POEMAS EN EL VIENTO
presenta su sección de :
POEMAS COLECTIVOS
Intérpretes:
VICTOR PUERTODAN - ALI AL HADED



SU OBRA:
Coral de un vestido ácido,
mole que administra el salitre como una esperma,
una continuación de los ataques de Neptuno.
Coral y esponja que edifican
los planes de la orilla,
la combustión de un pez enorme
y la grasa salvadora de las escamas.
Enorme pensamiento del muelle
en el entorno en que mi alma se aquilata.
Dóciles gaviotas que amamantan arrecifes
sobre el espumante capricho de una cresta blanca.
Serenatas a la luna bajo un eclipse
ante el asombro de los pescadores.
¡Profundidad de sal y pureza doctrinaria!
Enorme pensamiento
para que sean líquidos los polvos
para asestarle al tobillo la mole de algas
que pintara la arena de residuos.
Coral de un vestido ácido, casi enfermo,
casi burbuja de ocasión
sobre la alta esfera de un horizonte que muere
cada vez que la noche pinta su alfombra.
Y cuando, en tu seno, la primavera se dilata
pausa y entrevero de corrientes
te acarician el estómago y estornudas.
¡Impecable adivinanza de las Eras!
Orcas y delfines escrutan lo insondable
en tu lecho,
y sobre tu panza que agiganta los deseos,
construye su islote
esa gran maja desnuda que desvela a los marinos.
Mar marinos marionetas
y el mismo coral devenido en muelle
en orcas y plagios mientras un niño escupe el mar
y salta a frecuentar las caricias de la orilla.
Arena controlando el equipaje líquido
El Mar los marinos marionetas.
Mar marinos marionetas
coqueteando en la albina mole
esa arrogancia de huracanes que los une
y que evidencia los rasgos homicidas del atlante,
desde sus mitades en que se estafan mutuamente,
cuando se repelen y se atraen en un amplio beso
y se torturan en su salsa.
Marionetas de marinos en el mar
destrozando alas de huracanes
para emparentar el líquido y las algas.
Convicción del golpe marino
que deja en la resaca un vómito que piensa
un aletear de espumas
y el amplio caldero donde las olas
fermentan otro embate hacia los polvos.
Coral de un vestido ácido
que no comprende el desove de las olas.
Precipicio de algas que atormenta la lujuria
de los hipocampos en su hábitat cuando procrean.
Cardumen de una colosal espina que arremete
como una saeta sobre la playa donde reptan las arenas.
Reptan las arenas y el coral
sufre la fatiga de prender perlas en el fondo,
de igualar la palidez del mar
cuando se acerca la mutilación del horizonte.
Mar marinos marionetas
y toda la ola hervida en verdes hipocampos.
Muro de la tarde
que colapsa el muelle de violáceas inquietudes
inflamando de rabia el decurso futuro
de las aguas que se alistan al océano.
Llaga del desierto donde nacen los corsarios
y entierran sus pecados los hombres libertinos.
Norte que se aleja de su brújula
para parir entre ballenas antes que la ultrajen
y muera empetrolada.
¡Oh marinos mar marionetas!. ¡Los corsarios!.
Hombres que ataron tu figura
sobre una espada sedienta.
Corsarios en buques de sueños
con el ansia de una conquista helada.
Muros de tardes que nacen cada vez
que los ciclos le devuelven a la ola su cansancio.
Norte y Sur en la brújula del tiempo
cuando el salitre es un peñón de nieve sobre tu frente.
Nieve sobre tu frente, témpano y soledad.
Abecedario de muertes y cruzadas
¡en tu lienzo hay soles dibujados con el cañón
y los obuses!
Trafalgar, victoria de los tiburones
y en tu remolino de dires y venires
de atares y avatares
¿qué es el hombre?
Mar, apenas te conozco...
Desconocido pozo donde emerge la historia
húmeda
artificial
punzante como una hierba acabada de fermentar.
Raíces líquidas de tu arpegio azul
de tu indistinto uniforme donde las algas
ajustan el lienzo de coral que te controla.
Mar Marinos Marionetas.
Punzón que perfora el rojo candelabro del arte
cuando mueren las luces en el cloroformo de tu alquimia.
Regocijo de las sales y otras vanidades que surgieron de tu manto
entre venenos.
En tu nicho han templado sus cuchillos
los corsarios devenidos en bandoleros y católicos emisarios
del bien hacer y del buen matar
cuando sangraron las espermas de los pueblos su sudor
y resignaron la herencia de sus hijos.
Tu nicho
una pistola acusada de asesinar los siglos
un acordeón que burbujea las notas de Gardel
un peine conciliador de tus olas
una claraboya hundida por barcos que aceleran
la mueca de un tribunal mudo y líquido
una rosa devenida en magia
una pena que no muere
y un marino escupiendo tu falda gris.
Mar disperso entre siluetas y sutiles arcoiris
hay en ti un poco de bohemia
y otro tanto de espumas.
Obedece tu designio a un ir y venir constante.
Las paredes del cielo te contienen en su dique
y la pálida estrella errante,que circunda la noche
en tu pesada mole de nostalgias y vientos,
desguaza tu cintura con chapuzones de gaviotas
Mar de pelusas y ciclones
mar de ojos de vidrios y escarlatas
mar devenido en pastel de las orgías.
Por ti se prende la extensión
y los marineros no dejan de almorzar sus leyendas.
¡Mar marinos marionetas!.
Mar que partes desde lo ambiguo hacia la costura
del horizonte para velar tus hijos,
y que presentas tus corales como relicario
ante el sermón de las aguas;
Ante ti he de depositar mi aliento
y dibujar mi sílaba
y pensar mi alma,
amanecida en sueños de esponjas
sobre los cristales que dominan tu silencio.
Mar marinos marionetas
eterno secreto de los dioses
que ahogaron su nostalgia
bebiendo vino de las odres
renunciando a la inmortalidad
para bañar el cielo con el agua
proveniente de sus dones.
Víctor Puertodán/Alí Al Haded