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PEQUEÑO RESUMEN EXPLICATIVO
El desarrollo histórico-social
del trabajo
Desde el principio de su existencia los seres humanos han estado forzados a transformar la Naturaleza para poder sacar adelante sus vidas. Bajo circunstancias climáticas y geográficas favorables estas transformaciones fueron muy pequeñas: Los frutos debían ser recolectados y la pesca y la caza, capturadas. Pero incluso estas actividades tan simples exigían una organización social compleja, así como también una adaptación del individuo con el grupo, de cuyo buen funcionamiento dependía la supervivencia de cada uno de los miembros que lo integraban. Ciertamente en ocasones su lucha fue dura, pero “trabajo” en el sentido que hoy en dia le damos a esa palabra era algo que no exitía. Tampoco existía el “ocio”. Es interesante dar aquí un ejemplo de un modelo de sociedad en el que sus integrantes viven en comunidad prácticamente sin trabajo. Los sunis, una rama incivilizada de los indios de las praderas en Nuevo Méjico, viven en un clima ideal con una vegetación que les ofrece todo aquello que necesitan para vivir sin esfuerzo. Para todas sus actividades encuentran un placer. Ellos viven en perfecta armonía con su entorno, al que prácticamente no tienen que transformar para poder sobrevivir. Agresividad, competitividad, envidia y celos son cosas que les son totalmente extrañas. Ellos nunca han llevado a cabo actos belicosos con sus vecinos, ya que no conocen ni la enemistad ni el odio. Del mismo modo tampoco hacen diferencias entre laboriosidad y vagancia... – el precio que han tenido que pagar por su forma de vida feliz y natural, ha sido su absoluto estancamiento cultural. Frente a ellos, culturas más avanzadas se han elevado sobre el terreno del esclavismo; ciertamente siempre han vuelto a caer cuando alcanzaron un determinado nivel de producción y no pudieron solucionar las crecientes contradicciones que en su organización económica se fueron produciendo. La esclavitud fue, pues, la primera forma del trabajo moderno; el trabajo fue prestación corporal, ligada al esfuerzo y la fatiga, que podía ser vaolrado cuantitativamente. Por otro lado se desarrollaron otra clase de actividades que no fueron consideradas como trabajo, eran consideradas libres y no estaban ligadas con el esfuerzo y la fatiga. Estas actividades eran placenteras y otorgaban un alto prestigio social. Los esclavistas (directos o indirectos) que vivían del trabajo de las masas, se reservaban estas actividades: conocimiento religioso, filosofía, ciencias naturales, política, literatura, arte, etc... eran oficios que pertenecían exclusivamente a los miembros de las clases altas y privilegiadas. En una época posterior a las revoluciones burguesas esto es decisivamente distinto. Ahora el trabajo ya no es consecuencia de una explotación directa (esclavismo) o indirecta (servidumbre feudal), sino que es considerado como libre – cada uno trabajaría para si mismo y para sus propios intereses. La burguesía enaltecería el trabajo con la teoría burguesa de la propiedad: mientras en la Edad Feudal la desigual distribución de las riquezas y de la posición social era considerada como consecuencia de la voluntad divina, la Edad Burguesa basó su propiedad y su derecho a la propiedad en su propio esfuerzo. Pero con la creciente entrada del capitalismo en las sociedades burguesas este ideal de propiedad según el derecho natural se fue devaluando con la aparición de las masas de asalariados. El que trabaja por un salario tiene derecho a ser mantenido, pero carece de cualquier derecho sobre los bienes que produce. Desde un punto de vista económico, el asalariado no es el dueño de su trabajo, ellos no disfrutan de ese derecho que es tan fundamental según la moral burguesa y liberal. El trabajo aquí, aunque la explotación directa esté condenada y haya desaparecido, también es una forma de trabajo forzado. Por eso hay tantos millones que buscan huir de esta nueva servidumbre a través de la lotería, las quinielas o, directamente, con actividades delictivas . |