CLAVES ARQUEOASTRONÓMICAS DEL ARTE PREHISTÓRICO Y PRIMITIVO. ESCENAS ARTÍSTICAS REFLEJO DE MITOS RELIGIOSOS, ANTES Y DESPUÉS DEL DESCUBRIMIENTO DE LA AGRICULTURA
MARTÍN-CANO, F. (2001): Claves arqueoastronómicas del arte prehistórico y primitivo. Escenas artísticas reflejo de mitos religiosos, antes y después del descubrimiento de la agricultura. Kalathos del S. A. E. T, Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de Teruel (en prensa), Teruel. (Actualizado el 2 / 12 / 02). http://es.geocities.com/martincanot/clavearte.html
Resumen: Martin-Cano expone el resultado de sus investigaciones interdisciplinares y aporta originales hipotesis sobre el significado y funcion del arte desde el Paleolitico
Summary:Astronomical keys of the prehistoric and primitive art. Artistic religious myth scenes reflected, before and after the discovery of agriculture. Martin-Cano interprets the prehistoric art identify with constellations: based with different types from metaphors and the coincident phenomenon.
Francisca Martín-Cano Abreu
ASTRONOMÍA ARCAICA
Hoy día es generalizado creer que los primeros astrónomos que llegaron a conclusiones científicas, tras observar los diferentes objetos del cielo, fueron los sacerdotes babilónicos de principios de tiempos históricos, alrededor del año 3300 adne, cuando Mesopotamia se constituyó en estado.
Pero los habitantes de Babilonia habían heredado sus conocimientos de Astronomía de los habitantes primitivos de Caldea. Y mientras la versión oficial de Mesopotamia en Astronomía, heredada por Egipto y Grecia, era la del calendario zodiacal que constaba de doce meses lunares, en ciertos núcleos aislados se siguió conservando otros conocimientos en Astronomía muy anteriores, avanzados y precisos de forma secreta.
OBSERVACIÓN DE LA NATURALEZA
En realidad los primeros astrónomos que observarían las constelaciones que sobresalían en el cielo en cada estación, ante la necesidad de conocer los alimentos a lo largo del año, serían nuestros ancestros del Paleolítico de hace más de 30.000 años y las agricultoras del Neolítico.
Para estas personas que se alimentaban primero de la recolección de vegetales, frutos, semillas..., y la caza de animales herbívoros y después de la agricultura y la cría de animales domésticos herbívoros, sería primordial el conocimiento de las posiciones de las constelaciones y fenómenos cíclicos a lo largo del año, porque la supervivencia -de los animales herbívoros y la del ser humano- se supeditaba al crecimiento vegetal, que es dependiente de los diferentes fenómenos atmosféricos: lluvia, sequía, calor que abrasa, vientos, helada..., que eran coincidentes con determinadas posiciones de las constelaciones.
De manera que nuestros ancestros necesitaban conocer tanto el orden de las estaciones y las constelaciones cíclicas, como el orden de los fenómenos característicos de cada estación, fenómenos cíclicos a lo largo del año. Y si era primordial conocer la aparición regular de los distintos fenómenos era porque de ellos dependía prever cuándo iba a haber abundancia y cuándo escasez de alimentos. En consecuencia nuestros ancestros de la Prehistoria empezarían a fijarse en las estrellas que sobresalían en el cielo en diferentes épocas y observarían su aparición y desaparición de manera minuciosa.
Y descubrirían que la aparición o desaparición de ciertos grupos estelares por el cielo vespertino / el orto u ocaso de ciertas constelaciones tras el ocaso del sol, o la reaparición de otras por el cielo matutino / el levantamiento heliaco / el orto de constelaciones antes del nacimiento del sol, eran coincidentes con la lluvia o el tiempo de los frutos, o la sequía...,
Nuestra propuesta es que fue entonces cuando en los diferentes grupos estelares, nuestros ancestros vieron figuras de animales, vegetales, geométricos..., como diferentes máscaras de la Divinidad, bajo las cuales enviaba diferentes fenómenos. Y fue entonces cuando los diferentes grupos estelares los asociaron a mitos o a fenómenos y cuando decidieron bautizarlas con nombres no arbitrarios, nombres de constelaciones animalísticas, de objetos..., que aún hoy se conservan.
Y decidieron fijar los diferentes fenómenos cíclicos con las diferentes posiciones cíclicas de las constelaciones. Y para cada situación estelar, bien al atardecer o antes del amanecer fijaron un fenómeno que marcaba una diferente etapa del crecimiento de la vegetación, benéfico al atardecer y maléfico antes del amanecer. Era como una regla mnemotécnica que les servía para recordar el orden de las constelaciones y los fenómenos cíclicos característicos.
Fijados ambos elementos y dada la evolución de las constelaciones y los fenómenos a lo largo del año, bastaba mirar al cielo para saber el momento del año en que se encontraban y si estaba cercano el tiempo de la lluvia, o de la sequía, o de los calores favorecedores de enfermedades, o de la recolección de frutos,...
De manera que inventaron el calendario astronómico de la Prehistoria (diferente del zodiacal, ya que existe evidencia arqueológica y mítica de que son diferentes, por numerosas evidencias). Por este calendario astronómico se fijaron diferentes situaciones estelares, a determinadas 22 fechas del año. Y fueron consideradas estas 22 fechas como días festivos, teniendo como razón de su elección precisamente el que era entonces cuando "centralizaron" los diferentes eventos de las constelaciones conocidas entonces. Es decir que eran las fechas en que las constelaciones se iban al ocaso o surgían al atardecer, o se producía su aparición helíaca antes del amanecer. Y a estos días festivos les asociaron determinados fenómenos coincidentes, a la vez que ciertas tareas agrícolas referidas a las etapas por las que pasaba el crecimiento de la vegetación a lo largo del año. De forma que bastaba mirar al cielo, para conocido el orden de la asociación constelaciones-fenómenos, para saber el tiempo climático esperado.
[Este conocimiento astronómico se mantuvo de forma secreta, según lo corrobora el hecho de que aún a principios de época histórica, el castigo por difundir la doctrina secreta de la religión mistérica era el descuartizamiento, como se narra le ocurrió a la sacerdotisa corintia Melisa (según narran los enciclopedistas del Espasa, Tomo 54, 1988, 454).
Y este conocimiento astronómico, no pasó a los sacerdotes varones cuando éstos se apropiaron en exclusiva del ejercicio del sacerdocio, tras sobrevenir la revolución patriarcal en la Edad del Bronce. Dado el carácter secreto de la doctrina mistérica, no fue transmitido a los usurpadores].
OBRAS DE ARTE PRIMITIVAS QUE CORROBORAN NUESTRA HIPÓTESIS
Existe evidencia de que este conocimiento se extendió por todo el universo, ya que similar tradición viva del calendario astronómico, inventado por nuestros ancestros prehistóricos, se ha mantenido hasta hoy día en culturas primitivas de algunas áreas al sur del Pacífico. Al analizar sus tradiciones se observa que ponen en relación los motivos artísticos de obras de arte simbólicas, con constelaciones, fenómenos y etapas del crecimiento de la vegetación.
Del calendario y conocimiento astronómico y de los fenómenos cíclicos de los aborígenes australianos, manifiesta Haynes (1997, 72-73): "Rather, astronomical knowledge was used to make predictive correlations with natural events important to the group's survival (such as the availability of particular foods or changes in weather conditions)."
Y añade que diferentes hechos astronómicos anuncian determinadas etapas de la vegetación (1997, 73): "Like many primitive cultures, the Aborigines saw the heliacal risings of bright stars or constellations as indicators of seasonal events."... "Arturus appearing in the dawn sky prompted the Aborigines of Arnhem Land to begin harvesting spikerush for fish traps and baskets." Y de la misma manera el ocaso crepuscular o la reaparición matutina de otras estrellas o constelaciones, anunciaría otras etapas de la vegetación.
Asimismo las obras de arte australianas tenían un significado astronómico y anunciaría determinada etapa de la vegetación. Leemos en Haynes (1997, 72) refiriéndose a una pintura del pueblo Yirrkala de una "escena de caza" animalística 'Figura 1': "A tribal bark painting representing the Southern Cross and its Pointer Stars, Alpha and Beta Centauri. This depiction from Yirrkala shows the stars of the Southern Cross (a stingray) being chased by the Pointers (a shark)."
O sea que en la escena aparece tanto la situación astronómica de forma explícita (unos dibujos de estrellas representan la configuración de estrellas de las constelaciones Centauro y Cruz del Sur), como la representación simbólica (un tiburón persiguiendo a una raya).
Similar significado astronómico tendría otra pintura australiana: 'Figura 2' en la que aparece un pez con mamas (= Cruz del Sur) (Diosa) arponeado por figuras masculinas (= estrellas a y b de Centauro) (Divinidades masculinas).
Y añade Haynes (1997, 74): "Without any technological means of controlling their environment, the Australian Aborigines depended completely on the cycles of the natural world for survival. Not surprisingly, their interest in the stars was not in extraordinary occurrences, such as supernovae or comets, but in regular patterns. Aboriginal legends have "humanized" cosmic phenomena by associating them with the behavior and motivation of the tribal group."
De manera que las obras de arte con motivos animalísticos de los primitivos australianos reflejaban mitos asociados a constelaciones. Constelaciones que se creían animadas por sus Divinidades, que ocupaban determinada posición a lo largo de su calendario y coincidentes con fenómenos cíclicos.
EJEMPLOS PREHISTÓRICOS QUE ILUSTRAN NUESTRA HIPÓTESIS. ANTES DEL DESCUBRIMIENTO DE LA AGRICULTURA
Para ilustrar nuestra hipótesis vamos a presentar varios dibujos de obras de arte prehistóricas con diferentes motivos artísticos (animalísticos, objetos...,).
Los motivos de una misma escena se identificarían con la Diosa Suprema que ejercía la soberanía en el panteón de la primera religión matriarcal. Lo corrobora las palabras de Campbell (1991, 241): "la Diosa es la única divinidad visualizada en aquel entonces." Y las de Van Lysebeth (1990, 124): "La Mujer ha sido la primera religión del hombre, y la primera divinidad fue la diosa-madre."
Y Diosa bajo distintas máscaras(constelaciones de animales, objetos...,): unas iban al ocaso por el oeste y otras surgían por el este.
El relieve de yeguas embarazadas y con flechas clavadas de Lascaux, Montignac, río Vézère, Dordoña, este de Francia del año 14000 adne 'Figura 3'.
Tanto las flechas clavadas como las yeguas serían representaciones de las máscara Divinas: que personificaba las constelaciones: animalísticos, de objetos...,.
Las flechas aludirían, con metáfora semántica, a la constelación Flecha. Y las yeguas aludirían, con metáfora funcional, a la constelación Híadas "Lluviosas" (lo deducimos del dibujo dentro del vientre de una de ellas: líneas paralelas como aguacero penetrando desde la línea figurada del horizonte en el mundo subterráneo. Por lo que es un símbolo con significación mítica y mágica, como metáfora funcional de lluvia que riega el suelo).
Representaría el evento estelar vespertino de Las Híadas yéndose al ocaso a causa del orto de Flecha y coincidente con las lluvias, que tenía lugar hace unos 18.000 años el atardecer del 15 de agosto, al final del verano y antes del otoño, hoy 1 de mayo (Mapa 1).
Representaría la misma metáfora y situación astronómica la pintura de la Sala El Santuario de la Cueva de la Pileta de Benaoján, Málaga 'Figura 4'.
Refleja una yegua embarazada con signos en rojo como heridas de flechas (= Híadas y Flecha), bajo un triángulo con líneas radiales (metáfora funcional del fenómeno coincidente: las lluvias).
[El conjunto pictórico entero lo forma además (no dibujadas) vacas rojizas (= Hespéridas), varias figuras femeninas (= Pléyadas). Estas constelaciones junto con Híadas forman la configuración de Tauro, y que llamamos para la época arcaica de la Vaca). Además en la escena aparece una figura masculina fálica (= Orión y que llamamos para la época arcaica Paredro). La aparición de esta figura masculina fálica muestra que la obra sería realizada después de la aparición de la agricultura (daremos explicaciones más adelante)].
DESPUÉS DEL DESCUBRIMIENTO DE LA AGRICULTURA
Representaría constelaciones de la misma situación estelar y coincidentes con la lluvia la pintura de la Cueva de los Moros de Cogull, Lleida 'Figura 5'. Aparecen: vacas embarazadas con diversos motivos en cuerpo como lagunas o aguaceros (= Híadas "Lluviosas), ciervas desplazándose (= Hespéridas), en el ángulo superior derecho otros animales, entre ellos un jabalí (no dibujado) (= Escorpio), danzantes pintadas en rojo y negro (= Pléyadas), figura itifálica a punto de caer [= estrella Espiga (aparece llamada así en una mapa de un Planisferio de la E. U. I., Tomo 55 de 1985, la actual estrella c Saiph) de la constelación Oirón / Paredro)] y que ilustramos en Mapa 2.
Dado que aparece una figura itifálica, concreción mítica del paredro de la Diosa asociado a la semilla que moría antes de resucitar como vegetación, tales hechos astronómicos y atmosféricos sólo fueron coincidentes el 14 de febrero del año 3300 adne.
[La constelación Orión es llamada Paredro por nosotros para la época arcaica, ya que el cazador Orión no es más que el héroe que encarnaba en Grecia el paredro de la Diosa Artemisa y su nombre fue dado a la constelación que hoy conocemos así. (Paredro = Divinidad inferior. En otros mitos de otras religiones existían paredros de otras Diosas que protagonizaban mitos similares).
La figura itifálica a punto de caer recuerda otras pinturas en la que aparece una figura similar ya caída junto a otros animales. Y asimismo recuerda el mito de los paredros mortales de la Gran Diosa de las religiones agrícolas mistéricas de los panteones históricos. Estos paredros sufrían un accidente antes de morir, debido a un jabalí o a un escorpión o a un toro y terminaban castrados. Entre ellos: Adonis, Atis, Dumuzi, Eshmund, Gugalanna, Osiris, Tammuz..., Siendo los mitos de muerte, metáforas de la historia de la agricultura, en la que los paredros mortales se identifican con la semilla que muere y gracias a la Diosa resucitaban (semilla es enterrada y muere para germinar / resucitar gracias a las lluvias).
De estos seres mortales dice Husain (1997, 79): "En estos mitos agrícolas el hijo representa la semilla enterrada, hasta que reaparece con la forma de planta que comienza a brotar. Las plantas maduran hasta ser cosechadas y el ciclo entero vuelve a representarse."
Pero además estos seres mortales, además de representar la semilla que germina en vegetación, personifican constelaciones en determinas situaciones estelares. Lo corroboran los enciclopedistas del Espasa, Tomo 40 (1988, 476) cuando afirman de la muerte el cazador Orión, paredro de la Diosa Artemisa: "Los astrólogos alejandrinos decían que Orión, estando de caza con Artemisa..."... "y ésta lo castigó haciendo salir del suelo un escorpión que le mordió y le causó la muerte. Esta leyenda tiene estrecha relación con el hecho astronómico de que, cuando el sol entra en Escorpión, va al ocaso la constelación de Orión."
Por lo que tanto el mito de Orión y Artemisa como la figura de otros héroes itifálicos, que tras sufrir un accidente resultaban castrados y terminaban por morir, reflejan la situación astronómica del día de siembra de la semilla de la primera época agrícola (paredro muere / constelación Orión / Paredro se va al ocaso). Y correspondía en época arcaica a la situación estelar que hemos ilustrado en Mapa 2.
Lo confirma la identificación del escorpión que manda la Diosa Artemisa a Orión y le causa la muerte, con el orto de la constelación Escorpio (con metáfora semántica), que causa el ocaso / es coincidente con la desaparición de Orión. En otros mitos el animal que la Diosa enviaba a su paredro y le causaba la muerte es sustituido por un jabalí..., Y por tanto el jabalí o el escorpión que aparecen en pinturas paleolíticas, son animales míticos asociados a Escorpio, cuyo orto era coincidentes con lluvias (asimismo arácnidos, dibujados como círculo con patas, o mano de dedos extendidos, serían símbolos con metáfora formal de la constelación Escorpio, cuyas estrellas están configuradas de forma radial).
[La Diosa (se creía) personificaba variadas constelaciones y enviaba diferentes fenómenos. De ahí su doble consideración: exterminadora (Escorpio y Flecha) y salvadora (Híadas), causa tanto de la muerte como de la resurrección de su paredro / de la vida y la muerte de la vegetación].
De forma que las obras de arte simbólicas en las que aparecen seres humanos mortales (tanto femeninos como masculinos) caídos o con flechas clavadas, fueron realizadas tras el descubrimiento de la agricultura, ya que aparece el ser que protagoniza la religión agrícola, que muere y resucita.
Representaría constelaciones de la misma situación estelar, los glifos de la escena de Leirfall, Tröndelag del Norte, Noruega, 'Figura 6'.
Aparecen: 1: dos ruedas de carro representación de la constelación Auriga, 2: figuras humanas (= Las Hespéridas), 3: figura armada con flecha (= Flecha), 4: siete figuras (= Las Pléyadas) y 5: figura itifálica (= Paredro / Orión).
La escena aseguraría la situación estelar del Mapa 2 y con ello los efectos benéficos (lluvias) coincidentes, favorables para la vegetación.
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15 DE JUNIO 2003