9 Hoy empezaste a andar, hija. Esta tarde tú comenzaste a ser lo que es el hombre: máquina de marchar hacia quién sabe, depósito de ansias caminantes con una pierna al sur y la otra al norte. Hoy empezaste a andar, hija. No sabes que no hay caminos hechos en la tierra. Ya pronto tendrás años y agonías para empezar a hacerlos en la niebla, para sacarlos de tu propia entraña como largas y tétricas culebras... Hoy empezaste a andar, hija. De ahora en adelante irás como una fiera: tendrás que poner sangre en tus pupilas para que puedan ver sobre la tierra. Tendrás que conseguirte 20 uñas para abrir las montañas y las venas, y no quedarte en pie, sin movimiento, amarrada a esa muerte que hoy estrenas. Hoy comenzaste a ser lo que es el hombre: una condena andante, una condena.