
LA RUTINA DEL BESO
Y
los labios han sido profanados en la noche sonámbula de la miradas esquivas, un
sentido tan infantil y pasional a la vez, ha empezado a volar a los
amantes; los caminos han dejado sus
rutas en las epidermis de esferos y miradas.
El tiempo espera
incauto que ellos puedan darse vuelta en una dirección y puedan seguir
amaneciendo juntos, sin porques, sin peros... El tiempo espera y sigue de cerca
los besos rutinarios del teléfono y de las cartas, porque habrá un tiempo, donde el tiempo no espere y sirva de
almohada y entresabana a los besos de los amantes.
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