Narraciones Fantásticas

Extractos del diario de un aprendiz de mago

El aprendiz de mago (9)

 

... Después de tantos años de practicar ejercicios de respiración y visualización, tal vez es ahora cuando comienzo a entender algunas de las lecciones estudiadas y que en su momento pasaron relativamente desapercibidas a mi conciencia. Pero movido por la fe y la confianza en los extensos y profundos  libros de Alice A. Bailey y el Maestro Tibetano, practiqué asiduamente algunas de las meditaciones que estaban plasmadas en ellos.

    Todavía recuerdo cómo  hace ya treinta y dos años comencé mis primeros pasos en el arte de respirar profunda y pausadamente. Como es natural cometí algunos errores, pero al final conseguí encontrar un ritmo sencillo y que me transformó de una persona nerviosa e impaciente, en alguien más sosegado  y tranquilo.

    Tan importante como la respiración fue la visualización de esferas de diversos colores que constantemente  llenaba de energía a cada inspiración, y su posterior descenso desde la coronilla hasta los pies como si de un baño de luz se tratase.

    A pesar de tener escasas facultades para los ejercicios de imaginación creativa, la constante práctica de la misma parece que surtió los efectos deseados.

   Después vino la creación del hilo del antakarana, o hilo imaginario que unía la coronilla con alguna parte situada más arriba de la misma.

  Y por fin derivó en las espirales que ascendían rodeando la columna vertebral a la vez que tomaba aire..

  Todo ello lo realicé sin ser totalmente  consciente, pero  ello acrecentó y  fortaleció mi cuerpo etérico.

   Esta palabra es muy utilizada,  pero pienso que se dice de una forma superficial, como casi todo de lo que se habla del  tema esotérico. El cuerpo etérico se define como una red de hilos que compenetran todo el cuerpo físico. En este concepto está tal vez encerrado todo el misterio de la magia. Ello se puede deducir de unas cuantas líneas, que realmente se leen sin llamar apenas la atención y en las que se expone que este cuerpo o conjunto de hilos luminosos es el transmisor de lo que ocurre tanto en el cuerpo mental como en el cuerpo de deseos, denominado también cuerpo astral.

     Es decir, en el momento en que alguien comienza a utilizar la respiración profunda, empieza el largo camino de acrecentar y fortalecer su cuerpo etérico. El segundo paso es visualizar y cualificar esa energía adquirida. Y puesto que es una materia que responde a las imágenes mentales y profundos anhelos,  esta energía vitaliza y cualifica  el cuerpo físico a través del sistema nervioso y las glándulas que incrementan el flujo de diversas hormonas a la corriente sanguínea.

   Pero hay algo más oculto en el cuerpo etérico,  como se ha dicho anteriormente, que nos lleva a la magia. Las diversas mentes que pueblan la Tierra, pueden lanzar un pensamiento, cualificado por el deseo, al espacio mental, y  alguien en algún lugar lejano o cercano en el espacio físico puede ser influenciado por esa materia.

    Esta última frase la podemos leer en cualquier tratado sobre el tema, pero hay una deducción que no se infiere a simple vista y es que si dos seres humanos están conectados por lazos afectivos y mentales pueden transmitirse energía desde un cuerpo a otro. Esta transmisión de energía será proporcional a las capacidades tanto del emisor como del receptor. Dicho de otra manera, si una persona está débil, podría ser ayudada por el poderoso pensamiento de alguien que está en mejores condiciones físicas y psíquicas. En definitiva estamos hablando de magia. Y aquí deberíamos diferenciar, entre aquellos que podrían extraer los recursos vitales de una persona y los que por el contrario solo utilizarían sus facultades para revitalizar a quien lo necesitase.

     Habría que tener en cuenta algo más. Que en general un desgaste de energía, solamente en muy pocos casos está justificado, ni siquiera entre familiares. Tal vez solo una relación espiritual   y para algún propósito muy especial,  podría servir de motivo para utilizar tan gran cantidad de esfuerzo. Es probable que solamente la autorización de las dos Almas pertenecientes a ambas personas permitiesen una intervención tan directa. Pues al fin y al cabo el cuerpo etérico es una extensión del Alma. Cuando el Angel Solar o Alma encarna en un cuerpo físico, teje los hilos dorados que se afianzan en diversas partes especialmente en la cabeza y el corazón, además de los conocidos centros etéricos”

 


Meditación sobre el alineamiento de los cuerpos del hombre.

Por lo tanto, les pediría que realicen este simple ejercicio de alineamiento todos los días.

I. Comenzar por el enfoque del alma, del cual saben mucho teóricamente y ahora pueden ponerlo en práctica, y consta de tres etapas:

1.      Elevar la conciencia a la cabeza.
2.      Llevar el pensamiento o la conciencia hacia arriba, a través del cuerpo astral y de la mente, hasta el alma.
3.      Identificar la conciencia de la personalidad con la conciencia del alma, y comprender que ambas son una.

II. Desde ese punto, en forma definida y consciente, asuman la actitud del observador. Esto involucra también tres etapas:

1.      Observar la personalidad y considerarla desde el ángulo del cuerpo etérico.

2.      Verter conscientemente la energía del alma al centro ubicado en la base de la columna vertebral. Luego elevarla lentamente, por intermedio de los cinco centros y los dos centros de la cabeza (el ajna y el centro más elevado de la cabeza) al cuerpo del alma. Cuando esto se efectúa correctamente produce la vivificación del sutratma y vincula a la personalidad y al alma en una unidad fusionada. Esto podría denominarse el pináculo del alineamiento.

3.      Esforzarse después por dirigir la atención unida del alma-personalidad hacia la Tríada espiritual.

III. Reflexionar sobre el antakarana y su relación con el alma-personalidad y la mónada.

Extraído del Discipulado en la Nueva Era Tomo II

Alice A Bailey-Maestro Tibetano

Comentario (aprendiz de mago):

A veces esperamos ver el alma o ese ser que teóricamente no muere y reencarna en cuerpo físico a través de la larga historia de la Humanidad. Y como no conseguimos ver, nos produce un momento de desasosiego y desánimo. Sin embargo hay una frase de Lobsang Rampa, que decía algo asi. Cuando te llamas por telefóno a ti mismo siempre está comunicando. Y esta sencilla frase nos está indicando que tal vez estamos equivocados en nuestro propósito de ver el alma.

Pues...¿Acaso no somos nosotros mismos ese alma?

Esta probabilidad nos comienza a dar seguridad en nosotros mismos y llegamos a la conclusión de que cuando conseguimos esa sensación especial de paz y armonía, es el equivalente a estar alineados con nosotros mismos. Y considerando ese momento sagrado como el instante en que nuestra alma, o mejor dicho: nosotros mismos como alma nos expresamos, es el momento de relativa trascendencia.

Somos un cuerpo físico, un cuerpo etérico (lo que tendremos que demostrar a lo largo de nuestros estudios), un cuerpo de sentimientos, o conglomerado de sentimientos y aspiraciones (del que no dudados lo más mínimo, pues siempre estamos respodiendo a estímulos de este tipo...me cae bien una persona, me cae mal, es un insensato, parece que está loco......) y también somos una estructura mental, conseguida con todo nuestro esfuerzo en el estudio y en la meditación o pensamiento enfocado sea del tipo que sea. No hay diferencia entre meditar o pensar cabalmente en métodos científicos, económicos, legales, sociales, religiosos. Todos esos sistemas son el camino que cada ser humano tiene para trascenderse a sí mismo.

Así pues, reconociendo que somos todo eso, y que incluso cada parte de nosotros mismos tiene una materia que le corresponde, ascendemos hacia lo más alto que es el centro coronario y luego mas arriba el loto egóico, o vortices de energia generados por lo que se considera las células del Dios de la Tierra, o Logos Planetario: La mónada.

Y una vez que hemos conseguido ese estado de paz y armonía, es cuando se puede dotar a la visualización mental con esas caracteristicas.

Entonces vertemos esa luz cualificada en el centro basico de la columna vertebral, mejor dicho a unos milimetros fuera del cuerpo físico, y procedemos a continuar con el ejercicio de alineamiento.

 

 

Autor:Quintín García Muñoz

 

 

         

 

Revista Alcorac

Entrevista con las hadas.

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