“VICTOR PUERTODAN”

 

(Arimao)

 

 

 

LLUVIA POLVO Y DESCONSUELO

 

OFERTA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LLUVIA POLVO Y DESCONSUELO

  

 

Lluvia, polvo y desconsuelo

en la antigua avenida del reclamo.

La iniciación, líquida,

disuelta en la humedad del párpado

para alimentar las gotas al diluvio del olvido.

Fuente que abarca la grave edad

de aquellos que ahorcaron su fórmula, su desierto.

Ahora la lluvia es ácida, caritativa

y elocuente sobre cualquier espalda.

Meridiano que desliza cada grano

disponiendo que la siembra es posible

siempre que el surco reverdezca en vientres.

Disposición de la postura que explota en su elocuencia.

Polvo divorciado de la lluvia,

gestación de infieles que claudican

y aseguran su ataúd como una merienda.

 

Desconsuelo sobre el polvo

cuando la lluvia despide sus últimas estaciones.

 

 

Fin del camino donde la fatiga emerge

y pesan las cucharadas en la garganta.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

OFERTA 

 

Se derrumban los escalones,

la mala pisada donde se construye la nada,

el vacío donde vemos que se agrupa nuestra fiebre.

Caen y en la caída se alzan las nieblas,

las posibles frecuencias del corazón,

las pedradas de algodones a la Luna.

Se derrumba el pedestal

y con él las manías del escultor,

la paleta y el prisma, el iris...

Sentada la vida se acelera,

vaga en el mismo paso

para engordar la huella del cansancio.

 

 

Vestida estás, lirios que no ves y te ambicionan,

torrentes que añoran tu desierto,

el tiempo de tus piernas cruzadas

y el devenir de tus futuras contracciones.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1