar a los demás precipitadamente hace que con frecuencia seamos injustos. Si tenemos que hablar del prójimo, meditemos bien nuestras palabras y procuremos hacerlo con delicadeza.

Censurar es fácil; pero es feo. Procurar comprender los actos del prójimo es más difícil; pero es más hermoso y, sobre todo, más justo.

  1. LA OPINIÓN, EL DIÁLOGO Y LA GENEROSIDAD

Cuando nuestra opinión sobre una cosa no coincida con la opini6n de los demás, ¿qué debemos hacer?

Pues veréis: en primer lugar, debemos escuchar serenamente y sin ánimo de polémica la opinión de los demás. Después, con sinceridad y justicia, reconocer la raz6n ajena o tratar de hacer comprender la nuestra por medio de un Diálogo sereno. Y si ninguna cosa puede ser, paciencia.

Lo que nunca debemos hacer es discutir a voces o con irritación. La sensatez debe presidir nuestro diálogo con los demás y la educación debe resplandecer en nuestros modales. Pensemos que el compañero o el vecino no tiene por qué opinar como nosotros. Seamos comprensivos, tolerantes y generosos. Respetando sus opiniones, él respetará las nuestras y, por este camino, la paz reinará entre nosotros y será más fácil llegar a un acuerdo.

  1. LA SOLIDARIDAD SOCIAL Y LA JUSTICIA SOCIAL

Todos los españoles debemos sentirnos hermanos. Como tales, debemos compartir las alegrías y penas de los demás, socorriéndoles en sus necesidades y poniendo nuestra inteligencia o trabajo al servicio del bien común.

En esto consiste la solidaridad social y nacional. Todo aquel que no aporta gustoso su esfuerzo y sacrificio en pro de la colectividad, es indigno de vivir en sociedad.

Para regular los derechos y obligaciones de todos los que con su trabajo cooperan al bien común, el Estado español implantará la justicia social. Por medio de ella recibirá bienes de los ciudadanos y da a cada uno lo que le corresponde sin mermar los derechos de nadie.

Es natural que el que aporta más a la obra colectiva reciba más. Pero no se puede consentir que, por egoísmo, el fuerte abuse del débil o el parásito se aproveche del esfuerzo de los demás.

  1. COMPETENCIA SOCIAL, LIMPIA Y NOBLE

En virtud de la solidaridad social, debemos contribuir con nuestro esfuerzo al bien colectivo y. sacrificar, en justa medida, nuestro bienestar para mejorar el de los demás. Esto es cristiano y meritorio.

Ahora bien: la solidaridad social no excluye la competencia social, limpia y noble. Cada cual puede y debe procurar para si y para los suyos el mayor bienestar posible, siempre que para lograrlo no recurra a medios ilícitos.

Es justo, por lo tanto, que un obrero dentro de su taller se procure un ascenso a base de trabajo constante, honrado y perfecto. Es igualmente justo que una persona busque mayor consideración y bienestar, si cada día se superar en su trabajo y se perfecciona moralmente.

Lo que no se puede pretender ni tolerar es querer ascender en la vida, .mejorar de categoría social recurriendo a la intriga, a la adulación o aprovechándonos del esfuerzo y mérito de los compañeros. Esto es injusto y deshonroso. Nadie que tenga dignidad debe intentarlo.

  1. VALOR DE LA DIGNIDAD HUMANA

Se entiende por dignidad la corrección y el decoro de las personas en la manera de comportarse. Así, decimos que obra dignamente el que actúa con moralidad y justicia. En cambio, decimos que es indigno el que con sus actos no se hace merecedor del cargo o confianza que se le ha concedido.

La dignidad humana es algo tan importante que por nada del mundo debemos perder. De poco nos valdrá obtener ascensos y ganar dinero si para lograrlo tenemos que faltar a nuestro deber perjudicando a los demás.

Sea cual fuere el puesto que ocupemos en la vida, ocupémosle dignamente; es decir, por nuestros merecimientos. No hagamos desde él nunca nada que no esté de acuerdo con la moral.

Pero no basta ser dignos. Es preciso que respetemos la dignidad de los demás, no censurando con ligereza sus actos. La censura sólo es licita cuando estemos obligados a . hacerla y nos conste la malicia de la acción censurada.

  1. EL HONOR, HONOR INDIVIDUAL Y HONOR COLECTIVO

El honor es una cualidad moral que nos lleva al perfecto cumplimiento de nuestros deberes con respecto a los demás y a nosotros mismos.

Ahora bien: el honor – patrimonio del alma – puede ser adquirido por nosotros mismos o heredado de nuestros antepasados. Es adquirido por nosotros mismos, cuando por nuestro mérito, trabajo y afán de superación nos hacemos merecedores del aplauso ajeno. Es heredado cuando nuestros antepasados lo han tenido y nos lo transmiten con su apellido.

Cuando el honor es patrimonio de una persona se llama individual. En cambio, cuando afecta a varias, es colectivo.

De todos los honores colectivos, el más transmisible es el honor nacional; es decir, el que hemos recibido de nuestros compatriotas a través de la Historia. Pero este honor, más que un derecho, es una obligación, pues nos impone el sagrado deber de ser españoles, de no hacer nada que pueda empañar la gloria de la Patria y de aumentar su prestigio ante el mundo con nuestra corrección y espíritu de servicio y sacrificio.

  1. EL TRABAJO COMO ACCESO A UNA POSICIÓN INICIAL

Para que una sociedad sea perfecta, dentro de ella tiene que haber unos que manden y otros que obedezcan.

Así, dentro de la escuela el maestro ordena el trabajo y los alumnos lo realizan siguiendo sus normas; en el taller, la misión del maestro la ejerce el jefe, y en los pueblos, provincias y naciones, las autoridades competentes.

Los que mandan tienen la obligación de procurar el bien común, administrar justicia y tratar a los subordinados con bondad y respeto. Los que obedecen, deben cumplir lo mejor que puedan las órdenes recibidas, ser fieles a sus jefes y colaborar con los demás en la prosperidad y buena marcha de la empresa. De la unión y mutua comprensión entre los que mandan y obedecen surge la ilusión por la obra bien hecha de la empresa común. Cumplamos pues, nuestra misión en el seno de la comunidad y recibiremos como premio la felicidad que siempre proporciona el deber cumplido.

Todos los españoles, por el hecho de serlo, tenemos el deber de amar a nuestra Patria: a España.

Ahora bien: el amor debemos demostrarlo con obras, poniendo nuestras ilusiones y trabajos al servicio de ella. El estudiante, el obrero, el técnico, el empresario, etc., que cumpla con su deber, puede decir que sirve y ama a España. Pero para que España sea cada día más fuerte y gloriosa. Esto no es suficiente. Es preciso que la amemos con un amor de perfecci6n; que no nos conformemos con lo que ya es, sino que aspiremos a hacerla más próspera, poniendo en nuestro trabajo un constante espíritu de supera Por otra parte, es indispensable evitar las rivalidades regionales y de todo género. Sólo uniéndonos en apretado haz, colaborando estrechamente con nuestros compatriotas, podremos lograr la prosperidad de España y el bienestar individual de cada español.

  1. LA ASOCIACIÓN Y EL SINDICATO

Desde muy antiguo, los hombres que trabajaban en un mismo ramo de la producción se reunieron en. gremios para prestarse colaboraci6n, defender sus derechos y poder resolver mejor sus problemas.

Estas asociaciones o gremios tenían sus reglamentos, sus jerarquías y su Santo Patrón. Vivian en perfecta hermandad y durante la Edad Media alcanzaron gran esplendor.

Más tarde, el liberalismo, al introducir la lucha de clases, acabó con los gremios, pues los trabajadores, en lugar de agruparse por oficios, se agruparon en partidos políticos para luchar contra las demás clases sociales. El Nuevo Estado resucitará los antiguos gremios en forma de sindicato. En ellos, empresarios, patronos, técnicos y obreros, agrupados por ramas de producción, trabajan unidos por el bien colectivo y por medio de sus representantes presentan sus justas aspiraciones al Estado para que éste las resuelva teniendo en cuenta el supremo bien de la Patria.



4. El Modelo de Estado Nacional Sindicalista

En el verano de 1934, José Antonio Primo de Rivera y Pedro Sainz Rodríguez establecieron el siguiente acuerdo por escrito sobre "El nuevo Estado español":

  • El Estado no es un testigo de la vida de la nación ni un guardián de su cauce; es el conductor de la vida nacional al servicio de su doctrina.
  • La variedad tradicional de las regiones españolas se integrará en una unidad armónica al servicio de la continuidad histórica nacional.
  • El Estado español no estará subordinado a ninguna exigencia de clase. Las aspiraciones de clase serán amparadas condicionándolas al interés total de la nación.
  • La libertad es una categoría permanente que ha de respetarse. El liberalismo es una actitud errónea, ya superada, del sentido de la libertad. Las libertades tradicionales de los españoles serán conjugadas en un sistema de autoridad, jerarquía y orden.
  • La condición política del individuo se justifica solamente cuando cumple una función dentro de la vida nacional. Por tanto, se proscribe el sufragio inorgánico y la necesidad de los partidos políticos como instrumentos de intervención en la vida pública.
  • La representación popular se establecerá sobre la base de los municipios y de las corporaciones.
  • Todo español podrá exigir que se le asegure mediante su trabajouna vida humana y digna.
  • Ante la realidad histórica de que el régimen religioso y el sentido de la catolicidad son elementos sustantivos de la formación de la nacionalidad española, el Estado incorpora a sus filas el amparo a la religión católica, mediante pactos previamente concordados con la iglesia.
  • Será fin primordial del Estado recobrar para España el sentido universal de su cultura y de su historia.
  • La violencia es lícita al servicio de la razón y de la justicia.



5. Resúmen de la Política Nacional Sindicalista

  • La rotunda unidad de España.
  • Imponer a las personas y a los grupos sociales el deber de subordinarse a los fines de la Patria.
  • Máximo respeto para la tradición religiosa de nuestra raza.
  • Expansión imperial de España y política nacional de prestigio en el extranjero.
  • Sustitución del régimen parlamentario español de autoridad, que tenga su base en el apoyo armado de nuestro partido y en el auxilio moral y material del pueblo.
  • Ordenación racional y eficaz de la administración pública.
  • El exterminio y la disolución de los partidos marxistas, considerándolos antinacionales y traidores.
  • La acción directa del partido.
  • La sindicación obligatoria de todos los productores, como base de las corporaciones hispanas de trabajo, de la eficacia económica y de la unanimidad social española que el Estado Nacionalsindicalista afirmará como su primer triunfo.
  • El sometimiento de la riqueza a las conveniencias nacionales; es decir, a la pujanza de España y a la prosperidad del pueblo.
  • Que las corporaciones económicas y los sindicatos sean declarados organismos bajo la especial protección del Estado.
  • Que el Estado garantice a todos los trabajadores españoles su derecho al pan, a la justicia y a la vida digna.
    El incremento de la explotación comunal y familiar de la tierra. Lucha contra la propaganda antinacional y anárquica en los campos españoles.
  • La propagación de la cultura hispánica entre las masas.
  • El examen implacable de las influencias extranjeras en nuestro país y su extirpación radical.
  • Penas severísimas para aquellos que especulen con la miseria y la ignorancia del pueblo.
  • Castigo riguroso para aquellos políticos que favorezcan traidoramente la desmembración nacional.
  • Que los mandos políticos de más alta responsabilidad sean confiados, de un modo preferente, a la juventud de la Patria; es decir, a los españoles menores de cuarenta y cinco años.

FUENTE: admiralscheer




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