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Cuento de Nochebuena
El niño grande pensó en su madre
con rencor
porque las cosas no eran tan fáciles
como ella había contado.
Él quisiera
pasar los días atrapado en abrazos
y morir lentamente derramado entre sábanas
pero escapaban las horas
y dejaban sólo un rastro de servilletas
vacías en los bolsillos
y, a veces, besos.
Pasos a la noche que llevan a otras camas,
portazos de adiós envenenados.
Así que el niño despertó llorando,
herido de muerte por sus propios gritos
de ausencias y otros monstruos
y calló para siempre su secreto más suyo:
su soledad primera.
By Míguel
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