
Francisca Martín-Cano Abreu
Debate académico de Arqueología - Parte II. Algo de Antropología. Androcentrismo de los que dan género masculino a pinturas o grabados de figuras femeninas
Francisca Martín-Cano Abreu
La Arqueología necesita de
muchas disciplinas para hacer sus deducciones de forma
científica. Entre ellas de manera especial: la Antropología,
Etnología y la Etología. Pero también la
Mitología, Astronomía, Religión...
Hay que tener en cuenta que los
arqueólogos están deduciendo TODA UNA MANERA DE PENSAR
de los autores que nos han legado los artefactos arqueológicos
que nuestros ancestros nos han legado durante más de 40.000
años (tanto manifestaciones artísticas, como
construcciones sagradas, necrópolis y otros arte-factos
hallados en cuevas, casas, campos, altas cumbres, cementerios,
templos, etc).
Así que de estos
testimonios, los arqueólogos deducen su específica
manera de sentir, de vivir en sociedad, trabajar, alimentarse,
vestirse, dedicarse a tareas recolectoras o agrícolas,
cazadoras o de cría de ganado, labores agrarias,
metalúrgicas o sacerdotales, modos de afiliación,
ejercicio del poder en la sociedad, uso de armas para la defensa o
con función agrada o de status, creencias religiosas,
creencias en la incapacidad reproductora del varón, etc,
etc.
Hasta ahora, muchos
arqueólogos en España desconocían y les costaba
mucho trabajo aceptar los nuevos descubrimientos en otras
disciplinas. Y dado el bagaje interdisciplinar insuficiente que
tenían, hacían afirmaciones infundadas y llegaban a
conclusiones opuestas a la evidencia de los avances
científicos.
Y aún son muchos los que
siguen con las limitaciones formativas de antaño y son
incapaces de poner en entredicho diferentes (falsas) teorías
defendidas por la tradición respeto al papel femenino en la
Prehistoria o respecto el género de las representaciones
artísticas prehistóricas, tanto de figuras humanas o de
animales (en ambos casos introducen muy a menudo un sesgo
machista).
Así que siguen siendo
androcéntricos y siguen condicionados por los valores
dominantes de la sociedad hasta no hace mucho, en la que "los varones
ejercían el papel preponderante" (igual que lo fueron muchos
antropólogos al hacer sus investigaciones hasta no hace mucho)
(androcentrismo en palabras de Victoria Sau: enfoque unilateral que
toma al varón / hombre como medida de todas las cosas).
De forma que algunos
arqueólogos, desde este condicionamiento machista, se sienten
legitimados para pensar que la mujer nunca habría sido capaz
de cazar o realizar labores penosas, o para afirmar que los animales
representados son machos (diciendo cosas así como que son
caballos o toros u osos... con vientre prominente).
Como apunta Fisher (1982, 110):
"Tres
tratados más, todos de científicos sociales
influyentes, remitieron el parentesco primitivo a la mujer, a la
madre. Estos estudios no atribuían, sin embargo, ningún
estatus social generoso a las mujeres primitivas. Como la
mayoría de estos pensadores concebían a los hombre y
mujeres prehistóricos como individuos similares a los que
veían a su alrededor de la Inglaterra victoriana, se
imaginaron a sus ancestros masculinos como los patriarcas agresivos,
dominantes, militantes y autoritarios de aquellas familias
matrilineales. Y describieron a las hembras como seres sumisos,
débiles, inactivos..."
Por ello, los autores de muchos
manuales se atreven a dar género masculino a figuras que
deberían ser calificadas de femeninas, por el hecho de que
están realizando tareas que consideran de manera
errónea, que realizaban sólo los varones en la
Prehistoria: cazar, recolectar alimentos y contribuir al sustento de
su pareja e hijos (hecho que es totalmente erróneo, ya que no
existía vinculación masculina).
Son múltiples los datos que
informan que LA FAMILIA PATRIARCAL (por la que un varón se
vinculaba a una mujer e hijos) SE ESTABLECIÓ A PARTIR DE LA
EDAD DEL BRONCE, cuando con las invasiones que pusieron en peligro la
sobrevivencia humana, la mujer, a pesar de adoptar en principio una
función de defensa, tuvo que dedicarse en exclusiva a la dura
tarea de tener numerosos hijos, para evitar que la sociedad
sucumbiera y tuvo que aceptar la ayuda de una pareja masculina que la
ayudara a alimentar a sus múltiples hijos.
Con la implantación de la
familia patriarcal, el varón adquirió el compromiso de
ayudar a una pareja femenina a alimentar a sus hijos, a cambio de la
disposición sexual femenina en exclusiva. Con ello se
inició la relación sexual monógama, por la que
la mujer dependía de su compañero, hasta terminar por
adquirir un papel subordinado.
O sea que en principio, en los
períodos del Paleolítico y el Neolítico
existía la familia matricéntrica, en la que la mujer se
preocupaba de cazar, recolectar o plantar semillas para dar de comer
a sus pocos hijos y la única que los enseñaba a
enfrentarse a la vida (el varón en estos períodos,
igual que el primate no tenía conciencia de la paternidad y no
ayudaba a alimentar a sus hijos, dado que tampoco era consciente de
su poder fecundador) (Amplío en http://es.geocities.com/contraandrocentrismo/procreacion.htm ).
PIRENNE, J. (1982, 44) lo
corrobora: "En el grupo humano es sobre todo la madre la que
aparece esencialmente como fuente de toda vida, de un modo particular
en esa época en que la unión conyugal no existía
de modo estable."
Y los enciclopedistas de la E. U.
I., Tomo 33 (1988, 1001) manifiestan: " el sociólogo escocés
(Mac Lennan) parte del supuesto de que la incertidumbre de la
paternidad fue lo único que determinó la fase
matriarcal."
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Y
así se ha venido considerando en numerosos manuales
ibéricos, como masculinas, figuras de cazadoras, recolectoras,
danzantes,... Por ejemplo han sido consideradas como "hombre" por
Pericot la figura de la "Recolectora de Miel" pintada en rojo (en un
gran panel de una "escena de caza" con animales y figuras humanas con
arco y flechas, que no he dibujado) de la Cueva de Bicorp de Valencia
datada en el V milenio adne en Historia de España del
Instituto Gallach, Edición de 1987.
Sin embargo Llull y Sanahuja en la
Edición de la Historia de España del Instituto Gallach
de 1994 ya la califican como "mujer" (con una diferencia de
sólo siete años entre ambas ediciones de la misma
editorial).
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Pintura de RECOLECTORA de miel Cueva de La Araña, Bicorp, Valencia
Descrita en Historia de España del Instituto Gallach - Ediciones OCÉANO de 1987 de PERICOT como "hombre" y en la Edición de 1994 de LLULL y SANAHUJA como "MUJER"
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Se ve que Llull y Sanahuja han
leído hipótesis antropológicas que ponen de
manifiesto el importante papel femenino en la sociedad
prehistórica (fuentes que no conoció Pericot), cuando
era la mujer quien proporcionaba el alimento a sus hijos (igual que
pasa entre los primates). En palabras de Llull y Sanahuja (1994, 17):
"En la
sociedad paleolítica, las mujeres tuvieron un importante papel
en la alimentación del grupo, puesto que, al parecer, fueron
ellas las que lo abastecieron de productos procedentes de la
recolección..."
"Sally Linton, en 1971, es la primera
antropóloga, que basándose en la inexistencia de
evidencias de caza, propone un modelo contrapuesto al anterior, el
modelo recolector. Son las homínidas las que recolectaron, las
que inventaron los primeros instrumentos (palos cavadores y
contenedores para transportar los productos vegetales y las
crías) y las que, en principio, compartieron la comida con sus
crías."
Cuando era la mujer la que dado la
obligación que tenía de alimentar a sus hijos,
inventaba métodos de buscar el alimento. Y así
MICHÈLE JULIEN en (1986, 30): "Basándose en el estudio de
cazadores-recolectores actuales y, sobre todo, en la
observación del comportamiento de los grandes primates, N.
Tanner propone el siguiente modelo: los primeros homínidos que
utilizaron regularmente útiles eran mujeres acompañadas
de sus hijos que, con ayuda de un bastón, desenterraban en la
sábana africana diversos tubérculos, capturaban
insectos y los transportaban en una especie de cestas de frutas o
huevos. Contrariamente a los chimpancés, estas mujeres no
debían consumir in situ los alimentos que recogían..."
... "La talla de bastones en punta y la confección de
recipientes requerían herramientas que ellas habrían,
poco a poco inventado y conservado."
En principio necesidades
alimenticias de una sociedad con una economía basada en la
recolección de vegetales, que con toda seguridad era llevada a
cabo por parte de la mujer recolectora de frutos, semillas, cereales,
bayas, miel... y de caza de animales y más tarde basada en el
cultivo vegetal por parte de las agricultoras.
En relación a ello afirman
HAWKES y WOOLLEY en (1977, 227): "Se admite por lo general que, como
derivación de su antigua función de recolectora de
alimentos vegetales, fue la mujer quién inventó y
desarrolló la agricultura".
A propósito de ello declara
GIRARD (1978, 730): "Los antropólogos atribuyen, generalmente, el
cultivo de las raíces alimentarias a la mujer, que, de
recolectora pasó a ser cultivadora." "Los mitos atribuyen el
hallazgo del cultivo original de la yuca a una mujer, sublimada a
categoría divina."
Y CAMPBELL en (1991, 364):
"Aquí
fue la mujer quien se mostró suprema: no sólo eran las
portadoras de los niños sino también las mayores
productoras de alimentos. Al darse cuenta de que era posible
cultivar, así como recolectar vegetales, habían hecho a
la tierra valiosa y se convirtieron, por tanto, en sus poseedoras.
Así ganaron tanto poder económico y social como
prestigio, y se formó el complejo del matriarcado."
Es ejemplo artístico
prehistórico que nos encontramos en algunos manuales el
género de pertenencia, es la obra de figuras femeninas
danzantes de la Cueva de la Saltadora, Barranco de la Valltorta,
Castellón, datada en el V milenio adne.
Fue descrito como masculina en
1947, por Menéndez Pidal en (1975, 450) citando a las
autoridades Obermaier y Wernert, como: "Tres hombres, al parecer
danzando, ... e igual siguen diciendo los posteriores divulgadores de
las pinturas como Almagro Bach, etc. Y ha sido descrita por Kuhn en
(1957, 89) (historiador que no había bebido en las mismas
fuentes "científicas institucionales" que los
españoles) como "TRES MUJERES (Valltorta)".
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Tres FIGURAS FEMENINAS descritas por MENÉNDEZ PIDAL en Historia de España, de 1947 como: "Tres hombres, al parecer danzando, Cueva de la Saltadora, Barranco de la Valltorta". Y por Kuhn en (1957, 89) como "TRES MUJERES (Valltorta)"
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Sin embargo aún en los
libros de divulgación de Arqueología de España
algunos arqueólogos siguen considerando masculinas figuras de
cazadoras levantinas a pesar de que existen evidencias de que las
mujeres cazaban. Como los:
A- Testimonios ARQUEOLÓGICOS DE
LA PREHISTORIA, bien figurillas o relieves o pinturas.
Presentan
sin lugar a dudas a mujeres con armas o con arco y flechas, reflejos
de la arcaica existencia real de cazadoras que les sirvieron de
modelos. Y que atestiguan de modo inequívoco que las mujeres
desde la Prehistoria se dedicaban a otras ocupaciones consideradas
posteriormente "poco femeninas".
Las obras de arte arcaicas nos
informan de las profesiones que desempeñaban, ya que las
reflejan: cazadora, reina, agricultora, artesana, curtidora,
sacerdotisa, curandera, recolectora,... (mientras están
ausentes de las más arcaicas obras de arte antropomorfas
legadas, las figuras masculinas, a excepción de unas pocas de
varones cazadores al final del Neolítico). Y siguieron
viviendo como cazadoras, ejercitándose en los deportes,
participando en competiciones, manejando armas, domando equinos,...
hasta que tras la revolución patriarcal sucedida a partir de
la Edad del Bronce, se les negaron esos derechos.
Son muestras de cazadoras
prehistóricas armadas con arco y flechas en escenas
artísticas rupestre rodeadas de animales los dibujos de:
Finlandia (1)[Cazadora de
Astuvansalmi, Ristiina, datada entre el período 2000 al 1300
adne (perteneciente a la cultura Kiukainen). Se le denomina la
Artemis de Astuvansalmi].
España (2 a 10)[2: De La
Vacada, Santolea, Teruel, 3: del Barranco de los Gascones,
Calapatá, Teruel, 4: Cueva Freixet, Perelló, Tarragona,
5: : Cueva de los Caballos, Valltorta, Castellón, 6: Cueva del
Tío Garroso en el Cerro Felío de Alacón, Teruel,
7: Els Secans, Mazaleón, Teruel, 8: Val del Charco de Agua
Amarga, Valdealgorfa, Teruel, 9: Cueva del Civil, Valltorta,
Castellón, 10: Cueva de Obón, Teruel].
África (11 y 12) [las
llamadas "Damas Blancas": de Damaraland (con mamas), Rodesia /
Zimbabwe datada en el IV milenio adne y la de Bramberg (lleva una
tira de cuero o textil que le aprieta las mamas, adornada con
círculos) rodeada de agricultoras, pintada en el Santuario de
Maack, Namibia datada entre los años 1000 al 650 adne].
América (13).

B- Los testimonios ETOLÓGICOS
sobre la conducta de los primates. Estos estudios se basan en
teorías evolutivas, que considera que la conducta humana se
deriva de la de nuestros antepasados animales, aceptada la
teoría de Darwin sobre la evolución humana a partir de
los protohomínidos. Consecuentemente se estudia la conducta de
primates para ver las similitudes: dan las claves de los desarrollos
evolutivos humanos.
Los estudios de diferentes especies
realizados desde los 60s por Goodall, Galdikas, Fossey, Strum,
Thompson-Handler,... aportan en contra de las creencias
estereotipadas, que las hembras tienen un importante papel en su
sociedad y que participan en la caza en grupos (técnica
tradicional compartida por los primeros humanos). Y son las hembras
madres las que enseñan a sus descendientes con su ejemplo: el
conocimiento para la sobrevivencia y qué comida comer, a
recoger los alimentos adecuados y a cazar. Refiere Kay y Voorhies
(1978, 109): "Esta familia matricéntrica, que se da en todas
las comunidades de primates, es la unidad de vida
socioeconómica más probable de la sociedad protohumana,
según propuesta de Linton (1970)."
C - Corrobora que la mujer en
época arcaica cazaba y aprendió a manejar armas los
testimonios MITOLÓGICOS. Muchos mitos, herederos de la
Prehistoria, están protagonizados por Diosas / heroínas
dedicadas a la caza que se defendían con su arco y flechas,
que pone de relieve la persistencia de la antiguas instituciones
matriarcales en todo el universo. Algunas cazadoras se denominan:
Agrostina, Annika, Arduina, Artemisa (Táurica,
Elafébola, Hecaerge, Lafria, Venatriz, Agrostera), Asherah,
Atalanta, Attart-Sem, Basa Grande, Bendis, Britomartis, Calisto,
Cirene, Devana, Diana, Eucaris, Hécate, Hippe, Kalgama,
Melanipa / Hipa / Ociroe, Mielikki, Minerva, Mixcoac, Nehalennia,
Phiala, Podarga, Procris, Skadhi, Venatrix, Veretragna, Zenobia,
Zewana,...
D - También ratifica que la
mujer en época arcaica cazaba los testimonios
ANTROPOLÓGICOS Y ETNOLÓGICOS. Estudios basados en las nuevas
teorías antropológicas y de culturas primitivas ponen
de manifiesto que las mujeres cazaban desde la Prehistoria, lo que
lleva a eminentes investigadores a defender que "toda la banda
viajaba y cazaba junta" como afirma la antropóloga Linton
(1979, 44), e igual creencia mantiene el historiador Childe o Julien
que confirma en (1986, 30): "Para N. Tanner, no sería «el hombre
cazador» sino «la mujer cazadora» quien sería
responsable de la emergencia humana."
Y corroborado por el estudio de
sociedades primitivas, en las que se observa que la mujer cazaba
antes de que la influencia de culturas invasoras trastocaran los
papeles sexuales. (Una interesante película africana lo pone
de manifiesto. Fue emitida por TV-1 española el 5 de febrero
de 1995. Y fue rodada en la ciudad de Djiginoum, Senegal por la
comuna Zigunchor).
Todos estos testimonios informan
que las mujeres en época arcaica cazaban y tenían un
papel económico en la sociedad, cuando en el
Paleolítico la caza aún cubría las necesidades
alimenticias de la sociedad y era la mujer la que se preocupaba en
exclusiva de dar de comer a sus hijos: la mujer cazaba, cuando los
varones cumplían un papel subsidiario.
Yo sólo pido que los
arqueólogos españoles, que amplíen sus
conocimientos, o que los que lo poseen (antropólogos,
etnólogos, etólogos, feministas,....) denuncien los
errores de los arqueólogos, para que las denuncias los
obliguen a eliminar las falsas creencias que están
inmovilizando la disciplina.
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