Vientos de contaminación

El concepto de “iter”, propio del mundo del Derecho (en especial una herramienta del Derecho Penal), en parte puede aplicarse también a los contaminantes en general. Iter significa transitar un camino, describir un itinerario, así por ejemplo el “iter criminis” dentro de la esfera del Derecho Penal es el camino del delito.

Es así como debemos entender la modalidad de desplazamiento de los contaminantes. Es decir desde la fuente de contaminación o su origen hasta nuestros cuerpos o los receptores. Todo depende en definitiva del elemento contaminante y del riesgo con que se maneja. Todos los contaminantes suelen ser peligrosos, pero cuando aumenta su peligrosidad (con el uso o mal empleo que se hace del mismo), entramos en el terreno del riesgo. Si una fábrica libera un contaminante gaseosos, y el gas se esparce sobre un ejido ciudadano, esta ciudad sufrirá las consecuencias de la contaminación con sujeción a variables de clima, dirección e intensidad de los vientos, corrientes térmicas y relieves topográficos entre otras más.

Todo ello hace presumir que el “iter contaminatio” es muy complejo aunque no escapa a nuestra cognición. Sabemos ya que la contaminación también viaja por los aires y que casi con seguridad, las reacciones químicas en la atmósfera (con o sin ayuda de los viento) alteren la composición de los gases. Pero otra realidad, no menos cierta en necesario considerar: el volumen de contaminación que llegue hasta nosotros depende también de las condiciones del clima, y una vez incorporado a nuestros cuerpos, los contaminantes pueden transformarse en el tejido vivo. 

 

EL RUMBO DEL VIENTO

Ante un eminente problema ambiental, originado en una fuente fija de contaminación atmosférica, saltan a la vista, como primer paso, las directivas a impartirse o las medidas a tomarse, las que en su mayoría ya están descritas, el las leyes, reglamentos, y disposiciones complementarias, resta seguir el curso de los acontecimientos y cumplir las leyes. La ciudadanía se conmociona y en determinados casos se consterna, no obstante, los más preocupados, son los “vecinos” que viven en las proximidades de las fuentes contaminantes y los más desesperados resultan ser quienes habitan la zona atravesada por el viento. Es decir el vivir a favor del viento representa un aditamento al problema de base contaminante.

El nivel de exposición a las sustancias tóxicas que encuentran en el viento un medio más rápido de transporte va a representar un riego (aumento de la peligrosidad) para los lugareños, y para los demás seres vivos.

El humo o la nube se aprecia y se ve en tránsito, entonces ha llegado el momento de llamar a las cosas por su nombre. Se define como “penacho” a: “La masa contaminante en movimiento que se forma por un accidente, o por la salida continua, más leve, de una instalación indus­trial que funcione adecuadamente”. El penacho, en líneas generales describe una trayectoria en zig-zag y a favor del viento, y hasta puede (a más de 70 km. de su origen), describir un arco (motivado por el giro hacia la derecha o hacia la izquierda).

 

LA PREOCUPACION FRENTE AL RUMBO DEL VIENTO

La dirección de los vientos puede variar repentinamente. Un lamentable hecho protagonizado por Leonid Toptunov y ocurrido en horas de la madrugada del 26 de abril de 1986, en la Central Nuclear de Chernobil (51O 17'N; 30º 15'E en las proximidades de Kiev), da cuenta de esta realidad (conteste ello con los datos obtenidos a partir del Grupo Internacional Asesor en Seguridad Nuclear), sólo comparable al decir del Prof. Valery Legasov con la erupción de uno de los tres volcanes más importantes de Italia: el Vesubio que sepultó en el 79 de nuestra era a la ciudad de Pompeya.

En aquel 26 de abril del 86 (al momento de iniciarse el accidente), el tiempo en la zona de Chernobil era propio de una situación de altas presiones, con vientos suaves y variables, con velocidades oscilantes entre los 30 y 60 km/h en la hora. Por ello, las nubes tóxicas, se desplazaron con significativa velocidad, no obstante la dirección seguida por la nube contaminante  según la O.M.S. (Oficina Regional para Europa), se hizo notar geográficamente de la siguiente manera:

Escandinavia, Finlandia y el Báltico: se hizo notar entre el 27-30 de abril.

Centro de Europa Oriental, sur de Alemania, Italia Ucrania y Yugoslavia: se hizo notar entre el 28 de abril y 2 de mayo.

Balcanes, Rumania y Bulgaria: se hizo notar entre el 1-4 de mayo.

Mar Negro y Turquía: se hizo notar desde el 2 de mayo.

 

Respecto de los seres vivos que se situaron debajo (mientras que el penacho de contaminación pasa encima de ellos), la dosis de contaminación recibida, se motivo por dos factores: 1) la distancia desde el suelo hasta el límite inferior del penacho y 2) la velocidad de depósito del material en línea recta hacia abajo del penacho.

La contaminación atmosférica desciende, desde el penacho, por la ley de la gravedad. Con casi seguridad es factible que así suceda, aún bajo la forma de partículas con contenido tó­xico que bajan al suelo como material con­tenido en las gotas de lluvia.

 

LA QUIMICA ATMOSFERICA

En el interior de los perímetros industrializados, la atmósfera se presenta combinada con químicos contaminantes en formas sólida, gaseosa, y en aerosol. La contaminación atmosférica está condicionada por los movimientos físicos descritos, sumados a las reacciones químicas que ocurren en la atmósfera. Estas reacciones llegan a alterar bruscamente la toxicidad de la contaminación y a producir nuevos químicos a partir de las posibles combinaciones.

La lluvia ácida es un ejemplo concreto. El ácido sulfúrico y el ácido nítrico, los dos ácidos que constituyen la lluvia ácida, se forman en la atmósfera a partir de dos contaminantes gaseosos, el dióxido de azufre y el óxido de nitrógeno que se emiten cuando se quema carbón o petróleo.

 Fuente :O.M.S.

 

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