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Cuando Eduardo Chozas envió un correo a la Ciclolista hablando del tema, no le di importancia. Lo borré como borro montones de mensajes que intuyo que no me interesan.
Pero días después, Joaquín, mi compañero de entrenamientos y salidas cicloturistas, me habló de ello: ¿has visto lo del Campus ese que hacen en Moraira?
A partir de aquel día, cada vez que coincidíamos, el tema volvía a salir. "Pues a mí me gustaría ir, me lo estoy pensando seriamente. Puede ser muy interesante". "Es que no sabemos qué nivel de gente nos encontraremos". "Tendríamos que pedir días en el trabajo, aunque hay que guardar para las grandes citas del verano..."
Yo nunca he participado en algo así. Siempre me he entrenado para disfrutar de la bicicleta en solitario, en buena compañía, por puro turismo, y comprobar mi espíritu más combativo en alguna cicloturista. No me asusta nada: he terminado brevets de 200 kms bajo intensos aguaceros, he concluído doce Quebrantahuesos donde he sufrido desde granizo subiendo el Portalet hasta ver derretirse el asfalto por el calor... o aquel año de los 230 kms y más de 11 horas sobre la bici...
Pero esto es algo distinto, y a la vez desconocido para mí: separarme 3 días de mi mujer y mi hija. Sí, ese es mi primer problema, que siempre he tenido a mis dos fans a mi lado, en todas las cosas que hago, y me siguen en las marchas cicloturistas (en las permitidas, claro) y en los entrenamientos, que los transformamos en visitas turísticas diversas...
Pero he dado el paso: pusimos las cosas sobre la mesa y todos contentos. Yo me iré a Moraira, con Joaquín, a conocer el ambiente de un Campus dirigido por uno de mis ídolos, Eduardo Chozas, a disfrutar cuatro días seguidos de mi pasión por la bicicleta... y mis mujeres se irán a Torrevieja, donde tenemos familia y se lo van a pasar estupendamente.
En este mi primer apunte de lo que será el Campus de Moraira en Alicante, sólo quería presentar mis dudas iniciales y mi decisión final. Allá voy.

