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ROMANCE DE MOLLENDO
Dr. Manuel de Torres Muñoz.
Sobre el celaje, un piropo de adormecidas estrellas
La tarde riza las aguas, la espuma peina las peñas
El Castillo de los Forga, gimiendo su decadencia
Mira sus techos dormidos en el lecho de la espera.
La cruz de los pescadores, fe y luto en las laderas
Canta con sus soledades, por la herrumbre de sus venas
El Inclan dice sus versos, cargados de sutilezas
Y se crespa los cabellos, en los tanques que le acechan..
En lo alto de las cruces, florecidos centinelas
Asomados al abismo, quieren dominar la cuesta.
La quebrada de los perros, trepa por las chimeneas
De los trenes asfixiados, por el humo de sus juergas.
La Plaza de Bolognesi, estirando sus palmeras
Pregona su gallardía, con un silbido de alerta. En la calle de Comercio, por la torres de la Iglesia
Un penacho de recuerdos, del Tata que siempre vela.
Por la calle de Arequipa, baja un fardo de cerveza
Rumbo al nido de Choronga, cantando penita, pena En lo alto de la virgen, llora un gallo de pelea,
El espolón de su dueño, en la jaula de sus quejas.
Por las cejas del Estadium, cabalga el negro Quea
Separando al Mariscal de la calle de las Huertas.
Y por la calle de Puno, procesiones de azucenas
Van silenciosas llevando, un rosario de tristezas.
En la calle de Barranco, Baca Flor con su paleta Va por las calles pintando, su nombre de puerta en puerta.
Por Iquitos sube el alba, apoyada en dos muletas
Sueño de barcos y estibas, saltando de piedra en piedra.
Por Córdova y Huamachuco, el carro de panderetas Sueño de estibas y barcos, sacudiendo la pereza. Por el mercado pulula, en pos de nuevas monedas
El afán de los que viven, cada mañana una apuesta.
En las orillas del muelle, un donque repiquetea
Y alza una silla en el aire, izando así su bandera.
El sol se baña en la playa y se revuelca en la arena
Lujuria de fuego y besos, persiguiendo a los que llegan.
Mientras transcribía estas hermosas líneas, cuyo autor es el Dr. Manuel de Torres Muñoz a quien tuve el honor de conocerle, me transporte en el tiempo y me
invadió una nostalgia propia de quienes hemos vivido en los tiempos de los personajes que el autor enuncia y compartimos los momentos que
allí se describen tan poéticamente. Este romance se publicó en el Boletín Informativo del Club Mollendo,
edición extraordinaria, bajo la dirección del Sr. Jaime Montesinos Ampuero y que me hicieron llegar los buenos amigos Pedro Alberto Herrera Vera y su
simpática esposa Graciela Salazar de Herrera en Enero del 2003,
cuando todavía estábamos en Mollendo.
EL WEBMASTER
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