Elogio de la palabra Una palabra es como un grano de arena: cosa pequeña, insignificante, que sirve sin embargo para construir muros inmensos. Muchas veces las palabras nos brotan desmayadas y somos desgraciados. Decimos cosas duras y mentimos. Y eso es triste, como quedarse de repente sin palabras. La palabra más dulce, sin embargo, es la palabra del amor que se pronuncia en media sobra, Con las manos enlazadas como zarcillos silvestres. Y la palabra que ya no es palabra porque se dice con los labios apretados por el beso. Hay gentes que hablan como si tuvieran en la garganta muchos estíos y muchas cicatrices. Les brota de la palabra un olor a humo y a desgracia. Generalmente mueren solos, como barcos sin ancla. No hables tú nunca como ellos! Sería triste saber que has olvidado tu alma en el armario y haber perdido la llave y no poder traértela. La palabra es la semilla de Dios.