Viejo
camino
tu
cuerpo aventado
por
el paso del peregrino
el
viento te ha perdido
la
huella
Tu
espalda morada
por
el polvo y la arcilla,
tu
oído sordo
por
el grito del campesino
tu
alma ha sido
sólo
desentrañada
por
el paso del tiempo
A
ti te han buscado sabios
y
monarcas de la tierra
y
tú, viejo camino,
los
has hecho esclavos
de
su propia ignorancia
y
le has quitado el oro
para
sepultar su avaricia
en
un mar de lodo
y
mostrarles tu senda
Aquellas
noches frías
las
carretas, los caballos
la
sangría de los odios
el
viento remolino
la
dulce espera de otra jornada
y
el pertinaz aguacero
te
han templado
y
endurecido el lomo
como
a un zaino las heridas
Cada
arruga de tu rostro,
ya
cansino, habla de ti
como
un libro abierto;
nuestras
hazañas y nuestras flaquezas
están
en ti reflejadas y descritas
con
el puño de tu mano;
tu
historia es la historia escrita
con
la sal de nuestras lágrimas
pero
también en tus páginas
¡viejo
camino!
hay
un silencio de tinta y un epitafio
con
el obituario de nuestros muertos