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EL MISTERIO
DE LA REDENCION:CRISTO EL VARON DE LOS
DOLORES
Se te ofrece
en él un conjunto de la mayor
expresividad. El Cristo, hoy sin brazos,
como indicando que son los brazos del
cristiano los que colaboran a la obra
Redentora. La Madre, a los pies de la
Cruz, en dolor surno, primera
colaboradora de la obra del Redentor. El
Evangelista Juan, testigo fiel de todos
los detalles de la muerte del Señor. La
escena te presenta bien al Hijo de Dios,
cuya Encarnación y muerte en el
patíbulo del dolor te vatici nará el
Profeta lsaías, en lejanias de tiempos
desde anticipos y prefiguraciones, con
que iba desvelando Dios el misterio de la
Salvación de la Humanidad ( siglo XIII
).
CRISTOS
CRUCIFICADOS
La misma
expresividad de " cordero llevado al
degolladero", "de oveja muda en
manos del esquilador", también sin
los brazos de la Crucifixión, puedes
verla en el Cristo, en policromada
madera, que, desde finales del siglo XII
( fig 4 ) ( Cat nº 25 ) veneraron los
cristianos de estas tierras. O en el
Cristo Crucificado de los siglos XVI al
XVII ( Cat nº 39 ), que se te muestra
casi más rnaltrecho y adolorido, que
aún lo que te sugiera la inexistente
cruz. O en las cruces de altar, que, de
variadas épocas te ofrece nuestro Museo
para tu contemplación ( Cat nº 45 y 46
).
CRISTO
ATADO A LA COLUMNA
Expresividades
sumas de dolor las puedes contemplar en
el Cristo atado a la columna ( siglo
XVIII ) (Cat n°41). Embébete en el
patetismo de suprema impotencia, que te
permiten descubrir sus manos cruelmente,
brutalmente atadas a la columna de la
desolación.
CRISTO
RESUCITADO
El Cristo de
la Resurrección se te muestra en el
Jesús Resucitado, que, enarbolando
emblemas de victoria, proclama al mundo
su triunfo definitivo sobre la Muerte y
el Mal (s. XVII) ( fig.3. Cat n° 40).
LA
"VERA IMAGO SALVATORIS"
Para
conclusión de tu contemplación de
la misión salvífica de Cristo, tu
Redentor, no dejes de fijarte en esa
expresiva "verdadera
imagen" del Salvador del
Universo, el mismo rostro, que,
según piadosa tradición, quedó
impreso en el lienzo de la Verónica.
para premio de su reverencial acción
(Cat n° 44) o el Cristo Salvador y
Maestro, que, con el Libro de la Ley
Nueva en su mano, bendice a la
Humanidad, para la que fue, es y
será Salvación ( fig. 1) (Cat. n°
20)
Cruces
Procesionales
En
madera o en cobre o en plata o
hasta en cera y estaño moldearon
los artistas las Cruces
procesionales, que fueran
distintivos de cada feligresía.
El Lábaro de la Cruz, que
contemplara el Emperador
Constantino, sería ya en lo
sucesivo y por siglos el
distintivo de la Iglesia de
Cristo, de las comunidades
parroquiales y de cada fiel
cristiano. En ellas contemplas a
veces a Adán - la Humanidad -
resucitando en el morir de Cristo
(fig 5) (Cat n° 24). Otras
veces, en el reverso de la Cruz,
María la Madre de Dios (fig.
24.26 y 30).
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