Contenido de la página:

  • Residuos radiactivos
  • Tipos de residuos radiactivos
  • Desmantelamiento de las centrales
  • Producción de residuos radiactivos en España
  • Gestión de los residuos radiactivos
  • Informe de Greenpace
  • Desmantelar VANDELLOS

Residuos radiactivos

Elementos radiactivos de distinto tipo se emplean en muy variadas actividades. Las centrales de energía nuclear son las que mayor cantidad de estos productos emplean, pero también muchas aplicaciones de la medicina, la industria, la investigación, etc. emplean isótopos radiactivos y, en algunos países, las armas nucleares son una de las principales fuentes de residuos de este tipo.

 fi-5.jpg (14800 bytes)

Dos características hacen especiales a los residuos radiactivos:

    Su gran peligrosidad. Cantidades muy pequeñas pueden originar dosis de radiación peligrosas para la salud humana

    Su duración. Algunos de estos isótopos permanecerán emitiendo radiaciones miles y decenas de miles de años

Así se entiende que aunque la cantidad de este tipo de residuos que se producen en un país sea comparativamente mucho menor que la de otros tipos, sus tecnologías y métodos de tratamiento sean mucho más complicados y difíciles.Subir al comienzo de la página

Tipos de residuos radiactivos

Hay dos grandes grupos de residuos radiactivos:

a) Residuos de alta actividad.- Son los que emiten altas dosis de radiación. Están formados, fundamentalmente, por los restos que quedan de las varillas del uranio que se usa como combustible en las centrales nucleares y otras sustancias que están en el reactor y por residuos de la fabricación de armas atómicas. También algunas sustancias que quedan en el proceso minero de purificación del uranio son incluidas en este grupo. En las varillas de combustible gastado de los reactores se encuentran sustancias como el plutonio 239 (vida media de 24 400 años), el neptuno 237 (vida media de 2 130 000 años) y el plutonio 240 (vida media de 6 600 años). Se entiende que el almacenamiento de este tipo de residuos debe ser garantizado por decenas de miles de años hasta que la radiactividad baje lo suficiente como para que dejen de ser peligrosos.

b) Residuos de media o baja actividad.- Emiten cantidades pequeñas de radiación. Están formados por herramientas, ropas, piezas de repuesto, lodos, etc. de las centrales nucleares y de la Universidad, hospitales, organismos de investigación, industrias, etc. 

El desmantelamiento de las centrales nucleares produce grandes cantidades de residuos radiactivos de los dos tipos. Las centrales envejecen en 30 o 40 años y deben ser desmontadas. Los materiales de la zona del reactor son residuos de alta actividad en gran parte y otros muchos son de media o baja actividad.
 
  fi-8.jpg (25056 bytes)

Desmantelamiento de las centrales


Una central nuclear suele estar en funcionamiento de 25 a 40 años, momento en el que van surgiendo graves problemas de corrosión de la vasija del reactor. Cuando terminan su vida útil estas instalaciones no pueden ser desmanteladas o demolidas sin más, ya que muchas partes son altamente radiactivas.

Cuando una central ha sido cerrada hay varias posibilidades. 

Una primera es dejarla custodiada por la compañía que la ha explotado durante un largo periodo de hasta 100 años, esperando a que disminuya la radiación y sea más seguro su desmantelamiento. 

Otra opción es cubrirla totalmente de hormigón, como se ha hecho con Chernobyl, aunque esta técnica es muy poco segura porque esta "tumba" tendría que permanecer sin fisuras durante cientos de años, cosa que es imposible de garantizar. 

Una tercera opción es la más adecuada y ha sido ya utilizada en varias plantas pequeñas. Consiste en desmantelar la planta, llevando los materiales contaminados a almacenes de residuos radiactivos. Para hacer esta operación son fundamentales equipos de protección para los trabajadores y uso de robots especialmente diseñados.

 9-2.jpg (9499 bytes)

Producción de residuos radiactivos en España

En España funcionaban 9 reactores nucleares a finales de 1996 y casi 2000 instalaciones nucleares o radiactivas. 

En esas fechas se habían acumulado unas 1500 toneladas de residuos de alta actividad que se guardan en las piscinas de las centrales nucleares. Ahí permanecen refrigerados en agua que retiene su radiación. Con las centrales actuales funcionando el tiempo que tienen previsto se llegarían a producir unas 6700 toneladas de residuos de alta actividad.

Entre residuos de media y baja actividad se habían acumulado hasta finales de 1996 algo más de 20 000 m3.

Gestión de los residuos radiactivos

Algunos residuos de baja actividad se eliminan muy diluidos echándolos a la atmósfera o las aguas en concentraciones tan pequeñas que no son dañinas y la ley permite. Los índices de radiación que dan estos vertidos son menores que los que suelen dar muchas sustancias naturales o algunos objetos de uso cotidiano como la televisión.

Los residuos de media o baja actividad se introducen en contenedores especiales que se almacenan durante un tiempo en superficie hasta que se llevan a vertederos de seguridad. Hasta el año 1992 algunos países vertían estos barriles al mar, pero ese año se prohibió esta práctica.

Los almacenes definitivos para estos residuos son, en general, subterráneos, asegurando que no sufrirán filtraciones de agua que pudieran arrastrar isótopos radiactivos fuera del vertedero. En España la instalación preparada para esto es la de El Cabril (Córdoba) en la que se podrán llegar a almacenar hasta 50 000 m3 de residuos de media y baja actividad. 

Los residuos de alta actividad son los más difíciles de tratar. El volumen de combustible gastado que queda en las centrales de energía nuclear normales se puede reducir mucho si se vuelve a utilizar en plantas especiales. Esto se hace en algunos casos, pero presenta la dificultad de que hay que transportar una sustancia muy peligrosa desde las centrales normales a las especiales.

Los residuos que quedan se suelen vitrificar (fundir junto a una masa vítrea) e introducir en contenedores muy especiales capaces de resistir agentes muy corrosivos, el fuego, terremotos, grandes colisiones, etc. Estos contenedores se almacenarían en vertederos definitivos que deben estar construidos a gran profundidad, en lugares muy estables geológicamente (depósitos de arcilla , sales o macizos graníticos) y bien refrigerados porque los isótopos radiactivos emiten calor.

Se están estudiando varios emplazamientos para este tipo de almacenes, pero en el mundo todavía no existe ninguno, por lo que por ahora, la mayoría de los residuos de alta actividad se almacenan en lugares provisionales o en las piscinas de la misma central.        

11-2.jpg (14917 bytes)                                                                     8-2.jpg (14440 bytes)

 

PELIGROS DE LOS RESIDUOS RADIOACTIVOS.  fuente GREENPEACE

No basta con considerar como residuo radiactivo a todo aquel material radiactivo indeseado generado por la industria nuclear a lo largo del ciclo del uranio, desde que éste se inicia con la minería hasta su finalización en procesos de reprocesamiento o de desmantelamiento de centrales nucleares u otras instalaciones radiactivas. Sería mucho más adecuado que, al definir lo que son los residuos radiactivos, o al clasificarlos, se tuviera en cuenta el peligro que suponen para el ser humano y otras formas de vida.

Los residuos radiactivos se pueden clasificar de muy diversas maneras en función de sus características, como por ejemplo, su estado físico (es decir si son gases, líquidos o sólidos), el tipo de radiación que emiten (alfa, beta o gamma), el periodo de semidesintegración (vida corta, media o larga), y su actividad específica (baja, media, alta).

tanques.gif (16349 bytes)

 

Los residuos radiactivos se pueden clasificar según:

Con independencia de estas diferentes maneras de clasificar los residuos, se tiende a dividirlos en dos grandes grupos, desde el punto de vista de su gestión final:

Son aquellos residuos que tienen una actividad específica baja, radionucleidos emisores beta-gamma con períodos de semidesintegración inferiores a 30 años y contenido limitado en emisores alfa de vida larga (periodos de semidesintegración de varios miles de años).

Herramientas y material de mantenimiento utilizado en determinadas zonas de las centrales nucleares. Filtros, concentrados o lodos derivados del proceso de purificación y limpieza de los circuitos de refrigeración de las centrales nucleares. Jeringuillas, guantes o material médico diverso usado en las unidades de Medicina Nuclear y Radioterapia de los hospitales. Fuentes radiactivas empleadas en la industria. Materiales y restos biológicos contaminados procedentes de ensayos en laboratorios de investigación.

Residuos derivados del desmantelamiento de instalaciones nucleares y radiactivas

Están formados, principalmente, por el combustible nuclear gastado, si éste no se reprocesa, o por los subproductos que aparecen si se reprocesa. Tienen una elevada actividad específica en emisores de vida corta, contienen radionucléidos emisores alfa de vida larga en concentraciones apreciables, y pueden ser grandes productores de calor.

 

COMBUSTIBLE GASTADO Y RESIDUOS RADIACTIVOS DE ALTA ACTIVIDAD

Los elementos combustibles empleados en las centrales nucleares, cuando han agotado una buena parte de su potencial energético y se declaran como residuos, no contemplándose su reprocesado.

Subproductos de la operación de las instalaciones que estos elementos combustibles (ciclo cerrado)

Es normal verlos clasificados en residuos de baja, media y alta actividad y, aunque en algunos países se gestiona cada tipo por separado, en España se hacen sólo dos categorías: los de baja y media actividad por un lado y los de alta por otro.

Sin duda alguna, las actividades relacionadas con las centrales nucleares generan la inmensa mayoría de los residuos radiactivos. En concreto, la totalidad de los residuos de alta actividad y un 95% de los residuos de baja y media actividad. El resto de actividades en investigación, en la medicina... son de menor importancia en cuanto a volumen de generación de residuos se refiere, por lo que se les considera 'pequeños productores'.

Los residuos de baja y media emiten radiactividad durante periodos de tiempo que pueden llegar a centenares de años. Una gran diversidad de materiales pueden llegar a ser residuos de baja y media actividad: desde guantes, ropa, herramientas, etc. que hayan estado en contacto con material altamente radiactivo, hasta materiales procedentes de la clausura de instalaciones nucleares...

trillo3.jpg (11385 bytes)

Aunque su nombre pueda inducir a confusión, la peligrosidad de los residuos de baja y media actividad no debe ser desdeñada. De hecho, el término 'baja y media actividad' es engañoso porque este tipo de residuo frecuentemente incorpora algunos de los mismos isótopos que contienen los residuos de alta actividad y el combustible irradiado. Por ello, la cantidad total de radiactividad que suponen puede ser muy grande. En muchos casos estos residuos pueden tener una radiotoxicidad elevada, característica que siempre se encuentra en los residuos de alta actividad. En general, los residuos de baja y media actividad emiten radiactividad durante períodos de tiempo que pueden llegar a centenares de años.

En España, actualmente, los residuos de baja y media actividad se almacenan en las propias centrales nucleares y en el cementerio de El Cabril, en Córdoba, lugar que no goza de características para ello, al tratarse de una zona sísmica, con un tipo de roca inadecuada y estar en cabecera de cuenca hidrográfica. Esto último implica que, al producirse un escape de radiactividad, ésta se vería transportada a través de los arroyos y ríos que son afluentes del Guadalquivir hasta zonas densamente pobladas como Sevilla.

Los residuos de alta actividad tienen una problemática aun más complicada. Emiten radiaciones durante miles y miles de años (hasta millones de años) y tienen una toxicidad muy elevada.

En los residuos de alta actividad se incluyen tanto el combustible irradiado como todos aquellos residuos generados en el reprocesamiento de éste, en los casos en que esto se lleve a cabo. De hecho, ambos tipos de material presentan riesgos similares.nk3f1.jpg (15832 bytes)

Los residuos de alta actividad (salvo ciertas cantidades que se mandaron en los años 70 al Reino Unido para ser reprocesadas y el combustible gastado de la central tarraconense de Vandellós-I, cerrada definitivamente tras su accidente de 1989, que se envía a Francia también para ser reprocesado), se almacenan, de momento, y de modo transitorio, en las propias centrales nucleares, en unas instalaciones conocidas como piscinas de residuos.

Es necesario considerar también como residuos radiactivos todas las emisiones radiactivas líquidas o gaseosas que se vierten al medio ambiente durante la operación rutinaria de las instalaciones radiactivas, como son las centrales. Aunque sea un vertido con autorización legal, estos efluentes son auténticos residuos radiactivos, sólo que, dada la dificultad que encuentra la industria nuclear en su almacenamiento y manejo, se eliminan al exterior de forma más o menos controlada con el permiso de las autoridades

elcambril.jpg (6635 bytes)CEMENTERIO NUCLEAR EL CAMBRIL(CÓRDOBA)

1

ENRESA:  LEGALIZANDO LA CORRUPCIÓN.

 La montaña de residuos radiactivos no cesa de crecer. Estos  peligrosos residuos no están ahí por azar. En su inmensa mayoría son generados en las centrales nucleares (la totalidad  de los residuos de alta actividad y un 95% de los residuos de baja y media). El resto de actividades en medicina,   investigación... son de mucha menor importancia en este sentido.

 Con sus centrales nucleares, esta industria está   generando irresponsablemente un legado letal cuya duración sobrepasa, con mucho, los límites temporales en los que se mueve el ser humano. Por ejemplo, el plutonio-239, uno de los elementos contenidos en los residuos de alta actividad, permanece radiactivo durante unos 250.000 años.

 Los residuos nucleares tienen dos problemas. Uno, que la industria nuclear no sabe qué hacer con ellos. El otro, que nadie los quiere. La oposición social a los cementerios nucleares surge por doquier.
...

 Para la industria nuclear el consumidor es un ser profundamente egoísta e irresponsable. Aunque utiliza cotidianamente electricidad (sólo parcialmente de origen nuclear), rehusa aceptar sus peligrosos residuos radiactivos. Sin embargo, se le olvida un "pequeño" detalle: a los ciudadanos no se les consultó sobre si querían o no que se construyesen las centrales nucleares. Donde así se hizo, como en Austria, Dinamarca... los ciudadanos dijeron que no a la energía nuclear. En otros países, como Italia o Suecia, donde se les preguntó a posteriori, la ciudadanía decidió que las centrales se cerraran. España es de esos lugares donde nunca se nos pregunta.

 Ojos que no ven, corazón que no siente.

 Desesperada por el enorme volumen de los residuos radiactivos, la industria nuclear ha tratado siempre de librarse de este su problema, procurando ocultarlo a la vista de la opinión pública. As¡, durante muchos años utilizó el mar como vertedero. Una vez cortada definitivamente: esta vía (con la prohibición internacional adoptada en 1993), intenta ahora ocultarlos bajo tierra, construyendo cementerios nucleares en formaciones geológicas, una opción claramente desaconsejable por sus graves inconvenientes medioambientales, sociales, tecnológicos y económicos. Esto es lo que intenta, en España, la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa).

...

 Como primer paso, Enresa tiene la intención de construir, a corto plazo, un pequeño número de laboratorios radiactivos en localidades estudiadas en la actual fase ZOA, lugares que serían considerados como precandidatos para ubicar finalmente el cementerio definitivo de residuos radiactivos de alta actividad. Estos laboratorios tendrían la finalidad de permitir la realización in situ, a niveles profundos, de una serie de experimentos, encaminados en teoría a probar la validez de sus modelos de cementerios nucleares. Estos laboratorios son el Caballo de Troya de Enresa.

 Copiando a Francia: el método Bataille.

 Ante la oposición social que han suscitado sus actividades, Enresa ha decidido ahora imitar la estrategia seguida en Francia. Así, Enresa y el Ministerio de Industria y Energía pretenden que se elabore una Ley que permita poner en marcha la construcción de un Almacén Temporal Centralizado y de esos laboratorios, como antesalas del cementerio nuclear definitivo. Sería la Ley del Agujero.

 En Francia, el anuncio, a finales de los 80, de los primeros sitios candidatos a cementerio nuclear provocó enormes revueltas que obligaron al Gobierno a dar marcha atrás. En 1990, el Gobierno decidió una moratoria. A partir de entonces, un diputado llamado Christian Bataille inició una verdadera cruzada pol¡tica para tratar de lograr una ley que despejara el camino para el
establecimiento de cementerios nucleares. Bataille, administrador de la Sociedad Francesa para la Energía Nuclear (el lobby pronuclear francés), no oculta las líneas básicas de su método: "Yo he escogido derribar una gestión fundada únicamente en consideraciones científicas y geológicas, haciendo una llamada a las candidaturas voluntarias". De forma m s clara: es preciso elegir y captar lugares deprimidos socioeconómicamente, resaltando las subvenciones que acompañarían n al cementerio nuclear.

 Con la Ley Bataille en mano, Andra (el equivalente francés de Enresa) ha "seleccionado" cuatro zonas para acoger los laboratorios destinados al enterramiento de los residuos nucleares de alta actividad.

 Legalizando la corrupción.

 En estos lugares, Andra lleva a cabos una labor de propaganda masiva e inyecta enormes cantidades de dinero para actividades de todo tipo: implanta delegaciones locales en las diferentes provincias, organiza viajes, reparte vídeos en los colegios, distribuye subvenciones para obras sociales, reparación de monumentos e iglesias, etc.  Desgraciadamente, detrás de estas piadosas intenciones, se perfilan proyectos mucho menos loables.

 El verdadero objetivo es crear un estado de dependencia económica que haga la elección de los pueblos más fácil e irreversible. La corrupción es así legalizada, ya que estos pequemos regalos no son más que una muestra de la riqueza que se ofrecerá al empezar los trabajos: 1.500 millones de pesetas por año y por laboratorio. La ciencia no tiene mucho que ver. Los aspectos geológicos (que eran supuestamente tan importantes para la industria nuclear) son ignorados. Sólo cuentan los criterios socioeconómicos.

 Curiosamente esta misma estrategia es la que Enresa está   llevando a cabo en Córdoba, provincia donde hay varias localidades estudiadas dentro de la Fase ZOA (como el Valle de los Pedroches).  Allí, Enresa está , entre otras cosas, financiando la Universidad (la cátedra "de Medio Ambiente"), ha comprado un autobús para la Cruz Roja, está acondicionando la sede de ésta, subvencionando el Museo de Paleobotánica y otros proyectos de mejora del patrimonio histórico-artístico...

 El primer paso: dejar de producir residuos radiactivos.
...
 Producir residuos peligrosos, para los cuales no hay solución,  es como hacer despegar un avión, para el cual no se ha previsto todavía una pista de aterrizaje... En el caso que nos ocupa,  este avión alberga millones de pasajeros de varias generaciones ... 

El Cabril acogerá los residuos de baja y media actividad de la central nuclear de Almaraz.

 Los residuos de baja y media actividad de la central nuclear de Almaraz (CNA) que están guardados con cemento en bidones, serán trasladados al cementerio nuclear de El Cabril, que gestiona la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa) en Hornachuelos, según informa Efe. El portavoz  de la Central Nuclear de Almaraz (CNA), José Méndez Villamil, ha asegurado que los residuos almacenados en Almaraz, "todos son temporales" y que "se sigue conservando la idea de una desmantelación total", aunque no  concretó fechas y apuntó que todavía no se sabe a donde irán los residuos de alta actividad que actualmente están almacenados en "piscinas". 

1 Fuente Ecologistas en Acción


ver  Informe:  DESMANTELAR VANDELLOS   costes, 2.000 toneladas de residuos

1

1

1