Un suicidio de rocas en el templo

 

C

amina un vagabundo rumbo al templo. Siente el cansancio de sus años y vierte una lágrima de sudor. Se detiene a mirar el paisaje. Piensa en la cantidad de veces que estuvo a punto de renunciar. Se ríe. Saca de su mochila una flauta y esboza una melodía triste. Los pájaros se aproximan al vagabundo y éste le convida de su pan, ahora el otoño está cerca y los árboles se desnudan poco a poco. La paz que denota en sus ojos el hombre lo redimen de toda culpa

 

 

De pié,

las catedrales, lloran

el rapto sigiloso de sus cúpulas

entre un concejo adusto de vitrales

mientras el avaro sino engarzado en sus columnas

devuelve cual ornamento un apócrifo eructo de medievales.

 

¡Ya se oye en la letanía la música de fondo de un organito!

 

De pié, los hijos de las rocas se entumecen;

(¡Héroes colosales de otros mitos!)

cuando sus labios de escaleras de caracol se retuercen

para siempre en un beso tímido de despedida

en un quebranto de mármol

 

Un punto de inflexión que rebota y la técnica.

El yo enjaretado entre cruces y dogmas

y la secreta alcoba del prior

de la cual no hablan los curas

 

Ingenua forma te sustenta cadáver

(cartílago y esqueleto)

Duros pensamientos te dan vida

(estrías y músculos)

Se inflaman tus venas con espíritu

de azúcar y sal

(corazón late una sinfonía)

y entre aullidos distantes de lobos

y ritos comunes abandonas el cuerpo

para dilatar tus noches sin lunas

(terquedad de matices y cementerio)

 

"sin arrepentimiento no hay absolución de pecado"

la perspectiva es del arquitecto

"sin renunciamiento no hay beatificación para ti"

¡sólo hay pendiente una tonelada de escombros!

 

De pié,

 las catedrales, lloran

el rapto sigiloso de sus cúpulas

entre un concejo adusto de vitrales

mientras el avaro sino engarzado en sus columnas

devuelve cual ornamento un apócrifo eructo de medievales.

 

El vagabundo se apea y sigue su camino, hay gente más pobre que él que merece su hospitalidad (así lo dicen los pájaros) El templo seguirá atado a su destino y la roca renacerá al amanecer en un vuelo de gallaretas y el vagabundo caminará entre nosotros predicando el evangelio

 

 

Alí Al Haded

 

 

 

 

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