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Índice:

 

 

La tragedia que amenaza a nuestra especie

Gazapos y dislates

Cambio Climático: Alerta Roja

La quiebra moral de la Unión Europea en su política hacia Cuba

Los agrocombustibles y la nueva esclavitud del Sur

Uso de armas indiscriminadas y especialmente dañinas en Iraq

Crímenes de guerra: la implicación de la ONU

Aznar denunciado por crímenes de guerra

La deuda externa de los países en desarrollo

Neofascismo y socialismo del siglo XXI (I)

Creemos en la cooperación y no en la guerra

¿...y dónde estaba Aznar?

La mano invisible y los estilos de vida

El negocio de los mercenarios en IraK

La visita de Bush despierta movilizaciones de repudio en toda América Latina

Somos blanco de los terroristas porque, en la mayor parte del mundo, nuestro gobierno defendió la dictadura, la esclavitud y la explotación humana

España: Libertad de empresa

 

 

 

 

 

 

 

08-05-2007
 
La tragedia que amenaza a nuestra especie

 
Fidel Castro Ruz
No puedo hablar como economista o como científico. Lo hago simplemente como político que desea desentrañar los argumentos de los economistas y los científicos en un sentido u otro. También trato de intuir las motivaciones de cada uno de los que se pronuncian sobre estos temas. Hace solo veintidós años sostuvimos en Ciudad de La Habana gran número de reuniones con líderes políticos, sindicales, campesinos, estudiantiles, invitados a nuestro país como representantes de los sectores mencionados. A juicio de todos, el problema más importante en aquel momento era la enorme deuda externa acumulada por los países de América Latina en 1985. Esa deuda ascendía a 350 000 millones de dólares. Entonces los dólares tenían un poder adquisitivo muy superior al dólar de hoy.

De los resultados de aquellas reuniones enviamos copia a todos los gobiernos del mundo, con algunas excepciones como es lógico, porque habrían parecido insultantes. En aquel periodo los petrodólares habían inundado el mercado y las grandes transnacionales bancarias prácticamente exigían a los países la aceptación de elevados préstamos. De más está decir que los responsables de la economía aceptaron tales compromisos sin consultar con nadie. Esa época coincidió con la presencia de los gobiernos más represivos y sangrientos que ha sufrido el continente, impuestos por el imperialismo. No pocas sumas se gastaron en armas, lujos y bienes de consumo. El endeudamiento posterior creció hasta 800 000 millones de dólares mientras se engendraban los catastróficos peligros actuales, que pesan sobre una población que en apenas dos décadas y media se ha duplicado y con ella el número de los condenados a vivir en extrema pobreza. En la región de América Latina la diferencia entre los sectores de la población más favorecida y los de menos ingresos es hoy la mayor del mundo.

Mucho antes que lo que ahora se debate, las luchas del Tercer Mundo se centraban en problemas igualmente angustiosos como el intercambio desigual. Año tras año se fue descubriendo que las exportaciones de los países industrializados, elaboradas generalmente con nuestras materias primas, se elevaban unilateralmente de precio mientras el de nuestras exportaciones básicas se mantenía inalterable. El café y el cacao —para citar dos ejemplos— alcanzaban aproximadamente 2 000 dólares por tonelada. Una taza de café, un batido de chocolate, se podían consumir en ciudades como Nueva York por unos centavos; hoy se cobra por ellos varios dólares, quizás 30 o 40 veces lo que costaba entonces. Un tractor, un camión, un equipo médico, requieren hoy para su adquisición varias veces el volumen de productos que se necesitaba entonces para importarlos; parecida suerte corrían el yute, el henequén y otras fibras producidas en el Tercer Mundo y sustituidas por las de carácter sintético. Mientras, los cueros curtidos, el caucho y las fibras naturales que se usaban en muchos tejidos eran sustituidos por material sintético de sofisticadas industrias petroquímicas. Los precios del azúcar rodaban por el suelo, aplastados por los grandes subsidios de los países industrializados a su agricultura.

Las antiguas colonias o neocolonias, a quienes se les prometió un porvenir maravilloso después de la Segunda Guerra Mundial, no despertaban todavía de las ilusiones de Bretton Woods. El sistema estaba diseñado de pies a cabeza para la explotación y el saqueo.

Al inicio de esta toma de conciencia no habían aparecido todavía otros factores sumamente adversos, como el insospechado derroche de energía en que caerían los países industrializados. Estos pagaban el petróleo a menos de dos dólares el barril. La fuente de combustible, con excepción de Estados Unidos donde era muy abundante, estaba fundamentalmente en países del Tercer Mundo, principalmente en el Oriente Medio, además de México, Venezuela y ulteriormente en África. Pero no todos los países calificados en virtud de otra mentira piadosa como "países en desarrollo" eran petroleros, 82 de ellos son los más pobres y como norma necesitan importar petróleo. Les espera por tanto una situación terrible si los alimentos se transforman en biocombustibles, o agrocombustibles como prefieren llamarlos los movimientos campesinos e indígenas de nuestra región.

La idea del calentamiento global como terrible espada de Damocles que pende sobre la vida de la especie, hace apenas 30 años ni siquiera era conocida por la inmensa mayoría de los habitantes del planeta; aún hoy existe gran ignorancia y confusión sobre estos temas. Si se escucha a los voceros de las transnacionales y su aparato de divulgación, vivimos en el mejor de los mundos: una economía regida por el mercado, más capital transnacional, más tecnología sofisticada, igual a crecimiento constante de la productividad, del PIB, del nivel de vida y todos los sueños del mundo para la especie humana; el Estado no debe interponerse en nada, no debiera incluso existir, excepto como instrumento del gran capital financiero.

Pero las realidades son tercas. Uno de los países más industrializados del mundo, Alemania, pierde el sueño ante el hecho de que un 10 por ciento de la población está desempleada. Los trabajos más duros y menos atractivos son desempeñados por los inmigrantes que, desesperados en su creciente pobreza, penetran en la Europa industrializada por todos los agujeros posibles. Nadie saca al parecer la cuenta del número de habitantes del planeta, que crece precisamente en los países no desarrollados.

Más de 700 representantes de organizaciones sociales se acaban de reunir en La Habana para discutir sobre varios de los temas que en esta reflexión se abordan. Muchos de ellos expusieron sus puntos de vista y dejaron entre no-sotros imborrables impresiones. Hay material abundante sobre el cual reflexionar, además de los nuevos sucesos que ocurren cada día.

Ahora mismo, como consecuencia de la puesta en libertad de un monstruo del terror, dos personas jóvenes que cumplían un deber legal en el Servicio Militar Activo, aspirando a disfrutar del consumismo en Estados Unidos, asaltaron un ómnibus, forzaron con su impacto una de las puertas de entrada de la terminal de vuelos nacionales del aeropuerto, llegaron hasta un avión civil y penetraron en él con los rehenes, exigiendo el traslado al territorio norteamericano. Días antes habían asesinado a un soldado que estaba de posta, para robar dos fusiles automáticos, y en el propio avión privaron de la vida con cuatro disparos a un valiente oficial que, desarmado y capturado como rehén en el ómnibus, intentó evitar el secuestro de la nave aérea. La impunidad y los beneficios materiales con que se premia desde hace casi medio siglo toda acción violenta contra Cuba, estimula tales hechos. Hacía muchos meses no ocurría nada parecido. Bastó la insólita liberación del conocido terrorista, y de nuevo la muerte visitó nuestros hogares. Los autores no han sido juzgados todavía, porque en el transcurso de los hechos ambos resultaron heridos, uno de ellos por los disparos que hizo el otro dentro del avión, mientras luchaban contra el heroico oficial de las fuerzas armadas. Ahora muchas personas en el exterior esperan la reacción de los Tribunales y el Consejo de Estado ante un pueblo profundamente indignado con los acontecimientos. Hace falta una gran dosis de serenidad y sangre fría para enfrentar tales problemas.

El apocalíptico jefe del imperio declaró hace más de cinco años que las fuerzas de Estados Unidos debían estar listas para atacar preventiva y sorpresivamente 60 o más países del mundo. Nada menos que un tercio de la comunidad internacional. No le bastan, al parecer, la muerte, las torturas y el destierro de millones de personas para apoderarse de los recursos naturales y los frutos del sudor de otros pueblos.

Mientras tanto el impresionante encuentro internacional que acaba de tener lugar en La Habana reafirmó en mí una convicción personal: toda idea siniestra debe ser sometida a críticas demoledoras sin concesión alguna.

 

http://www.rebelion.org/seccion.php?id=14

 

 

 

 

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Gazapos y dislates

                                  por: Julio Carmona

De gazapos y dislates está llena la viña del Señor. La frase tristemente célebre de Monseñor Cipriani (epónimo siervo del Señor): "Los derechos humanos son  una  cojudez"  es  un  ejemplo  típico  de  ello.  Pero  no  voy  a  hacer  una  antología  de esas sandeces que -también- empiedran el infierno. Sin embargo, es perentorio detenerse a analizar algún "gazapo o dislate" del discurso político. Porque es éste el que suele admitirse deportivamente, sin que reaccionemos ni siquiera con una simple aprehensión, quedando convertidos en ciudadanos de poca inteligencia.

Viene, por ejemplo, el Señor Presidente (no olvidemos al personaje de Asturias) y en una de sus acostumbradas catilinarias (discurso hecho para atacar a alguien) dice lo siguiente: "La modernidad en el agro reclama nuevos rumbos. El minifundio no es rentable. El latifundio sí lo es." En nombre de una supuesta modernidad se ha condenado a los campesinos dueños de pequeñas parcelas a ir pensando en la posibilidad, no de juntarse en cooperativas, no de asociarse en comunidades agrarias, no de recibir el apoyo estatal para su inserción en la tecnificación agrícola, sino de vender sus "minifundios" al gran capitalista que hará producir grandes extensiones de tierra para ser parte del "boom" de moda: productos agrícolas para ser convertidos en etanol, el combustible que necesita el imperio para salir de su dependencia energética respecto de los productores petroleros. Y el imperio, por supuesto, va a recompensar esa producción de etanol con pagos inferiores a los que le grava el petróleo (de otro modo no tendría sentido realizar el cambio), pero aún así la "rentabilidad" del latifundio será significativa, mas no para los miles de expoliados minifundistas sino para los pocos privilegiados latifundistas.

Esto lo dijo en Piura, es decir, en un departamento eminentemente agrícola, con miles de personas dependientes de esa forma de producción, es poco menos que insultante; pero es algo más que indignante. Y ese dislate (o necedad) además de atentar contra las necesidades alimenticias populares, puesto que el interés se centraría en destinar la mayor cantidad de tierras agrícolas a la producción de monocultivos (caña de azúcar, maíz, soya, etc.) para convertirlos en etanol, sino que los productos de panllevar (paliativos del hambre popular) van a escasear, y la tala de los bosques proliferará y la desertificación de la Tierra se intensificará; pero, además de eso, el gazapo (o despropósito) tira por la borda el programa aprista enarbolado por Haya en sus obras principales, especialmente en "Treinta Años de Aprismo", en el que preconiza: "la expropiación de las grandes propiedades, redención de las hipotecas no redimibles, tornación de haciendas colectivas y cooperativas con sus más amplios derechos políticos y sociales. La defensa del campesino partidario y yanacona, del pequeño propietario agrícola, el gravamen y división de las tierras ociosas…", todo ese prometedor programa agrícola -que le sirvió al APRA para, en treinta años, incrementar sus filas con miles de campesinos piuranos (y de otras regiones)- es borrado de un lenguazo.

Y todo por unos réditos que, como siempre, beneficiarán a unos pocos (incluidos los gobernantes de turno), pero que dejarán -¿hasta cuándo?- en la creciente pobreza a las grandes mayorías nacionales.

 

NO TE LO PIERDAS. HAZ CLIC AQUÍ: http://www.mesterdeobreria.blogspot.com

 

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Cambio Climático: Alerta Roja

 

 

 

Un nuevo reporte científico ha dejado claro que un desastre climático todavía se puede prevenir. ¡No permitamos que los políticos ignoren la ciencia!

El grupo científico más importante del mundo a concluido que la humanidad cuenta hoy con la tecnología necesaria para prevenir una catástrofe climática-siempre y cuando exista una regulación gubernamental significante. Ahora, debemos recordar a nuestros gobiernos que tienen que escuchar a los científicos. Avaaz mandará su petición mundial a gobiernos alrededor del mundo—junto con mensajes personalizados a las autoridades de cada país de parte de sus ciudadanos.


 

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28-03-2007
 

La quiebra moral de la Unión Europea en su política hacia Cuba


 

Salim Lamrani
Revisado por Caty R.


 

La Unión Europea agoniza como entidad política. Su papel en la escena internacional es insignificante pues es incapaz de adoptar una política exterior independiente de la línea que marca Washington. Sigue dócilmente las directrices belicosas de la administración Bush, especialmente hacia Cuba. En efecto, se presta a las campañas contra el gobierno de La Habana con un servilismo desconcertante. Peor aún, se hace cómplice de las masivas violaciones de los derechos humanos que comete la CIA, complicidad que la lleva a una quiebra moral sin precedentes.

La hipocresía de Suecia

El 12 de marzo de 2007, durante la reunión de la Comisión de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Ginebra, el canciller sueco, Carl Bildt, acusó a Cuba de no respetar los derechos humanos. Esta acusación es puramente ideológica pues según el “informe 2006 de Amnistía Internacional” Cuba es, de lejos, la nación que menos viola los derechos humanos en el continente americano, desde Canadá hasta Argentina [1]. También ilustra la hipocresía de Suecia y de Europa en general, siempre listas para emprenderla contra la pequeña nación caribeña agredida desde hace casi medio siglo por Estados Unidos, manteniendo al mismo tiempo un silencio vergonzoso sobre los crímenes que comete la Casa Blanca en el mundo [2].

El delegado cubano, Rodolfo Reyes Rodríguez, por su parte, lamentó que Suecia se prestara a la estrategia de propaganda estadounidense, cuyo objetivo no es sino justificar las implacables sanciones económicas de las que son víctima la población cubana desde 1960. También señaló con el dedo la falta de autoridad moral del gobierno escandinavo para dar lecciones sobre derechos humanos [3].

En efecto, en mayo de 2005, el Comité de la ONU contra la Tortura condenó a Suecia por haber expulsado a Bangladesh a una joven refugiada política que había sido violada por policías. Según el Comité, las autoridades suecas no negaron el hecho de que había sido perseguida, encarcelada, torturada y violada, pero igual procedieron a su expulsión [4].

En noviembre de 2005, la Corte Europea de Derechos Humanos confirmó por unanimidad que la expulsión de cuatro sirios se asimilaba “a una violación de su derecho a la vida y de la prohibición de todo trato inhumano o degradante”. Suecia también procedió a otras expulsiones a países que practicaban la tortura y todas fueron condenadas por el Comité contra la Tortura. Los derechos de los refugiados y demandantes de asilo se violaron frecuentemente, sobre todo cuando se trataba de gitanos, cuyas demandas fueron consideradas por las autoridades como “manifiestamente carentes de fundamento” [5].

A guisa de respuesta, Estocolmo denunció las declaraciones “inaceptables” del responsable cubano ante la Comisión de Ginebra y evocó la posibilidad de una crisis diplomática entre los dos países. Está claro que ciertas verdades no son del agrado de todo el mundo [6].

La provocación de los diputados italianos

El 18 de marzo de 2007, un grupo de cinco diputados italianos en busca de sensacionalismo orquestó una provocación en las calles de La Habana desfilando con carteles políticos en los que exigían la “libertad” para los “presos de conciencia”. El objetivo que buscaban el diputado europeo Marco Capatto, el vicepresidente del Senado italiano Maurizio Turco, los diputados Mateo Meccato y Elisabetta Zamparutti y la ex diputada María Fida Mora, todos miembros del partido radical, era provocar un incidente con las autoridades cubanas y desencadenar así una campaña mediática internacional en su contra. Pero la provocación era tan burda que el gobierno cubano los ignoró olímpicamente y deambularon por las calles de la capital sin que nadie los molestase de ninguna manera [7].

“Para nuestra sorpresa, no pasó nada mientras marchábamos por las calles. Estuvimos como media hora y todo tranquilo. El hecho de que no nos arrestasen es algo que pongo a vuestra reflexión”, declaró Marco Capatto, confesando así cuál era su objetivo. Frustrados, se resignaron a abandonar la Isla sin conseguir ni siquiera la satisfacción de ser expulsados [8].

Dos días más tarde, el 20 de marzo de 2007, los diputados efectuaron una visita a Miami. Esta escala no tenía como objetivo manifestarse contra el hecho de que esa ciudad alberga y protege a terroristas anticubanos confesos como Orlando Bosch o José Basulto. Tampoco se trataba de denunciar el hecho de que Miami organiza actividades públicas a favor de la liberación del Bin Laden latinoamericano que es Luis Posada Carriles, responsable de más de un centenar de asesinatos de civiles inocentes. No, su viaje no tenía otra meta que reunirse con la organización de extrema derecha cubana “Madres contra la Represión” y dar una rueda de prensa en su compañía. Resulta que este grupúsculo, que recibe importantes subvenciones de Washington, financió íntegramente el viaje de los cinco diputados desde Roma a Miami pasando por La Habana y Panamá, lo que explica la etapa en Florida [9].

Los diputados italianos sabían a ciencia cierta que no corrían ningún riesgo en Cuba y es lo que explica su activismo. ¿Acaso tendrían el valor de apoyar a los disidentes colombianos, guatemaltecos u hondureños? ¿Acaso tendrían el valor de manifestarse en las calles de Washington denunciando los crímenes contra la humanidad que se cometen diariamente en Iraq, Afganistán y Guantánamo? ¿Acaso tendrían el valor de manifestarse frente a la oficina de los servicios italianos de la seguridad militar (SISMI) “que desempeñaron un papel activo en el rapto del Imán Abou Omar en Milán en 2003” con la complicidad del gobierno de Silvio Berlusconi, según el informe de la Unión Europea sobre las desapariciones que orquestó la CIA? La cobardía y la duplicidad decididamente están de moda [10].

La complicidad de la Unión Europea en los vuelos secretos de la CIA y los casos de desaparición

El 14 de febrero de 2007, el Parlamento Europeo publicó un informe que acusa a los gobiernos del viejo continente de complicidad flagrante con los casos de desapariciones forzosas y secuestros clandestinos que orquestó la CIA. Para colmo de trapacería, una semana antes, el 7 de febrero de 2007, estos mismos gobiernos firmaban la Convención de las Naciones Unidas contra las “desapariciones forzosas”, que criminaliza el uso de las prisiones secretas. La Unión Europea es experta en este tipo de suicidio moral [11].

Según el informe, los aviones de la CIA, que transportaban ilegalmente a personas sospechosas de vínculos con el terrorismo, con destino a centros de tortura de Guantánamo, África y... Europa, efectuaron al menos 1.245 escalas en los aeropuertos europeos. Ningún gobierno ignoraba el carácter criminal de esos vuelos secretos. Algunos países –entre los que hay varios miembros de la Unión Europea– como Polonia y Rumania incluso han abierto en sus territorios centros de tortura a disposición de los verdugos estadounidenses. Otros como Reino Unido, Austria, Alemania, Polonia, Portugal, Dinamarca, España e ¡ironías del destino!, Italia y Suecia, participaron en el secuestro de sospechosos en sus territorios [12].

El Parlamento condenó “la aceptación y ocultación de esta práctica, en varias ocasiones, por los servicios secretos y las autoridades gubernamentales de algunos países europeos”. En la mayoría de los casos, esos secuestros se acompañaban de una “detención secreta y del uso de la tortura durante los interrogatorios”. Según el antiguo embajador del Reino Unido en Uzbekistán, Graig Murray, los intercambios de información que los servicios de terceros países consiguieron -bajo tortura- con los servicios británicos “eran una práctica conocida y tolerada por el gobierno británico” [13].

Estas graves violaciones de los derechos humanos se realizaron con pleno conocimiento de los más altos dirigentes de la Unión Europea tales como Javier Solana, secretario general del Consejo de la UE, y Gijs de Vries, coordinador de la lucha antiterrorista, que se mostraron “incapaces de dar respuestas satisfactorias” sobre su papel en esas exacciones. Nadie puede pretender ignorar esta terrible realidad. Así, mientras la Unión Europea de prueba de esa doble moral y depravación atacando cobardemente a una pequeña nación del Tercer Mundo, mientras oculta sus propios crímenes, seguirá languideciendo en el tormento del descrédito en la escena internacional y ante los ojos del mundo.

 

Notas

[1] Salim Lamrani, Cuba, l’Union européenne et les droits de l’homme (Pantin: Le Temps des Cerises, 2007).

[2] Agence France Presse, «Tensos los vínculos entre Cuba y Suecia», 22 de marzo de 2007.

[3] Ibid.

[4] Amnesty International, «Rapport annuel 2006: Suède», abril de 2006.

[5] Ibid.

[6] Agence France Presse, «Tensos los vínculos entre Cuba y Suecia», op. cit.

[7] Javier Galeano, «Diputados italianos se suman a protesta de las Damas de Blanco», 19 de marzo de 2007.

[8] Rui Ferreira, «En Miami diputados italianos que protestaron en Cuba», El Nuevo Herald, 20 de marzo de 2007.

[9] Ibid.; El Duende, «Por donde le entra el agua al coco a los italianos», La Radio Miami, 21 de marzo de 2007.

[10] Parlamento Europeo, «Activités de la CIA en Europe: le Parlement adopte son rapport final et presse el Conseil d’obtenir davantage d’informations des Etats membres», 14 de febrero de 2007. www.europarl.europa.eu/news/expert/infopress_page/019-3030-043-02-07-902-20070209IPR02947-12-02-2007-2007-true/default_fr.htm (sitio consultado el 26 de marzo de 2007); Ignacio Ramonet, «CIA, vols secrets», Le Monde Diplomatique, marzo de 2007, p. 1.

[11] Ibid.

[12] Ibid.

[13] Ibid.

 

Salim Lamrani es escritor, profesor e investigador francés y está especializado en las relaciones de Cuba y Estados Unidos. Colabora habitualmente en Rebelión. La traducción al español es suya y ha sido revisada por Caty R., de los colectivos de Rebelión , Tlaxcala y Cubadebate . Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, la revisora y la fuente.

 

  http://www.rebelion.org/seccion.php?id=18

 

 

 

 

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Los agrocombustibles y la nueva esclavitud del Sur

 

 

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EEUU y Reino Unido han recurrido al empleo de fósforo blanco, napalm, municiones de racimo y revestidas con uranio empobrecido

Uso de armas indiscriminadas y especialmente dañinas en Iraq

 

 Informe de ‘Global Policy Forum’ (II) *

Global Policy Forum (www.globalpolicy.org),  marzo de 2007
IraqSolidaridad (www.iraqsolidaridad.org), 23 de abril de  2007
Traducido del inglés para IraqSolidaridad por Paloma Valverde

 

“La legislación humanitaria internacional establece principios claros para llevar a cabo operaciones militares y limita los medios permisibles y los métodos de guerra. Esos principios prohíben el uso de armas que no distinguen entre objetivos militares y civiles, e infligen un daño indiscriminado o un sufrimiento innecesario. Sin embargo, las fuerzas de la Coalición han utilizado, repetidamente, armas especialmente dañinas e indiscriminadas, tales como fósforo blanco, napalm, municiones de racimo y uranio empobrecido, que tienen efectos desproporcionados, mucho más allá de los objetivos militares planificados. Esas armas se consideran, mayoritariamente, inaceptables e inhumanas.”


Imagen tomada desde posiciones estadounidenses del bombardeo de Faluya en noviembre de 2005 con fósforo blanco. Ampliar Foto

 

 

Ver en:

http://www.iraqsolidaridad.org/2007/docs/20_04_07_Informe_Global_Armas.html

 

 

 

 

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Entrevista con el conde Hans Christof von Sponeck
Crímenes de guerra: la implicación de la ONU

 
por Silvia Cattori

 

Para el ex secretario general adjunto de la ONU, Hans Christof von Sponeck, en vez de velar por el respeto del derecho internacional y la consolidación de la paz, la ONU se ha convertido en instrumento de la injusticia. Tal es el caso de las sanciones contra el Irak de Sadam Husein, sanciones que provocaron un desastre humanitario. Hoy, por ejemplo, tratados internacionales como el de no proliferación nuclear sirven para garantizar la hegemonía de ciertos países y amenazar a otros. Es hora ya de cambiar radicalmente este sistema.

 

 

Ver en:

http://www.voltairenet.org/article146341.html

 

 

 

 

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Aznar denunciado por crímenes de guerra

 

 

Mundoarabe.org, 13/03/2007


El diputado de IU en Málaga Antonio Romero ha denunciado ante la Fiscalía al ex presidente del Gobierno José María Aznar. La culpa del ex gobernante: haber participado “en la Guerra de Irak y en los crímenes que se están cometiendo en tal país". Por esta razón, Romero ha reclamado que se abra una investigación judicial y un proceso al respecto.

Entre "los crímenes de guerra de Bush, Blair y Aznar en Irak”, Romero destacó en su denuncia: “causar la muerte de cerca de 700.000 iraquíes, la mayoría civiles, durante los tres años de ocupación y destrucción de infraestructuras civiles; desencadenar el abandono del país de dos millones de iraquíes, ahora refugiados en el extranjero, y 2,3 millones de desplazados en el interior de Irak".

También citó como crímenes cometidos por el trío Bush, Blair y Aznar, "el robo de recursos petroleros nacionales iraquíes; el saqueo de tesoros culturales y masacres de civiles incluyendo muchas mujeres y niños", además del "uso de armas ilegales, tales como uranio empobrecido y bombas de fósforo contra ciudades completas, enterrando miles de víctimas civiles en cementerios masivos".

Romero denunció que dejaron "prisioneros a miles de inocentes en cárceles y campamentos masivos donde se tortura, se les golpea y humilla" y que "causaron la destrucción de un país entero, sembraron el terror en Irak, legalizaron la tortura y se organizaron secuestros a nivel internacional".

 

Una invasión basada en mentiras

En el texto, el diputado añade que "la invasión de Irak fue un crimen de guerra. Se basó en mentiras como la existencia de armas de destrucción masiva" y recordó que "recientemente Aznar ha reconocido en público que no había en Irak este tipo de armas".

El parlamentario señaló que un informe sobre mortalidad desde la ocupación ofrece datos que calificó de "espeluznantes", ya que indica que "desde marzo de 2003 a julio de 2006 han muerto 654.965 personas (600 al día), el 2,5 por ciento de la población iraquí".

En el relato de hechos de la denuncia se precisa que "en 2003 en las Islas Azores Bush, Blair y Aznar declararon la Guerra de Irak al margen de la ONU y el Derecho Internacional" y que el ex presidente español "puso las bases militares a disposición del despliegue a Estados Unidos para la ocupación de Irak y envió militares españoles a la guerra ilegal".

Añade que "Aznar basó su decisión en mentiras como la existencia de armas de destrucción masiva o la relación de Irak con el terrorismo islamista y envió policías a Guantánamo, prisión ilegal donde se conculcan los derechos humanos y civiles" o que "puso en peligro la vida de periodistas, soldados y agentes del CNI en Irak y situó a España en el punto de mira del terrorismo islamista".

Antonio Romero basa su petición de investigación en la Carta de Naciones Unidas, la Declaración Universal de Derechos Humanos, la Convención de Ginebra o la Constitución española entre otras normas.

 

http://www.mundoarabe.org/default.htm

 

 

 

 

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La deuda externa de los países en desarrollo

Consejo de derechos humanos - 4° período de sesiones 2007

Tema 2 : Aplicación de la resolución 60/251 de la Asemblea General, de 15 de marzo de2006, Titulada "Consejo de derechos humanos". Comunicado escrito presentado por el CETIM.

ONU símbolo: A/HRC/4/NGO/17

 

El Sur ya ha pagado su deuda externa al Norte, pero el Norte se niega a reconocer sus deudas con respecto al Sur1


1. Tras la crisis de la deuda, desencadenada en 1979 por la modificación de la política monetaria en los Estados Unidos, que se formalizó en un alza unilateral de los tipos de interés de la Reserva Federal presidida por Paul Adolph Volcker, la totalidad de los países en desarrollo o del « mercado emergente » pagaron, entre 1980 y 2006, una cantidad acumulada de 7.673,7 mil millones de dólares americanos en concepto de servicio de la deuda externa2. Sin embargo, al mismo tiempo, el saldo de la deuda externa ha aumentado de 617,8 mil millones de dólares en 1980 a 3.150,6 mil millones de dólares en 2006, según los datos publicados por el Fondo Monetario Internacional. El montante de la deuda de este grupo de países –que incluye a 145 Estados miembros- debería, según el FMI, continuar creciendo en el curso de 2007, hasta superar los 3.350 mil millones de dólares. La deuda del Asia en desarrollo podría llegar ella sola a 955 mil millones de dólares. En otras palabras, aunque ya hayan devuelto en intereses y amortizaciones de capital de la deuda, más de doce veces el importe debido en 1980, los países en desarrollo continúan soportando en la actualidad una deuda externa cinco veces superior a la que debía al inicio del período.

2. Esta gigantesca sangría de los recursos operada durante más de un cuarto de siglo no ha cambiado, no obstante, el estatus de estas economías ni la naturaleza de sus relaciones con los países desarrollados del Norte. Bien al contrario, contribuye a concentrar cada vez más las riquezas, por un lado a nivel nacional, en beneficio de las clases dominantes de los países del Sur, y por otro a nivel internacional, en favor de los países del Norte. Esta es una de las principales explicaciones al aumento dramático, en los últimos años, tanto de las desigualdades intra- e internacionales, como de la pobreza, medida en términos relativos o absolutos. El reembolso de los préstamos internacionales constituye una de las formas de transferencia del excedente producido por los países del Sur en relación al Norte, y del producido por los trabajadores del Sur tanto hacia los capitalistas de su propio país como a los del Norte. Esto provoca una tendencia al alza de la tasa de explotación de la fuerza de trabajo en el Sur. Por este medio, los países en desarrollo o « emergentes » han tenido que transferir a sus acreedores, una media anual del 3,68 % de su PIB (producto interior bruto) a lo largo del decenio que siguió la crisis de la deuda (1980-1989). En los diez últimos años (1997-2006), marcados por una serie de crisis financieras y una polarización creciente del sistema mundial capitalista, esta transferencia ha subido al 6,20 % del PIB3.

3. Estos últimos años, en el contexto de integración cada vez más creciente de los mercados y de desreglamentación de los movimientos de capitales, hemos asistido a la transformación de las deudas en títulos sobre los mercados financieros y a una conversión de deudas externas en deudas internas. Esta evolución progresiva, y aún en curso, disimula los efectos perversos, especialmente los tipos de interés a menudo más elevados en la deuda interna. Al reducirse los pagos del servicio de la deuda externa, se hace más difícil la determinación precisa de la amplitud de la sangría asociada al endeudamiento exterior. Más aún cuando las otras formas de transferencias del excedente del Sur hacia el Norte continúan operando por distintos canales, como la repatriación de los beneficios derivados de las inversiones directas extranjeras, los beneficios de valorización de títulos registrados como inversiones de la cartera de valores en la balanza de pagos, o el intercambio desigual. La deuda externa se interpreta al mismo tiempo como un medio y una obligación de financiación de la formación de capital. Sin embargo, el peso y la dinámica de la deuda rebelan no sólo que no sirve para financiar el desarrollo, sino más bien que aumenta con el fin de cubrir el reintegro de sus intereses y amortizaciones. También funciona como un mecanismo auto-mantenido de empeoramiento de la pobreza, de presión de la sobreexplotación del trabajo y de bloqueo del desarrollo en las economías de la periferia del sistema mundial capitalista.



La deuda: un problema financiero, socioeconómico y político


4. La desmedida del endeudamiento de los países en desarrollo, así como la historia del sistema monetario y financiero internacional, no permiten desgraciadamente entrever ninguna salida a la crisis actual de la deuda que no movilizara más que los esfuerzos y recursos sólo de estos países. Es necesario que las relaciones económicas, comerciales, monetarias y financieras entre los países del centro (Norte) y los de la periferia (Sur) del sistema mundial capitalista sean profundamente reorganizadas, según los nuevos principios. Estos deberían imponer límites muy estrictos a la dinámica de acumulación de capital en una lógica exclusiva de maximización del beneficio y el saqueo, y promover la solidaridad y la cooperación entre socios. Esta es una de las condiciones sine qua non de la construcción de un orden económico internacional más justo.

5. La deuda externa de los países en desarrollo no es sólo un problema financiero. En la mayoría de los casos, se ha generado en unas condiciones y según los intereses que eran los de los capitalistas dominantes en los países del Norte, en estrecha colaboración con las elites periféricas. Dichas alianzas a veces han llevado a situaciones complejas, como las llamadas deudas « odiosas » (ilegítimas y/o ilegales), la transformación de deudas externas privadas en públicas –que son las más asimilables a las formas de deudas odiosas-, o incluso las « deudas ecológicas ». Las deudas odiosas han sido contratadas por las elites locales para ser utilizadas contra el interés general, para gastos suntuosos, para la corrupción o para la represión de las clases populares –desembocando a menudo en masacres y torturas. La sustitución de deudas privadas por deudas públicas ha sido para el Estado una manera de manejar la crisis de la deuda en beneficio de las burguesías locales. Cuando los Estados Unidos decidieron aumentar sus tipos de interés –con la esperanza de resolver su propia crisis-, muchos gobiernos de países capitalistas periféricos estatalizaron, a principios de los años 1980, una gran parte de las deudas externas privadas de las burguesías locales, haciendo soportar el coste de la operación a la población. Por otro lado, la deuda también ha servido para financiar las actividades contaminantes de las transnacionales que han ocasionado destrucciones dramáticas del medio ambiente y consecuencias muy negativas a nivel nacional e internacional.

6. Estas deudas representan uno de los motores que agravan la miseria de grandes sectores de población en los países del Sur, en particular en África. Entre 1980 y 2006, se despojó al continente africano, el más pobre del mundo, de 675,3 mil millones de dólares americanos, para financiar los flujos de servicios de la deuda4. Esto supone más que el total de la deuda externa que debía la totalidad de los países en desarrollo al principio de la crisis. La media anual de este período corresponde a 25 mil millones de dólares. A modo de comparación, según la FAO, más de 850 millones de personas sufren aún hoy en día de malnutrición, y cinco millones de niños mueren cada año de hambre en el mundo. Las riquezas acumuladas en los países del Norte se han formado en parte gracias a la explotación de los trabajadores y la destrucción de la naturaleza en los países del Sur.



Propuestas de solución y de salida del problema


7. Muchas organizaciones no gubernamentales, como el Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo o Jubileo Sur, consideran, justamente, que los países en desarrollo ya han pagado a sus acreedores del Norte su deuda externa, en su totalidad, y que en realidad son los países más ricos los que tienen deudas hacia los países más pobres. Según estos movimientos sociales, la anulación de la deuda es el único medio susceptible de abrir una vía al desarrollo. Mientras tanto, teniendo en cuenta que los países del centro del sistema mundial capitalista, y sus instituciones monetarias y financieras multilaterales, a cuya cabeza se encuentran el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el Club de París, no tienen ningún interés en ver resuelto el problema de la deuda externa –que constituye un medio seguro de mantener a los países del Sur en una dependencia perpetua-, esta tarea recae en los pueblos de dichos países, apoyados por los movimientos sociales (del Sur y del Norte) que defienden sus intereses.

8. Así pues, convendría apoyar a las campañas dirigidas a la anulación de la deuda de los países en desarrollo, aunque esta propuesta no haya sido aplicada hasta ahora ni por los gobiernos más progresistas. La decisión más atrevida hasta este momento no ha consistido más que en interrumpir los pagos con el fin de renegociar la deuda externa, como en Argentina en 2002.

9. La Iniciativa « Países pobres muy endeudados », presentada por el G7 en Lyon en 1996, reforzada después en Colonia en septiembre de 1999, no podrá resolver el problema. No concierne más que a un número muy reducido de países pobres, y su fin consiste en volver « sostenible » la carga de la deuda, sin intentar saber si la deuda es legal o legítima. Los intercambio de deuda contra activos tampoco constituyen una solución, porque a menudo se usan para acompañar programas de privatizaciones y una deformación de la estructura nacional de propiedad del capital en benefició de empresas transnacionales extranjeras. La propuesta de recompra de deudas entre países en desarrollo en el marco de la cooperación Sur- Sur alternativa es interesante, pero limitada porque termina desplazando la carga de la deuda de un país del Sur a otro país del Sur. Incluso los gobiernos progresistas del Tercer Mundo intentan renegociar sus deudas en condiciones que sean un poco menos desfavorables para ellos, para no interrumpir el flujo de reembolso. A veces el pago del servicio de la deuda externa del FMI se hace por anticipado. Esto seguramente no es una solución, porque la dependencia perdurará hasta que se adapten las políticas económicas impuestas por el Fondo. Además, las divisas puestas en los mercados financieros para pagar al FMI lo son a unos tipos de interés a menudo aún más elevados. La dependencia del país de desplaza entonces hacia los mercados financieros, haciendo más complejas las formas que reviste.

10. En estas condiciones, la solución más eficaz sería que se llevaran a cabo algunas auditorías de la deuda –exigiendo a los Estados que identificaran cada uno de sus componentes, entre los cuales las llamadas “odiosas”– con el fin de reclamar, si fuera necesario, la anulación de los pagos5. Una auditoría permite situar la anulación bajo el signo de la transparencia y de la justicia. Puede provenir de un órgano legislativo, ejecutivo o judicial. Brasil y Filipinas ya tienen cierta experiencia en la materia. En Ecuador, una Comisión de Control Cívico de la Corrupción, inició en 2002, con el apoyo de algunas asociaciones, una auditoría sobre la vente de barcos noruegos al gobierno ecuatoriano en los años 1970. Las conclusiones de sus trabajos son que los créditos acordados a título de « préstamos a la ayuda al desarrollo » eran ilegítimos (porque no ayudaban al receptor del Sur sino a la industria del Norte), que el país acreedor (ni la agencia de cooperación ni la del crédito a la exportación) no ha realizado ninguna evaluación financiera y técnica que el crecimiento de la deuda se ha debido a las condiciones desfavorables introducidas durante la renegociación, y que… nadie sabía donde se encontraban los barcos cuyo pago era debido. Después de que la Comisión recomendara la interrupción de los reembolsos, en octubre de 2006, y tras una intensa campaña entre los movimientos sociales ecuatorianos y noruegos, el gobierno noruego anunció la anulación de dicha deuda de la que se reconocía co-responsable6.

11. Estas propuestas de auditoría, de elaboración de legislaciones apropiadas sobre la deuda externa, y de anulación de deudas producirían una eficacia máxima sobre las políticas de desarrollo si vinieran acompañadas de una transformación del sistema monetario financiero internacional poniendo en tela de juicio los roles actuales del FMI, del Banco Mundial y de la Organización Mundial del Comercio. Citamos algunas de estas medidas necesarias : la modificación de las reglas de acceso a los mercados y a los sistemas monetarios y financieros internacionales ; la construcción de sistemas regionales de estabilización de tipos de cambio ; el control y la tasación de movimientos de capitales (sobre todo especulativos) ; la supresión de los paraísos fiscales ; así como la creación de tribunales internacionales encargados de juzgar las implicaciones económicas, sociales y culturales de la deuda del tercer mundo, que permita elaborar un derecho internacional de la deuda para que en el futuro no se vuelvan a reproducir situaciones análogas7.

 

1 Esta declaración ha sido elaborado en colaboración con Paulo NAKATANI, Profesor de la Universidad Federal del Espirito Santo, Vitoria (Brasil) y Rémy HERRERA, investigador del CNRS – Centro de Economia de la Sorbona (Francia).
2 Cálculo de los autores realizado a partir de datos dados por el Fondo Monetario Internacional : IMF, 2006, World Economic Outlook Database, septiembre, Washington D.C. Se trata de la suma de los valores anuales de la linia “ Total Debt Service” del grupo “Other Emerging Market and Developing Countries”. Estadísticas descargadas el 16 de enero de 2007 de www.imf.org
3 Cálculo de los autores a partir de los mismos datos del FMI.
4 Cálculo de los autores a partir de los datos del FMI sobre África.
5 CETIM et al, ¡Investiguemos! la deuda. Manual para realizar auditorías de la deuda del Tercer Mundo, Ginebra, 2006.
6 Por otro lado Noruega ha reconocido su coresponsabilidad en el « endeudamiento ilegítimo » de varios países (Ecuador, Egipto, Jamaica, Perú, Sierra Leone) y ha decidido anular unilateralmente 62 millones de euros de créditos detenidos en estos países. Idem y ver http://www.cadtm.org/article.php3?id_article=2119&var_recherche=Norvege
7 Samir Amin, «Quel avenir pour les Nations Unies ?», in ouvrage collectif ONU : droits pour tous ou loi du plus fort ? Regards militants sur les Nations Unies, CETIM, Ginebra, enero de 2005, p. 187.

 

http://www.cetim.ch/es/interventions_details.php?iid=276

 

 

 

 

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Neofascismo y socialismo del siglo XXI (I)

 

Carlos Angulo Rivas

 

 

En una escalada sin precedentes en la historia, el mundo está viviendo una hegemonía unipolar imposible de sostener por la fuerza militar y el poderío de los gigantescos monopolios auspiciadores de la globalización y el neoliberalismo, aunque por el momento así esté ocurriendo. El proceso histórico seguido por el capital financiero y sus intereses imperiales no finalizó con la paz lograda inmediatamente después de la segunda guerra mundial. La gran victoria aliada sobre el eje Berlín-Roma-Tokio estableció un respiro para la humanidad amenazada por el fascismo en sus diversas variantes que, sin embargo, no ha podido cambiar la esencia del proceso de desarrollo voraz del capitalismo. En otras palabras, el distinguible proceso del desarrollo capitalista transformado en fascismo por Adolfo Hitler se paralizó momentáneamente, se retrasó unos cincuenta años hasta inicios de la globalización, pero corporativamente subsiste en nuestra época con la misma fuerza arrolladora y con la misma eficacia de agresión, a fin de someter a los países más pobres del mundo. Superadas parcialmente las contradicciones interrelacionadas del gran capital financiero y de la competencia entre los monopolios transnacionales, vía la globalización, la facilitación del fascismo como ideología política y dictadura del capital, como factor ideológico de control de las masas, es más que evidente en la superpotencia hegemónica, Estados Unidos; todavía con mayor eficacia a partir de la ruptura del equilibrio de superpoderes que significó la existencia de la Unión Soviética hasta antes de la caída del muro de Berlín.

En la actualidad, la prudencia y la sabiduría impuestas por la mayoría de los estados a través de la creación de la Organización de las Naciones Unidas y de la vigencia de la Declaración Universal de los Derechos Humanos como ley internacional, han sido desbordadas, poco a poco, durante cincuenta años y abiertamente, hoy por hoy, con el despotismo político del presidente George W. Bush. El racismo contra el mundo musulmán es un hecho inocultable con centenas de miles muertos en Irak, Palestina, Líbano, Afganistán; la amenaza y la agresión militar están presentes en cualquier parte del planeta; la libre determinación de los pueblos intimidada hasta prácticamente su derogación; la ocupación militar norteamericana repartida, en lugares estratégicos preventivamente, significa una advertencia nuclear; la lucha contra el llamado terrorismo una justificación publicitaria a los desmanes y excesos de la dominación hegemónica; y finalmente la intervención política y económica en los supuestos estados libres, a cuyos gobernantes ayuda a mantener los aparatos administrativos, militares, judiciales y mediáticos, una conjura del control de las masas hambrientas y desprotegidas. Estas son las principales características de la evolución fascismo anterior en el neofascismo actual, impulsado por la superpotencia hegemónica; y si bien la ley internacional, supervisada por la Naciones Unidas, prohíbe y condena como ilegal a las guerras de agresión basadas en la supremacía militar, económica y política, la nueva política norteamericana ha desechado la injerencia de ese organismo y nada asegura que el capitalismo de los monopolios en el desarrollo imparable de la globalización, en la visión enajenada de despojar a los más pobres del planeta de, inclusive, su derecho a la vida, nos ponga en la puerta de futuros genocidios mundiales.

El neofascismo como la dictadura más tenaz y ambiciosa del sistema capitalista está reforzado en la sintonía de una nueva concepción, mucho más peligrosa; pues si el fascismo necesitó del apoyo popular masivo para sus propósitos de conquista, ahora la adquisición de un modelo "democrático" sustentado en elecciones periódicas dominadas íntegramente por el aparato administrativo, militar, mediático, educativo e ideológico de los Estados, no necesita sino de la manipulación esporádica de los pueblos mantenidos en la ignorancia. Esa es la democracia de los poderes fácticos, impuesta como un sombrero desde arriba, donde los pueblos sin alternativa posible deben sostener el modelo afín y adyacente al del neofascismo imperial. No escapa a este criterio el modelo de democracia y libertad, al estilo norteamericano, en los países del tercer mundo, donde los sistemas de gobierno sojuzgan, oprimen y manejan a la población a través de regímenes legales rígidos, de carácter castrense y policial. En este sentido lo más importante para los grupos de poder económico, nacionales e internacionales, resulta la conquista política de los Estados. Felizmente en relación a Latinoamérica, la conquista del control del Estado de esas fuerzas reaccionarias ha sido anulada en Venezuela, Bolivia hasta ahora, Nicaragua en perspectiva, Ecuador a la espera de la nueva Constitución y en Cuba desde hace mucho. Y en Brasil, Argentina y Uruguay, las fuerzas del poder económico tradicional han sido moderadas a consecuencia de gobiernos, aunque mediatizados, aún respaldados por las fuerzas populares. En este panorama latinoamericano se inscribe el proceso bolivariano como eje central de liberación de los pueblos, reforzado por la masiva votación adquirida, en diciembre del año pasado, por el presidente Hugo Chávez; iniciación del relanzamiento del cambio económico, político y social revolucionario camino al socialismo del siglo XXI. Lugar donde se viene planteando una ruptura total con la oligarquía y los grandes intereses económicos estrechamente vinculados al capital transnacional globalizado.

Pero, el socialismo del siglo XXI es todavía una frase. Un propósito, un gran deseo y también un objetivo final, cuyos elementos fundamentales deben trazarse con absoluta claridad en el proceso bolivariano, hoy por hoy, revolucionario, antiimperialista y popular que trasciende las fronteras venezolanas. Como todas las burguesías de América Latina, la venezolana es absolutamente corrupta, degenerada y putrefacta, incapaz de entender el proceso de liberación de su patria y menos el de jugar un rol de independencia económica frente a los intereses foráneos. Por el contrario, el carácter despótico, dictatorial y tiránico de la burguesía venezolana fue puesto de manifiesto con el golpe de Estado de la CIA y sus agentes en abril 2002, cuya intención era terminar con la revolución bolivariana y aplastar el movimiento popular de estudiantes, obreros, campesinos, amas de casa, pequeños empresarios y pobladores marginales comprometidos en la tarea de Hugo Chávez. Ese intento contrarrevolucionario contra una democracia establecida, constitucional y legal, fue una muestra concreta de que la legalidad vigente interesa un comino cuando median intereses capitalistas por encima de los conceptos de nación, patria y bandera; puesto que detrás de esa burguesía están los intereses del imperialismo. Y la conspiración, por supuesto, continúa abiertamente mediante el intervencionismo de la Casa Blanca y el descaro político signado por la arbitrariedad de George W. Bush, aquella de manejar la política mundial mediante ucases entre el bien y el mal. Por ello la única manera de avanzar en la revolución bolivariana y eliminar el peligro de la contrarrevolución es eliminando de raíz el poder económico de los grandes grupos y consorcios empresariales, cimentado en la gran propiedad privada de los medios de producción; además, también es la única manera de eliminar la violencia de la resistencia reaccionaria al cambio social. La política de guerra y agresión de Bush, la de no respetar la libre determinación de los pueblos, está completamente decidida a destruir la revolución bolivariana y sobre todo la influencia de ella en los demás pueblos de la región.

La lucha de clases subsiste en todas las sociedades establecidas sin excepciones. Allí se fundamenta la vigencia del marxismo que quieren dar por muerto. La cuestión de fondo es si esa contradicción presente en los sistemas representativos se agudiza de tal forma que produzca una rebelión generalizada formal y pacífica, conducida por la ley y la consulta popular permanente, o una guerra civil. El marxismo no es una teoría estática sino una interpretación histórico-social dialéctica y en movimiento permanente, aplicable a determinado territorio-nación en un momento político preciso. En este sentido, los procesos revolucionarios están íntimamente ligados al nivel de vida de los ciudadanos y en los países industrializados, vía las reformas al sistema y las leyes sociales avanzadas, la lucha de clases no se elimina sólo se convierte en un referente eventual de las reivindicaciones laborales; en cambio en los países del tercer mundo la agudización de las contradicciones conlleva la radicalización de las masas y las situaciones revolucionarias. En el caso de Venezuela, la conducción del proceso bolivariano por la vía legal va teniendo el éxito que no tuvo Salvador Allende en Chile, por la sencilla razón de avanzar en consultas populares plebiscitarias periódicas, ajenas a la experiencia chilena. Como sabemos, allá en Chile, se ganaron las elecciones pero no se produjo el cambio inmediato de la constitución y la alianza con los sectores militares progresistas y tampoco las consultas populares periódicas habidas en Venezuela. Sin embargo, no todo está dicho en el proceso venezolano. La apuesta del socialismo del siglo XXI pierde diseño si el análisis social deja de inscribirse en la corriente marxista moderna donde el predominio corresponda a la propiedad social de los grandes medios de producción. Hugo Chávez está hablando, por ejemplo, de una economía mixta como la existente en China, Vietnam, Cuba (tratamiento con el capital extranjero) y este objetivo podría estar bien mientras las relaciones de producción capitalista no posean la hegemonía dentro del conjunto social y nacional. La revolución nicaragüense fracasó por respetar la inmensa propiedad capitalista (casi el 70% de la producción nacional era privada) en el impulso de una “economía mixta” que resultó escuálida y absorbida por la gran empresa capitalista interconectada a los grupos económicos y financieros transnacionales, lo cual permitió la fuga de capitales y el ahogamiento de los logros sociales sandinistas. Y, además, de la fuga de capitales, actúo el brazo negro del imperialismo decretando el embargo económico y comercial y la prohibición de los créditos del FMI.

Los cimientos del socialismo del siglo XXI se perfilan como la siembra de las ideas bolivarianas renovadas y la amplia experiencia de la revolución cubana históricamente combatida por las fuerzas retardatarias continentales y el propio imperialismo norteamericano a través del prolongado bloqueo comercial y embargo. Se explica así la alianza del presidente Hugo Chávez con el legendario comandante revolucionario Fidel Castro en una perspectiva de justicia social, intercambio educacional, médico y sanitario; y de economía solidaria y comercio equitativo; todo este conjunto en contraposición a la dominación ejercida por la globalización y el libre mercado neoliberal promovido por la Casa Blanca a través de la casi fracasada ALCA, sustituida por ahora con los TLCs unilaterales. En nuestra región, el plan ALBA promovido por el eje Caracas – La Habana debe ser visto como el objetivo del futuro inmediato, reafirmando la economía solidaria, centrada en las necesidades de los pueblos en el orden de la autonomía política, productiva y ambiental; y en un primer estadio, buscando el equilibrio de entre el capital privado y las inversiones con los procesos de desarrollo asimétricos regionales donde el punto de inicio es la ampliación del MERCOSUR como se viene dando con la incorporación de Venezuela y los proyectos energéticos; y a futuro contiguo probablemente con la incorporación de Bolivia, Ecuador y Chile al mismo mercado común.

La defensa de la revolución en Venezuela, fortalecida por los nuevos gobiernos de Bolivia, Ecuador y Nicaragua; el segundo periodo de Lula con sus limitaciones acrobáticas, junto al de Argentina y Uruguay, resquebraja y socava la predominancia hegemónica de Estados Unidos. Indudablemente a ello se debe la gira latinoamericana de George W. Bush proponiendo proyectos energéticos, financiamiento e infraestructura; y sobre todo a la búsqueda de respaldo oficial-diplomático a su alicaída figura en su propio país y en el mundo entero a raíz del intervencionismo militar, la criminal invasión a Irak y las amenazas de agresión que pesan sobre Irán. Pero en este trayecto de imposición del neofascismo Bush encuentra la masiva oposición de los pueblos latinoamericanos a su visita, a pesar que los gobernantes Lula, Vásquez, Uribe y Calderón, lo reciban con mantel largo y oropeles. Y de esta manera, la gira y el giro político-diplomático de la comitiva norteamericana presidida por Bush, intentando recuperar el terreno perdido frente al avance de la inclinación progresista de las grandes masas abandonadas y desatendidas en América Latina, caerán por su propio peso en una nueva derrota imperialista. Más todavía cuando todas las voces al unísono del mensaje revolucionario del presidente Hugo Chávez y el plan bolivariano del socialismo del siglo XXI, rechacen esta intromisión en la región.

Como señala el profesor James Petras en su artículo Bush versus Chávez: “Los intentos del régimen de Bush de derrocar al presidente Chávez han sufrido varias derrotas importantes. El levantamiento de masas urbano de abril de 2002 hizo fracasar el golpe de Estado apoyado por Estados Unidos. Desde diciembre de 2002 hasta enero de 2003 los trabajadores venezolanos y el gobierno de Chávez hicieron fracasar el paro patronal de la industria del petróleo, que había sido respaldado por las compañías petrolíferas estadounidenses y Washington. La gran mayoría de las clases populares venció en el referéndum revocatorio de Chávez en 2004, que había sido financiado por Estados Unidos. Con cada uno de estos intentos fracasados disminuía el prestigio de Bush al tiempo que Chávez ganaba la admiración de la vasta mayoría del pueblo de América Latina. El ‘modelo Chávez’ de un generoso Estado social de bienestar, una economía mixta basada en un fuerte sector estatal y la democracia directa vía las asambleas de barrio ofrece un fuerte contraste con los fracasados modelos neo-liberales regresivos y estancados del resto de América Latina…” “Es indudable que en la Gran Contienda entre Chávez y Bush, entre iniciativas nacional-populares de bienestar y el reaccionario y regresivo status quo neo-liberal, Chávez está ganando y Estados Unidos está perdiendo influencia.” Vemos, pues, que las maniobras del imperialismo están a la vista; el problema es como se reafirma el proceso revolucionario en Venezuela y luego a partir de allí, paralelamente, en Bolivia, Ecuador y Nicaragua, que son los países con mayores ideales de avanzar en el plan ALBA y el pensamiento bolivariano.

En esta reafirmación revolucionaria bolivariana no bastan, pues, las medidas de nacionalización aisladas en Venezuela como son las de CANTV, el control de la división petrolífera del Orinoco, la electricidad u otras; menos cuando se avanza en un modelo socialista que para sostenerse y enfrentar el sabotaje de los sectores de poder económico, requiere el control absoluto de los grandes medios de producción, de los servicios y el abastecimiento. No olvidemos que los capitalistas apoyados por el imperialismo seguirán apostando a la caída del régimen y del presidente Hugo Chávez. Y si bien la mayoría de venezolanos apoya el proceso de cambios y la Asamblea Nacional, las gobernaciones y las alcaldías están en manos de líderes bolivarianos, la guerra empresarial contra el gobierno continúa soterradamente produciendo la escasez artificial de los productos de primera necesidad y el descontrol de los precios, con la finalidad de crear malestar en la población. No darnos cuenta de los enormes intereses en juego sería ingenuo, tan ingenuo como perder la iniciativa política frente a la necesidad urgente de nacionalizar y controlar las cadenas de comercialización y abastecimientos de los productos indispensables de los consumidores.

9 de marzo de 2007

 

http://www.rodelu.net/angulo/angulo000.html

 

 

 

 

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