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Domingo Febrero 22, 2004
Muy
pronto (con el programa de anoche de TIC-TV), he
obtenido respuesta a mi extrañeza por la ausencia, en
el debate del ex-presidente autonómico D Román Rodríguez
(CC) y de Juan Fernando López Aguilar (PSOE), de la
formación denominada "Iniciativa Los Verdes -
Izquierda Unida - Alternativa Ciudadana".
Tanto
Hegel (idealista) como Marx (materialista) coincidieron,
filosóficamente hablando, en que el desarrollo, como
categoría, se produce a partir de la ley dialéctica de
la unidad y lucha de los contrarios.
En
teoría de la información, esta ley se puede manifestar
en innumerables aspectos de la unidad dialéctica
información-desinformación. Sin embargo, dentro de la
“desinformación”, los contrarios “blanco” y
“ruido” informativo, se nos presentan a cada
momento. El “blanco informativo” equivale a decir
que existe información pero que ésta, por diversas
causas, no se manifiesta; mientras que el “ruido”,
se refiere a la existencia de información redundante,
excesiva o no pertinente, que circula por los canales
informativos y que, en ocasiones y de manera
intencionada, se hace circular bajo la forma de mensajes
mediáticos, subliminales o directos, distorsionando la
realidad objetiva.
En
la programación de ese canal de información
“alternativa”, como en cualquier otro dedicado a la
transmisión de información, se producen ambos fenómenos.
El
“blanco informativo” está muy claro. Por ejemplo,
en el programa “Superpartes”, el punto de vista de
la extrema derecha no se puede apreciar, por
“autoexclusión”. Tampoco se recibe información en
el formato “puntos de vista”, de otras
sensibilidades existentes en el Archipiélago, como las
nacionalistas, tanto las de tendencia autonomista, como
las de corte independentista. Por ello, la información
que realmente se transmite, viaja en un diapasón que
va, desde la izquierda federal (D. María Puig), pasando
por el centro-derecha (D Inmaculada Medina, que aunque
personalmente defienda posiciones de izquierda, presenta
el proyecto del PSOE, que en la práctica concreta, a
nivel estatal, es centro-derecha, sólo a la izquierda
del PP), hasta la “derecha social” ( D. María
Bernarda Barrios, “evolucionada” desde las
posiciones del PP a las más “sociales” de CC-CCLP),
quedando en el “blanco informativo”, las otras
sensibilidades antes mencionadas.
Un
poco más equilibrado se presenta el miércoles, con la
aparición permanente o esporádica, en el programa de
debate, de algunos participantes, que amplían el
espectro de opiniones y visiones sobre el panorama
canario en especial y global en general.
En
cuanto al “ruido informativo”, no quisiera caer en
el error de un enjuiciamiento de los ilustres
participantes en esos programas, ni tratar de influir en
quien lea estas líneas: tengo la impresión de que
todos defienden sus ideas y posiciones, con la mejor
intención del mundo. Más bien soy partidario del viejo
proverbio chino que dice: “no me des pescado; enséñame
a pescar”. Porque si das pescado hoy, saciarás las
necesidades momentáneamente, pero al cabo de un corto
tiempo, éstas volverán a aparecer; mientras que si
enseñas a pescar, habrás dado la herramienta para
acabar definitivamente con la necesidad. Por ello, es
preferible que cada televidente, con estas herramientas
de análisis que hemos señalado, escuche, vea, estudie
y saque sus propias conclusiones de la información
(blancos y ruidos incluidos) que cada uno de los actores
del escenario político, nos tramite o pretende
transmitir.
Hay
ejemplos, sin embargo, muy claros de “ruido
informativo”: ¿Cómo llamar a la manipulación
descarada de los falsos argumentos esgrimidos para
justificar la guerra y ocupación de Irak?
¿Cómo,
los mensajes subliminales que equiparan al nacionalismo
con el terrorismo?
¿Cómo,
la “ceguera” oficial de contar “cientos” de
participantes en las protestas y movilizaciones
populares a las que asisten “millones”; o en “no
ver y desinformar”, sobre las huelgas y otras legítimas
acciones de la ciudadanía?
¿Y cómo deglutir que un color político varíe tanto,
en función de la ínsula donde radique; o que transmita
mensajes contradictorios y “ruidosos” desde
diferentes medios de información-comunicación, como
puede ser una página web y una estación de TV?
Al
final, algunas personas, no sin motivo, llegan a la
conclusión (hoy más que ayer, pero menos que mañana),
que el pueblo canario no ha decidido aún, dejar de ser
UN PUEBLO EN SÍ, para convertirse en UN PUEBLO PARA SÍ;
y que el fraccionamiento de esta sociedad, no es sólo
de geografía física.
Orestes
Martí
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