|
Álvaro
Guerrero Gabella |
|
Hiroshima
Poco después el sol apareció de golpe como un trueno, como retumbando sin ningún sonido en el aire. Era el sol el mundo. Solo luz. Y calor. Yo te miraba desde el puente bañada en color amarillo, naranjo hacia el poniente, la ciudad con ese aire un poco mas espeso de los sueños, con una memoria mas corta, vidas que se resumen en la expresión de un rostro humano
Fragmentos
(Primos lejanos)
El placer y caminar son el matrimonio que no pudo parar la guerra Y la lluvia calló sobre los diamantes de las señoras convirtiéndolos en música y luego en un funeral de campesinos Buenos aires, luces y tristeza el cielo para cada uno y la muerte sin confidencias Primavera, verde vitrina de nidos bajo una lluvia que pareciera caer desde tu infancia, madre Piensa en la dama en la vidriera que nos despide al final de cada aventura fashion en el camino, nos sentiremos vacíos pero peligrosos Los témpanos sombríos del mar final, en las playas del tiempo Las cavernas profundas, el sonido Ojos que miran el mar, que miran por ultima vez Como si lo soñaran Tras tu mascara yo creo sentir el oleaje marino, Pero solo es el mar, no podrías quitártela y seguir siendo humana En tu pelo estaba todo el mundo, hasta que la navaja hizo su trabajo y nos quedamos solos y un poco escépticos
De niño me asustaba un poco al imaginarme navegando por el océano en un bote y que de improviso como a la una de la madrugada comienza a salir el sol Quiero ver tus ojos de imperio, una vez mas Niños que huyen de la casa materna y vuelven a media noche convertidos en jazmines que alguien le entrega a la madre ya borracha
Quieren que su nombre del registro civil, su identidad forjada desde la infancia en su país su ciudad, su barrio, se perpetúe por la eternidad pienso en versos de Jorge Teillier sobre René Guy-Cadou “moriste
mirando un cesto de manzanas”
Hoja en blanco Nuevamente sin inspiración qué hago piensa en ti piensa en muchas personas reales imagina sus pequeños dolores de estomago diarios gigantes de piel roja como los difuntos pieles rojas de las praderas piensa en tu cerebro excitado al momento del éxtasis biológico en la química de los cerebros corriendo entre canales subterráneos en los piel roja como una masa Imagínate en medio de la certeza que huele después de un amargo estallido familiar, En medio de un crimen rosa nunca aclarado en las azoteas de Nueva York, lanzando una taza de barro hacia un canal de televisión, frente a los edificios el lago, muchachas en risas públicas con sus bocas de frutal como nerviosos animalitos en el aire, sus largas piernas en cruz y queremos cambiar de bote aparearnos con ellas riendo y al final caer al agua y recibir la paga de los edificios clásicos desde ahí ejecutivos de sueños ardorosos intercambiándose miradas, planeando el próximo golpe de estado en la ciudad de la meseta, se preguntan si también serán piezas de un juego mas antiguo imagínate asesinando a alguien cuyo rostro (que nunca veras) está dibujado bajo tu cama desde la infancia como un epitafio despertando en un ataúd, y se te viene una imagen a la mente: un caballo ciego corre por el hipódromo, hay mucho sol, gente obesa grita desde los palcos con sandwichs en las manos, tu piensas en la familia que tal vez este reunida dispersamente a esta misma hora, allá arriba en algún lugar de la capital enanos en la cornisa detienen la taza y se lanzan al vacío, dos cuerpos no logran conocerse pero se alcanzan imagina encontrarla de nuevo y que no te recuerde, todo nuevamente, hola, me gustas y adiós ¿puedo besar el camino? enanos ejecutivos y gigantes incompletos moras virginales invadiendo la quebrada del otro lado de tu cuarto la flor que se abre después de sesenta años pero no alcanza a vivir un día II Nuevamente sin inspiración, conversamos con el presidente entre la biblioteca y la selva, la vitrina esta junto al río, unos sacerdotes cruzan el living y nos sonríen con restos de comida entre los dientes pagué el precio por manejar tan mal el tren doscientos mil muertos, catorce heridos, un amor biológico en el cielo me darán papel pero solo me dejaran escribir una palabra ¿que hacer? el gobierno me reserva un rol en la tragicomedia y me asegura que hoy no siento miedo el gobierno me apresa, pasaré varios años olvidando me asegura mi abogado amigo doscientos mil piel roja muertos flotando sobre el mar, en estantes del museo arqueológico de Tel Aviv, bajo la inundación y los puentes el show todo es igual la tragicomedia me espera, brillo, brillo en los ojos, que el sueño continúe mañana, sonreiré cuando todos digan la verdad III Piensa en muchas personas reales en el roce de los zapatos con las durezas de sus pies en el autobús repleto que cierra los ojos al payaso imaginado por el calor Dios algún día me dirá porqué sueño con pieles rojas, recordaremos mis plegarias de niño las tibias noches tropicales Un helado domingo de mayo en cambio tu preferiste no besarme, solo ser una niña metálica, perdida entre las calles y no comprendo cómo tan rápidamente mi país vendió su alma, ni siquiera por oro sino por vergüenza cada uno tiene tanto miedo de su color, y puertas múltiples entre las enredaderas, tu estarás a la entrada y en la lejanía, cerca del final o de la meta como todos ¿y desde donde mirar hacia adentro? el show todo es igual todo se equipara dónde mirar no es la pregunta sino porqué mirar mejor mirémonos entre todos a la una en punto y luego cantemos personajes reales y ejecutivos mentirosos la conspiración se asocia a la suma de los castillos del mundo una presencia que observa en la galería del mago, luces geométricas y una silla esperando en el salón inhallable IV Dios tiene miedo del amor biológico, yo también, me gustaría que fuese real e irreal como la dirección de la luz que define el color del cielo en esta intima tarde abierta de un anchísimo azul claro y un iluminado blanco de acuarela Dios ha sentido todos los orgasmos de la historia pero hoy piensa que es el final (siempre pensará lo mismo), hoy como cada amanecer está mirando su reflejo en la laguna, y sueña con un jardín rumoroso y vívido por el que corren niños frente al horizonte y el agua de los estanques es como la puerta a sus pasados, y las mantas tornasoladas del cielo poniente son sus voluntades fundiciones en los ojos de las luciérnagas qué cuenta en este sueño de llamas abochornadas, de sollozos en los botes de la humedad esos niños son ecos de alguna lejana oportunidad trunca de una mano que entra en el tiempo rompiendo los cristales del parque y los peces se trasforman en llaves, llaves del terror en el conocimiento de no estar solo en medio de esos parques, ¿me reconocen en esos niños? Va, va la huella sobreviviendo en la noche y el frío que la vigilan, el agua de la laguna observa su imagen: se ve bien mi reflejo, como un dios que sueña con un jardín rumoroso al que yo alimento Aquí, bajo el mundo y sobre el, comienza a llover, se cierran las tiendas, sacan a los borrachos viejos de lo bares, se acaba con todo las calles húmedas son verdes y rojas, el viento y las bocinas regalan la música a la tarde siento que es mejor estar vivo, aunque no quisiera explicarlo, solo invitarte a beber una cerveza al local que quedo abierto después del tiempo
Dibujos tan lejos de la infancia, tan cerca de la casa de la infancia
Ella comenzó a dibujar rostros entre las olas cuando nació su hija y en el exilio caída matutina de peticiones, las hojas estaban muy sueltas antes que les cayera el rocío, rojizas hojas llegarían al otoño como a un sueño los parientes de la infancia, los labios prestos en las esquinas ya sin tener que volverse niñas de claveles azules envolviéndonos en los años de arena Pintaba aureolas en ángeles recién creados e invitaba a los sofisticados estetas a tocarles las cabezas con una vara interior desde el balcón esperamos y nos hacemos mas discretos en el final de la fotografía, mudos de cualquier escuela que no fuera la voz, pintaba niñas apoyadas junto a las ventanas sonriendo como la salida del sol el primer día en una ciudad desconocida, manos rosadas que tocan los edificios y los convierten en camas bajo la nevada, en susurros del nunca jamás y el nunca adiós tardes que venían en el aire jugando a los remolinos con los gallos de los tejados, y decidió no esperar la niebla para hacer partir la primavera hacia la primavera Quienes somos cuando nos despedimos, cuando llegamos, quienes somos para conocer, se decía que no entramos a la bondad como al farol en una cueva con paredes de agua ni a la refutación ni a caer desde algún lugar a ninguno pintaba infantes patios de cobre y manzanas cual fe en el progreso antes de dormir una palabra mágica llegaba a los oídos, era la hija como la abertura del presente como la ventolera entrecruzando a un indio fueguino en los jardines del Luxemburgo, no era flor sino invisible locura del conejo que al salir del sombrero le dice al mago te querré siempre, entonación junto al umbral de la puerta que devuelve lo que se había robado la ausencia de vos misma, una mirada de dibujos entre la hija y vos y el dibujo de la escena como una brisa que transita entre los ademanes y las llagas del futuro brisa que volverá cantando sin oírse en las playas de aquellos otros junto a los que habíamos soñado renacer y ahora vemos alejarse hacia la bruma de la mano de niñas, de puentes desordenados Sal de los arbustos levantando los párpados que quiero volver la página con unas palabras y encontrarme con la pintura que soñé presentar a los espacios del departamento que ya no será nunca el mapa de ningún deseo preconcebido Y varias puertas de la ciudad dejaron entrar el olor del viento esos días y noches y vivimos para no escribirlo en el mundo sino para envolver los gritos del saqueo y lanzarlos por el balcón convertidos en tiempo rejuvenecido Los días fueron todos mas preguntarme algo sobre ellos sería mentir, prefiero dibujarlos los días que fueron todos Santiago,
últimos días de noviembre del 2007
Fábulas Fábulas en las mentes de los ancianos Un prado, los bellos monstruos yacen adormecidos al mediodía flores doradas guardan en secreto un veneno perfumado sacerdotes que caminan al revés, dispersos, buscando la fe sumergida en vasijas de liquido rojizo la sangre derramada en el pasto, en el placido lago en las enfermedades bajo el sol
Pensamientos
santiaguinos Hay miradas inolvidables, insondables, de una profundidad que no se sabe cuando parte, llenas en el terror caliente, los párpados entreabiertos, rabia y ausencia las cortinas heladas continúan esa perplejidad como un desfile de ciegos en medio de dos tierras en guerra fraticida Hay empujones y golpes y tardes que nada tienen de místicas, solo dinero y calor en el metro y en el bus pasamos suspendidos en ambigüedad, entre un recreo y mintiendo sin ejecutar voluntad, sin hablar ¿si desaparecieran los del asiento próximo, y quiero que sean felices, adonde aparecerán? Queremos que se duerman los queremos nadando los queremos creciendo con sus hijos un extenso campo de flores amarillas y fucsias nosotros hilamos los cabellos hacia barrios desconocidos ¿adonde irás tú el del asiento de adelante, al que solo veo pelos negros, si desaparecieras ahora de improviso? ¿donde estamos al pensar y no pensar en eso? en países con livings rosa pálido y lunares blancos en los muros está esperándonos el niño que fuimos a los siete años, ese mismo rostro, fumando con una copa de licor, sonrisa burlona responde con gestos en los dedos y afuera llovizna sobre el sueño de los días nosotros hilamos los cabellos hacia barrios desconocidos Yo quisiera en días largos e inútiles estar en todo lo que me he sorprendido mirado como estoy en mi cuerpo, mirar los ojos de una mujer como siento la música que amo, recuerdo de supernovas y oleaje bravo en la noche Espero el agua del océano en mi comedor, será el hipnótico abrazo internándose por las casas del barrio A mi la verdad me gustaría lavarme las manos en una nube Bajar escaleras hasta los antepasados remotos y sin decirnos nada, nos miremos con sonrisa de jardín nocturno, sin apretón de manos y con ninguna envidia En la tristeza del organillo la tarde se haga estación de trenes retornar muchos años atrás a encontrarme con el perdido niño poeta y juntos tocaremos las campanas que despierten la ciudad quedarme en ese pasado esperando que algún día las palabras regresen por mí o por el y la muerte se confunda con el nacimiento y las promesas con las consecuencias Mas nada de eso hay, solo una ciudad zoológico donde todos añoramos ser espectadores aventajados de las demás bestias. Y palabras en que se nos disuelve ambiguamente Que habría de nuevo en todo esto? En el animal esta la palabra animal fundando sus derechos mas allá de los hedores, y la novia teje frases como velos rosáceos, deseo que va mas allá de la vida de pueblo, mañana de clarividencias, partir para siempre en tren un domingo, etc. Así la muchacha continua con esto de las frases una vez ya acostumbrada nuestra desilusión, y los colmillos del animal son la esperanza que nos deja en forma de carne y viento, cuando ya lo queremos olvidar todo, o casi todo El camino partió en un lejano invierno, todavía estoy en el, quisiera que alguien subiera para entregarme el diploma Quisiera que nunca fueras a ser disuelta tiernamente en la tierra, porque eso son solo unas palabras Llega noviembre en la ventana y la primavera pasó como en un tren de diamante ¿Qué nos quedará del mono y del indio, del conquistador y de Dios? Santiago, últimos días de octubre y principios de noviembre del 2007
© Álvaro Guerrero Gabella
|
|
|
Álvaro Guerrero Gabella, estudió Antropología social en la Universidad de Chile, carrera de la que actualmente se encuentra en grado de licenciado. Ha trabajado en el sector público en el área de proyectos para la dirección de archivos, bibliotecas y museos de Chile. Es asesor de estudios culturales. Ha participado en talleres de escritura y guiones, y en hoy en día se encuentra preparando su primer poemario, “Aquí bajo el sol”. |
Revista Literaria Remolinos