"NO ME HE SENTIDO UTILIZADO PARA PRESIONAR A JOAQUÍN"


Jesús Capitán 'Capi' ha firmado estar de por vida en el Betis. Así premia Lopera a este buen jugador, querido por la grada e implicado con el club. De paso, el entorno aprieta más si cabe para que Joaquín, el mejor futbolista de la plantilla, termine firmando su renovación.



-¿Entiende que su reciente renovación puede ser una manera de presionar a Joaquín?

-Creo que hay que desligar un tema de otrro. A mí el contrato que me ofrece Don Manuel me parece estupendo y por eso he firmado. Si no me hubiera gustado, no habría firmado tan pronto y a lo mejor lo hubiera hecho dentro de una semana.

–Eso está claro, pero a nadie escapa que Ruiz de Lopera lo puede utilizar para conseguir que el mejor jugador de su plantilla ceda y firme el contrato que le pone encima de la mesa...

–No lo sé... yo para nada me he sentido utilizado, porque el presidente sabía desde siempre cuál era mi deseo.

–Parece que usted es el bueno de la película para muchos aficionados y Joaquín el malo.

–Es que son casos distintos. Cada futbolista es un mundo. Por ejemplo, yo tengo 26 años y Joaquín 21, y toda una carrera por delante. Por mi forma de ser, siempre he tenido claro que me quería tirar toda la vida aquí. Soy muy familiar, muy hogareño, y estoy en el club de toda mi vida, con los amigos de toda mi vida y con mi novia de toda mi vida. Por eso cada vez que me ha llegado una oferta ni la he querido escuchar.

–¿El no querer moverse del Betis puede estar motivado porque en su día creyó que se tendría que marchar para siempre?

–Puede ser. Aunque las cosas ahora me vayan bien, mi carrera ha sido muy dura. Nunca he querido salir de mi casa y el tiempo que estuve fuera lo pasé mal. Desde que estoy en el Betis he firmado tres contratos y eso tampoco es muy normal. Por estas cosas, puede que mi caso sea un poco especial. He tenido suerte porque hay muchos jugadores que se quedan por el camino.

–Casos de talentos perdidos, hay muchos en el fútbol...

–Desde luego. Cuando iba a la selección sevillana me encontraba a gente que jugaba para rabiar. Al cabo de los años preguntas por cualquiera de ellos y te cuentan que lo dejó y que está trabajando en otra cosa. ¿Qué sería de mí ahora si cuando vuelvo del Granada no cuenta conmigo el Betis porque Fernando Vázquez dice que no le gusto?

–Otros sí que han llegado a la elite, como Diego Tristán. Jugó con usted en el Betis B y ahora suena como posible fichaje...

–Es un pedazo de futbolista. Jugué con él dos años, en el filial. Él era el delantero centro y yo jugaba un poco más retrasado. Hace cosas increíbles y desde luego que sería un lujo tenerlo a nuestro lado.

–¿Es cierto que hace poco se le ha acercado un equipo con la intención de ficharle?

–Mi representante me ha comentado algo, pero cada vez que ha salido el tema, siempre le he dicho lo mismo: Paco, aquí hay que buscar la renovación. Me he casado con el Betis y soy el hombre más feliz del mundo.

–En lo personal, se habrá quedado con un sabor agridulce...

–Mi temporada ha tenido dos caras. Hasta navidades me sentí muy bien físicamente e incluso estaba haciendo goles. Pensé que iba a ser mi año. Luego llegó una lesión, y otra, y otra... y he intentado jugar cuando no estaba bien. Al final, el perjudicado he sido yo. Pero qué vamos a hacerle, yo soy así de cabezón.

–¿Por qué mete pocos goles?

–No lo sé, sigue siendo mi asignatura pendiente. Nunca he sido goleador. Suelo tener una media de dos o tres tantos. Este año he hecho cinco, pero en ese aspecto he fracasado porque el objetivo era meter de siete para arriba.

–¿Víctor le insiste mucho en que defina mejor?

–Sí, muchísimo. Quiere que la gente ofensiva haga goles y que no sólo se dedique a dar pases. Eso lo puede ver cualquiera que se acerque a ver nuestros entrenamientos.

–¿Y este defecto se puede mejorar en el día a día?

–Hay cosas que sí se pueden entrenar. Por ejemplo, la tranquilidad cuando te quedas delante del portero, el tener la cabeza fría para saber dónde colocar el balón, aunque está claro que hay futbolistas que tienen ese don y punto.

–Quizás su problema sea más sencillo de lo que parece: tira poco a puerta.

–Me falta eso. Tengo que chutar más. Me lo decía mi abuelo muchas veces. Yo no le pego ni bien mal, pero sobre todo es cuestión de confianza. Cuando estoy en el borde del área, no miro la portería, sino que intento dar el pase al compañero y lo mejor casi siempre es disparar.

–¿Se pone alguna meta especial con vistas a la próxima temporada?

–Pues no, porque creo que es un error empezar a hablar otra vez de ir a la UEFA. Hay que ganar muchos partidos y a mitad de temporada ya veremos hasta dónde podemos llegar. Lo demás es equivocarse. La experiencia de este año nos debe valer.

–¿El tema del casamiento le ha mareado mucho durante la temporada?

–He intentado estar centrado en lo deportivo, pero me he dado cuenta de que para casarse hay que hacer muchas cosas. En un año he tenido que arreglar mi casa y ha sido mucho jaleo. Pero bueno, todo eso se ha acabado, me he casado con mi novia de toda la vida y a ser muy feliz con ella y en el Betis.

 

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