


Francisca Martín-Cano Abreu
Estamos hartos de oír estos
días en diferentes medios de comunicación
españoles, los comentarios de diferentes instancias
conservadoras sobre la falta de legitimidad para llamar
«matrimonio» a la unión conyugal homosexual. Cuando
es justo la unión heterosexual la que está usando ese
término de manera ilegítima y nadie la ha criticado.
Si se llama «matrimonio»
y no «patrimonio» a la unión legal heterosexual
entre varón y mujer, denotaría que la palabra
nacería para bautizar la más arcaica unión entre
madres.
Cuando la unión era entre
mujeres, se llamaba, lógicamente, «matrimonio»:
"unión de madres para cuidar de su descendencia y asegurar que
la herencia / el matrimonio / las posesiones valiosas pasasen de
madre a hijas por vía matrilineal". Entonces existía la
familia maternal que cuidaba de la prole y dejaba la herencia
exclusivamente a las hijas.
Y por tanto, la institución
maternal, sería anterior a la institución patriarcal
del matrimonio heterosexual que legalizaba la unión de una
mujer con un varón. «Matrimonio», que a pesar de que
incluía a ambos miembros de diferente sexo, ya que era la
"unión de padres para cuidar de su descendencia y dejarles en
herencia su patrimonio", no pasó a denominarse
«patrimonio». Lo que pone de manifiesto que la
institución heterosexual del matrimonio, nació
posteriormente. Sabemos que nació y contribuyó a
consolidarlo, cuando surgió el poder del patriarcado y del
Estado.
Corroboraría que la
UNIÓN LEGAL HOMOSEXUAL fue anterior a la unión legal
heterosexual, el hecho de que la palabra gamein "casarse" (del griego
gamélios "nupcial" E. U. I, T. 25, 1988: 645) deriva de
gamella, que denominaba cada uno de los arcos del yugo que se
ponía a las vacas (o a los bueyes o a las mulas), que tiraban
del carro o del arado, es decir dos animales del mismo sexo, bien
femenino, bien castrados masculinos.
Hay otras evidencias que muestran
que antes de que naciese la familia patrilineal monógama, por
la cual un varón se unía a una mujer y se obligaba a la
tarea de cuidar a sus hijos legítimos, a cambio de la
fidelidad de su esposa, primero existieron otros tipos de familia.
Las FAMILIAS MATERNALES:
matricéntrica, una madre con sus hijos pequeños y las
uniones maternales de dos madres con sus hijos y otras tipos,
surgieron acorde con la Mitología matriarcal, desconocedora
del papel del varón en la procreación humana. Mientras
que la familia patriarcal, surgió y se generalizó en
las sociedades de la Edad del Bronce, cuando el varón
comprendió que era su semen el causante de la
fecundación de las mujeres y no debido a la voluntad de
Diosas.
Los hallazgo arqueológicos
muestran que el más arcaico matrimonio matriarcal fue el
HOMOSEXUAL DE MUJERES. Algunos testimonios artísticos de
matrimonios homosexuales de mujeres halladas en todos los continentes
en los períodos más arcaicos de cada cultura, cuando
aún el varón no se representaba en manifestaciones
artísticas y muchos miles de años antes de que se
vinculase a una mujer e implementase la institución del
matrimonio heterosexual, los presentamos en el cuadro adjunto.
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Y MATRIMONIO FEMENINO existente
aún en algunas sociedades maternales primitivas africanas:
entre los Lovedus del Transvaal de la República Sudafricana,
en donde cualquier mujer puede desposarse con otra, tras pagar la
compensación correspondiente a sus parientes; también
es practicado entre los Nuers / Abigares de Etiopía y en otras
tribus de habla Bantú, en donde una mujer tiene la posibilidad
de casarse con una o varias mujeres y ella administra las riquezas,
casa y ganado, a la vez permite que sus «esposas» sean
visitadas de noche por sus amantes varones. En tribus matriarcales de
los Kikuyo / Wakikuyo del grupo de los Masai de Kenia, existe
además la forma de unión conyugal en la que una viuda
puede comprar una mujer.
También en Mesopotamia,
existía el matrimonio entre mujeres, hasta época
histórica según lo pone de manifiesto: En el mismo
Código de Hammurabi aparece la caracterización de
salzikrum, como una especie de mujer hombre, con diferentes derechos
de herencia respecto a otras mujeres, eran mujeres que probablemente
estaban destinadas a un rol de sacerdotisas, podían tener una
o varias esposas, así como la posibilidad de adoptar hijos.
Igualmente existía el
matrimonio entre mujeres en China: Cuando dos mujeres se relacionan
entre sí como marido y mujer se denomina esa situación
como dui shi. Se registra fuera de los casos de la corte
también casamientos grupales de lesbianas. Y "Asociaciones de
la Orquídea dorada" que existían en el sur de China
sobrevivieron hasta el siglo XX, las mismas incluían
ceremonias de casamiento e intercambio de presentes entre "esposa" y
"marido".
Luego existió el MATRIMONIO
MATRILINEAL, que se establecía a cambio de prestaciones
laborables del cónyuge varón, o tras pagar el precio de
la novia / lobola (bienes que ha de pagar el varón para formar
parte de una familia matrilineal, de forma paralela y opuesta a la
dote que paga la mujer para entrar a formar parte de una familia
patrilineal).
También ha existido la
promiscuidad femenina legalizada estable: la POLIANDRIA.
Institución que ha sido descrita tendenciosamente por algunos
etnólogos como: «los varones se tenían que
conformar con tener una sola mujer entre varios» ¡Siempre
el afán patriarcal de considerar «la
posesión» en manos masculinas! Cuando en realidad, cuando
se practica la poliandria, una mujer tiene a su servicio sexual
varios esposos. El matrimonio poliándrico se cree muy poco
normal, a causa de que se ha evitado divulgar, por intereses
patriarcales de dominación, ya que su presencia subrayaba la
alta posición femenina y remarcaba el lugar preponderante que
ocupaba en su sociedad. Y también es una institución
cuya realidad ha sido encubierta por intereses puritanos, pues
mostraría que en otras sociedades, se permitían a las
mujeres conductas sexuales consideradas «poco
edificantes».
Y aún, antes de que se
realizase el matrimonio patriarcal heterosexual, mediante el sistema
de intercambio o contrato, establecido en la sociedad patriarcal ya
asentada, sabemos que hubo otro sistema durante la transición
del matriarcado al patriarcado: el MATRIMONIO MEDIANTE EL RAPTO. Es
decir, que el varón bárbaro y sin recursos,
obtenía una valiosa y culta mujer por la fuerza, como
botín de guerra, a la vez se apropiaba de sus conocimientos y
de sus posesiones: de su «matrimonio». De este matrimonio
por rapto se conservó mucho tiempo memoria en la
institución implantada en las primeras etapas del
patriarcado.
Comprobaría la
evolución religiosa y familiar, el hecho de que, mientras que
hay manifestaciones artísticas, tanto de mujeres solas, como
de imágenes dobles femeninas, de carácter sexual desde
el Paleolítico, no existen representaciones artísticas,
ni de parejas heterosexuales, ni de hierogamia ritual, ni de coito
heterosexual hasta la Edad del Bronce, a partir del II milenio adne.
Y no quiere decir que nuestros ancestros no tuvieran relaciones
heterosexuales, sino que aún no existía ambos
Principios: masculino y femenino que se considerasen necesarios y de
igual importancia para asegurar la Fertilidad. Y por tanto aún
no había nacido la familia patriarcal.
2ª. Foto de cabecera: Publicada por Rodríguez, P.
(2004): Catálogo de imágenes de diosas
prehistóricas.
http://www.pepe-rodriguez.com/Dios_mujer/Dios_mujer_catalogo_imag.htm
Nosotros la describimos como pareja femenina
enlazada, de hace 7.000 años, Gumelnita, Rumanía. Ambas
con mamas y una de ellas es una Falófora con falo artificial
atado a la cadera
Bien representan dos mujeres en una ceremonia sagrada
de carácter orgiástico
O es un ejemplo de amor sáfico, en la que una
de ellas usa un falo artificial atado a la cadera, similar al falo de
madera, o al plátano, o a la raíz de mandioca, o al
boniato, o al músculo peroneo del reno... usado en relaciones
homosexuales por mujeres bisexuales de culturas primitivas de todo el
mundo
O refleja una de las primigenias familias existentes:
la homosexual de mujeres
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15 DE JUNIO 2003 |
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