“POEMAS EN EL VIENTO”
Autora:
“DAMARIS”
su obra:
Me adhiero
lentamente a tu desnudez
y corto
amapolas en tu vientre;
tus manos cabalgan
en mis hombros
mientras
tratas de desceñir mis sueños.
Descansa la
luna en tu frente,
bebe del agua
de tus ríos;
la brisa se
aposenta en tu boca
y con tu
lengua la escurres en mi cuello,
lentamente los
dos nos adentramos
en la
intimidad de nuestros cuerpos.
Rasgas con
cuidado mis geografías,
tus labios se
trasladan inquietos
a la planicie
de mis valles
y tus manos
tallan el camino
hacia mi más
sensible zona.
La noche
permanece en tus ojos
y se desnuda
en tu espalda
donde mis manos
juegan traviesas
e inventan
caminos sin regreso;
urgas
minucioso mis misterios,
transpiras el
sabor de mis verdades,
momento que
bien aprovecho
para
instalarme en tu mirada
y desvanecerme
en tus suspiros.
ya no hay más
secretos,
mis silencios
han quedado al desnudo
ante tus ocultas intenciones.
Invítame a
acunarme en tus brazos,
a ser parte de
tus dulces sueños,
a besar tus
lunas, tus soles
y a vivir eternamente
en tu mundo.
Despójate de
todos tus ayeres
(yo haré lo
mismo con los míos),
escóndeme en
tus ocultos deseos
y yo te
guardaré en mis pasiones.
Regálame el
eco de tus silencios,
intrigada
estoy por saber si soy yo
quien se adentra
toda en tu pecho
y te posee por
completo...¡todo!
Quiero que mis
profundos ríos
logren
confundirse con los tuyos,
saber a qué
huele y sabe tu espalda,
probar y
degustar tu húmeda lengua.
Déjame
permanecer en tus besos,
a ellos quiero
volverme adicta,
y también al
sabor de tu piel
(ese será mi
único y completo vicio).
invítame a
quererte todo eterno
a enmarañarme
en tu dulce mirar
y quítame esta
sed del alma
que te esconde
en su intimidad;
abandónate a
mí, te quiero mío,
recoge mis
ansias pudorosas;
me quiero
tuya...¡sólo tuya!
para vivir
abrazada a tu mundo.
Te canto con
el eco de mi alma
para refugiar
tus ilusiones en mi pecho
y poder así
entregarte el secreto
que te
destina, ahí, a mi corazón.
Así como eres,
yo te amo,
surcador de
mis mares sin fronteras,
hacedor de mis
suspiros más inspirados
y dueño de mis
más delirantes deseos.
Guardas en tus
ojos mis sonrisas
que naufragan
tímidamente en tus sueños
y amanecen con
tierna ilusión
en la comisura
de tus labios.
Hombre de mis
contemplaciones, te amo,
como amo tu
boca que guarda para mí
los besos más
dulces y ardientes,
como amo tus
manos que, algún día
me regalarán
las caricias más excitantes.
Dormitan en
tus manos mis ilusiones,
aquellas
dulces, las más tiernas
que nacieron
de este pecho de mujer
que sueña con
ser tu lecho.
Hombre...amante
de mis soledades,
quisiera vivir
eternamente en ti.
Mi cuerpo de
mujer se moldeará a tu modo,
esta boca que
te espera besará
tus más
vulnerables silencios,
y yo, (mujer
que te ama) seré feliz
cuando al fin
pueda llamarte “mío”.
Sostenida
estoy en tu silencio,
escuchando tu
nombre mecido
por la blanca brisa
de mis deseos.
Arqueadas
están mis ilusiones,
intactas en la
lucidez de tus sonrisas,
ésas que me
despojan de mi yo
volviéndome
así tu niña amada.
Atrevidas
están mis manos
que desean
explorar tus geografías,
perderse en la
placidez de tu piel
y reposar en
tu cansado pecho.
Varón hermoso
de mis palabras,
inquietud de
mis misterios,
intimidad de
mis sonrisas blancas
¡quiero verte
desarmado ante mí!
Yo, que he
soñado con tus miradas,
que te he
sentido en mis noches solitarias,
me he
despojado de mi cuerpo
para mecerme
entre tus brazos.
Deseo perderme
en tu otoño,
en tu mirar
¡tu dulce mirar!
y que mi
primavera sea solo tuya.
Sé que te
cansan los años,
que te duele
lo que ya no tienes,
mas, sabes
bien, amado,
que en mí
tienes centro y reposo,
aguardo un
lugar para ti
en el espacio
vacío de mi cama.
Desliza en mí
tu niñez, si quieres,
bebe de mi
fresca alma
y abrígate con
mi ternura;
yo siempre
estaré esperando por ti.
Varón inquieto
entre mis sueños,
dame tus
lunas, tus noches
que yo te daré
todas mis mañanas.
Desnudo
estás...así te siento
y hoy yo
quiero desnudarme
para luego
vestirme de ti
que eres,
hombre, mi mejor yo
y al final
decirte sin palabras
(pues hablará
mi alma)
varón...¡te
amo!
Hoy me he descubierto intranquila
abandonada a la fuga de la mañana,
sospechando de mis propios despertares.
Estoy tratando de descifrarme toda,
de palpar mis deseos de mujer.
Me descubro frágil en el insomnio perverso,
batallando con mi propio yo,
mas, no hay manera alguna,
pues ya están desnudos mis deseos:
impaciente por tenderme toda
a lo largo y ancho de tus formas,
moldearme a tu modo, a tus intenciones
pretendiendo saberme de ti;
mi corazón te ama, mi piel te desea
y ella también quiere amarte,
vestirse de tu salada
humedad.
Deseosa de regalarte mis
entrañas
para que siembres cándidamente
el fruto que podría llevar tu nombre
y mucho más de ti, amor.
Anhelo perpetuarme en ti,
ser digna de tus pensamientos,
también de tus poemas.
Quiero amanecer y anochecer en tus besos,
escalar tu espalda, tus miradas,
lamer tus soledades, tus dudas
y todas las penas que te aquejan;
ser mar para tus dulces ríos.
Ser hasta tu mejor yo.
Deseo la humedad de tu lengua
mojando mis palabras, mi espalda,
mis labios, mi cuello,
mis pechos,
bañándome completa.
Siento cómo mi cuerpo lozano
se estremece cuando digo tu nombre,
pudoroso de tantas emociones,
ingenuo de largos instantes.
Contemplo mis senos desnudos
que intimidan mis ansiedades
abriéndose al pensar en tu aliento,
en tus ojos, en tus dedos,
deseando jugar con tu
pecho.
Quiero escucharte decir que me amas,
que me necesitas, que me extrañas,
sentirte destrenzando mis cabellos,
recorriendo mis complejidades
y enmarañando mis primaveras.
Hoy me he descubierto, amor:
¡te quiero mío enteramente!