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hhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh Para contactar: miguelargaya@yahoo.es
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Notas biográficas de Miguel Argaya Miguel Argaya nace en Valencia en 1960. Entre 1982 y 1986 ejerce periódicamente la crítica literaria en el diario Las Provincias de Valencia. En esos años toma contacto con otros poetas valencianos de su generación, como Vicente Gallego, y de generaciones anteriores, como Alfonso López Gradolí, Antonio Carlos González y Jaime Siles. En 1986 recibe una beca de ayuda a la creación literaria del Ministerio de Cultura para su novela La noche de Norma, que permanece inédita. De hecho, su única publicación exenta en prosa literaria hasta el momento es de 1984: un relato llamado "Xerón", inserto en un modestísimo volumen colectivo autoeditado en offset al alimón con su amigo Jorge García-Contell. En 1987 se traslada por motivos laborales y personales a Talavera de la Reina (Toledo). En 1989 funda y dirige la revista de literatura Omarambo (1989-1992), subvencionada por el Excmo. Ayto. de Talavera y cuyo primer número acoge un estudio y algunos poemas del que años más tarde será Premio Nobel, el poeta irlandés Seamus Heaney. A finales de 1989 recibe el premio internacional de poesía Rey Juan Carlos I por su obra Luces de gálibo, y dos años más tarde un accésit del prestigioso premio Adonais para Geometría de las cosas irregulares. En 1996 se beneficia de una nueva beca de ayuda a la creación literaria para su poemario Laberinto de derrotas y derivas. En 1998 funda y codirige con Jaime Olmedo la revista-anuario de poesía y pensamiento Norma editada por la asociación "Casa de los Obreros San Vicente Ferrer" de Valencia y que le sirve de plataforma para lanzar su tesis contra los relativismos lectores y a favor de la recuperación de una poesía humanizada. En el año 2000 obtiene el V Premio Internacional de Poesía Luys Santa Marina-Ciudad de Cieza para su libro Pregón de trascendencias. A nivel nacional, su nombre aparece catalogado en diversos repertorios: Los nuevos nombres: 1975-1990 (José Luis García Martín, Barcelona, Crítica, 1992; colección Historia y Crítica de la Literatura Española, al cuidado de Francisco Rico), Quinta antología de Adonais (Madrid, Rialp, 1993), Milenio. Ultimísima poesía española (Basilio Rodríguez Cañada, Madrid, Sial, 1999), La voz y la escritura (Miguel Losada, Madrid, ONCE, 2001), Los ojos dibujados. El autorretrato en la poesía española y el arte contemporáneos (L. Saval y J. A. Mesa Toré, Málaga, Litoral, 2002), Diccionario bibliográfico de la poesía española del siglo XX (Ángel Pariente, Sevilla, Renacimiento, 2003), Diccionario Espasa de la Literatura Española (Jesús Bregante, Madrid, Espasa-Calpe, 2003), Como poeta valenciano, ha sido incluido en varias antologías: La poesía valenciana en castellano, 1936-1986 (P. de la Peña y otros, Valencia, Víctor Orenga, 1986), Inventario. Poesía en Valencia, últimas propuestas (Valencia, Mestral Libros, 1987), Vita nuova. Antología de escritores valencianos en el fin de siglo (Ricardo Bellveser, Valencia, Ayuntamiento, 1993). Integrado durante dos décadas en la poesía castellano-manchega, su nombre se ha visto igualmente incluido en antologías de esta región: Mar interior. Poetas de Castilla-La Mancha (Miguel Casado, Ciudad Real, Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, 2002) y La tierra iluminada. Un diccionario literario de Castilla-La Mancha (Francisco Gómez-Porro, Albacete, Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, 2003).
Volver arriba Volver al principio de Notas biográficas _____________________________________________
Obra literaria de Miguel Argaya Se compone hasta el momento de los siguientes títulos: *Elementos para un análisis específico de los poblamientos indígenas (Valencia, La Pluma del Águila, 1987). *Luces de gálibo (Madrid, Visor, 1990). *Geometría de las cosas irregulares (Madrid, Adonais, 1992). *Carta triste a Jorge (Altea, Aitana, 1993). * Curso, caudal y fuentes del Omarambo (Valencia, La Buhardilla, 1997). *Laberinto de derrotas y derivas (Madrid, Vitrubio, 1999). *Pregón de trascendencias (1ª edición: Cieza, Excmo. Ayto., 2000; 2ª edición: Madrid, Vitrubio, enero de 2001). *La Ciudad El Deshielo La Palabra (Madrid, Devenir, 2007).
_____________________________________________
Bibliografía
general específica sobre el autor
Álvarez, Cecilia:
"Miguel Argaya o la constante búsqueda de la conciencia", en diario
Tenerife, Tenerife, martes 29 de septiembre de 1998 (suplemento
"Archipiélago Literario"; pág. V).
Olmedo Ramos, Jaime:
Retorno a la memoria y al "pathos" (La obra poética de Miguel Argaya).
Talavera, Asociación Cultural "Paralelo 40"/Editorial Gráficas del Tajo,
1996.
Bibliografía no específica en que también se menciona al
autor
Colinas, Antonio:
"La poesía", en Letras Españolas 1987. Madrid, Castalia/Ministerio de
Cultura, 1988 (Colección "Literatura y Sociedad, nº 44); pág. 65.
Falcó, José Luis:
"La poesía: vanguardia o tradición", en Revista de Occidente, Madrid,
nº 122/123, julio-agosto de 1991 (monográfico "España a comienzos de los
noventa"); págs. 170-186.
Galanes, Miguel: "El
tiempo de los profanadores (de los años setenta en adelante)", en VV.AA.:
Medio siglo de Adonais, 1943-1993. Madrid, Rialp, 1993; págs. 75-92.
Lanz, Juan José y
Jiménez Millán, Antonio: "Periodización de la poesía actual", en VV.AA.:
Los nuevos nombres, 1975-2000. Barcelona, Crítica, 2000 (Colección
"Historia y crítica de la Literatura Española", nº 9, primer suplemento);
pág. 126.
Siles, Jaime:
"Dinámica poética de la última década", en Revista de Occidente,
Madrid, nº 122/123, julio-agosto de 1991 (monográfico "España a comienzos de
los noventa"); págs. 149-169.
Antologías o diccionarios bibliográficos en los que se le
incluye
Anónimo:
Inventario. Poesía en valencia, últimas propuestas. Valencia, Mestral,
1987; págs. 171-182. Incluye una breve poética del autor.
Ballester Añón,
Rafael, González, Antonio Carlos y Peña, Pedro J de la: La poesía
valenciana en castellano, 1936-1986. Valencia, Víctor Orenga, 1986
(Colección "Hojas del sueño", nº 7); págs. 355-358. Incluye un poema hasta
hoy inédito en libro.
Doplicher, Fabio:
Antologia europea. La prospettive attuali della poesia in Europa. Formia
(Italia), Stilb, 1991 (Colección "Quaderni di Stilb, s/n); pág. 99. Contiene
dos poemas de Elementos... traducidos al italiano por Emilio Coco.
Anónimo: Quinta
antología de "Adonais". Madrid, Rialp, 1993 (Colección "Adonais", nº
500-501); págs. 190-191 y 229.
Bellveser, Ricardo:
Vita Nuova (Antología de escritores valencianos en el fin de siglo).
Valencia, Ajuntament, 1993 (Colección "Escritores valencianos", nº 2); págs.
294-296.
Beltrán, José
Carlos: Peñíscola y los poetas. Homenaje. Castellón, Hostelería
Castellana, 1995; págs. 17 y 84-85. Incluye un poema hasta hoy inédito.
García Martín, José
Luis: "La poesía", en VV.AA.: Los nuevos nombres, 1975-1990.
Barcelona, Crítica, 1992 (Colección "Historia y crítica de la Literatura
Española", nº 9); pág. 125.
Sorel, Andrés:
Diccionario de escritores. Quién es quién en las letras españolas.
Madrid, Cedro/Asociación Colegial de Escritores de España, 1996; págs.
29-30.
Rodríguez Cañada,
Basilio: Milenio. Ultimísima poesía española (Antología). Madrid,
Celeste/Sial, 1999 (Colección "Contrapunto", nº 7); pág. 609.
Losada, Miguel:
La voz y la escritura. 80 propuestas poéticas desde los viernes de La
Cacharrería. Madrid, Dirección General de Juventud de la Comunidad de
Madrid / ONCE, 2001; pág. 243-246.
Ricart, J.: 20
anys de poesia a la universitat. Carcaixent (Valencia), Edicions 96,
2001; págs. 38-40.
Olmedo, Jaime:
“Nada que no sea verdad” (La poesía humanizada en el umbral del siglo),
en Norma. Anuario de poesía y pensamiento, Nº 4, Valencia, Casa de
los Obreros “San Vicente Ferrer”, 2001; págs. 97-100.
Mesa Toré, José
Antonio: Los ojos dibujados. El autorretrato en la poesía española y el
arte contemporáneos. Málaga, Litoral, nº 234, 2002; pág 260.
Casado, Miguel:
Mar interior. Poetas de Castilla-La Mancha. Ciudad Real, Junta de
Comunidades de Castilla-La Mancha, 2002; págs. 415-425.
Gómez.Porro,
Francisco: La tierra iluminada. Un diccionario literario de Castilla-La
Mancha (2 vols.). Albacete, Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha,
2003; vol. 1, págs. 73-74. Pariente, Ángel: Diccionario biográfico de la poesía española del siglo XX. Sevilla, Renacimiento, 2003; pág. 45.
Reseñas
-Sobre
Elementos para un análisis específico de los poblamientos indígenas
González, Antonio
Carlos: "Análisis del fundamento en Miguel Argaya", en diario Las
Provincias, Valencia, 13 de junio de 1987; pág. 44 (sección "El Diván").
Valverde Azula,
I[nés]: "Elementos para un análisis específico de los poblamientos
indígenas, de Miguel Argaya", en diario La Voz del Tajo, Toledo,
sábado 13 de mayo de 1989, nº 1015; pág. 12 (sección "Tú verás"; pág. II).
-Sobre Luces
de gálibo
Álvarez-Ude,
Carlos: "Las trampas de la tradición. Luces de gálibo, de Miguel Argaya", en
diario El Sol, Madrid, año II, nº 330, viernes, 19 de abril de 1991
(suplemento "Los libros de El Sol", nº 43, pág. 7).
Anónimo: "Miguel
Argaya", en El Urogallo. Revista literaria y cultural, Madrid, nº
64-65, septiembre-octubre de 1991; pág. 84.
Galán, Sagrario:
"Pasado y presente", en Ráfagas. Revista cultural del Barrio de San Blas.
Revista de Artes y Letras, Madrid, Año IX, nº 37, 1991; pág. 19.
González, Antonio [C]arlos:
"Luces de gálibo, de Miguel Argaya", en El Mono-Gráfico, Valencia, nº
1, diciembre de 1990; pág. 61.
Hierro, Nicolás del:
"Argaya, Miguel. Luces de gálibo", en Valor de la palabra, Madrid,
Asociación Prometeo de Poesía, edición 25, mayo de 1991; pág. 13.
López Gradolí,
Alfonso: "Luces de gálibo, de Miguel Argaya", en La Nación. Semanario
independiente, Madrid, Año I, nº 3, 11 de junio de 1991; pág. 24.
Peña, Pedro J. de
la: "Omarambo y gálibo", en diario El Mundo, Madrid, Año III, nº 469,
10 de febrero de 1991; pág. 39 (sección "La Esfera").
Sastre, Santiago:
"El laberinto veraz de Miguel Argaya", en diario El Día de Toledo,
Toledo, Año V, nº 964, domingo 17 de marzo de 1991 (suplemento "El Día
Dominical"; pág. 21).
Valverde Azula,
Inés: "Luces de gálibo, de Miguel Argaya", en diario
La Voz del Tajo, Toledo, 4 de mayo de 1991; pág. 10.
Valverde Azula,
Inés: "Como luces de gálibo en la noche (Una poesía para espacios soñados)",
en Ínsula. Revista de letras y ciencias humanas, Madrid, Año XLVI, nº
536, agosto de 1991; pág. 31.
Albaicín, Joaquín:
"El nombre propio de un poeta", en diario ABC, Madrid, nº 28.421,
martes 24 de agosto de 1993; pág. 18 (sección "Opinión").
Beño, [Pascual
Antonio]: "Geometría de las cosas irregulares, de Miguel Argaya", en
Manxa, Ciudad Real, Grupo Literario "Guadiana", nº 26, diciembre de
1992; pág. 37.
Bueno, Eugenio:
"Espacios del alma", en diario La Voz de Avilés, Avilés, jueves 30 de
julio de 1992 (suplemento "Jueves Literarios", pág. II).
García de la Concha,
Víctor: "Geometría de las cosas irregulares. Miguel Argaya", en semanario
ABC Cultural, Madrid, nº 50, viernes 16 de octubre de 1992; pág. 8.
Hierro, Nicolás del:
"Geopoética", en diario El Día de Toledo, Toledo, jueves 15 de
octubre de 1992; pág. 4.
-Sobre Carta
triste a Jorge
Andú, Fernando:
"Lunes del alma", en diario El Heraldo de Aragón, Zaragoza, 28 de
octubre de 1993.
Barrera, José María:
"Carta triste a Jorge. Miguel Argaya", en ABC Cultural, Madrid, nº
104, viernes 29 de octubre de 1993; pág. 8.
Bellveser, Ricardo:
"Carta con Wagner, ruido y noche", en diario Las Provincias,
Valencia, 15 de mayo de 1994; pág. 56.
Estevan, Manuel:
""Una epístola del vivir", en diario El Heraldo de Aragón, Zaragoza,
30 de febrero de 1994.
Hierro, Nicolás del:
"Carta triste a Jorge", en diario El Día de Toledo, Toledo, sábado 4
de diciembre de 1993; pág. 4.
López Gradolí,
Alfonso: "El sutil equilibrio del juego constructivo", en Turia. Revista
cultural, Zaragoza, nº 27, marzo de 1994; págs. 253-255.
Parra Pozuelo,
Manuel: "Sobre una carta triste", en Gorc. Cuaderno de Libros, nº 8,
febrero de 1994.
-Sobre Curso,
caudal y fuentes del Omarambo
Hierro, Nicolás del:
"Miguel Argaya o la armonía existencial", en semanario El Mundo Comarcal,
Talavera, viernes 23 de enero de 1998, sección "Cultura y Tiempo Libre";
pág. 3.
Moya, Manuel:
"Argaya, Miguel: Curso, caudal y fuentes del Omarambo", en Norma, Anuario
de poesía y pensamiento, Valencia, nº 2, 1998; págs. 90-92.
Olmedo Ramos, Jaime:
"Presencia en la palabra", en Turia. Revista cultural, Zaragoza, nº
43-44, marzo 1998; págs. 366-368.
Sastre, Santiago:
"Miguel Argaya y la aventura de la conquista propia", en Hermes, revista
estacional de poesía, Toledo, Año III, nº 10, invierno 1998; págs.
85-87.
Tobalina, Ramón S.:
"Curso, caudal y fuentes del Omarambo, de Miguel Argaya", en Corondel,
Catálogo de cultura, Valencia, nº 7, Otoño-Invierno, diciembre de 1998;
págs. 14-15.
-Sobre
Laberinto de derrotas y derivas
Bedins, Juan Luis:
"El yo en el laberinto", en El Mono-Gráfico, Revista literaria,
Valencia, Año IX, nº 12, 1999; págs. 30-31.
Moya, Manuel:
"Laberintos", en El Correo de Andalucía, sábado 12 de junio de 1999;
pág. 4 (sección "La Mirada").
Olmedo Ramos, Jaime:
"Laberinto de derrotas y derivas, de Miguel Argaya", en Norma, Anuario de
poesía y pensamiento, Valencia, nº 2, 1999; págs. 112-114.
-Sobre Pregón
de trascendencias
Busquets-Mataix,
Mar: “Pregón de trascendencias, de Miguel Argaya”, en Corondel. Catálogo de
cultura, nº 10, Valencia, abril de 2002; pág. 12.
Olmedo Ramos, Jaime:
"Pregón de trascendencias, de Miguel Argaya", en Norma, Anuario de poesía
y pensamiento, Valencia, nº 3, 2000; págs. 92-95. -Sobre La Ciudad El Deshielo La Palabra Olmedo Ramos, Jaime: "La Ciudad El Deshielo La Palabra", en Artes_Hoy. Revista digital de las artes, nº 21, mayo de 2007, 21-05-2007. Ginés, Antonio Luis: "Ciudad y deshielo", en Diario de Córdoba, 9 de octubre de 2007 (Suplemento Cuadernos del Sur).
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Sobre
Elementos para un análisis específico de los poblamientos indígenas
*[Elementos…]
"me ha interesado sobre todo en dos aspectos: admite una triple lectura
inteligentemente planteada como aparente prospección arqueológica, como
historia erótica y como búsqueda estética de la poesía. El otro aspecto que
destacaría es la selección muy peculiar de vocabulario que incluye ciertos
tecnicismos del ámbito propio que la ficción del texto plantea y en ello
reside, a mi modo de ver su acierto y su mayor riesgo porque la aventura
requiere una especial sensibilidad lingüística" (Amparo Amorós, 1987).
*"Poesía de tierra,
pasados y presentes, por el ritmo del eros descubridor que hace que esos
poemas sean un libro, una lectura encadenante de esa mujer-tierra que
me parece, con lo difícil que es no reiterarla, aquí nueva" (José Carlos
Rovira, 1987).
*"Elementos...
es, pese a su estructura engañosa, un solo poema que yo definiría, con
perdón, como místico. Hay voluntad de desentrañamiento, de desnudo, de viaje
hacia el centro mismo de la tierra, que al fin y al cabo no deja de ser un
viaje hacia las entrañas de uno mismo a través de ese fuego que arde
perennemente en nosotros y que es la necesidad de conocimiento, de luz, en
definitiva" (Manuel Moya, 1994).
Sobre Luces de gálibo
*"Me ha seducido el
equilibrio entre la rememoranza (inevitable en nosotros, que tenemos tanta
historia por detrás) y la lucidez de lo reflexivo, esa serena prospección
indagadora" (Ángel L. Prieto de Paula, 1991).
*"Me atraen sobre
todo la elegante elocución y el despliegue de su tono meditabundo muy
personal y eficiente. Creo que en este libro se confirma algo esencial: la
perfecta adecuación entre la experiencia vivida y una experiencia
lingüística" (José Manuel Caballero Bonald, 1991).
*"Me ha
entusiasmado. Hacía tiempo que no disfrutaba de la sorpresa de encontrarme
con una poesía distinta y, al mismo tiempo, profundamente auténtica "
(Alfonso Canales, 1991).
*"…poemas, clásicos
y modernos a la vez (cosa rara hoy), y con la contención suficiente para que
no resulten palabreros (otro mal contemporáneo)" (Francisco Bejarano, 1991).
*"Se trata de una
obra muy segura de arquitectura y de ritmo y sugerente, variada y original
en los contenidos. Los poemas que más me han interesado tienen todos la
emoción y la intimidad del recuerdo, la luz melancólica de los antiguos días
y lugares. En todos ellos está presente ese aire inconfundible y conmovido
de la auténtica poesía" (Eloy Sánchez Rosillo, 1991).
*"Es un libro hondo,
donde pensar y sentir se funden con tiempo y vida, con memoria y presencia.
Como decía Whitman, tocar este libro es tocar a un hombre. Sí, y además
sumergirnos en las aguas eternas que corren desde las jarchas hasta los
escasísimos poetas verdaderos que hoy publican versos" (Rafael Morales,
1991).
Sobre Geometría de las cosas irregulares
*"Es un libro
importante y de agradabilísima lectura" (Luis Alberto de Cuenca, 1992).
*"Su estructura es
perfecta y su lenguaje, lleno de referencias anecdóticas y culturales, no
excluye en absoluto la emoción" (Carlos Murciano, 1992).
*"¡Cuántos
registros, desde la ternura hasta la nostalgia, desde lo familiar e íntimo
hasta lo universal! Lección de vida es este libro y lección de verdadera
poesía" (Fernando de Villena, 1992).
*"...la inteligente
obra de Miguel Argaya, Geometría de las cosas irregulares; donde los
silencios creativos, la interiorización, las contradictorias realidades y la
interpretación personal del mundo definen la independencia del individuo,
que es de lo que se trata" (Miguel Galanes, 1993).
Sobre
Carta triste a Jorge
*"Ritmo y fuga.
Buena arquitectura la de Carta triste a Jorge. Un discurso
emocionante y culto acerca del silencio, el tiempo y la memoria" (Rafael
Pérez Estrada, 1993).
*"Pocas veces la
epístola, el viejo y clásico género poético, ha alcanzado tal grado de
'silencio intimista'. Es bellísima" (Mª del Pilar Palomo, 1993).
*"Es un libro
hermoso, uno de esos libros que saben engarzar muy atinadamente emoción y
pensamiento" (José Luis García Martín, 1993).
*"[E]n este libro,
bajo su apariencia lenta y serena, hay una verdadera carga de intensidad y
mucha sabiduría" (Luis García Montero, 1993).
*"Carta triste a
Jorge lo reconcilia a uno con la poesía que ama, aquélla en que las
palabras sirven no para asfixiar entre pacotilla los sentimientos y las
reflexiones, sino para canalizarlos y darles salida. Es un libro que, en una
maravilla 'prosaica' (el domingo que se asoma a otro lunes de clases, la
música que se oye, la calle Samaniego...), revela su hermosura con madurez y
sin ostentación. Y, además, lo dice todo pero lo calla, también, todo (Ángel
L. Prieto de Paula, 1993).
*"[E]s un libro de
profundas intenciones, el libro que alguna vez es necesario escribir (…), no
sólo un paso adelante -hay que ser valiente para darlo- sino un paso hacia
lo 'hondo', en el sentido que los andaluces atribuimos al término.
'Carta...' es un libro sincero, un libro que ahonda ahí donde más duele"
(Manuel Moya, 1993).
*"Es un poema que he
disfrutado de principio a fin. Es un poema privado y es un poema arriesgado,
y por ambas cosas me ha sorprendido. El hecho de que muchos poetas de
nuestra edad hayan empezado a publicar jóvenes ha favorecido, a veces, un
lenguaje a priori pensado para la tipografía: artificioso, literario en
exceso. Eso no está mal, pero de vez en cuando se echa de menos otra poesía
más pegada al cuerpo, menos filtrada, más verdadera. Supongo que si
todo el mundo escribiera sobre su alma, se echaría de menos la fantasía...
pero lo cierto es que no abundan libros como éste" (José Ángel Cilleruelo,
1993).
*"[La] obra convence
y envuelve al lector por su sinceridad y su equilibrio, por su verdad y su
profundo sentido ético, entendido éste como una forma de resistencia ante el
caos. Lo cierto es que he gozado mucho con la lectura de esta Carta
que es una nueva epopeya de la amistad en este tiempo triste que nos ha
tocado vivir" (José Lupiáñez, 1993).
*"El uso de la
metáfora, por tanto, es en esta Carta triste... extremadamente sutil:
sobrias pero recurrentes, forman un denso paisaje de atmósferas compactas
enormemente desasosegadoras (como lo es toda la poesía de Argaya), sobre el
que cualquier efecto extravagante -aún el más alejado de la pirueta
exhibicionista se nos ofrece más intenso y radical. No se busca, en suma, el
hermosismo, sino la palabra como revulsivo, contrastada en el pacífico
océano de lo poéticamente intransitable: transgredir el lenguaje,
trascenderlo por pura saturación" (Alfonso López Gradolí, 1994).
Sobre
Curso, caudal y fuentes del Omarambo
*"…libro, caudaloso,
potente, bello. Su lectura me ha procurado casi dos horas hermosas"
(Fernando Lázaro Carreter, 1997).
*"…un libro épico y
originalísimo. He aquí una verdadera ruptura con toda la cochambre
experiencial que nos rodea. Es un libro hermosísimo que se lee con el placer
de una novela. ¡El 'Omarambo' es ya historia de la literatura! Es el libro
que todo escritor sueña pergeñar al menos una vez en su vida" (Fernando de
Villena, 1997).
*"[Un libro] tan
absolutamente insólito como interesante" (Antonio Gala, 1997).
*"[Hay que
felicitarse] por el rigor y la ambición compositivas de su primera parte (la
que da título al libro), también (oh pecado) por sus dosis de innovación y
apuesta, por salirse, en fin, de lo excesivamente trillado que, a lo que se
ve, es lo único que ocupa el tiempo y las páginas de nuestra poesía" (Álvaro
Valverde, 1997).
*"Un gran libro que
supone sabia factura y profundidad de pensamiento. Una historia de amor. No
solamente su forma y su mensaje interesan al lector más avisado, sino que su
originalidad determina gran parte de su importancia en la poesía actual"
(Miguel Galanes, 1998).
*"Se trata de un
libro singular que me ha sorprendido gratamente. Al principio, parece
misceláneo; luego, va reconociendo su unidad, cómo todo confluye en su
centro y en él tiene (y completa) su sentido. Y el centro no es otro que el
curso y discurso del río que es la vida y también la escritura. O,
mejor, de una escritura que es la vida. Que no tiene sentido sin ella. [...]
Luego está [...] ese 'juego' textual; esa búsqueda del rastro de la palabra
o de las imágenes; ese sentido especular por el que atravesar la memoria que
es la encarnación del tiempo. Es decir, la densidad y hondura que toda
escritura poética debe desvelar, y debe perseguir... porque también andan
por ahí minimalistas de nuevo cuño que, a toda escritura que muestra su
voluntad orgánica creciente la llaman verborreica e inútil" (Jorge Rodríguez
Padrón, 1998).
*"Es una obra
colmada y plenamente conseguida por su honda inspiración, su originalidad y
su gran contenido poético" (Luis López Anglada, 1998).
*"Destacaría la
perfección formal que aprecio en él junto a los elementos alegóricos, épicos
y narrativos de la primera parte, donde el viaje iniciático se convierte en
trasunto de la vida humana sometida al dolor y a la muerte" (José Antonio
Sáez, 1998).
*"Me ha interesado
mucho; es maduro, complejo, con sinuosidades que requieren pasar despacio
para no perderse, emotivo, vivencial [...] y hondo" (Ángel L. Prieto de
Paula, 1998).
*"Creo de verdad que
es un libro especialmente poderoso, tanto por la singularidad temática como
por los modos reflexivos y los aparejos verbales" (José Manuel Caballero
Bonald, 1998).
*"Así se hace la
emoción, vida, la inteligencia emoción, y la palabra, poema" (Jesús Hilario
Tundidor, 1998).
*"Omarambo es una
conflagración de mitologías y reinos perdidos que provoca, por su
originalidad, asombro, y vértigo por su hermoso delirio" (Antonio Enrique,
1998).
*"[Sus] frecuentes
notas y guiños no sólo logran la esperada tensión irónica y la esperada
complicidad, sino que dan origen a una serie de lecturas que producen un
efecto parecido al de las muñecas rusas, en lo que no deja de ser una
crítica hacia la sed de ficcionalización que caracteriza la última poesía
española y que Argaya recusa sin pudor alguno. En Omarambo, en efecto, hay
una clara utilización de la ficción, pero su papel consiste en crear un
ámbito (el Omarambo) y no un personaje. Aquí el autor, como él mismo diría,
es más que nunca Autor" (Manuel Moya, 1998).
Sobre
Laberinto de derrotas y derivas
*"Cada breve poema
incita a la reflexión. No es un libro torrente. Es un libro brote a brote,
inquietud a inquietud. Hace pensar. Poesía del intelecto, pero con mucha
vida, aunque en medio del laberinto" (Rafael Morales, 1999).
*"Breve e intenso
poemario en el cual el autor conjuga magistralmente una técnica impecable,
un ritmo sobrio y elegante en los versos, y una emotividad contenida pero
eficaz" (Juan Luis Bedins, 1999).
*"Laberinto...
se entiende como una suerte de memoria final de un ciclo que podríamos
titular del Omarambo, ese río alegórico en cuyo estudio cartográfico se ha
venido empeñando el poeta radicado en Talavera. [...P]retende descifrar
mediante simples y a la vez complejas acepciones poéticas los pequeños y
grandes accidentes -los nódulos cartográficos- de un territorio donde la
memoria y su reconstrucción ocupan un papel estelar. El libro, así,
desentraña y revela la urdimbre de una obra que debemos calificar como
inquisitiva y compleja, que se cuestiona a su vez la validez del discurso o
las limitaciones del lenguaje (del método). Porque por paradójico que nos
resulte -y todas las grandes obras tienen sus pies firmemente asentados en
la paradoja- Laberinto..., que se formula, ya lo hemos dicho, en base
a unas acepciones que debieran proyectar su luz sobre el ralo tejido de la
memoria, plantea la fragilidad esclarecedora de la palabra, su incapacidad
para balizar un territorio que se asienta en arenas movedizas. Laberinto...
es un libro clave para entender la obra de este poeta" (Manuel Moya, 1999).
*"He disfrutado de
verdad con la lectura del libro, con esos poemas breves que dan en la diana
de las certezas emocionantes" (Luis Muñoz, 1999).
*"Estamos ante una
obra que asciende hacia la calificación de libro sapiencial, al
estilo de los veterotestamentarios Salmos, Proverbios,
Eclesiastés o Sabiduría. Y defino Laberinto de derrotas y
derivas como un libro sapiencial por cuanto supone una interiorización
del saber, siendo éste también un rasgo esencialmente barroco [...].El libro
de Miguel Argaya es, por tanto, un tránsito hacia el orden. Si en el
laberinto barroco un concepto conduce a otro, también en Laberinto de
derrotas y derivas la perfecta arquitectura de la obra hace que todos
los términos -todos los sustantivos que aparecen desde el primer poema,
'Gramática de urgencia', a la última definición- aparezcan también el alguno
de los otros poemas, quedando así no sólo explicados, sino completos y
cerrados al contenerse en cada poema todos los demás términos del laberinto.
Tan sólo un término queda sin explicación, esto es, no remite a través de
los sustantivos que lo componen a ningún otro poema, y sin embargo todos
conducen -por una sucesión de remisiones- irremediablemente a él. Se trata
del término 'Silencio', única vía de salida del laberinto. [...] Con
Laberinto de derrotas y derivas, Miguel Argaya renueva el Barroco
esencial de las presencias y el Barroco presencial de las esencias. Un
laberinto no donde perderse, sino donde encontrarse" (Jaime Olmedo, 1999).
*"...esos hallazgos
entre la palabra y el silencio. Algunos de ellos muy brillantes entre la
inteligencia cáustica de Paul Valery y la sensibilidad de Tagore" (Pedro J.
de la Peña, 1999).
*"'Laberinto de
derrotas y derivas' me ha gustado mucho, por su originalidad, su
construcción, su lenguaje y su buena poesía, aquélla que no termina nunca de
darnos comunicación y emoción, y que se trasciende" (Jesús Hilario Tundidor,
1999).
*"... poesía
reflexiva y honda, tan lejana a la frivolidad del presente, 'Laberinto de
derrotas y derivas' constituye un verdadero diccionario interior" (Fernando
de Villena, 1999).
Sobre
Pregón de trascendencias
*"Veo hondura de
sentimiento y pensamiento, riqueza temática, poesía verdadera en estos
versos" (Rafael Morales, 2000).
*"Un libro que
satisface, admira y sorprende [...], marca diferencias, tira, se sobrepone
[...]: es hondo, sustancial, intenso y trascendente. Su palabra pesa. Su
poesía vuela" (Eugenio Bueno, 2001).
*"[E]mocionado (y
conmocionante) Pregón, que entra por todas las ranuras del alma
sensible" (Ángel L. Prieto de Paula, 2001).
*"...libro
desgarrado, duro, también lleno de ternura, aun dentro de la desolación...
Me ha gustado mucho; ese sentimiento religioso que lo recorre te llena de
honda intimidad luciente" (Jesús Hilario Tundidor, 2001).
*"Pregón de
trascendencias es bellísimo, creo que henchido de sociabilidad,
lo que me emociona en este momento social repleto de banalidades. Ver
reflejados los textos religiosos -¡qué hermoso uso de la intertextualidad
bien asimilada!- en un poemario tan de hoy [...] es reconfortante. Y no por
lo que pueda tener de religioso: es un hecho cultural que estamos olvidando
('Venga a nos el misterio' y bienvenido sea)" (Mª del Pilar Palomo, 2001).
*"...libro [...] tan
variado de tono, tan intenso, tan verdadero" (José Luis García Martín,
2001). *"...obra [...] cargada de sensibilidad y buen oficio. Posiblemente una de las claves que distinguen a este poemario es su excelente ejecución técnica y el tono meditativo que se hace patente a través de un desarrollo rítmico muy armónico" (José María Molina Caballero, 2001).
Sobre La Ciudad El Deshielo la Palabra *"Frente a sus poemarios anteriores, la novedad de este libro es la complacencia, un concepto no siempre usado en la poesía de Miguel Argaya. Pero no es una complacencia inconsciente, cándida o irreflexiva, sino meditada, voraz y entusiasta. La Ciudad El Deshielo La Palabra es, por esto, un libro de tránsito, que no de transición, en que el poeta mira y admira cuanto se va encontrando a su paso en el fluir de la vida. Es un libro de madurez, de esperanzada y serena madurez en que se asume –ya se intuía desde Pregón de trascendencias- el curso descendente del río de la vida. El poeta ya no nada a contracorriente, ya no quiere ascender contra los rápidos; se acepta el curso descendente en el que, sabido el origen, no preocupa el final" (Jaime Olmedo Ramos, 2007).
*"Un remanso para el
mundo de los ojos entre el bullicio y la prisa que nos rodean. Palabras que
conducen al lugar donde el río termina y empieza el deshielo de tantas
imposturas" (Miguel Losada, 2007). *"Una obra plural, diversa y unitaria al mismo tiempo. Poesía de una pulcritud extrema, bien medida y rimada cuando es preciso, con oficio, sensibilidad y sabiduría, que navega con maestría por los alejandrinos y no se achica tampoco con los octosílabos o los endecasílabos. Poesía intimista y de valores éticos, personal y con voluntad de estilo, que expresa una forma de ver la vida y la realidad que nos circunda con enorme honradez y honestidad" (José Antonio Sáez, 2007).
Sobre
el conjunto de la obra de Miguel Argaya
*"Todo el quehacer poético de Miguel Argaya, desde sus primeros trabajos, viene determinado por una desolada y desoladora constatación: la del desarraigo; un desarraigo extremo, pues se manifiesta como imposibilidad agónica de acceder, desde esta dimensión, a la plenitud de la conciencia, sometida constantemente a sus propias paradojas; la constatación, en fin, de que 'vivir' no es sino 'estar en el ruido', ese 'rígido discurso de las horas' llevándosenos lejos hasta de nosotros mismos a la vez que la vida, que `corre más que nosotros' y 'se acaba perdiendo más allá del ocaso'. Una constante necesidad, por tanto, de saber que 'se es' por encima del ruido estrepitoso de lo cotidiano. Y el camino que se nos propone es el de la prospección [...]. Poesía, pues, la de Argaya, que se plantea como un continuo viaje -asumido como epopeya- hacia una tierra prometida y a la vez intuida e inefable, un grial que no sabemos, que el poeta llama 'silencio', y al que sólo podemos acceder vagamente, abocetadamente, a través del 'sigilo', esas pequeñas parcelas de absoluto que pudiéramos todavía retener en este fluir incesante. Y en esa búsqueda, en esa lucha, Miguel Argaya hace intervenir al poema por medio de su formidable potencial revelador, constrictor y a la vez ilimitado, partícipe por tanto de las mismas contradicciones que su mismo universo ético. La poesía se manifiesta así, pese a sus propias imposibilidades, como un medio muy cercano de salvación, la forma de acceder a otra conciencia, a 'la conciencia', el hombre nuevo que pe | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||