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René Dayre |
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EL POEMA
Se me ocurre imaginarme a este lápiz como a una larga lombriz.
A esta hoja en blanco como a una sábana donde hago garabatos.
Noto que el tiempo se detuvo un instante.
Un hermoso corcel dejó de galopar y ahora hace evoluciones de forma elegante en una plaza.
Un niño ciego ha dejado de tocar el acordeón y extiende sus manos en busca de monedas.
Otro niño dejó escapar de entre sus manos una paloma despidiéndose así, de su inocencia.
Mi gata me clava sus ojos húmedos y ronronea.
Desde los speakers de mi ordenador Omara me grita: " Si te dicen que te quiero, eso no lo he dicho yo "...* Mientras Yves Thibaudet en la tele, degrana una a una, melífluas, cada nota de un nocturno chopiniano.
Una mano deja caer un clavel recién cortado, empapando con gotas de humedad el papel donde intento escribir de prisa una larga fila de palabras para atrapar a esa criatura recien nacida, evasiva y traviesa que convenimos llamar: poema.
Notas al poema:
*Aludo evidentemente a Omara Portuondo, notable figura de la cancionística cubana, quien cultiva particularmente el género llamado filinesco. Yves Thibaudet , es un afamado virtuoso pianista francés , célebre por sus brillantes interpretaciones de la pianística chopiniana.
PUERTAS
Las puertas son hendiduras abiertas a la noche, agujeros jirones deshilachados en el costado virgen de la tarde ranuras resquebradas que miran donde un loco baila jadeante.
Puertas punto final de un laberinto acceso definitivo a la loca vacuidad de cada día puertas, puertas lecho improvisado que aspira el aire de mi aliento.
ELOGIO A LA LOCURA A Miguel Barco, in memoria.
El amarillo cadmio se esparce estridente sobre el lienzo.
Un rostro desdibujado se desparrama como pisada sobre el vacío sin dejar huella que lo identifique o simplemente le recuerde.
La sonrisa retorcida me asalta desde el cuadro, manos oscuras se extienden invitándome al saludo, al diálogo silente.
El Gran Hermano nos vigila Miguel. Nunca lo olvides.
SUEÑOS
Anoche me soñé pez muriendo a pedacitos. Luego soñé la luna escondida en una caja de zapatos.
Una fila de hormigas movía una araña. -¡ Niño, no te manches la ropa, ni los zapatos blancos ¡- .
Quise soñarme hombre y me soñé poeta, un infelíz que sueña escondiéndose siempre de la Muerte.
BRETONIANA
me dejo caer me escurro me deslizo me pierdo siempre en el vacío sin remedio.
EL EQUILIBRISTA
Camina despacio sobre las líneas del poema evitando caer de bruces en la nada.
VISIONES
Para Álvenix, visto en sueños.
Paseas tu sonrisa con los últimos rayos de este sol. Asciendes y desciendes por frágiles columpios y escapas con esa monja que te grita maldito acompañada sólo por los acordes de una sonata.
© René Dayre
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René Dayre Abella. Poeta y narrador cubano. (Banes,1945) Desde 1980 reside en Estados Unidos. Colabora con revistas y periódicos literarios digitales e impresos. Tiene tres poemarios inéditos:" Poesía Repartida", "Poeta en la luna de Cuba" y "Alvenix, un ángel", así como el libro de relatos testimoniales "La Piel de la Memoria". Forma parte del staff de Linden Lane Magazine, el tabloide que fundaran los poetas Belkis Cuza Malé y Heberto Padilla en New Jersey en 1982 y que se ha convertido en el decano de la literatura cubana exiliada. |
Revista Literaria Remolinos