| Estudiando
la factibilidad del hidrógeno como energía
La
tecnología del hidrógeno puede ser una de las alternativas
energéticas al petróleo que permita sortear los problemas
ambientales que plantea el actual uso de combustibles fósiles,
que es insostenible, pero sólo en el plazo de varias décadas,
y a condición de que se invierta masivamente desde ahora.
Históricamente
y desde hace algo más de doscientos años, el manejo por
parte del hombre de formas de energía de mayor densidad que la
leña, como el carbón, luego el petróleo y ahora el
gas natural han brindado junto a la tecnología de conversión
del calor en trabajo mecánico y electricidad, aquellas otras tecnologías
que facilitan y permiten acceder a superiores servicios de transporte,
fuerza motriz, comunicaciones, confort en el hogar y perfeccionamiento
del comercio.
El
conjunto de tecnologías especialmente desarrolladas en el siglo
XX, ha elevado el nivel de consumo de energía per capita en la
mayoría de los países. Ese parámetro se toma como
sinónimo de bienestar.
También,
esa mayor cantidad de energía permite incrementar la producción
de alimentos, considerando que el riego y los fertilizantes son en buena
medida el resultado del dominio energético dentro del bagaje cultural
evolutivo de la humanidad, hechos que han posibilitado el incremento vertiginoso
de la población global.
Toda
esta bonanza que parecía orientada hacia un destino continuo y
mejor, colapsa y resulta inconveniente para el interés común.
Afortunadamente,
el ingenio humano, impulsado muchas veces por la necesidad de encontrar
alternativas, logrará en las fuentes renovables directas o derivadas
del sol, como el viento, la hidráulica, la geotermia y la biomasa
el recurso energético primario que le permita mantener el consumo
per capita e incluir al tercio de población mundial, hoy todavía
carente de servicios energéticos. Esto permitiría que el
hombre no sea dependiente exclusivo de la tracción a sangre o la
leña, cuando se tiene, empleada directamente como fuente de calor.
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Antoine
Lavoisier (1743-1794)
Contrajo matrimonio con Marie Anne de apenas 13 años de
edad, quien ilustro sus libros y tradujo del ingles las obras
necesarias para las investigaciones de su esposo.
Autor de varias obras sobre quimica, condenado a muerte durante
la Revolucion Francesa pidio unos dias para finalizar sus investigaciones.
No se los concedieron. "La Republica no tiene necesidad de
sabios", fue la brusca contestacion.
El fundador de la quimica moderna fue ejecutado el 8 de mayo de
1794 junto a otros 27 arredadores mas
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Así,
aparece el hidrógeno, elemento en estado gaseoso en condiciones
ambientales normales, pero que es factible de almacenamiento, transporte
y distribución, lo que permite su aplicación a cualquier
segmento de la demanda.
El
hidrógeno fue descubierto por el científico británico
Henry Cavendish, en 1776, quién informó de un experimento
en el que había obtenido agua a partir de la combinación
de oxígeno e hidrógeno, con la ayuda de una chispa eléctrica.
Como esto elementos, no eran conocidos los denomino “aire sustentador
de la vida” y “aire inflamable” respectivamente.
El
químico francés Antoine Lauren Lavoisier consiguió
repetir con éxito el experimento en 1785 y dio el nombre de oxígeno
al “aire sustentador de la vida” y el de hidrógeno
al “aire inflamable”.
El
hidrógeno es el elemento más ligero, más básico
y más ubicuo del universo. Cuando se utiliza como fuente de energía,
se convierte en el combustible eterno. Nunca se termina y, como no contiene
un solo átomo de carbono, no emite dióxido de carbono. El
hidrógeno se encuentra repartido por todo el planeta: en el agua,
en los combustibles fósiles y en los seres vivos. Sin embargo,
raramente aparece en estado libre en la naturaleza, sino que tiene que
ser extraído de fuentes naturales.
El
hidrógeno es un elemento químico que contiene energía
y que puede ser almacenado en forma líquida o gaseosa. Es 14 veces
más ligero que el aire, incoloro, inodoro y no tóxico, ya
que su único producto luego de la combustión es agua.
El
hidrógeno no es fuente primaria de energía, no es un combustible
que podamos extraer directamente de la tierra como el gas natural.
La
fuente más común de hidrógeno es el agua. Se obtiene
por la descomposición química del agua en oxígeno
e hidrógeno partir de la acción de una corriente eléctrica
(electrólisis) generada por fuentes de energía renovable
(solar fotovoltaica, eólica, etc.). Este proceso divide el agua,
produciendo oxígeno puro e hidrógeno.
El
hidrógeno obtenido puede ser comprimido y almacenado en celdas
por varios meses hasta que se lo necesite. El hidrógeno representa
energía almacenada, se puede quemar como cualquier combustible
para producir calor, impulsar un motor, o producir electricidad en una
turbina.
¿Que pasaría si todos los vehículos obtuvieran de
repente su energía a partir de células de combustible basadas
en el hidrógeno?
Distintos
estudios sostienen que tal conversión mejoraría la calidad
del aire, la salud humana y el clima, sobre todo si se utilizara el viento
en la generación de la electricidad necesaria para extraer el hidrógeno
del agua en un proceso sin contaminación.
De
forma semejante a cómo se bombea el gas en tanques, el hidrógeno
se bombearía en células de combustible que se basan en procesos
químicos y no en la combustión, para impulsar los vehículos.
Cuando el hidrógeno fluye a través de los compartimientos
de la célula de combustible, reacciona con el oxígeno para
producir agua y energía.
Tal
conversión podría evitar anualmente millones de casos de
enfermedades respiratorias y decenas de miles de casos de hospitalización.
La
conversión de todos los vehículos actuales en vehículos
alimentados por células de combustible recargadas por el viento,
podría hacerse a un costo de combustible comparable con el de la
gasolina, e incluso menor si se consideran los efectos de la gasolina
sobre la salud.
Las ventajas de utilizar el hidrógeno como energía son:
-No
produce contaminación ni consume recursos naturales: El hidrógeno
se toma del agua y luego se oxida y se devuelve al agua. No hay productos
secundarios ni tóxicos de ningún tipo que puedan producirse
en este proceso.
-Seguridad: Los sistemas de hidrógeno tienen una historia de seguridad
muy impresionante. En muchos casos, el hidrógeno es más
seguro que el combustible que está siendo reemplazado. Además
de disiparse rápidamente en la atmósfera si se fuga, el
hidrógeno, en contraste con los otros combustibles, no es tóxico
en absoluto.
-Alta eficiencia: Las celdas de combustible convierten la energía
química directamente a electricidad con mayor eficiencia que ningún
otro sistema de energía.
-Funcionamiento silencioso: En funcionamiento normal, la celda de combustible
es casi absolutamente silenciosa.
-Larga vida y poco mantenimiento: Aunque las celdas de combustible todavía
no han comprobado la extensión de su vida útil, probablamente
tendrán una vida significativamente más larga que las máquinas
que reemplacen.
-Modularidad: Se puede elaborar las celdas de combustible en cualquier
tamaño, tan pequeñas como para impulsar una carretilla de
golf o tan grandes como para generar energía para una comunidad
entera. Esta modularidad permite aumentar la energía de los sistemas
según los crecimientos de la demanda energética, reduciendo
drásticamente los costos iniciales.
Lo
novedoso de esta tecnología es que la producción de hidrógeno
es realizada a partir de fuentes de energías renovables.
La
economía del hidrógeno posibilita una enorme redistribución
del poder, con consecuencias trascendentales para la sociedad. El hidrógeno
tiene el potencial de poner fin a la dependencia que el mundo tiene del
petróleo importado y de ayudar a eliminar el peligroso juego geopolítico
que se está dando entre los países musulmanes y los países
occidentales. Reducirá drásticamente las emisiones de dióxido
de carbono y mitigará los efectos del calentamiento global. Y dado
que es tan abundante y existe en todas las partes del mundo, todos los
seres humanos dispondrán de energía.
No
desarrollar en la Argentina una tecnología nacional para el manejo
del hidrógeno sería equivalente a una dependencia como la
que nuestro país tuvo hacia finales del siglo XIX con la importación
de carbón, que superaba el millón de toneladas para poder
hacer funcionar las locomotoras y el ferrocarril. Situación que
se repitió a principios del siglo XX con la dependencia de los
combustibles derivados del petróleo.
El caso más patético ocurrió cuando el General Enrique
Mosconi buscaba asegurar el abastecimiento de carburante para los aviones
que conformaban nuestra incipiente aviación.
En aquel momento, 1922, las condiciones exigidas por uno de los gigantes
petroleros que monopolizaban la venta de naftas impulsó, por iniciativa
del General Mosconi, a que nuestro país encarara una Industria
Nacional de Hidrocarburos. Buena parte del resto es historia
En
la búsqueda de una fuente de energía más limpia,
la culminación debe ser el hidrógeno mismo; hoy se están
desarrollando tecnologías para hacer esto realidad. El hidrógeno
tiene el potencial de ser utilizado en prácticamente todas las
aplicaciones donde actualmente se utiliza combustible fósil, por
lo que podríamos alcanzar pronto una economía de hidrógeno.
Nos
hallamos en el vértice de una nueva época histórica
en la que todas las posibilidades se mantienen abiertas.
El
hidrógeno, la materia misma de las que están hechas las
estrellas como nuestro sol, esta comenzando a ser controlado por el ingenio
humano y aprovechado para fines humanos. Proyectar la ruta adecuada al
comienzo del viaje es esencial si queremos convertir la gran promesa de
una era del hidrógeno en una realidad viable para nuestro hijos
y en un valioso legado para las generaciones que vendrán atrás
nuestro.
Cristian Frers – Técnico Superior en
Gestión Ambiental y Técnico Superior en Comunicación
Social – E-mail: cristianfrers@hotmail.com
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