Arqueo Aegyptos

El Quinto Punto Cardinal

 

 21-10-2007

Querido Juan Antonio Cebrián:

Me han dicho que te has ido, que ya ninguna noche volveré a escuchar tu voz, esa ráfaga de sensualismo, esa explosión de poderío que solo tu garganta era capaz de provocar a través de las ondas. Pero, ¿no es cierto acaso que todavía siento tu presencia aquí, a mi lado, en mi cercanía, junto a mi aparato de radio? La melodía de tus cuerdas vocales fluye por las ondas, y por si acaso fuese cierta la leyenda de que el más allá está realmente a la vuelta de la esquina, todas las noches miraré al firmamento a la espera de poder ver ese destello en el cosmos que me indique que no estoy equivocado, y que ese brillo fugaz, como un guiño cariñoso, nos indica que desde lo más alto, estás muy orgulloso de todo lo que has creado.

Y es que, mi querido Juan Antonio, no solo creaste un programa de radio. Creaste una forma de vida, una sociedad, un universo repleto de ilusión, fantasía, terror, ciencia, historia...  Una civilización RosaVentera que hoy está de luto. Nuestro mentor ha fallecido, he oído decir por ahí. Y yo te digo, Juan Antonio, por que se que me estás escuchando, aquello de     " Oh, Faraón, tú no te has ido muerto, te has ido vivo". Tú, que tantas veces me decías que te habría gustado ser la encarnación de Amenofis IV, sé que tendrás que ser muy astuto para jugar al senet con el rey de Amarna. Quien sabe, tal vez ahora estés en la otra orilla, junto al lago sagrado que tanto te gustaba en la propia Ciudad Del Horizonte De Atón... Lo que sí es cierto es que para ti se escribió aquella frase de los Textos De Las Pirámides que reza así: "El Rey asciende al cielo como una estrella".

Esta era la imagen que todos teníamos en la cabeza cada fin de semana, con todos nuestros sentidos acoplados al transistor para no perdernos ni una sola de las palabras que durante tres horas nos transportaban a un universo privilegiado, un mundo ajeno totalmente al nuestro que es un  periplo incesante de estrés y monotonía diaria. El mundo del misterio, de la ciencia, de la intriga, de la historia, todo eso era lo que tú nos inculcaste a lo largo de diecisiete años. Para los que te seguíamos desde tu etapa de Turno de Noche, tendremos ya por siempre una fecha grabada a fuego en nuestro corazón. El día 20 de Octubre del año 2007, terrible y  trágico día, que pasará a formar parte de la historia como una fecha que conmocionó a la sociedad española.

Si el 8 de Diciembre de 1980 se recordará por "el año en el que murió la música", el 20 de Octubre de 2007 es ya el año en el que las ondas perdieron su magnetismo.

Ya nadie nos susurrará al oído como tú, Juan Antonio,  ya nadie nos narrará batallas terribles y sangrientas que retumban todavía en el eco de la Historia.  Los vocablos Enigma y  Misterio ya no significan lo mismo, pues ya no te tenemos entre nosotros para desentrañar su significado. Aún así, mi corazón no está triste, por que sé que esto es tan solo un alto en el camino. Aunque tu figura, tu voz y tu legado será milenario, más eterna es tu presencia en lo más profundo de nuestras almas, y sé que desde hoy hasta el final de los días, tu nombre será recordado entre los más grandes de la radio de todos los tiempos.

Esta misma tarde, mientras estoy escribiéndote esta carta, tu capilla ardiente ha sido ya instalada, y tu cuerpo será incinerado para que tu espíritu pueda ser libre.

Tan solo me resta decirte, mi querido Juan Antonio, que los millones de rosa venteros estamos no solo con tigo, sino con tu amada Silvia y el pequeño Alejandro, al que tanto querías. Así mismo, nuestro corazón se ha unido al de Bruno, Carlos y Jesús.

Post data:

No te preocupes, Juan, que a nadie se le ha ocurrido quitar esa "C" que presidirá ya por siempre en el palco de honor y que te confiere, por derecho propio, el título sagrado de "El Más Grande De Los Videntes".  Ahora, Juan Antonio, tú eres no solo el príncipe del Sur Y del Norte, sino que los cuatro pilares que sostienen la bóveda celeste son cada uno de tus miembros. Así, con más razón y corazón,  por haberte convertido en el quinto punto cardinal de nuestras vidas, ese guiño que tanto ansío poder ver, habrá de ser mucho más que un suspiro Luminoso.

Qué más hubiera querido para sí el propio Amenofis IV, que el poder llevarse a su morada para la eternidad todo lo que tú te llevas, pues tu ajuar funerario está repleto de todos nuestros sueños, de todos nuestros proyectos, nuestras ilusiones, y lo más importante, nuestro corazón.  Desde este rincón, reverdeceré tu mesa de ofrendas con cientos de piezas de carne, con millares de jarras de cerveza, con centenares de panes y con todas las cosas buenas y puras con las que un dios se complace. Tú, Juan Antonio Cebrián, vivirás eternamente en nuestros corazones, nos acompañarás ya por siempre en el recuerdo; y esa será la mejor forma de decirte que te queremos,  que nunca te olvidaremos, y que gracias a ti nuestras vidas son hoy lo que son.

Seguro que La Rosa De Los Vientos continuará su andadura, por que así tu lo habrías querido; y seguro que La Rosa De Los Vientos seguirá siendo el territorio de las Cuatro C. Y, es que si una vez los rosaventeros luchamos para que te fuese devuelto el trono que pretendían arrebatarte, quiero que sepas que ahora lucharemos también para que La Rosa De Los Vientos no desaparezca ... nunca...

Un beso, y feliz viaje al Bello Occidente, Juan Antonio Cebrián...

 

 
© 2007, Amenofhis III (Luis González González) amenofhis_29@hotmail.com  

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