Julio Pino Miyar
isla_59_1999@yahoo.com

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(...)

 

Si te parece fácil

Si alguna vez te permitiste ser cruel

Si hoy como ayer sigue siendo imposible     la ternura

no maldigas tu vida

no hay ni un sólo acto de tu cuerpo que no haya previsto

esta situación espantosa

Pero define lo que quieres una vez más

y vuelve de nuevo a suplicar ante ti mismo

porque eres sólo tú el que te opones

 

Aprenden otra vez a caminar descalzo

bendice como siempre a tus supuestos enemigos

dobla el cuello como quien va a morir

y siéntate a escuchar de nuevo el toque de la  campana

 

Que aunque no lo creas

aunque no lo sepas nunca

esa campana estuvo repicando todo el día por ti

y no eras tú el campanero

era el compañero

el amigo

los que siempre creyeron en ti

los que contigo hoy luchan tremendamente a tu lado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 Cuestiones de estos tiempos

 

 

 

Hoy lloverá

Mañana volverán a soplar sobre la playa los frescos vientos alisios

la primavera hará florecer en los parques  la flor de los almendros

y  otra vez habrá  pescado fresco en las vendutas  de Collins Avenu

mientras las viejas judías de mi barrio volverán abarrotar  las sinagogas 

y llenar las alcancías

 

Y  salgo y recorro de una punta a la otra la ciudad

como llevado por una brisa fácil

Me detengo en mi viaje  por las aceras para contemplar la sonrisa

de una muchacha que busca empleo en la cafetería

de los alegres toldos blancos 

allí donde hacen el mejor batido de centeno que pudiera jamás  imaginarse

 

Pero me siento más solo que nunca

más lastimado que la higuera de los evangelios

más alejado de lo que alguna vez pudo ser mío

 

Mañana  alumbrará de nuevo el sol sobre estas playas

aunque creo que viviendo entre judíos se nos hará común

la idea del holocausto

 

Y yo seguiré buscando  en el olor a jazmín que me  trae la primavera

entre la hojarasca pútrida que me dejó  el pasado invierno

el olor imposible de aquella buena mujer

que me engendró entre presagios que  jamás se cumplieron.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

      Cuentan que en mi ciudad

 

 

                        A la memoria de mi amigo, el poeta Francisco Mir (1953 - 1998)

 

 

 

Cuando llueve en la ciudad y sobre los puentes

debajo de los  arcos y sus húmedas cornisas

corre  a  refugiarse presuroso el poeta

 

Nadie lo ve

Nadie lo mira

 

Acuclillado como está entre las nasas de pescar cangrejos

allí se queda mientras  dura el aguacero

Cuando escampa

y se despeja para todos el camino

y levantan su vuelo de agua las gaviotas

y se ve brillar en lo alto al arco iris más hermoso

el poeta extiende despacio por debajo de los balaustres

su pequeño pie de muchacho

calzado con una zapatilla gastada de bailarina americana

y se pone a danzar para nosotros

imitando sin prisa a  los viejos maestros

                                                                              

Nadie lo ve

Nadie lo mira

y allí se queda solitario a la vista de todos

 

Nadie puede darse cuenta que es sin dudas el poeta

que hoy nos convida

que es la figura desconocida del amor que nos subvierte

 

Con su vestido raído

los pies en punta para disimular su corta estatura

una zapatilla sí otra no

A veces el amor, otras no

Los dientes careados y nunca  nada en los bolsillos

No se dan cuenta que baila mejor que Isadora Duncan

No se dan cuenta que él compuso esa Danza

No se dan cuenta que sólo por  él  es que echan a volar las gaviotas

 

No se dan cuenta que  éste muchacho que huye temeroso de la lluvia

refugiándose bajo los  arcos y las húmedas cornisas

puede ser la figura del  amor que nos justifica

 

Porque Él es  la Danza. La  palabra. La fijeza

 

No importa que nunca sepamos quién es

Él  es el poeta

No hay nada más que decir

Lo llenamos en nuestros sueños de lisonjas

y veremos aparecer  un día su noticia  en los tele diarios:

 

“Un pobre hombre acaba de morir irremisible de fiebre

mientras se ocupaba de liberar bajo los puentes y la  llovizna

cangrejos de las nasas”

 

Nunca sabremos que era Él

Mañana volverá la lluvia sobre  los puentes

y habrá amanecido  otra vez en la ciudad

Pero de quien calzaba las zapatillas de Isadora Duncan

era amigo de las gaviotas

y escribía poemas de amor bajo los puentes

ya nada quedará sino el olvido

 

Porque para Él fueron  los puentes y la llovizna

Porque para Él es la palabra

Pero para nosotros es la Danza

 

Algún día le daremos las gracias.

 

 

 

 

 

© Julio Pino Miyar

 

 

 

 

Julio Pino Miyar. Cuba, 1959. Reside en Estados Unidos desde 1987. Actualmente en Longwood, localidad sureña situada en la Florida. Autor de varios libros: ensayos, una novela, poemas y narraciones. En 1995 fundó en Miami la revista artístico - literaria "Los Conjurados". Una exposición de fotos con textos suyos, bajo el rótulo El libro de los árboles desnudas, fue presentada en Tel Aviv en el 2003. Colabora asiduamente en calidad de ensayista sobre filosofía, historia, arte y literatura con prensa digital y en papel de Cuba, España y América Latina. Recientemente recibió un premio internacional de literatura, con sede en Barcelona, por su activa presencia en la Net.

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