La
niña
Atrapada
entre sollozos blancos y su camisón de seda
una
niña descubre una mañana, un día:
un
pálpito azul en sus ojos
un
rubor extraño en su cara
un
suspiro in crescendo en sus labios morados
y
que su alma ya no es su alma...
Atrapada
entre sollozos blancos y su camisón de seda
una
niña descubre una mañana, un día:
un
corazón que estalla de sangre
un
cerebro que ya no respira
más
que poesías
un
pulmón que exhala humores
de
perfumes de calas
y
que su vida ya no es su vida...
Atrapada
entre sollozos blancos y su camisón de seda
una
niña descubre una mañana, un día:
que
su cuerpo traspira deseos
que
su pulso se agita
que
sus venas trasportan la savia
la
savia elaborada por la vida
y
que su cuerpo ya no es su cuerpo...
Atrapada
entre sollozos blancos y su camisón de seda
una
niña descubre una mañana, un día:
una
necesidad apremiante de besos
una
anhelo profundo de labios que restauren su alma
un
deseo vital de estar en los brazos de un hombre
sintiendo
que
el amor ha llegado al fin a su puerta
y
ella la ha abierto vestida de hada
oliendo
a jazmín su cabello
sus
ojos brillando
su
piel erizada de fuego
y
una orquídea blanca en sus labios
y
sin su camisón...
¡y
sin su camisón de seda!
y
su alma ya no es su alma...
y
su vida ya no es su vida...
y
su cuerpo ya no es su cuerpo...
(la
niña quedó atrapada para siempre
en
los brazos del amor
sin
más sollozos blancos
y
sin su camisón...
y
sin su camisón de seda)