Socialismo – ¿cómo funciona?


El socialismo – la palabra clave del siglo XX. Tan numerosos son los dogmas ya anquilosados alrededor del socialismo, como anticuados son los socialistas que hoy en dia se pretenden representantes de la lucha de Lenin. Quién no los conoce, con sus tediosas y vacuas frases como “el trabajador no tiene patria” o “el socialismo es sólo la frase previa del comunismo”, un comunismo que al final, como hemos visto, no es más que una quimera, una zanahoria con la que hacer que el burro tire del carro. Para nosotros, los nacionalsocialistas, todos éstos, son  temas repulsivos que podemos refutar sin excesivo esfuerzo. El que los trabajadores no estamos dispuestos a renunciar a nuestra patria lo sabemos bien y lo ha demostrado la historia en diversas ocasiones, especialmente en 1914, cuando el desafío que significó aquella terrible conflagración que fue la Primera Guerra Mundial para las naciones europeas, hizo que todos los partidos socialistas hicieran causa por la Nación  si no querían verse divorciados de sus militantes y sus bases sociales. Como es natural, y por lo tanto también humano, en cuanto afloró una amenaza externa a la comunidad, los miembros de ésta se unieron olvidando las divisiones internas. Es algo que ha acontecido siempre en todas las sociedades sanas a lo largo y ancho del Mundo y la Historia.


El socialismo no tiene por qué ser un acontecimiento apátrida, tanto más cuando contemplamos el hecho de que el socialismo, en el siglo XX, en aquellos casos en los que éste conquistó el poder de abajo a arriba, como consecuencia de una revolución popular, lo hizo en el contexto de una cuestión también nacional (Rusia, China, Vietnam, Corea y muchos otros paises no hubieran vencido en su lucha popular y socialista  si no hubieran levantado tambien la bandera de la Patria).


¿Qué significa realmente “socialismo”? ¡Es la idea de la comunidad! “Comunidad” puede ser la familia, el clan, la estirpe, el grupo y la localidad en la que se vive, hasta llegar a la comunidad popular, cultural y racial. La familia es en esta cadena el eslabón más pequeño, pero también el más importante – ella es la representación esencial de la comunidad. La comunidad racial es el más grande, pero también el más indefinido. Pero el más significativo eslabón en la forja de un verdadero socialismo es la comunidad popular, aquella que conforma un pueblo. Este sentido de comunidad debe tenerlo siempre bien marcado todo camarada. Cuando hablemos de lo social, siempre debemos entenderlo en relación a la comunidad, y mucho más si de lo que hablamos es de socialismo. Tras la cosmovisión socialista siempre prevalece una cosa: El todo es mucho más que la suma de sus partes. No el individuo, es decir el uno mismo, es lo más importante, sino la comunidad en su conjunto; la suma de todos nosotros.


En la Ilustración el individuo fue endiosado. En aquel período se enseñaba a los europeos que el uno era más importante que el conjunto, que  la comunidad a la que perteneciera. Fue sobre este terreno nacieron las ideas materialistas del Comunismo (el falso socialismo)  y el Capitalismo. Todavía hoy sigue el europeo con las creencias de aquel período. Cuando hubo a lo largo de todos estos años agún pueblo, grupo  o persona que se atreviera a combatir contra estas ideologías materialistas y enemigas de lo humano, fueron aniquilados sin contemplaciones. Pero su destrucción, toda aquella lucha, tuvo un sentido: la idea se extendió y fue transmitida a través de las generaciones de los distintos pueblos de Europa hasta la actualidad. Todavía hoy está latente un profundo sentimiento socialista en los pueblos de Europa. Decenios de dominio materialista – ya fuera en la forma del Capitalismo salvaje occidental (también llamado sistema de valores Occidental) o en la forma de la tiranía comunista – no pudo desaparecer la idea de Comunidad y de Socialismo. Es algo que tampoco es pensable, pues las propias leyes de la Naturaleza nos reafirman cada dia de nuevo en nuestras ideas. Nuestro pueblo (es decir, nuestra comunidad, nuestro socialismo) es un organismo vivo, un organismo que se desarrolla bajo las leyes de la naturaleza.


Quien quiera sobrevivir en la Naturaleza, deberá luchar. Pero para luchar con éxito debe hacerse como comunidad – por ello es necesario el verdadero socialismo como herramienta cohesionadora. Un pueblo que logre crear su propio socialismo, se organizará como Nación. El resultado es la comunidad popular, la unidad de destino de todo un colectivo; ¿Pero cómo se puede formar esta aspiración a una verdadera comunidad en forma de exigencia política?


En esencia hay 5 puntos básicos para la realización de una comunidad de estas características:


Punto 1: Eliminación del ingreso sin trabajo ni esfuerzo.

Nadie puede ingresar sin una previa prestación de servicios; o dicho de otro modo, nadie puede vivir del trabajo de sus iguales. En esto queda la cuestión de las clases contrarrestada, la formación de capas sociales diferenciadas queda impedida. Los ingresos no son relativos a la posesión de los sistemas de producción (o creadores de riqueza), sino al trabajo realizado, al servicio prestado. La valoración del mismo no debe fundamentarse en los cánones de especulación de la economía capitalista, sino a su valor para la comunidad.

En definitiva, cada persona debe ser pagada en base a sus servicios y capacidad. El anhelo por la recompensa y el prestigio es sano, y es bueno para la economía del colectivo.




Punto 2: Abolición de la servidumbre del interes.

Es absolutamente necesario impedir que haya gente, que poseedora de elevadas fortunas, pueda dejar que su dinero “trabaje” pudiendo permanecer así inactiva mientras se enriquece. Créditos, intereses, beneficios de la especulación y manipulaciones bursátiles, son las herramientas de estos capitalistas y plutócratas. Nosotros exigimos la abolición de la servidumbre del interés y una nueva forma de sistema económico y monetario. Esto significa, entre otras cosas, la nacionalización de los bancos, las aseguradoras y organizaciones económicas similares con influencia en la moneda. Este cambio, la supresión del sistema  de intereses,  debe llevarse a cabo progresivamente para evitar un colapso económico.



Punto 3: Nacionalización (o estatalización).

Junto a bancos y aseguradoras, es necesario la nacionalización de Trusts y grandes empresas basadas en relaciones de propiedad anónima. Sus incontrolables relaciones de interdependencia representan un peligro real para la soberanía nacional y la libertad de sus habitantes. Las grandes empresas que se encuentren en una relación de propiedad clara, podrán permanecer sin ser nacionalizadas siempre y cuando no atenten contra los intereses colectivos.

Pequeñas y medianas empresas, industrias artesanas, explotaciones agrícolas y trabajadores autónomos no deben ser nacionalizados.




Punto 4: Participación en los beneficios.

El trabajador de toda empresa debe ser  copropietario de la misma y participar en sus beneficios. AL trabajador se le remunerará así con los bienes por él producidos y al mismo tiempo se le despertará el interés por el buen funcionamiento de la empresa. Este es un punto fundamental a nivel particular y nacional – todo individuo estará interesado en el mejor funcionamiento posible, tanto de su empresa como de su pais, pues esto será algo que repercutirá en su beneficio. Esto potenciará el desarrollo económico y social a cotas muy altas, tal y como ya ha sucedido en el pasado.

Naturalmente, las participaciones serán inalienables para evitar la especulacion y la concentración de capitales.




Punto 5: Reforma del suelo.

El suelo de una Nación tiene un tamaño limitado. Por ello, la propiedad de terrenos debe estar sujeta a una serie de medidas. Existe una cuestión fundamental: nadie podrá poseer más que una sola parcela y ésta parcela deberá tener una medida máxima no superable. Es absolutamente necesario impedir cualquier tipo de especulación del suelo. En este campo deben haber leyes especiales. Todo trabajador, con independencia de su ramo,  tendrá derecho a un terreno y una vivienda de propiedad. Cuando por alguna causa especial (transitoria) alguien no pueda vivir en un espacio de su propiedad, las viviendas temporales, de alquiler, serán de propiedad estatal, nunca privada. Las propiedades agrícolas estarán sujetas a las mismas leyes de participación de beneficios que las empresas, y se promocionará que estas sean propiedad de núcleos familiares y también  trabajadas por los mismos. Su extensión estará limitada.



Este programa-marco sólo podrá llevarse a cabo cuando la cuestión de la toma del poder sea aclarada. Mientras tanto, debemos procurar  vivir el socialismo nacional entre nosotros en la medida de lo posible. Cada célula, cada comunidad de revolucionarios que en la actualidad ya viven el socialismo real, sirve de forma decisiva a la construcción de una nueva y real comunidad popular socialista desde abajo.









1