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Las
Águilas: emblemas de poder
Además de objeto de intercambio, las águilas relacionan
con ámbitos de poder político. Llegado Colón
a Jamaica, en una de las canoas que se aproximaron a su carabela
iba un cacique Taíno con su corte de señores importantes.
En un documento citado por José Oliver (1999) se describen
las diferencias en el vestuario y adornos entre los señores
principales y el cacique. El atuendo de éste último,
dice Oliver, contenía la esencia del simbolismo de su poder.
Tal vez esta descripción constituye una de las primeras
menciones de los pectorales en forma de ave con alas desplegadas,
que para entonces se ven como flores heráldicas:
"El cacique traía en su pecho finas joyas de alambre
que venían de una isla localizada en la región conocida
como Guanique. Es tan fina que parece ser oro de ocho karat, en
la forma de una flor de lis tan larga como un plato. La placa
estaba agarrada con cuentas gruesas parecidas al mármol,
que los Taínos apreciaban mucho." (Alegría,
1994; Cassá, 1974, en Oliver, 1999).
En los ajuares funerarios reconstruidos de la región tairona
los pectorales de ave aparecen en ocasiones como único
elemento y otras veces están acompañados por otros
adornos. Pero los pectorales más grandes, que ostentan
hombres-murciélago sobre las cabezas de las aves, han sido
reportados únicamente para la región de San Pedro
de la Sierra (municipio de Ciénaga) y como único
elemento de ajuar.
Por su parte, entre los pectorales más sobresalientes del
altiplano cundiboyacense cabe resaltar tres muy decorados y con
numerosas placas colgantes, procedentes de ricas tumbas de la
región de Chiquinquirá, cuyos ajuares atestiguan
su pertenencia a personajes de muy alto rango dentro de la sociedad
(Archivo Museo del Oro).
A mediados del siglo XX la hermana María de Betania (1964)
nombró ciertas costumbres matrimoniales entre grupos wayuu
que habitaban en el corregimiento de Carraipía cerca de
Maicao en La Guajira. Cuando el matrimonio se realizaba entre
castas que usualmente habían sido enemigas, el acercamiento
entre ellas implicaba la presentación de un "fetiche
que consiste en un águila de oro de dos cabezas",
de los cuales sólo existían dos en la Guajira en
la década del 60. Después de presentado este objeto
sagrado, los novios se podían saludar y los dos apellidos
se amistaban. Hoy día entre las familias wayuu se mencionan
las piezas de carácter prehispánico como "warás";
algunas consisten en figuras de aves y son considerados como símbolos
de filiación clánica, se guardan celosamente y sólo
se muestran públicamente en ocasiones especiales
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