María Gabriela Abeal
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Poema 22

 

 

Voy a mentirte

y a estrellar tu imagen contra un muro

cada vez que quiera aferrarte a una liana de mis dedos.

Voy a escribirte

que tus ojos ya no son el océano

que se te esfumó el verde

y ahora son el maldito agujero negro.

Que duermo todas las noches,

que el alba me sonríe,

que no necesito mirarme a los espejos

porque compré el boleto

de ser el reflejo de la vida.

Voy a contarte

que por fin a mi piel la hace vibrar un cuerpo,

que me saqué tu muerte de encima,

tu gris de las mañanas,

tu foto velada a la hora del crepúsculo.

También te diré

que puedes pasar de la semana cualquier día,

que no necesito que avises,

no voy a correr a cambiarme,

ni a perfumar la ruta entre mis pechos.

Voy a confesar en el almacén y a las vecinas

que me siento libre,

que mis piernas cantan

y antes de recibir una respuesta

volaré a casa a llorarle a tu recuerdo.

Pero esta tarde cuando llames

para recuperar tus libros

inventaré un poema que comience:

voy a mentirte.

 

 

 

 

 

 

 

 

Poema VII

 

 

Esta es mi ciudad,

el país que me hizo hembra,

crucé el puente de las piernas

y conquisté con tu mástil

el ritmo de las caderas.

Calmé la avidez en tu aljibe

y me enredé en los rincones

de cada pueblo escondido

en la extensión de tu tierra.

 

 

 

 

 

 

Ferocĭtas

 

 

Guarda en el olvido

el cadáver de este orgasmo.

Entiérralo en un cajón

y busca su espíritu

cuando el viento

te golpee con señales de distancia.

Guarda el vestigio de vida

y dedícale unos versos

cuando tu ferocidad me exhume

añorando el contacto.

 

 

 

 

 

 

Acopio

 

 

Colecciono en una hoja en blanco las iniciales de cada palabra enmascarada que esperé de tus labios.

Imagino que los bordes filosos que enmarcan tu rostro, disolvieron las letras que trenzadas se convertirían en la cuerda que me rescataría del fracaso.

Pero nada ocurre, todo se mantiene en el más oscuro suspenso, mis vísceras se retuercen, las pupilas arrojan mares y la carne no puede diluir al frío ni lograr dar vuelta al paisaje, y sin más verde entre los dedos me convierto en la imagen borrosa de tu cristal empañado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

© María Gabriela Abeal

 

 

 

 

María Gabriela Abeal nació en Capital Federal el 4 de Julio de 1969. Maestra de Reiki, Decoradora de Interiores y Técnica Ceramista (expuso esculturas en el Museo Castagnino y  fue integrante del equipo: Mar del Plata Arte y Comunicación -Galería de Arte- lugar donde también exhibió su obra). Participa en revistas literarias,  de su Ciudad, nacionales e internacionales. Es incluida en la Antología “Los 4 Elementos” en El Dorado Misiones-Argentina. En marzo de 2007 recibe Mención de Honor en el Certamen Internacional de Cuento Breve y Poesía “Homenaje a La Poetisa Rosalía de Castro, también Mención Especial en el 1 Concurso Provincial de Cuento y Poesía “Ciudad de Chivilcoy”, finalista en el Concurso Palabras al Viento. Su primer libro (Cotidianos) fue  publicado por Ediciones de la Revista ICAM, de Barinas, Venezuela, país donde participó en la III  Feria Internacional del libro de Caracas, y en la Primera Muestra del Libro de la Frontera de San Cristóbal del Táchira. En la 34. ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires 2008. Coordinadora General de Acto realizado en Mar del Plata, evento realizado para presentar por primera vez en Argentina al Escritor-Poeta y Editor Español, Fernando Luis Pérez Poza. Publicación de textos inéditos en el proyecto de difusión literaria en formato digital de Badosa.com (España).

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