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- NACIONAL SINDICALISMO
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Las bases del Nacional Sindicalismo fueron
sentadas por Ramiro Ledesma Ramos (1905-1936), fundador de las Juntas de
Ofensiva Nacional Sindicalistas (J.O.N.S.), que se fusionaron con las Juntas
Castellanas de Actuación Hispánica (J.C.A.H.), dirigidas por
Onésimo Redondo. Las J.O.N.S. posteriormente se fusionaron con Falange
Española, y así dieron lugar a F.E. de las J.O.N.S., que, aunque
ahogado por los prejuicios, las circunstancias históricas, las mentiras
y calumnias de la izquierda, sus revisionistas y sus cismas (Está
desmenbrada en FE/La Falange, FE de las JONS, Falange Auténtica, Mesa
Nacional Falangista y la Falange Española Independiente), sigue existiendo.
El Nacional Sindicalismo, es, efectivamente, derivado del fascismo (algo
que muchos nacional sindicalistas se empeñan en negar hoy, en un
intento por lavar su imagen debido a las malísimas connotaciones
que al fascismo se le ha dado), pero con ciertos matices propios. No es,
como se suele decir, una ideología reaccionaria, ni ultraconservadora
ni de derechas, si no todo lo contrario: Es una ideología que propugna
una revolución nacional que supere la lucha de clases y partidos
y que nacionalice y socialice la economía.
No debe confundirse FE de las JONS con FET y de las JONS
(con T de tradicionalista). Este último fue creado durante la guerra
en el bando nacional mediante fusión de Tradicionalismo y Nacional
Sindicalismo, por un Decreto de Unificación, ya que se hacía
necesaria esta unión para evitar luchas internas que debilitaran al
bando sublevado, como ocurrió en el bando gubernamental. Esta Unificaión,
se hizo, no obstante, cuando todos los dirigentes originales de FE de las
JONS habían muerto a manos del bando gubernamental, y por tanto, sin
su consentimiento ni conocimiento. Tras la guerra, FET de las JONS fue el
único partido, pero la Revolución Nacional Sindicalista pasó
a ser la Obra Social Nacional Sindicalista, por lo que el auténtico
Nacional Sindicalismo no se llevó a cabo salvo en algunos aspectos,
siendo por tanto el Régimen del General Franco un régimen tradicionalista
y capitalista que, sin embargo, la situación mundial y nacional exigía
en aquellos momentos (derrota de los únicos aliados, las potencias
del Eje; aislamiento internacional, etc.) Desde esta Web se reclama, por
tanto, el auténtico Nacional Sindicalismo.
1. Puntos Iniciales del Nacional
Sindicalismo
- ESPAÑA
Falange Española cree resueltamente
en España. España no es un territorio, ni un agregado de hombres
y mujeres. España es, ante todo, UNA UNIDAD DE DESTINO. Una realidad
histórica. Una entidad verdadera en sí misma, que supo cumplir
–y aún tendrá que cumplir– misiones universales.
Por tanto, España existe:
- Como algo DISTINTO a cada uno de los individuos y de las clases
y de los grupos que la integran.
- Como algo SUPERIOR a cada uno de esos individuos, clases y
grupos, y aun al conjunto de todos ellos.
Luego España, que existe como realidad
distinta y superior, ha de tener sus fines propios.
Son esos fines:
- La permanencia en su unidad.
- El resurgimiento de su vitalidad interna.
- La participación, con voz preeminente, en las empresas
del mundo.
- DISGREGACIONES DE ESPAÑA
Para cumplir esos fines, España
tropieza con un gran obstáculo: está dividida:
- Por los separatismos locales.
- Por las pugnas entre los partidos políticos.
- Por la lucha de clases.
El separatismo ignora u olvida la realidad
de España. Desconoce que España es, sobre todo, una gran UNIDAD
DE DESTINO. Los separatistas se fijan en si hablan lengua propia, en si
tienen características raciales propias, en si su comarca presenta
clima propio o especial fisonomía topográfico. Pero –habrá
que repetirlo siempre– una nación no es una lengua, ni una raza, ni
un territorio. Es una UNIDAD DE DESTINO EN LO UNIVERSAL. Esa unidad de destino
se llamó y se llama España. Bajo el signo de España
cumplieron su destino –unidos en lo universal– los pueblos que la integran.
Nada puede justificar que esa magnífica unidad creadora de un mundo
se rompa.
Los partidos políticos ignoran
la unidad de España porque la miran desde el punto de vista de un
interés PARCIAL.
- Unos están a la DERECHA.
- Otros están a la IZQUIERDA.
Situarse así ante España
es ya desfigurar su verdad. Es como mirarla con sólo el ojo izquierdo
o con sólo el ojo derecho: de REOJÓ. Las cosas bellas y claras
no se miran así, sino con los dos ojos, sinceramente DE FRENTE. No
desde un punto de vista parcial, de partido, que ya, por serio, deforma
lo que se mira. Sino desde un punto de vista TOTAL, de Patria, que al abarcarla
en su conjunto corrige nuestros defectos de visión. La lucha de clases
ignora la unidad de la Patria, porque rompe la idea de la producción
nacional como conjunto.
- Los patronos se proponen, en estado de lucha, ganar más.
- Los obreros, también.
Y, alternativamente, se tiranizan.
- En las épocas de crisis de trabajo, los patronos abusan
de los obreros.
- En las épocas de sobra de trabajo, o cuando las organizaciones
obreras son muy fuertes, los obreros abusan de los patronos.
Ni los obreros ni los patronos se dan
cuenta de esta verdad: Unos y otros son cooperadores en la obra conjunta
de la PRODUCCION NACIONAL. No pensando en la producción nacional,
sino en el interés o en la ambición de cada clase, acaban por
destruirse y arruinarse patronos y obreros.
- CAMINO DEL REMEDIO
Si las luchas y la decadencia nos vienen
de que se ha perdido la idea permanente de España, el remedio estará
en restaurar esa idea. Hay que volver a concebir a España como realidad
existente por sí misma.
- Superior a las diferencias entre los pueblos.
- A las pugnas entre los partidos.
- A la lucha de clases.
Quien no pierda de vista esa afirmación
de la realidad superior de España verá claros todos los problemas
políticos.
- EL ESTADO
Algunos conciben al Estado como un simple
mantenedor del orden, como un espectador de la vida nacional que sólo
toma parte en ella cuando el orden se perturba, pero que no cree resueltamente
en ninguna idea determinada. Otros aspiran a adueñarse del Estado
para usarlo, incluso tiránicamente, como instrumento de los intereses
de su grupo o de su clase. El Nacional Sindicalismo no quiere ninguna de
las dos cosas: ni el Estado indiferente, mero policía, ni el Estado
de clase o grupo.Quiere un Estado creyente en la realidad de España.
Un Estado que, al servicio de esa idea, asigne a cada hombre, a cada clase
y a cada grupo, sus tareas, sus derechos y sus sacrificios. Un Estado de
TODOS; es decir, que no se mueva sino por la consideración de esa
idea permanente de España; nunca por la sumisión al interés
de una clase ni de un partido.
- SUPRESIÓN DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS
Para que el Estado no pueda nunca ser
de un partido hay que acabar con los partidos políticos. Los partidos
políticos se producen como resultado de una organización política
falsa: el régimen parlamentario. En el Parlamento, unos cuantos señores
dicen representar a quienes los eligen. Pero la mayor parte de los electores
no tienen nada común con los elegidos: ni son de las mismas familias,
ni de los mismos municipios, ni del mismo gremio. Unos pedacitos de papel
depositados cada dos o tres años en unas urnas son la única
razón entre el pueblo y los que dicen representarle. Para que funcione
esa máquina electoral, cada dos o tres años hay que agitar
la vida de los pueblos de un modo febril. Los candidatos vociferan, se injurian,
prometen cosas imposibles. Los bandos se exaltan, se increpan. Los más
feroces odios son azuzados en esos días. Nacen rencores que durarán
acaso para siempre y harán imposible la vida en los pueblos. Pero
a los candidatos triunfantes, ¿qué les importan los pueblos?
Ellos se van a la capital, a brillar, a salir en los periódicos y
a gastar su tiempo en discutir cosas complicadas, que los pueblos no entienden.
¿Para qué necesitan los pueblos de esos intermediarios políticos?
¿Por qué cada hombre, para intervenir en la vida de su nación,
ha de afiliarse a un partido político o votar las candidaturas de
un partido político?
- Todos nacemos en UNA FAMILIA.
- Todos vivimos en un MUNICIPIO.
- Todos trabajamos en un OFICIO o PROFESIÓN.
Pero nadie nace ni vive, naturalmente,
en un partido político. El partido político es una cosa ARTIFICIAL
que nos une a gentes de otros municipios y de otros oficios con los que
no tenemos nada de común, y nos separa de nuestros convecinos y de
nuestros compañeros de trabajo, que es con quienes de veras convivimos.
Un Estado verdadero, como el que quiere el Nacional Sindicalismo, no estará
asentado sobre la falsedad de los partidos políticos ni sobre el Parlamento
que ellos engendran.
Estará asentado sobre las auténticas
realidades vitales:
- La familia.
- El Municipio.
- El Sindicato..
Así, el nuevo Estado habrá
de reconocer la integridad de la familia, como unidad social; la autonomía
del Municipio, como unidad territorial, y el sindicato, el gremio, la corporación,
como bases auténticas de la organización total del Estado.
- LA SUPERACIÓN DE LA LUCHA DE CLASES
El nuevo Estado, la República Sindical,
no se inhibirá cruelmente de la lucha por la vida que sostienen los
hombres. No dejará que cada clase se las arregle como pueda para
librarse del yugo de la otra o para tiranizaría. El nuevo Estado,
por ser de todos, considerará como fines propios los fines de cada
uno de los grupos que lo integren y velará como por sí mismo
por los intereses de todos. La riqueza tiene como primer destino mejorar
las condiciones de vida de los más; no sacrificar a los más
para lujo y regalo de los menos. El trabajo es el mejor título de
dignidad civil. Nada puede merecer más la atención del Estado
que la dignidad y el bienestar de los trabajadores. Así, considerará
como primera obligación suya, cueste lo que cueste, proporcionar
a todo hombre trabajo que le asegure no sólo el sustento, sino una
vida digna y humana. Eso no lo hará como limosna, sino como cumplimiento
de un deber. Por consecuencia, ni las ganancias del capital –hoy a menudo
injustas– ni las tareas del trabajo estarán determinadas por el interés
o por el poder de la clase que en cada momento prevalezca, sino por el interés
conjunto de la producción nacional y por el poder del Estado. Las
clases no tendrán que organizarse en pie de guerra para su propia
defensa, porque podrán estar seguras de que el Estado velará
sin titubeo por todos sus intereses justos. Pero sí tendrán
que organizarse en pie de paz los sindicatos y los gremios, porque los sindicatos
y los gremios, hoy alejados de la vida pública por la interposición
artificial del Parlamento y de los partidos políticos, pasarán
a ser órganos directos del Estado.
En resumen:
- La actual situación de lucha considera a las clases
como divididas en dos bandos, con diferentes y opuestos intereses.
- El nuevo punto de vista considera a cuantos contribuyen a
la producción como interesados en una misma gran empresa común.
- EL INDIVIDUO
El Nacional Sindicalismo considera al
hombre como conjunto de un cuerpo y un alma; es decir, como capaz de un destino
eterno, como portador de valores eternos. Así, pues, el máximo
respeto se tributa a la dignidad humana, a la integridad del hombre y a su
libertad. Pero esta libertad profunda no autoriza a tirotear los fundamentos
de la convivencia pública. No puede permitirse que todo un pueblo
sirva de campo de experimentación a la osadía o a la extravagancia
de cualquier sujeto.
- Para todos, la libertad verdadera, que sólo se logra
por quien forma parte de una nación fuerte y libre.
- Para nadie, la libertad de perturbar, de envenenar, de azuzar
las pasiones, de socavar los cimientos de toda duradera organización
política.
Estos fundamentos son:
- La Autoridad.
- La Jerarquía.
- El Orden..
Si la integridad física del individuo
es siempre sagrada, no es suficiente para darle una participación
en la vida pública nacional. La condición política del
individuo sólo se justifica en cuanto cumple una función dentro
de la vida nacional.
Sólo estarán exentos de
tal deber los impedidos.
Pero los parásitos, los zánganos,
los que aspiran a vivir como convidados a costa del esfuerzo de los demás,
no merecerán la menor consideración del Estado nuevo.
- LO ESPIRITUAL
El Nacional Sindicalismo no puede considerar
la vida como un mero juego de factores económicos. No acepta la interpretación
materialista de la Historia. Lo espiritual ha sido y es el resorte decisivo
en la vida de los hombres y de los pueblos. Aspecto preeminente de lo espiritual
es lo religioso. Ningún hombre puede dejar de formularse las eternas
preguntas sobre la vida y la muerte, sobre la creación y el más
allá. A esas preguntas no se puede contestar con evasivas; hay que
contestar con la afirmación o con la negación. España
contestó siempre con la afirmación católica. Por su
sentido de CATOLICIDAD, de UNIVERSALIDAD, ganó España al mar
y a la barbarie continentes desconocidos. Los ganó para incorporar
a quienes los habitaban a una empresa universal. Así, pues, toda reconstrucción
de España ha de tener un sentido católico.
- Esto no quiere decir que vayan a renacer las persecuciones
contra quienes no lo sean. Los tiempos de las persecuciones religiosas han
pasado.
- Tampoco quiere decir que el Estado vaya a asumir directamente
funciones religiosas que correspondan a la Iglesia,
- Ni menos que vaya a tolerar intromisiones o maquinaciones
de la Iglesia, con daño posible para la dignidad del Estado o para
la integridad nacional.
Quiere decir que el Estado nuevo se inspirará
en el espíritu religioso católico tradicional en España
y concordará con la Iglesia las consideraciones y el amparo que le
son debidos, sin llegar a declarar la confesionalidad del Estado.
- LA CONDUCTA
Esto es lo que quiere el Nacional Sindicalismo,
y por la tanto, la República Sindical basada en este sistema político-económico.
Los españoles dispuestos a luchar por este modelo de Estado:
- Habrán de considerar la vida como milicia: disciplina
y peligro, abnegación y renuncia a toda vanidad, a la envidia, a
la pereza y a la maledicencia, y al mismo tiempo servirán ese espíritu
de una manera alegre y responsable.
- La violencia puede ser lícita cuando se emplee por
un ideal que la justifique.
- La razón, la justicia y la Patria serán defendidas
por la violencia cuando por la violencia –o por la insidia– se las ataque.
Pero el Nacional Sindicalismo nunca empleará la violencia como instrumento
de opresión.
Mienten quienes anuncian –por ejemplo–
a los obreros una tiranía. Todo lo que es Nacional Sindicalismo es
unión, cooperación animosa y fraterna, amor y camaradería.
2. Puntos Programáticos
del Nacional Sindicalismo
- Defender la unidad de España contra todo separatismo
o disgregación, con una división administrativa basada en la
Provincia y el Municipio.
- Rechazar y superar tanto el capitalismo liberal, como el comunismo,
ambos de fondo materialista; la lucha de clases y todo intento de enfrentar
a los españoles en bandos enemigos.
- Mantener una posición que no es de izquierda ni de
derecha, y si de convivencia política y de colaboración con
otras asociaciones y grupos.
- Afirmar la libertad y la dignidad del hombre, llevando a su
plenitud el reconocimiento y la regulación orgánica de los derechos
y deberes que las conforman.
- Luchar por la paz y la justicia social; y a este fin, evitar
no solo la frustración económica, sino también la cultural
de nuestro pueblo, ofreciéndole la igualdad de oportunidades, sin
discriminaciones sociales o económicas, y un nivel general de cultura
que le coloque en condiciones de influir en las decisiones del poder y de
comprender las consecuencias de sus actos individuales.
- Propugnar que la Universidad no sea una mera oficina expendedora
de títulos, sino que recobre supuesto rector de los rumbos espirituales
de la sociedad, como organismo vivo, de formación integral al servicio
del pueblo español.
- Impulsar el protagonismo de la juventud, abriéndole
nuevos horizontes para su participación en la vida española.
- Proclamar la plena capacidad jurídica, política,
social y laboral de la mujer española.
- Proteger decididamente a la familia como célula básica
de la sociedad, con medidas de auténtica eficacia económica,
moral, jurídica y social, dirigidas a luchar contra la erosión
constante a que está sometida esta primordial institución.
- Exigir que la riqueza cumpla su primordial destino de servir
al pueblo español, impidiendo y aun sancionando todo abuso, privilegio
o explotación por parte de quienes la posean.
- Reconocer e impulsar la propiedad privada, armonizándola
con la cooperativa comunal, social y sindical, pero sin confundirla con
el capitalismo especulador.
- Impulsar firmemente el desarrollo de la participación
popular, a través de la familiar, el municipio y el sindicato en
todas las instituciones, a fin de que tengan la autenticidad , eficacia
y representatividad a que tienen derecho.
- Robustecer la vida de los municipios y armonizar las peculiaridades
de los pueblos, comarcas y regiones en la unidad de destinos que, dentro
de lo universal, España representa.
- Imponer el respeto al principio de autoridad con garantía
de la libertad y de la dignidad humanas que no pueden existir sin un orden
mantenido por aquel y restablecer el sentido de la responsabilidad, erradicando
al propio tiempo de nuestra sociedad las lacras de la violencia y del terrorismo.
- Potenciar las fuerzas armadas como salvaguarda de lo permanente
y garantía de la libertad del pueblo, y propiciar que, a imagen de
las tradicionales virtudes castrenses, un sentido de servicio informe la
vida española.
- Dedicar a la política naval la atención especial
que tanto en lo militar como en lo social y económico exige la importancia
histórica, geográfica y estratégica que tiene España
en el mar.
- Impulsar la actividad del sindicalismo cono sus características
ineludibles de unidad, autonomía, representatividad e institucionalización
tanto para la defensa de los derechos de los trabajadores como del que les
asiste de participar, sin mediatización política alguna, en
las instituciones publicas y en los demás órganos de la Administración.
- Estimular una conciencia nacional hacia el campo y sus problemas,
y facilitar a cuantos en el viven y trabajan, soluciones que les permitan
una vida digna y próspera, para que la tierra , en condiciones justas,
pase a ser de quienes directamente la trabajas; y en suma dar a la vida
campesina justicia, seguridad y modernidad, desarrollando una política
de industrialización y capitalización de la producción
agraria, y de vigilancia efectiva de la distribución de los productos,
para evitar la manipulación, de precios o adulteraciones en la cantidad
o calidad de aquellos.
- Estimular la reforma de la empresa y , en general, de estructuras
económicas y sociales, en el sentido de lograr la participación
de todos los sectores que intervienen en el proceso productivo, la justa
distribución de plusvalías derechos y responsabilidades; y
evitar que la pequeña mediana empresa sea absorbida por el capitalismo
especulador.
- Emprender una campaña infatigable de repoblación
ganadera y forestal, sancionando con severas medidas a quienes la entorpezcan
e incluso acudiendo a la forzosa movilización temporal de toda la
juventud española para esta histórica tarea de reconstruir
la riqueza patria.
- El Estado podrá expropiar sin indemnización
las tierras cuya propiedad haya sido adquirida o disfrutada ilegítimamente.
- Será designio preferente del Estado Nacionalsindicalista,
en su forma de República Sindical la reconstrucción de los
patrimonios comunales de los pueblos.
- Es misión esencial del Estado, mediante una disciplina
rigurosa de la educación, conseguir un espíritu nacional fuerte
y unido e instalar en el alma de las futuras generaciones la alegría
y el orgullo de la patria. Todos los hombres recibirán una educación
premilitar que les prepare para el honor de incorporarse al ejército
nacional y popular de España.
- La cultura se organizará en forma que no se malogre
ningún talento por falta de medios económicos. Todos lo que
lo merezcan tendrán fácil acceso, incluso a los estudios superiores.
- Nuestro movimiento incorpora el sentido católico -de
gloriosa tradición y predominante en España- a la reconstrucción
Nacional. La Iglesia y el Estado concordarán sus facultades respectivas,
sin que se admita intromisión o actividad alguna que menoscabe la
dignidad del Estado o de la integridad nacional.
- El Nacional Sindicalismo pretende un orden nuevo, enunciado
en los anteriores principios. Para intentarlo en pugna con las resistencias
del orden vigente, aspira a la Revolución Nacional.
3. Ética Nacional Sindicalista
- LA COOPERACIÓN SOCIAL: EL GRUPO, EL EQUIPO, LA TAREA
COMÚN
Todos, más o menos, necesitamos
la cooperación de los demás. Ejemplo: en la escuela estamos
reunidos en grupos o secciones. ¿Quién no ha necesitado la
goma, la pluma o el lápiz del compañero o su ayuda para resolver
un ejercicio?
De esta necesidad de cooperación
surge el equipo o conjunto organizado en que cada uno cumple una misión
y todos juntos realizan con mayor facilidad una tarea común. Ejemplo:
varios niños se ponen de acuerdo. para realizar un trabajo, poniendo
cada uno en él su especialidad.
Para que un equipo funcione bien, es preciso.
que entre sus miembros exista amistad y compañerismo ; sin un comportamiento
cariñoso, correcto, respetuoso y servicial, nada bueno se puede lograr.
Pues bien, esto mismo ocurrirá,
cuando seamos hombres. Necesitaremos de los demás. Por ello debemos
aprender a vencer nuestros malos impulsos e ir fomentando los hábitos
de cooperación para así contribuir a la construcción
de una España mejor y más bella.
- EL JUICIO SOBRE EL PRÓJIMO. LA JUSTICIA
Decía un ilustre pensador: “Juan
no es lo que a primera vista parece. En él hay tres Juanes: primero,
el Juan que creen los demás que es; segundo, el Juan que él
cree ser, y tercero, el Juan que realmente es. “
Esto quiere decir que, al juzgar a los
demás, debemos andar con mucho cuidado. A veces no son lo que aparentan,
ni nosotros somos lo que creemos ser. Debemos juzgar al prójimo lo
menos posible, y, cuando lo hagamos, procuremos hacerlo con conocimiento
de causa y con justicia. El principio de “Piensa mal. y acertarás”
debemos desecharlo por completo. Es falso y nefasto.
El juzgar a los demás precipitadamente
hace que con frecuencia seamos injustos. Si tenemos que hablar del prójimo,
meditemos bien nuestras palabras y procuremos hacerlo con delicadeza.
Censurar es fácil; pero es feo.
Procurar comprender los actos del prójimo es más difícil;
pero es más hermoso y, sobre todo, más justo.
- LA OPINIÓN, EL DIÁLOGO Y LA GENEROSIDAD
Cuando nuestra opinión sobre una
cosa no coincida con la opini6n de los demás, ¿qué
debemos hacer?
Pues veréis: en primer lugar, debemos
escuchar serenamente y sin ánimo de polémica la opinión
de los demás. Después, con sinceridad y justicia, reconocer
la raz6n ajena o tratar de hacer comprender la nuestra por medio de un Diálogo
sereno. Y si ninguna cosa puede ser, paciencia.
Lo que nunca debemos hacer es discutir
a voces o con irritación. La sensatez debe presidir nuestro diálogo
con los demás y la educación debe resplandecer en nuestros
modales. Pensemos que el compañero o el vecino no tiene por qué
opinar como nosotros. Seamos comprensivos, tolerantes y generosos. Respetando
sus opiniones, él respetará las nuestras y, por este camino,
la paz reinará entre nosotros y será más fácil
llegar a un acuerdo.
- LA SOLIDARIDAD SOCIAL Y LA JUSTICIA SOCIAL
Todos los españoles debemos sentirnos
hermanos. Como tales, debemos compartir las alegrías y penas de los
demás, socorriéndoles en sus necesidades y poniendo nuestra
inteligencia o trabajo al servicio del bien común.
En esto consiste la solidaridad social
y nacional. Todo aquel que no aporta gustoso su esfuerzo y sacrificio en
pro de la colectividad, es indigno de vivir en sociedad.
Para regular los derechos y obligaciones
de todos los que con su trabajo cooperan al bien común, el Estado
español implantará la justicia social. Por medio de ella recibirá
bienes de los ciudadanos y da a cada uno lo que le corresponde sin mermar
los derechos de nadie.
Es natural que el que aporta más
a la obra colectiva reciba más. Pero no se puede consentir que, por
egoísmo, el fuerte abuse del débil o el parásito se
aproveche del esfuerzo de los demás.
- COMPETENCIA SOCIAL, LIMPIA Y NOBLE
En virtud de la solidaridad social, debemos
contribuir con nuestro esfuerzo al bien colectivo y. sacrificar, en justa
medida, nuestro bienestar para mejorar el de los demás. Esto es cristiano
y meritorio.
Ahora bien: la solidaridad social no excluye
la competencia social, limpia y noble. Cada cual puede y debe procurar para
si y para los suyos el mayor bienestar posible, siempre que para lograrlo
no recurra a medios ilícitos.
Es justo, por lo tanto, que un obrero
dentro de su taller se procure un ascenso a base de trabajo constante, honrado
y perfecto. Es igualmente justo que una persona busque mayor consideración
y bienestar, si cada día se superar en su trabajo y se perfecciona
moralmente.
Lo que no se puede pretender ni tolerar
es querer ascender en la vida, .mejorar de categoría social recurriendo
a la intriga, a la adulación o aprovechándonos del esfuerzo
y mérito de los compañeros. Esto es injusto y deshonroso.
Nadie que tenga dignidad debe intentarlo.
- VALOR DE LA DIGNIDAD HUMANA
Se entiende por dignidad la corrección
y el decoro de las personas en la manera de comportarse. Así, decimos
que obra dignamente el que actúa con moralidad y justicia. En cambio,
decimos que es indigno el que con sus actos no se hace merecedor del cargo
o confianza que se le ha concedido.
La dignidad humana es algo tan importante
que por nada del mundo debemos perder. De poco nos valdrá obtener
ascensos y ganar dinero si para lograrlo tenemos que faltar a nuestro deber
perjudicando a los demás.
Sea cual fuere el puesto que ocupemos
en la vida, ocupémosle dignamente; es decir, por nuestros merecimientos.
No hagamos desde él nunca nada que no esté de acuerdo con
la moral.
Pero no basta ser dignos. Es preciso que
respetemos la dignidad de los demás, no censurando con ligereza sus
actos. La censura sólo es licita cuando estemos obligados a . hacerla
y nos conste la malicia de la acción censurada.
- EL HONOR, HONOR INDIVIDUAL Y HONOR COLECTIVO
El honor es una cualidad moral que nos
lleva al perfecto cumplimiento de nuestros deberes con respecto a los demás
y a nosotros mismos.
Ahora bien: el honor – patrimonio del
alma – puede ser adquirido por nosotros mismos o heredado de nuestros antepasados.
Es adquirido por nosotros mismos, cuando por nuestro mérito, trabajo
y afán de superación nos hacemos merecedores del aplauso ajeno.
Es heredado cuando nuestros antepasados lo han tenido y nos lo transmiten
con su apellido.
Cuando el honor es patrimonio de una persona
se llama individual. En cambio, cuando afecta a varias, es colectivo.
De todos los honores colectivos, el más
transmisible es el honor nacional; es decir, el que hemos recibido de nuestros
compatriotas a través de la Historia. Pero este honor, más
que un derecho, es una obligación, pues nos impone el sagrado deber
de ser españoles, de no hacer nada que pueda empañar la gloria
de la Patria y de aumentar su prestigio ante el mundo con nuestra corrección
y espíritu de servicio y sacrificio.
- EL TRABAJO COMO ACCESO A UNA POSICIÓN
INICIAL
Para que una sociedad sea perfecta, dentro
de ella tiene que haber unos que manden y otros que obedezcan.
Así, dentro de la escuela el maestro
ordena el trabajo y los alumnos lo realizan siguiendo sus normas; en el
taller, la misión del maestro la ejerce el jefe, y en los pueblos,
provincias y naciones, las autoridades competentes.
Los que mandan tienen la obligación
de procurar el bien común, administrar justicia y tratar a los subordinados
con bondad y respeto. Los que obedecen, deben cumplir lo mejor que puedan
las órdenes recibidas, ser fieles a sus jefes y colaborar con los
demás en la prosperidad y buena marcha de la empresa. De la unión
y mutua comprensión entre los que mandan y obedecen surge la ilusión
por la obra bien hecha de la empresa común. Cumplamos pues, nuestra
misión en el seno de la comunidad y recibiremos como premio la felicidad
que siempre proporciona el deber cumplido.
Todos los españoles, por el hecho
de serlo, tenemos el deber de amar a nuestra Patria: a España.
Ahora bien: el amor debemos demostrarlo
con obras, poniendo nuestras ilusiones y trabajos al servicio de ella. El
estudiante, el obrero, el técnico, el empresario, etc., que cumpla
con su deber, puede decir que sirve y ama a España. Pero para que
España sea cada día más fuerte y gloriosa. Esto no es
suficiente. Es preciso que la amemos con un amor de perfecci6n; que no nos
conformemos con lo que ya es, sino que aspiremos a hacerla más próspera,
poniendo en nuestro trabajo un constante espíritu de supera Por otra
parte, es indispensable evitar las rivalidades regionales y de todo género.
Sólo uniéndonos en apretado haz, colaborando estrechamente
con nuestros compatriotas, podremos lograr la prosperidad de España
y el bienestar individual de cada español.
- LA ASOCIACIÓN Y EL SINDICATO
Desde muy antiguo, los hombres que trabajaban
en un mismo ramo de la producción se reunieron en. gremios para prestarse
colaboraci6n, defender sus derechos y poder resolver mejor sus problemas.
Estas asociaciones o gremios tenían
sus reglamentos, sus jerarquías y su Santo Patrón. Vivian
en perfecta hermandad y durante la Edad Media alcanzaron gran esplendor.
Más tarde, el liberalismo, al introducir
la lucha de clases, acabó con los gremios, pues los trabajadores,
en lugar de agruparse por oficios, se agruparon en partidos políticos
para luchar contra las demás clases sociales. El Nuevo Estado resucitará
los antiguos gremios en forma de sindicato. En ellos, empresarios, patronos,
técnicos y obreros, agrupados por ramas de producción, trabajan
unidos por el bien colectivo y por medio de sus representantes presentan
sus justas aspiraciones al Estado para que éste las resuelva teniendo
en cuenta el supremo bien de la Patria.
4. El Modelo de Estado Nacional
Sindicalista
En el verano de 1934, José Antonio
Primo de Rivera y Pedro Sainz Rodríguez establecieron el siguiente
acuerdo por escrito sobre "El nuevo Estado español":
- El Estado no es un testigo de la vida de la nación
ni un guardián de su cauce; es el conductor de la vida nacional al
servicio de su doctrina.
- La variedad tradicional de las regiones españolas se
integrará en una unidad armónica al servicio de la continuidad
histórica nacional.
- El Estado español no estará subordinado a ninguna
exigencia de clase. Las aspiraciones de clase serán amparadas condicionándolas
al interés total de la nación.
- La libertad es una categoría permanente que ha de respetarse.
El liberalismo es una actitud errónea, ya superada, del sentido de
la libertad. Las libertades tradicionales de los españoles serán
conjugadas en un sistema de autoridad, jerarquía y orden.
- La condición política del individuo se justifica
solamente cuando cumple una función dentro de la vida nacional. Por
tanto, se proscribe el sufragio inorgánico y la necesidad de los
partidos políticos como instrumentos de intervención en la
vida pública.
- La representación popular se establecerá sobre
la base de los municipios y de las corporaciones.
- Todo español podrá exigir que se le asegure
mediante su trabajouna vida humana y digna.
- Ante la realidad histórica de que el régimen
religioso y el sentido de la catolicidad son elementos sustantivos de la formación
de la nacionalidad española, el Estado incorpora a sus filas el amparo
a la religión católica, mediante pactos previamente concordados
con la iglesia.
- Será fin primordial del Estado recobrar para España
el sentido universal de su cultura y de su historia.
- La violencia es lícita al servicio de la razón
y de la justicia.
5. Resúmen de la Política
Nacional Sindicalista
- La rotunda unidad de España.
- Imponer a las personas y a los grupos sociales el deber de
subordinarse a los fines de la Patria.
- Máximo respeto para la tradición religiosa de
nuestra raza.
- Expansión imperial de España y política
nacional de prestigio en el extranjero.
- Sustitución del régimen parlamentario español
de autoridad, que tenga su base en el apoyo armado de nuestro partido y
en el auxilio moral y material del pueblo.
- Ordenación racional y eficaz de la administración
pública.
- El exterminio y la disolución de los partidos marxistas,
considerándolos antinacionales y traidores.
- La acción directa del partido.
- La sindicación obligatoria de todos los productores,
como base de las corporaciones hispanas de trabajo, de la eficacia económica
y de la unanimidad social española que el Estado Nacionalsindicalista
afirmará como su primer triunfo.
- El sometimiento de la riqueza a las conveniencias nacionales;
es decir, a la pujanza de España y a la prosperidad del pueblo.
- Que las corporaciones económicas y los sindicatos sean
declarados organismos bajo la especial protección del Estado.
- Que el Estado garantice a todos los trabajadores españoles
su derecho al pan, a la justicia y a la vida digna.
El incremento de la explotación comunal y familiar de la tierra.
Lucha contra la propaganda antinacional y anárquica en los campos españoles.
- La propagación de la cultura hispánica entre
las masas.
- El examen implacable de las influencias extranjeras en nuestro
país y su extirpación radical.
- Penas severísimas para aquellos que especulen con la
miseria y la ignorancia del pueblo.
- Castigo riguroso para aquellos políticos que favorezcan
traidoramente la desmembración nacional.
- Que los mandos políticos de más alta responsabilidad
sean confiados, de un modo preferente, a la juventud de la Patria; es decir,
a los españoles menores de cuarenta y cinco años.
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