No formo parte ni he formado parte
del Camino Neocatecumenal, pero he tenido la ocasión, sobretodo
estos últimos tiempos, de poder vivir en contacto estrecho con muchos
de los "hijos de Israel", tanto que podría nombrar un número
discreto de conocidos y de amistades en el interior de este Movimiento.
Este acercamiento lento comenzó hace algunos años,
cuando el Cura comprometió a un catequista de una comunidad NC,
con la indicación precisa de no ceder de ninguna manera a hacer
público el CNC al interior de la parroquia.
El grupo confiado al catequista NC fue el mío (en esa época yo apenas era mayor), y después de aquello continué siguiendo semanalmente sus catequesis.
Debo rendir cuenta de que durante esos años ha sido una referencia válida y creo que en mi crecimiento espiritual su persona ha tenido una aportación determinante. Además, el catequista se ha convertido en un buen amigo. Desafortunadamente, con el sentido común por delante, queda el lamento y la conciencia de no haber tenido, y de no tenerlo aún ahora, los conocimientos teológicos necesarios para darme cuenta de si todo lo que me ha sido catequizado durante esos años es conforme a la enseñanza de la Iglesia, pero estoy contento, al menos, de haber tomado conciencia de la situación y del "riesgo", si se le puede llamar así, que podríamos corrrer de una manera o de otra.
Durante esos años, inevitablemente,
tuve la ocasión de entrar en contacto con otro miembros de la Comunidad
NC a la que pertenecía, sobretodo con chicos, evidentemente, y recientemente
muchas amistados han nacido y espero que se prolongarán en el tiempo.
Dicho esto, la cosa fundamental de
mi testimonio: lo que yo pienso, hoy, del Camino. De momento tengo mucha
confusión en la cabeza sobre este asunto: supe después del
comienzo que mi tentativa de "instruirme" a este propósito de una
realidad que, a pesar de algunas perplejidades, me fascinaba de una manera
o de otra, hubiera podido llevarme a tener que revisar algunas de las ideas
que me había hecho del CNC, pero el impacto ha llegado más
allá de mis peores expectativas. Del análisis profundo del
"fenómeno" se queda uno aterrorizado. Al menos por mi, después
de las primeras lecturas de los textos de este site me quedé un
poco chocado al pensar en haber corrido el riesgo de estar "atrapado" en
la red invisible que Kiko parecía haberme tendido. Y la cosa que
más me entristece, por mis amigos NC, es que leyendo me he dado
cuenta de como la experiencia que he vivido no desmiente no solamente las
críticas y las acusaciones que aparecen desde muchos lados contra
Kiko, como esperaba yo vivamente, sino al contrario lo alimentan. A medida
que yo leía encontraba muchas respuestas a muchas pequeñas
dudas que se elevaban a este sujeto y que, incapaz de encontrar una explicación,
había puesto de lado.
Por dar algunos ejemplos: entre los NC (al menos entre los que yo conozco), flota una intolerancia, apenas refrenada, hacia los que no aprueban el CNC de modo manifiesto. Siempre lo he justificado pensando que podría ser humana, a condición de que estuviera contenida, lo más a menudo visiblemente sofocada y mientras estuviera dirigida contra los laicos. Desafortunadamente he sido muchas veces testigo de manifestaciones de tipo no elogioso acerca de movimientos (Acción Católica en particular), de sacerdotes e incluso de un Cardenal. Evidentemente la mayor parte de esta intolerancia no fue expresada en una acusación explícita: todo fue muy velado e implícito, pero la impresión que tuve es que se intentó desacreditar personajes determinados, los cuales no estaban absolutamente entre las amistades estrechas de Kiko.
Otro aspecto inquietante: se me ha dado el caso de conocer numerosos catequistas, y en algunos he reconocido perfectamente las imágenes de "inquisidores" o de "terroristas psicológicos" muchas veces propuestos por diferentes testimonios. Me he quedado más de una vez perplejo del tono con el que se han dirigido a los jóvenes del camino. Sin nombrar la llamada recurrente a la obediencia a los catequistas. "¡SE OBEDECE POR AMOR!" entonaba Kiko durante una de sus catequesis de masas. ¿Se obedece a quién? ¿Y por amor hacia quien? Esto no lo explican nunca.
Kiko es el personaje que menos me ha convencido en toda esta aventura. He tenido hasta ahora la ocasión de participar a dos "encuentros" que habitualmente se organizan en ocasiones del tipo de Jornadas Mundiales de la Juventud y la impresión que he tenido es que Carmen ha sido la misma en maneras en los dos encuentros: son dos buenos showman: saben capturar la atención, saben divertir, saben como hablar a los jóvenes.
En lo que me concierne la experiencia reciente del peregrinaje al Canadá, por las Jornadas Mundiales de la Juventud de Toronto, me disgusté por ciertas actitudes de ciertos discursos que han "salido", sin profundizaciones ni referencias demasiado precisas, como es habitual: fue subrayado muchas veces como la peregrinación, de una duración de 15 días, fue todo en crecimiento: cada día que se acercaba al último encuentro era más y más intenso, más "importante", hasta que llegamos al muy esperado "gran acontecimiento", el último día... En el cual no había nada de extraño ni de incorrecto, si se considera el pequeño detalle de que el encuentro con el Papa no estuvo marcado por el último día del peregrinaje en el programa NC, sino al del penúltimo. El último día estuvo detinado a la "llamada a la vocación" de Kiko... Y otro aspecto a decir verdad poco preocupante por los NC, posiblemente el peor: cuando hablan de Kiko, y de lo que hace, parece que no hablan de un hombre normal, como si perteneciera a una categoría especial de hombres: "los que son capaces de discernir"... Esas palabras han salido de la boca de un hermano del Camino, no me la estoy inventando: se ha llegado a sostener que Francisco Argüello es uno de los profetas del nuevo milenio... No sé si y cuanto es lícito poder sostener una tesis del género, pero, profeta o no profeta, por cuanto yo sé, él estará siempre sometido a la autoridad del Santo Padre, descendiente de Pedro, y no veo como se puede pensar en acercar con tanta importancia la voz de Kiko, que es un puro laico, a la del Juan Pablo II. Y esto es lo que hacen los NC, incluso si no lo admiten explícitamente: estoy dispuesto a apostar cualquier cantidad a que no desobedecerán jamás, por ninguna razón, una orden de Kiko. Si la orden fuera del Santo Padre revisaría seguramente la cifra a la baja, al menos porque no excluyo, vistos los precedentes, que él pueda entrar en conflicto con Kiko...
Otra cosa que siento poder confirmar es que se tiende a destruir una persona psicológicamente, mortificándola y humillándola. Y señalaría otro momento importante, en el cual se perpetúa esta destrucción: las susodichas "experiencias". No sé como está expandida ese tipo de prácticas: tuve conocimiento de ellas en Canadá. Brevemente la describo: se desarrolló en autobús, durante los desplazamientos de ciudad en ciudad y los chicos, por sorteo, tomaban la palabra al micrófono, y hablaban de la experiencia de la peregrinación que estábamos viviendo, llegan, frecuentemente, a contar episodios de su vida privada, dificultades pequeñas e incluso graves en los que habían incurrido, etc, etc. Cada chico evidentemente actuaba con una completa libertad: nadie fue obligado a hacer nada contra su voluntad. Pero si se trata de voluntariado, ¿qué necesidad había de sortear y de apelar a los chicos? ¿Y por qué, si alguien parecía no decir todo lo que debería, el responsable del tour insistía, diciendo al "imputado" que si continuaba a esconderlo habría sido inútil? Por encima de todo un hecho ha sido indicativo; sobre una cuarentena de chicos que he escuchado, no he oído una voz "feliz". Me explico: todas las experiencias hablaban de afliciones, de problemas, de pecados, de frustraciones y cosas semblantes. ¿Es posible que la peregrinación no inspire nada más en sus corazones? En esos momentos me sentía extremadamente bien, en paz conmigo mismo y con Dios, nunca recé tan intensamentecomo en esos días y me sentía eufórico, feliz. Si hubiera sido llamado a hablar habría ido probablemente para testimoniar mi alegría, de todo lo que me era querido en este periodo determinado de mi vida. Llegué incluso a pensar, en esos momentos, que había posiblemente alguna cosa incorrecta en mi, vista la radical divergencia entre mis pensamientos y los del resto d ela comunidad.
Añado que este tipo de práctica está inserta en el interior de los laudes matinales y de las vísperas, y a este propósito querría preguntarles si esas integraciones están permitidas o no, porque nunca había sido testigo de ellas. También otro problema, siempre sobre las "experiencias", que querría proponerles: ha llegado a ocurrir que, después de un testimonio particularmente significativo (han sido expuestos algunos pecados más bien graves), uno de los dos responsables del autobús, un catequista tomó la palabra e instó, a todos los que escuchábamos, a ser una "tumba": nada de nada de lo que había sido dicho debía salir de la boca de nadie bajo ninguna razón; el sacerdote que nos acompañaba (NC también) añadió que habría un grave pecado, y que si alguien hablaba se debería confesar. Yo me pregunto: ¿es posible que una declaración pública voluntaria, incluso sobre asuntos estrictamente personales pueda exponerme, auditor involuntario, al pecado? ¿Ese tipo de reglas están permitidas o es otra invención del NC?
Verdad también que los jóvenes del Camino son más que animados a comprometerse entre ellos. Raros son los casos en los que un elemento de la pareja viene de afuera del camino. Yo he asistido personalemente a una tentativa (y espero que se haya retractado), de un catequista de persuadir a una chica de dieciséis años de dejar a su chico, culpable de no formar parte del camino, siviéndose de la obediéncia habitual.
Podría continuar mucho tiempo más, pero prefiero parar por no hacerme aburrido.
Concluyo deseándole buena suerte: que su compromiso y su perseverancia contribuyan lo más posible al descubrimiento de la verdad.
Un saludo
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