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La fiesta tecnológica.
La fiesta siempre ha sido un acto
de densidad de relaciones sociales y un catalizador de situaciones; un
estado de excepción para las normas y un momento de expresión liberadora
de insurgencia.
En la fiesta tecnológica, la densificación social de la “comuna urbana”
comparte protagonismo con la especialización (selección/formalización) de
la información. La fiesta tecnológica se asimila a la yuxtaposición de
varios eventos distintos (que dependen de una organización prevista y un
espacio equipado) como conciertos, encuentros creativos, exposiciones
media, degustaciones o instalaciones artísticas. La diferencia entre estos
eventos y la fiesta tecnológica está en el aumento de la complejidad
experimental, y en la capacidad de espontaneidad, inmediatez y
horizontalidad organizativa de la fiesta desde la red.
Como soporte necesario para la apropiación festiva del espacio en sus
múltiples escalas, aparece el espacio tecnológico, basado en la
densificación de medio mediante objetos (infraestructuras) y conexiones
(redes), transformándolo en un lugar de experimentación en el que surgen
acciones, instalaciones, eventos, encuentros; un espacio táctil, sensible
a las apropiaciones que en él se producen.
Este aumento de la tecnificación del espacio supone la aparición de nodos
tecnológicos, que son las unidades básicas de soporte de la fiesta
tecnológica, situados en el espacio doméstico y en los espacios de baja
densidad de uso de los edificios como azoteas o zonas comunes, y que
contienen instalaciones que se despliegan hacia el espacio público,
permitiendo la apropiación del mismo.
La fiesta tecnológica trasciende del acto celebrativo para convertirse en
una actitud de apropiación urbano-mediática-social.
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