Sin embargo, queda por hacer todavía el cincuenta por ciento de la labor, ya que es fundamental para el éxito del golpe que, a medida que empieces a mover la raqueta, conserves tu equilibrio para controlar el movimiento y la dirección del golpe. Si pierdes el equilibrio cuando estás a punto de pegar a la bola, probablemente el resultado sea un golpe sin control.
El tenis es un juego de equilibrio controlado. Practica controlando el tuyo.
Control del movimiento de la raqueta
Los anteriores principios fundamentales son muy específicos y sirven para llegar hasta la pelota y prepararse para el golpe. Ahora estás a punto de mover la raqueta de la manera más eficiente para golpear la pelota. Se deberá pensar sobre la velocidad del movimiento, el ángulo de giro y la trayectoria del arco que se va a describir. Para ello es útil visualizar la raqueta como si fuera la extensión natural del brazo.
Hay dos fases distintas en el movimiento de la raqueta. La primera es el giro controlado hacia atrás, que constituye la preparación para la segunda y más importante fase, el golpe o movimiento hacia delante. Estas fases deben concatenarse de manera rítmica y eficiente para conseguir un golpe con éxito.
Existen muchos golpes diferentes, y por consiguiente muchos modelos distintos de movimientos con la raqueta (giro, impulso, bloqueo), por lo cual antes de controlar el movimiento de la raqueta es necesario tener una clara imagen mental del golpe que se quiere efectuar. Existen considerables diferencias, por ejemplo, entre una volea de drive y un lob de revés. La primera es un movimiento breve, agudo y rápido, generalmente hacia abajo; el segundo es un giro lento y largo hacia arriba. Para tener éxito es necesario comprender bien el tipo de movimiento que se intenta realizar, y se ha de procurar seguir la propia imagen mental de los modelos particulares de movimiento en cada golpe.
Control de la cara de la raqueta
Todos los principios fundamentales conducen a éste, el momento más importante en cualquier juego de pelota -el contacto con la pelota-. Este momento decidirá si la pelota va a ser bien jugada o no. La bola sólo está en contacto con la raqueta durante tres milisegundos, por lo cual hay que establecer exactamente el contacto a la primera. En el momento en que se golpea la bola, el ángulo (en relación a la horizontal de la pista) creado por la cara de la raqueta en el punto de impacto determinará dónde botará la pelota. No hay segundas oportunidades.
Desde el principio debe seleccionarse un método particular para sujetar la raqueta en cada golpe (p. Ej., la empuñadura), y cualquier cambio de empuñadura tiene que efectuarse en los primeros momentos del giro hacia atrás.
La cara de la raqueta debe ser controlada firmemente durante la preparación del movimiento previo al impacto, ya que ello facilitará el control de la cara de la raqueta en el momento de máxima importancia, el contacto. |