AJUSTE DE CUENTAS

POEMAS SATÍRICOS INÉDITOS DE MIGUEL ARGAYA (2004-2005)

 

 

 

DE UN JOVEN POETA AMBICIOSO

QUE QUEDO EMPALADO

A UN PASO DEL OLIMPO

 

Se puede ser marica y no ser memo,

pero en ti se confunden ambas cosas:

dejaste honor y novia entre las rosas

del otoño, y amaste a Polifemo,

o a lo menos al poste de su remo

con la dulce atención de las esposas.

A  cambio, algunas tardes exitosas,

casi ser flor del huerto de Academo...

Aunque a precio bien caro, es evidente,

pues sigues sin sillón y sin agente

y haces menos contactos cada día.

Él, en tanto, devoto fiel de Eros,

ama ya a otros efebos zejeleros

que le recuerdan más a Alejandría.

 

 ab

 

 

 

 

 

ab

UN EMPLEADO A SU JEFE,

QUE DIOS CONFUNDA

 

Que eres amo cerril, bledo y arlote

no lo duda ni el perro de la puerta.

Que no es tu inteligencia muy despierta

lo sabe hasta la sombra del capote.

Que eres tonto de baba, te diría,

si se me diera hablarte diez minutos.

Te llamaría bruto entre los brutos

y no sé qué otras cosas más haría.

Me paso por el sur de lo sudado

esa “auctoritas” con olor a atrezo

y esa pose de “la pernada es mía”.

 

(Todo esto pienso. Y luego de pensado,

me digo que mejor callar, y rezo

para que no te dé por leer poesía)

 

 

DE UN SARGENTO LEGIONARIO

QUE CREÍA SER ROBERT DUVAL

EN APOCALYPSE NOW

 

 

Nos habla con afecto de los días

que hemos pasado juntos, y nos pide

que, por tiempo que corra, nadie olvide

su voz acatarrada y sus manías.

Luego se crece: apriétase el cartucho

y empieza una de aquellas digresiones

sobre el poder moral de los cojones.

Al fin, lloroso, hace constar lo mucho

que con nuestra partida el Tercio pierde.

Y sin embargo, a mí me suena a cuento.

Si por vestir chapiri y chupa verde

dejé la dignidad en el intento,

¿cómo quiere, joder, que le recuerde?

¡Que le den por el culo, mi sargento!

 

ab
 

 

 

 

 

 

ab

 

DE UN VENDEDOR DE LÁMPARAS

AFICIONADO A LAS LETRAS,

QUE ME TACHA DE "INMIGRANTE"

POR NO HABER CAGADO

EN ESTA PLAZA CUANDO NIÑO

 

Un tal Díaz, farol de Talavera,

quiere acallar mi voz y, muy galante,

me acusa amablemente de “inmigrante”.

Y lo explica: tomando por bandera

el muy decano olor de sus pañales,

hace de su infantil cagaduría

honra y precio de talaveranía,

razón, derecho y ley municipales.

Yo, por supuesto, callo y me retiro:

no creo lo bastante maceradas

mis cacas primerizas, ni suspiro

por oler las de Díaz, tan holgadas,

ni es a cagar tan hondo a lo que aspiro,

ni puedo competir con sus cagadas.

 

 

DE LA RACIAL RAZÓN DE UN HOMBRE

EXTREMADAMENTE BLANCO

   

Blanco dices que eres como pulpa

de coco, y es verdad que lo pareces,

aunque tirando a gris algunas veces.

Blanco biliar, del tono de la culpa,

blanco cetrino como el del orgullo,

blanco tan blanco que sería albino

de no mediar la sangre y el tocino.

¡Acaso no haya blanco más que el tuyo!

Presume, pues de blanco si te place,

destíñete si quieres, sé borrado

y goza con tu blanco inmaculado

hasta que tu blancura te apelmace.

Pero sabe, si al fin quedas en rucio,

que acaso no haya otro color más sucio.

 

ab
 

 

 

 

 

ab

DE UN POETA SINIESTRO,

MÁS DUCHO EN FORJAR CLIENTELAS

QUE EN ESCRIBIR POESÍA

   

Poeta de tan hondo magisterio

que le dura el discípulo un suspiro.

Profesor vanidoso y autogiro

que troca la amistad en un sahumerio.

Escribidor tan torpe y tan paleto,

tan pobre de recursos y tan soso,

tan sin estro y de verbo tan casposo

cuyo lector será un analfabeto.

Profesional del vino y las ladillas,

incansable trovero de gabelas

para quien "verso" rima con "morcillas".

Porfiado muñidor de clientelas,

poeta -o no se qué- que, en otras millas,

pasaría por clon de Luis Candelas.

 

 

 

DE POR QUÉ LA RESPONSABILIDAD

DE ESTOS SONETOS

DEBE CARGARSE A MI "YO LÍRICO",

Y NO A MÍ

 

 

Si digo aquí que aquel espeso crítico

no sabe hacer la “o” con un canuto;

si tacho a aquel de más allá de puto

o digo que es un guarro sifilítico; 

si de este otro digo que es raquítico

el caudal formador de sus lecturas,

o que vende sus tristes sinecuras

al interés garzón de algún político,  

sólo espero que al cabo, por favor,

no se me tenga en cuenta el desapego.

Como, según decís, soy fingidor

y esto no es nada más que puro juego,

de haber querella, óbviese al autor

y mándese al “yo lírico” al talego..

ab

 

          

1