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Los programas de cine, de
mano, carteleras o prospectos
Los
programas de cine son una forma de publicidad utilizada por
las empresas productoras, distribuidoras y propietarias de
las salas de proyección de películas para atraer
la atención del espectador.
Tanto
los programas como los carteles tenían mucha importancia
ya que, en una época sin medios de comunicación
audiovisuales, la decisión final de entrar o no a un
cine estaba muy motivada por estos dos objetos.
Nacen
a principios de siglo. Alcanzan su máxima popularidad
en los años treinta y cuarenta coincidiendo con el
esplendor de la cinematografía. Desaparecen a finales
de los años sesenta con la llegada de la televisión
y los nuevos sistemas de publicidad.
En
su origen, los programas daban notoriedad a la proyección
de las películas, asignándole el carácter
de acontecimiento. Hechos de papel de escasa calidad, se limitaban
a informar del tema de la película, así como
del lugar y fecha de su proyección. Carecían
de imágenes.
En
los años veinte, aparecen las primeras imágenes,
predominando el fotograma a la ilustración, destacandose
el director y el valor literario de la obra.
En
los años treinta, coincidiendo con la llegada
del sonido, se produce su evolución y apogeo. Las pautas
a seguir a la hora de elaborarlos están marcadas por
el conocido fenómeno del star-system ya que
la industria del cine impone las reglas estilísticas
y compositivas del cartel.
Una
de las normas fundamentales en la que basar la composición
consiste en realzar a la figura o figuras protagonistas ("la
parejita") y aprovechar así la fama de éstos
para garantizar la afluencia a las salas. También era
muy importante realzar a la productora de la película
y a su distribuidora española.
En
esta época, aparecen multitud de variantes, modelos
y formatos: dípticos, trípticos, folletos de
varias hojas, dobles, troquelados, etc.
A
partir de los años cuarenta, los programas se
estandarizan tanto en su forma como en su contenido. Se pasa
del cartón al papel de dimensiones 13,5 X 8,5 cms.
El anverso se anuncia el cartel publicitario de la pélicula.
Se entregaban a las salas de proyección con el dorso
en blanco para que éstas imprimieran el contenido de
la función, la fecha y hora, así como las correspondientes
frase exponiendo las virtudes cinematográficas del
film.
Cartelistas
cinematográficos españoles fueron Josep Renau,
Josep Morell, Freixas, Herrero, Salinas, Peris Aragó,
Raga (Ramón), Vidal, Piñana, López Rei,
Moscardó, Emilio Chapí, Josep Soligó,
José María, Graus Solís, Lloan, Iván
Zuloeta, Cruz Novillo, Jano, Macario Gómez (Mac), MCP
(Martí, Clavé y Picó), Albericio, Montalbán,
Padilla, JB, Hermida, Tulla, etc.
El
referente creativo de todos ellos y demás cartelistas
publicitarios y políticos, así como el más
venerado por críticos y coleccionistas, fue Josep
Renau.
De
permanente carácter experimental, estuvo siempre a
la vanguardia de las tendencias europeas y más progresistas
del momento. Los rasgos que han definido su obra son el vigor,
la perfección técnica, el gusto estético,
la excelente composición y la sugestiva significación
simbólica.
Parte
del trabajo cinematográfico de Renau está ligado
a los grandes éxitos de la preguerra de CIFESA, distribuidora
y productora española que trató de imitar el
modo de hacer de los grandes estudios americanos, acaparando
para sus producciones a las principales figuras nacionales
de la escena.
Algunos
de sus mejores carteles son "La Hermana San Sulpicio",
"Rumbo al Cairo", "La verbena de la Paloma",
o extranjeros estrenados en España durante la década
de los treinta como "Y el mundo marcha" o "Éxtasis".
No
poseo ningún programa de Renau. El que te muestro pertenece
a la colección de Manuel Pinedo. Corresponde a la película
"El Moderno Barba Azul", protagonizada por el genial
Buster Keaton.
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