HOMENAJE A SANTA TERESA (Éxtasis de alta contemplación) No había ni rastro del día. (En la región veloz y fría allí está inmóvil el verano.) Nada en el alma se sentía que fuese dolor o alegría. Y aunque en la aldaba ya la mano, allá en la casa que dormía, quien iba a entrar se detenía. Y si mirabais por el vano de la escalera que allí había, nada subía ni bajaba, nada menguaba ni crecía. Todo parado y quieto estaba. Nada en el mundo se movía.