SANTO PADRE PÍO

 

   El Padre Pío, recientemente canonizado en Roma, y nacido a la vida eterna en 1968, tuvo en vida el privilegio de compartir con Cristo las llagas y padecimientos que sufrió el Salvador por todos nosotros. Debió además, aceptar la incomprensión de algunos de sus pares y los continuos y  violentos ataques del demonio, que lo instaba a suspender su labor evangélica.

   Existen innumerables casos donde a través de la mediación del Padre se han conseguido curaciones milagrosas. Para encomendarse a él les sugerimos acompañar al enfermo con una imagen del Santo (algunos familiares incluso han pegado una imagen en el cuerpo del enfermo, específicamente en el órgano afectado), y  formar una cadena de oración con los familiares y amigos.  En caso que ustedes no cuenten con conocidos que los puedan ayudar, mándenos un  correo para indicarles como conseguir ayuda (la dirección se encuentra en nuestra Portada). Debemos tener mucha Fe y pensar que de acuerdo a la voluntad de Dios, se hará lo que sea mejor para esa alma en particular. Pudieran existir razones poderosas que hoy no comprendemos por la cual aquella alma deba nacer a la vida eterna, por lo que es bueno encomendarnos al Padre Pío, abandonarnos en Cristo y confiar que se hará lo mejor por el enfermo.

A continuación les entregamos la oración:

ORACIÓN AL PADRE PÍO POR LOS ENFERMOS

   Santo Padre Pío, ya que durante tu vida terrena mostraste un gran amor por los enfermos y afligidos, escucha nuestros ruegos e intercede ante nuestro Padre  Misericordioso por los que sufren.
   Asiste desde el cielo a todos los enfermos del mundo; sostiene a quienes han perdido toda esperanza de curación; consuela a quienes gritan o lloran por sus tremendos dolores; protege a quienes no pueden atenderse o medicarse por falta de recursos materiales o ignorancia; alienta a quienes no pueden reposar porque deben trabajar; vigila a quienes buscan en la cama una posición menos dolorosa; acompaña a quienes ven que la enfermedad frustra sus proyectos; alumbra a quienes pasan una "noche oscura" y desesperan; toca los miembros y músculos que han perdido movilidad; ilumina a quienes ven tambalear su fe y se sienten atacados por dudas que los atormentan; apacigua a quienes se impacientan viendo que no mejoran; calma a quienes se estremecen por dolores y calambres; concede paciencia, humildad y constancia a quienes se rehabilitan; devuelve la paz y la alegría a quienes se llenaron de angustia; disminuye los padecimientos de los más débiles y ancianos; vela junto al lecho de los que perdieron el conocimiento; guía a los moribundos al gozo eterno; conduce a los que más lo necesitan al encuentro con Dios; bendice abundantemente a quienes los asisten en su dolor, los consuelan en su angustia y los protegen con caridad.
Amén.

Mensajes del Padre Pío después de expirado

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