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1- Las dos de la mañana y todavía en el ordenador.
Mirando las páginas guarras y también las otras. Perdiendo
el tiempo. Los ojos cansados, cerca de la cama revuelta. No, hoy
no era el día para cambiar de vida.
Fue a la cocina, buscando un vaso de agua. La noche estaba silenciosa.
Una vecina se movía a lo lejos, en el edificio de enfrente.
Umm, quién sería. Si apagaba la luz podría
observarla con detenimiento.
2- Era ella. No había duda. Comenzó a contornearse como sólo ella
sabía hacerlo. Todas las noches dedicaba aquel baile sensual, aquella
sinfonía de su cuerpo, unión de la danza del vientre y de los siete
velos a todos los que la observabamos. Una o una se fue quitando
todas las prendas que vestía. Primero el jersey, luego la camiseta,
poco después el pantalón salió por los aires...
3- ... y se quedó en ropa interior, un conjunto blanco de encaje
que ya le había visto en otras ocasiones. Una vez más, mientras
la miraba, imaginó esas braguitas minúsculas teñidas de rojo y el
cuerpo roto de ella entre sus brazos, dejando escapar la vida entre
sangre y suspiros... primero en un torrente, y después despacio,
muy despacio, hasta detenerse. Hasta que toda esa vida fuese suya.
4- ¿Por qué yo? ¿Por qué me siento encerrada como un pájaro enjaulado
al que además pretenden cortarle las alas? No es justo. Sólo deseo
ser feliz pero mis miedos me atan. Miedo al futuro, porque me veo
en él deambulando sola sin rumbo fijo. Tal vez el problema no sea
yo sino mi entorno, ¿o es que yo por comodidad se lo achaco a mi
educación?
Qué confuso lo veo todo. Soy joven y me siento vieja, sin emociones,
sin diversión. En cinco años mi espíritu pasional se ha ensombrecido.
¿Dónde quedan las motivaciones que me empujaban al principio? Cuando
intento ser yo misma y desahogarme siempre hay alguien a quien molesto.
Por una vez que quiero ser egoista, que necesito serlo, acaban haciéndome
sentir culpable por no haber pensado en tal o cual persona. Mi futuro
trabajo, mi familia, mi corazón enamorado, mis amigos y amigas...
Todo parece derrumbarse en un futuro cada vez más próximo. Y no
me siento con fuerza para enfrentarme a las turbulencias que amenazan
con manifestarse en la siguiente esquina. ¿Alguien ha intentado
caminar en el sentido opuesto de unas escaleras mecánicas? Cuando
yo lo hago, acabo por tropezar y caer. Es inútil, la mecánica de
la vida sigue su curso. Aunque yo quiera cambiarla a mi modo e invertir
el sentido siempre hay alguien que me dice "vuelve a la vida real,
pon lo pies en la tierra y deja de soñar". ¿Por qué no encuentro
sentido a mi vida? ¿Por qué he perdido mi fe en el idealismo?¿Acaso
una sola persona no puede cambiar el mundo?
5- Y mientras Marta sucumbía a los antojos de la depresión, ignoraba
que tras su ventana alguien soñaba con ella como cada noche desde
su habitación. Haciéndose pajas y mojando las sábanas recordando
sus curvas; Marcos también estaba solo.
La soledad de una gran urbe se hace patente incluso en la gente
más joven, y a pesar de que unos pocos metros les separaban, no
se conocían. Él la devoraba con su mirada y sufría al no poder alcanzar
con su mano lo que sus ojos ansiaban; ella por su parte se sumergía
más y más en un profundo laberinto de dudas existenciales.
La medicina de ambos era la que ellos mismos podían ofrecerse,
"con lo fácil que sería llamar a su puerta…" decía Marcos. Y sin
embargo, lo difícil que es dar el paso y cruzar la calle.
6- La figura heroica de Bin Laden recorre su mente, él si que ha
cambiado el mundo...Tras este flash, vuelve a sentirse deprimido
y comienza a arrepentirse de lo alli acontecido, se lanza a la calle
y mientras camina entre edificios, sin rumbo determinado, medita
sobre la fugacidad de la vida.
Lo cierto era que había dejado de ser universitario, y a priori
eso no tenia mucho de importante, pero en los pequeños detalles
si que esa situacion se ve reflejada de manera más clara, ya nada
es como lo era antes (en la universidad).
Ahora su vida se definia en algunas frases nostalgicas:
- Hacer el amor en una cama individual es absurdo.
- Tienes más comida que cerveza en el frigorífico.
- Las 7 de la mañana es la hora a la que te levantas y no la hora
a la que te acuestas.
- No sabes a que hora cierra cada bar! de tapas o de copas.
- Dormir en el sofá en casa de un amigo al que visitas el fin de
semana es inaceptable.
- El "Jueves" ya no es tu principal fuente de información
- Una litrona de cuarenta duros ya no es lo mejor ke puedes beber
- Compras regalos para los cumpleaños de tus amigos.
- Siempre llegas a las fiestas tarde y te vas temprano.
- Al acabar de ducharte cuelgas la toalla en su sitio.
- Vas a la playa y te puedes pasar todo el día sin bañarte.
7- ¿Dónde se ha abierto el club? el club de universitarios de periodismo.
He llamado pero las puertas no se movían, las ventanas dejaban ver
inmensos salones isabelinos, en completa oscuridad. Son las ocho
de la tarde, leí un anuncio en el periódico y me decidí a escribir
un rato en la novela cibérnetica. Decía así: novela mágica. Sólo
para sus ojos. Me acuerdo bien de aquel viejecillo de pelo rojo.
Pasamos el último año de periodismo en la misma clase. Han viajado
muchos años por mi camino y en el transcurso, muchas canciones han
traido más recuerdos, otras canciones me han reconocido también.
E
Esta tarde me sentía nostálgica, sobre todo del momento presente,
soy incapaz de borrar el malestar, miro por la ventana y las palmeras
de la acera traen viento y calima. Mi lejana Estambul, siempre presente,
cuándo podré escapar de tí? posiblemente cuando el jefe del periódico
se decida a destinarme a casa. Aquí ya no queda nada por narrar.
La guerra, la cultura, todo lo he cubierto, pero parece que solo
fui un testigo mudo de la historia, y eso me desespera. ¿Qué habrá
sido del locodelpelorojo?
8- Tras caminar un buen rato por la calle, llegó hasta un bar de
ambiente hippie. Se encontraba nervioso, debido a la imposibilidad
de no poder alcanzar algo que le gustaba y que tenía enfrente de
casa. Su mente era un hervidero de neuronas aceleradas que bombardeaban
su cabeza una y otra vez con la imagen de una mujer en ropa interior,
un cuerpo que le obsesionaba. En el bar pidió una cerveza intentando
calmar ese nerviosismo. La situación empeoró de golpe. El resto
de gente que se encontraba en el bar charlaba despreocupada de sus
cosas.
El observaba, o más bien escuchaba a los demás. Al darse cuenta
de que todo el mundo tenía a alguien con quien desahogarse, él se
sintió aun más solo de lo que ya estaba. Sentía la tremenda necesidad
de hablar con alguien, de verter todas sus sensaciones, sentimientos,
o lo que fuese, en otra persona. Cogió el botellín de cerveza, se
lo bebió de un solo trago y salió corriendo del bar. Estuvo deambulando
hasta altas horas de la madrugada por diferentes calles, perdido,
ausente, inmerso en ese pensamiento que horas antes le había empujado
a salir a la calle sin rumbo alguno. Al volver a casa llevó el sillón
de la salita a su cuarto, lo puso frente a la ventana y se sentó
mirando al edificio de enfrente. Pretendía vigilar la ventana de
Marta para poder verla de nuevo lo antes posible. Pero el paseo
nocturno había hecho mella en él y no tardó en quedarse dormido.
9 - A la mañana siguiente al despertar, lo primero que hizo, como
de costumbre, fue mirar al edificio de enfrente. Pero... no! no
puede ser!! En la ventana había un cartel en el que ponía "se vende".
Esa ventana tan importante para él, la que cada noche le hacía soñar
con ella, soñar con otra vida más feliz si se conocieran... Tuvo
un momento de confusión, de no saber qué hacer, pensó que si ella
se iba, sus sueños desaparecerían... Así que rápidamente decidió
hacer algo para no perderla, ya había desaprovechado demasiadas
ocasiones, oportunidades para intentar ser feliz, ésta vez no se
lo permitiría. Esa mujer desconocida a la que tanto tiempo llevaba
observando, no podía desaparecer así. No sabía muy bien qué hacer,
pero de lo que sí estaba seguro, era que tenía que hacer algo...
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