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LA BUFONADA PATETICA DE PONTAQUARTO Penas minimas para un magnicidio "Cuando
fuimos a reclamarle el pago, y luego de conversar con el; hasta llegamos
a dudar si realmente los equivocados no eramos nosotros, y que efectivamente
realmente nos habia pagado". Es notable que no se hayan difundido, ademas y si es que se practicaron, los correspondientes examenes psicologicos de este singular personaje. Otro aspecto notable del careo fue la expectativa de los procesamientos para los involucrados y la aplicacion de las figuras penales, la de "cohecho" para Genoud, Pontaquarto, el jefe de la Secretaría de Inteligencia (SIDE) durante el gobierno de la Alianza Fernando de Santibañes y el ex senador justicialista Emilio Cantareros; punible con seis meses a seis años de prisión. Es decir, excarcelables y -como viene la cosa- de muy improbable ejecucion efectiva. "Vos decís lo que querés en la indagatoria porque te han garantizado que no vas a ir preso", acusó Genoud, en un grito. "Lo mismo que a vos", espeto Pontaquarto. Es notable que, en vista de semejantes personalidades, su altisimo rango en la funcion publica, la presuncion de que este tipo de hechos se haya repetido mas de una vez y la connivencia y vinculaciones entre ellos, no se haya hablado ya de una "asociacion ilicita", figura utilizada obsesivamente en los ultimos tiempos. "La presunta existencia de un mismo modus operandi, su reiteración en el tiempo y la coincidencia de personas que aparecen involucradas entrecruzándose con los aquí imputados conforman un cuadro indiciario sobre el cual debe necesariamente profundizar la pesquisa", dijo la Cámara en el caso de Maria Julia Alsogaray, causa en manos del mismo juez interviniente en esta, el juez Rodolfo Canicoba Corral. Cabe
destacar que la figura "asociación ilícita", constituye
un delito con hasta 10 años de prisión. "Vos decís lo que querés en la indagatoria porque te han garantizado que no vas a ir preso", acusó Genoud, en un grito. "Lo mismo que a vos", le dijo su ex colaborador. La acusacion de "cohecho" resulta de un candor increible frente al festin juridico que supondria presumir aun mas responsabilidades por "malversacion de caudales publicos" o una "administración fraudulenta en perjuicio de la administración pública". Y aun mas. Es notable que no se conozca alguna investigacion sobre "enriquecimiento ilicito" ni que nadie la haya instado. Seria interesante indagar sobre la vertiginosa prosperidad de los mencionados. De
todos modos, y mas alla de las consideraciones juridicas, el careo exhibio
el deslumbrante -e impune, en todo sentido- mundo en que vivio y vive
la gran mayoria de la clase politica argentina: "fuimos a tu campo",
"jet-ski", cenas en Puerto Madero, hipodromos, "fiesta
en fiesta, tanguerias", "muchos viajes al exterior"...
apenas terminada la funcion del martes 20, Pontaquarto agregaba como detalle
de la confianza que supuestamente le tenia Genoud el viaje a Jordania
junto a otros "muchos senadores" para una audiencia con el primer
ministro por el caso Arias Uriburu y la tenencia de sus hijos. El
mismo martes 20, los integrantes de este diario conocian la noticia del
fallecimiento del propietario de la imprenta encargada de este diario
en la localidad de Ituzaingo. Hoy, miercoles 21, el cesped aun no ha comenzado a crecer sobre su tumba. Aunque el cesped de la casa de Pontaquarto, aqui, en General Rodriguez luzca verde y lozano. "Tato" lo estuvo cortando, con dedicacion y esmero, el ultimo fin de semana, antes del famoso "careo". Es una suerte que tenga la seguridad de poder continuar gozandolo. Diario Accion, 21 de enero de 2004
Mario "Tato" Pontaquarto parecia feliz, sencilla y simplemente feliz. No parecia una persona sobre la que pesaba ya el inicio de un 'procesamiento' judicial y un 'embargo' por 10 millones de pesos. Una persona se detuvo, estupefacta al verlo, y algo le dijo, Pontaquarto agacho la cabeza, cruzo la cola de clientes del Banco Provincia y se perdio en el trajin cotidiano de una ciudad indiferente a su presencia en ella. En otro lugar -nadie sabe donde ni en que condiciones- otro vecino, Ernesto Rodriguez, aguarda la piedad de sus captores, cumpliendo su 31 dia de cautiverio. Su esposa, fiel al bajisimo perfil elegido desde siempre, viaja en los destartalados colectivos locales haciendo sus compras personalmente. Acaso podriamos verla esa misma mañana, en la parada del colectivo, esperando el que la lleve a la misma casa donde desde hace un mes -sumergida en una indescriptible angustia e incertidumbre- espera a su marido. Por alli camina Pontaquarto, acompañado de sus dos custodios y de sus dos celulares, pagados por el Estado, el mismo Estado que es incapaz de evitar que una persona de 73 años, hoy -acaso con mas derecho que el- no camine por estas mismas calles. El tiempo transcurre cansino y fatigoso en esta calurosa mañana rodriguense y de estas dos personas habla nada mas ni nada menos que todo un pais |
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