Tres poemas imprevistos (#2) Esposa, esta noche yo me he preguntado quién eres y quién eres. Por qué es triste tu cara como un fuego apagado y por qué tienes llena la boca de alfileres. Esposa, esta noche yo te he separado como un árbol de amor de las demás mujeres y haciendo de mi amor un caldo he bautizado con él tus alegrías, tus gritos, tus placeres. Y le he dicho a la muerte que no puede matarme. Y le he dicho a la vida que no puede vencerme. Y le he dicho a la tierra que si logra enterrarme de donde ella me ponga tú irás a recogerme. Y le he dicho a la nada que si logra apagarme tú, con tus grandes besos, volverás a encenderme.