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ARGUMENTO
Zarzuela
de costumbres, desarrollándose el primer acto en el año 1872. Al levantarse el
telón, aparecen Menéndez y doña Pepita, sentados a la puerta del café,
Rosita, Ramón y un joven. Un camarero entra y sale del establecimiento. Se
discute de política, aportando todos su opinión sobre la situación del país.
Doña Pepita en conversación con Menéndez, habla de su señora, la Condesa de
Téllez Girón, casada en contra de su voluntad, y que aún sigue amando a su
primer novio, Enrique de Gorbea. Al marcharse doña Pepita, Tomás, uno de los
empleados del café, habla a Ceferino de sus amores imposibles con la Encarnación,
toda vez que la moza esta enamorada de Enrique de Gorbea. En ese preciso momento
entra en el establecimiento Enrique de Gorbea con unos amigos, a los que habla
con entusiasmo de Encarnación, modistilla madrileña, que le ha prometido ir al
café con unas amigas. Encarnación llega sola, y los amigos de Enrique se las
arreglan para que todos, menos el propio Enrique y Pepe , acompañen a Encarnación
en busca de sus amigas. Al quedarse solos, Enrique le confiesa a Pepe, que no
está enamorado de Encarnación, que desde que conoció a Aurora, le permanece
fiel, aunque se encuentre casada, con la que se suele encontrar en teatros y
paseos, e incluso en el propio café, recibe cartas anónimas de amor, que sabe
son de ella.
En
la siguiente escena y con el propósito de poner en conocimiento de Enrique las
luchas políticas, que pueden ser prejudiciales para él, Aurora le deja una
carta en el café, citándole para el día siguiente. Enrique tras leer la
carta, oye unos disparos lejanos. Llega Tomás y le cuenta que han atentado
contra el coche del Rey, aunque sin graves consecuencias. En esos momentos
llegan dos agentes de policía que se dirigen a Enrique para prenderle. Aunque
Aurora que momentos antes ha llegado al lugar, se acerca a los agentes y en su
nombre de Condesa de Téllez Girón, les suplica que dejen a Enrique Gorbea, dejándole
a su cargo. Al día siguiente cuando Enrique acude a la cita, Aurora le pide que
huya y que contara con su colaboración para conseguirlo, y sin darle tiempo a
la replica Aurora desaparece. Al oír una gran algarabía, Enrique se oculta,
son las gentes del pueblo, que llegan a presenciar el desfile de la nobleza.
Poco a poco van llegando las señoras aristócratas, ataviadas con la clásica
mantilla española y al frente de ellas Aurora. Una agente de policía, detiene
a Tomás al confundirle con Enrique, que sale vestido de lacayo y encarnación
le vuelve a insistir en que huya.
El
segundo acto de desarrolla unos años después, en 1887, Encarnación se ha
casado con Tomás y esta empleada en un café, en donde se menciona con
frecuencia a Enrique de Gorbea, huido hace tiempo a París. Con sorpresa,
Encarnación al acercarse a un parroquiano que acaba de entrar, observa que se
trata de Enrique, quién la confiesa que ha venido únicamente, al enterarse de
la muerte del marido de Aurora y quiere verla sin perdida de tiempo. Encarnación
le dice que puede encontrarla esa misma noche en el baile de Carnaval en el
Teatro Real, y para no levantar sospechas es acompañado Encarnación.
Al
llegar al Teatro, entre la muchedumbre no encuentran a Aurora, y Encarnación
acude en solitario a la búsqueda de Aurora. Al encontrase por fin los dos,
Enrique la confiesa que viene a llevársela a vivir a París con él. Por temor
a ser descubiertos se despide y le cita para el día siguiente. Al regresar con
sus amistades, la Condesa es molestada por Gonzalo, que es un muchacho que la
asedia desde que enviudo. Gorbea al presenciar la escena, se acerca y se
enfrenta con Gonzalo, quien airado le pregunta su nombre y Enrique se descubre
ante el asombro de todos los presentes. Alguno de los invitados llama a la policía,
pero entre varios amigos de Aurora, consiguen apaciguar la situación y Aurora
huye con Enrique a París.
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