| El
cambio climático ya se está notando en la Argentina
El
cambio climático es la mayor amenaza ambiental del siglo XXI, con
consecuencias económicas, sociales y ambientales de gran magnitud.
Todos sin excepción; los ciudadanos, las empresas, las economías
y la naturaleza en todo el mundo están siendo afectadas.
El
clima siempre ha variado, es dinámico, no permanece estable y siempre
han existido variaciones. El problema del cambio climático es que
en el último siglo el ritmo de estas variaciones se ha acelerado
mucho , y la tendencia es que esta aceleración va a ser exponencial
si no se toman medidas que lo controlen.
El
ritmo desbocado de esta modificación climática tendrá
como consecuencia grandes alteraciones físicas, como la elevación
del nivel del mar, enormes deterioros ambientales y serias amenazas para
la humanidad, así como extensión de enfermedades, daños
por acontecimientos climáticos violentos, pérdida de cosechas,
disminución de los recursos hídricos, entre otros problemas.
En el terreno de la razón, hay que reflexionar sobre algunas evidencias
como:
-Se elevó el dióxido de carbono en la atmósfera a
un nivel superior al que hubo en los últimos cientos de años.
-Los
hielos eternos han dejado de serlo: se están descongelando.
-La temperatura mundial aumentó a un promedio de 0.6 C por encima
de los registros de los últimos siglos.
-Las capas de hielo del Artico adelgazaron entre 15 y un 40% en los últimos
30 años.
-Los glaciales se derriten o retroceden.
-Los océanos se calientan y las costas se erosionan más
ligero.
-El 16% de los arrecifes de coral del mundo han muerto o agonizan.
-Los bañados, esteros, lagos, lagunas y otros humedales se achican
o desecan.
-Aumentan las lluvias y el impacto de las inundaciones.
-La primavera se adelanta. Las plantas florecen antes de tiempo y las
aves nidifican prematuramente.
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"El cambio climático es la mayor
amenaza ambiental del siglo XXI, con consecuencias económicas,
sociales y ambientales de gran magnitud... la
incertidumbre debe hacernos actuar hoy, no mañana ni pasado,
más resueltamente..."
Imagen
de la pelicula "The day after tomorrow..."
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Los
climatólogos y los ambientalistas vienen observando con atención
los efectos del cambio climático en Sudamérica, en especial
en Argentina. Las consecuencias pueden ser muy variables, pues se conjugan
con otros factores –estacionales, ambientales, geográficos,
demográficos, sociales-, y con malas prácticas productivas.
En
la República Argentina, con su inmensa variedad de suelos y climas,
no se queda afuera de estas proyecciones climáticas. Al parecer,
aquí los cambios serán cada vez más crecientes y
tendrán un fuerte impacto económico y social.
La Pampa Húmeda y la región mesopotámica padecerán
más inundaciones, con el consiguiente perjuicio en la producción
de cultivos.
En
el Cuyo y el Noroeste aumentará la aridez y la Patagonia sufrirá
el retroceso de glaciares aunque podrá ahorrar en calefacción:
sus inviernos ya no serán tan rigurosos.
Así,
generalizando, gran parte de nuestro territorio tendrá inviernos
más templados, veranos más sofocantes y una Ciudad Autónoma
de Buenos Aires casi, casi tropical. Con lluvias breves e intensas, seguramente
los pulóveres de lana gruesa y las camperas más abrigadas
pasarán definitivamente a cuarteles de invierno.
En
promedio, la temperatura aumento un grado en el territorio argentino durante
el último siglo. El promedio de 14 modelos climáticos prevé
un incremento de 1,5 grados más para el año 2030 en el norte
del país –donde las zonas de calor se harán más
severas-, y de 0.7 grados en el extremo sur.
En
la desembocadura del Río de la Plata, el mar creció 17 centímetros
durante el siglo XX, y se estima que a lo largo del siglo XXI podría
subir otros 50 centímetros.
El
doctor Vicente Barros, del Centro de Investigación del Mar y la
Atmósfera de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, expreso
que “El cambio climático no hará sino anticipar los
problemas que podría tener la Argentina a largo plazo en materia
energética y del uso del agua y del suelo, por lo que las medidas
a adoptar, en buena parte coinciden con la respuesta que el país
debe enfrentar en esos sectores. En el caso de la energía, las
soluciones a largo plazo pasan sobre todo por su uso racional y por el
desarrollo de energías renovables.
En algunas provincias –Salta, Santiago del Estero y Chaco- habrá
que frenar ya la deforestación, para evitar que las tierras desmontadas
no sirvan ya para la agricultura y se desertifiquen”.
Hay
quienes expresan que, como no estamos seguros de cómo será
el cambio climático, debemos hacer poco o nada. Lo cierto es que
un gran número de personas se niegan a aceptar los hechos. Menos,
aún, están dispuestas a considerar que ellas tienen algo
que ver con el asunto.
Lo más sencillo psíquica y políticamente es interpretar
lo que a uno le gustaría interpretar, o bien patear la pelota afuera
del campo de juego.
Mi
opinión personal es que la incertidumbre debe hacernos actuar hoy,
no mañana ni pasado, más resueltamente. Según la
Organización Meteorológica Mundial, la concentración
de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera llegó
a un nivel récord en el año 2005.
El
62% de las emisiones de gases que causan el efecto invernadero corresponden
al dióxido de carbono.
El actual Protocolo de Kioto no permitirá estabilizar estas concentraciones,
sino que a lo sumo frenará el crecimiento. Precisamente, lo que
se debe discutir son las medidas a tomar después del 2012, cuando
expire nombrado Protocolo.
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"-Las
capas de hielo del Artico adelgazaron entre 15 y un 40% en los últimos
30 años... Los glaciales se derriten o retroceden. El calentamiento
del planeta es uno de esos casos poco comunes en que la comunidad
científica siente más miedo de lo que puede estar
ocurriendo que la población en general ..." |
El
calentamiento del planeta es uno de esos casos poco comunes en que la
comunidad científica siente más miedo de lo que puede estar
ocurriendo que la población en general. Los científicos
han vislumbrado lo que el futuro puede reservarnos.
Se
ha comunicado que Exxon ha financiado a supuestos grupos de expertos para
socavar la confianza en los datos científicos sobre el calentamiento
del planeta, del mismo modo que la industria tabaquera financió
investigaciones para poner en entredicho la validez de las conclusiones
estadísticas que mostraban la vinculación entre el tabaco
y el cáncer.
Se
tiene que frenar este proceso del cambio climático reduciendo las
emisiones de los gases de efecto invernadero.
Pero aún cuando se estabilizara ya mismo las emisiones, la persistencia
de los gases en la atmósfera y la inerecia térmica prolongarían
el cambio climático por más de un siglo.
Sé
podría abordar este problema a escala mundial con un impuesto acordado
globalmente, lo que no significa un aumento en la fiscalidad total, sino
simplemente un sustituto en cada uno de los países de los impuestos
actuales por un impuesto a la contaminación, por dióxido
de carbono. Tiene mucho más sentido gravar lo dañino, como
la contaminación, que lo positivo como el ahorro y el trabajo.
Sólo tenemos un planeta y debemos conservarlo como un tesoro.
El
calentamiento del planeta es un riesgo que no podemos permitirnos el lujo
de seguir desconociendo
Cristian Frers – Técnico Superior en
Gestión Ambiental y Técnico Superior en Comunicación
Social – E-mail: cristianfrers@hotmail.com
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