MITOLOGÍA GERMANA
H


LAS HADAS
HEIMDALL
HEL = HELA
HOD = HODER
HOENIR
LOS HOMBRES
HUGIN

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    LAS HADAS

    Los germanos, de la idea del destino en general como algo que manejaban las Nornes, sacaron la idea del destino individual de cada uno. Este destino individual sería dirigido por las hadas.
    Al nacer las hadas venían a la cuna de cada niño para colmarle de venturas o de desgracias, y para darle un porvenir de acuerdo con su propio sino ya trazado.
    Esta idea siguió vigente y se instaló en los cuentos populares.


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    HEIMDALL

    Era hijo de Odín.
    Era un dios de la luz y su nombre significaba "el que lanza claros rayos". Se le suponía de guardia permanente junto al arco iris, desde donde advertía a los Ases de la llegada de sus enemigos.
    Solo quedó memoria de él entre los escandinavos, que le describían como grande, hermoso, con dientes de oro, armado de una espada refulgente llamada la cabeza de hombre, y cabalgando en un caballo de crines relucientes.
    Casi no dormía y veía tanto de día como en la oscuridad. Como lo veía todo y lo oía todo hicieron de él el guardián del Valhala germano.
    Enemigo de Loki, ya que este dios se burlaba de sus funciones de guardián, será él quien en la lucha final dará el golpe mortal a Loki, pero él también morirá en este combate.


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    HEL O HELA

    Era hija de Loki y de la giganta Angurboda. Se crió en el país de los gigantes junto al lobo de Fenrir y a la serpiente Midgard.
    Sabiendo lo funesta que iba a ser, los dioses la precipitaron al infierno (Hifflheim).
    Era la personificación del infierno y la diosa del mismo. Este infierno era para los germanos simplemente el mundo bajo tierra donde iban los hombres después de su muerte, pero no era un lugar de castigo.
    La mitad de su cara era humana, la otra mitad era negra porque estaba vacía, su cabeza caía hacia adelante.
    Sus poderes, que había recibido de Odín, se extendían a varios mundos. Tenía a su cargo principalmente las almas de los mortales que morían de vejez o de enfermedad, las de los niños y las de las mujeres.
    En su mundo subterráneo a veces, permitía vivir a monstruos, entre otros al dragón Nidhogg que roía día y noche las raíces del fresno Iggdrasil (en cuyas ramas se suponía se sustentaba el mundo). También acogía en su palacio subterráneo a los héroes humanos y a los dioses cuando morían, allí eran servidos en los banquetes por las sirvientas de Hel.


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    HOD O HODER

    Era un dios ciego cuyo nombre inspiraba terror a los antiguos escandinavos.
    Famoso por su fuerza, mató involuntariamente al dios Balder y murió a manos de Valen, hijo de Odín.
    Tras el Crepúsculo de los dioses resucitó y sobrevivió a todos los demás dioses, como dios del nuevo mundo regenerado que surgió.


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    HOENIR

    Era un dios menor de los Ases, pues pertenecía en realidad a la raza de los Vanes.
    Compañero de Odín y de Loki en sus correrías por el mundo. Fue él quién concedió un alma a la primera pareja de mortales.
    Pasaba por ser hermoso, robusto, pero limitado de entendimiento. Por eso cuando los Vanes le entregaron a los Ases como rehén (tras perder los Vanes su lucha contra los Ases), fue acompañado de Mimir, que era muy sabio. Desde entonces vivió con los Ases.


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    LOS HOMBRES

    La mitología germana explicaba la aparición de los hombres en el mundo como una creación de los dioses Odín, Hoenir y Lodur.
    Un día en que los tres recorrían la tierra, vieron dos troncos de árboles, y decidieron fabricar con ellos a los hombres. Odín les dio la vida, Hoenir el alma y el raciocinio, Lodur el calor y los colores. Hicieron una pareja y pusieron al marido por nombre Ask y a la mujer Embla.
    Tácito en su libro Germania atribuye otro origen a los germanos del oeste (los que poblaban la actual Alemania). Su primer antecesor se llamaba Mannus, hijo de Tuisto (que no se sabe sí era un dios o un gigante). Este Mannus tuvo tres hijos, que dieron origen a cada una de las tres tribus alemanas: Los ingevones, los hermiones y los istevones.


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    HUGIN

    Era un cuervo servidor de Odín, su nombre significaba el pensamiento.
    En el Valhalla, Odín presidía teniendo sobre sus hombros dos cuervos: Hugin y Munin, que le decían todo lo que pasaba en el mundo, y a los que cada mañana Odin enviaba a enterarse de todo cuanto ocurría en el Universo.


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