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Julio Pino Miyar |
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Si te parece fácil Si alguna vez te permitiste ser cruel Si hoy como ayer sigue siendo imposible la ternura no maldigas tu vida no hay ni un sólo acto de tu cuerpo que no haya previsto esta situación espantosa Pero define lo que quieres una vez más y vuelve de nuevo a suplicar ante ti mismo porque eres sólo tú el que te opones
Aprenden otra vez a caminar descalzo bendice como siempre a tus supuestos enemigos dobla el cuello como quien va a morir y siéntate a escuchar de nuevo el toque de la campana
Que aunque no lo creas aunque no lo sepas nunca esa campana estuvo repicando todo el día por ti y no eras tú el campanero era el compañero el amigo los que siempre creyeron en ti los que contigo hoy luchan tremendamente a tu lado.
Cuestiones de estos tiempos
Hoy lloverá Mañana volverán a soplar sobre la playa los frescos vientos alisios la primavera hará florecer en los parques la flor de los almendros y otra vez habrá pescado fresco en las vendutas de Collins Avenu mientras las viejas judías de mi barrio volverán abarrotar las sinagogas y llenar las alcancías
Y salgo y recorro de una punta a la otra la ciudad como llevado por una brisa fácil Me detengo en mi viaje por las aceras para contemplar la sonrisa de una muchacha que busca empleo en la cafetería de los alegres toldos blancos allí donde hacen el mejor batido de centeno que pudiera jamás imaginarse
Pero me siento más solo que nunca más lastimado que la higuera de los evangelios más alejado de lo que alguna vez pudo ser mío
Mañana alumbrará de nuevo el sol sobre estas playas aunque creo que viviendo entre judíos se nos hará común la idea del holocausto
Y yo seguiré buscando en el olor a jazmín que me trae la primavera entre la hojarasca pútrida que me dejó el pasado invierno el olor imposible de aquella buena mujer que me engendró entre presagios que jamás se cumplieron.
Cuentan que en mi ciudad
A la memoria de mi amigo, el poeta Francisco Mir (1953 - 1998)
Cuando llueve en la ciudad y sobre los puentes debajo de los arcos y sus húmedas cornisas corre a refugiarse presuroso el poeta
Nadie lo ve Nadie lo mira
Acuclillado como está entre las nasas de pescar cangrejos allí se queda mientras dura el aguacero Cuando escampa y se despeja para todos el camino y levantan su vuelo de agua las gaviotas y se ve brillar en lo alto al arco iris más hermoso el poeta extiende despacio por debajo de los balaustres su pequeño pie de muchacho calzado con una zapatilla gastada de bailarina americana y se pone a danzar para nosotros imitando sin prisa a los viejos maestros Nadie lo ve Nadie lo mira y allí se queda solitario a la vista de todos
Nadie puede darse cuenta que es sin dudas el poeta que hoy nos convida que es la figura desconocida del amor que nos subvierte
Con su vestido raído los pies en punta para disimular su corta estatura una zapatilla sí otra no A veces el amor, otras no Los dientes careados y nunca nada en los bolsillos No se dan cuenta que baila mejor que Isadora Duncan No se dan cuenta que él compuso esa Danza No se dan cuenta que sólo por él es que echan a volar las gaviotas
No se dan cuenta que éste muchacho que huye temeroso de la lluvia refugiándose bajo los arcos y las húmedas cornisas puede ser la figura del amor que nos justifica
Porque Él es la Danza. La palabra. La fijeza
No importa que nunca sepamos quién es Él es el poeta No hay nada más que decir Lo llenamos en nuestros sueños de lisonjas y veremos aparecer un día su noticia en los tele diarios:
“Un pobre hombre acaba de morir irremisible de fiebre mientras se ocupaba de liberar bajo los puentes y la llovizna cangrejos de las nasas”
Nunca sabremos que era Él Mañana volverá la lluvia sobre los puentes y habrá amanecido otra vez en la ciudad Pero de quien calzaba las zapatillas de Isadora Duncan era amigo de las gaviotas y escribía poemas de amor bajo los puentes ya nada quedará sino el olvido
Porque para Él fueron los puentes y la llovizna Porque para Él es la palabra Pero para nosotros es la Danza
Algún día le daremos las gracias.
© Julio Pino Miyar
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Julio Pino Miyar. Cuba, 1959. Reside en Estados Unidos desde 1987. Actualmente en Longwood, localidad sureña situada en la Florida. Autor de varios libros: ensayos, una novela, poemas y narraciones. En 1995 fundó en Miami la revista artístico - literaria "Los Conjurados". Una exposición de fotos con textos suyos, bajo el rótulo El libro de los árboles desnudas, fue presentada en Tel Aviv en el 2003. Colabora asiduamente en calidad de ensayista sobre filosofía, historia, arte y literatura con prensa digital y en papel de Cuba, España y América Latina. Recientemente recibió un premio internacional de literatura, con sede en Barcelona, por su activa presencia en la Net. |
Revista Literaria Remolinos