
|
En esta página vamos a hablar de un tema delicado. Delicado porque está estrechamente relacionado con la Inmigración y últimamente existe la actitud demagoga de considerar xenófobo todo aquello que se exprese en torno a los inmigrantes que no sea para alabarlos (lo mismo que se considera fascista todo aquello que conlleve el gentilicio español ó española).
Sin embargo ello no cambia los hechos, la realidad.
El elevado coste de los alquileres en esta zona (que pudiera considerarse el centro de Alicante) dificulta, a la vista de los sueldos, el alquiler de una vivienda digna (las cochiqueras son más asequibles) a las personas que pretenden alquilar con fines normales: una persona sola, una pareja, e incluso estudiantes que pretenden compartir piso. Repetimos que las cochiqueras y los pisos que se caen, si bien tienen unos precios bastante considerables, están al alcance de la economía de cualquiera que pretende jugarse la vida.
|
|
El punto donde hacen su aparición los inmigrantes es en el alto coste del alquiler de las viviendas, llamémosles decentes, y en el hecho de que a ellos no les importa entrar a vivir compartiendo ese pequeño espacio con veinte compatriotas más.
¿Dónde está el problema? El problema se traslada al resto de habitantes de ese inmueble que, si tenía antes 20 inquilinos, pasa a partir de la formación del hacinamiento a tener 40 inquilinos. Ello supone la duplicación de los gastos de la comunidad y la suciedad, ojo, por el uso de los espacios comunes... nadie ha dicho que los inmigrantes ensucien sin más; la suciedad por el uso se duplica al duplicarse el número de inquilinos. Y esto tampoco quita el que hayan españoles y españolas que sean más guarros que aquel que se embadurnó de mierda.
En cuanto a la suciedad sí que hay que indicar que muchas de estas personas proceden de países en los que es absolutamente normal llevar ciertas pautas higiénicas y sociales muy diferentes de las que se encuentran aquí en España (no se puede decir España... fascista!!!). Siguiendo con la dinámica "hipócrita" actual, no se le puede llamar la atención a los inmigrantes que espolsan el mantel por la ventana, que tiran la basura como les da la gana, etc, puesto que esto forma parte de su "cultura" a la que debemos adaptarnos para que no se nos considere xenófobos.
Bueno, a lo que vamos es a que de la noche a la mañana un inmueble puede duplicar el número de inquilinos dándose la "democrática" situación de empate entre personas que tenían un determinado modo de vivir y otras que traen uno nuevo. Como hay empate, que cada uno haga lo que le salga de los mismísimos sin que exista la más mínima posibilidad para que prevalezca el "anti-democrático" criterio autóctono. O lo que es lo mismo, tras iniciar esa etapa del "resto de tu vida" anclado ó anclada a una hipoteca "vampira" te toca, por obra y gracia de la especulación, apechugar con las costumbres de personas foráneas que proceden de países en los que resultan extrañas las costumbres cívicas de aquí.
|

|

|
Si bien hay que recalcar que los verdaderos culpables de esta situación son los especuladores inmobiliarios, no los inmigrantes. Los inmigrantes y el resto de las personas son las víctimas de esa falta de dignidad de la vivienda y ambos colectivos son, de continuo, estafados por aquellos especuladores. Esto no quita para que los inmigrantes sean los que se deban adaptar a las costumbres autóctonas y no al revés, ya que estos son los últimos en llegar a una sociedad ya constituida que es la que en realidad está asumiendo su impotencia ante los modos de vida de estas personas. Ya que vienen aquí buscando una vida mejor, les recomendamos que consideren dentro de esa mejora no sólo ganar el doble de lo que ganaban en su país trabajando 18 horas diarias, también hallarán una mejora aprovechando la higiene y las pautas de convivencia de aquí.
Señores inmigrantes... un poquito de por favor (¿esta frase no es xenófoba, verdad?). Respecto de los especuladores inmobiliarios, la verdad, nada se puede hacer, seguirán estafándonos. Vamos, pues, inmigrantes y españoles a llevarnos bien puesto que tenemos en común un nexo de unión muy evidente: somos todos víctimas.
Pero vayámonos un poco más allá en el problema. Hemos destacado el hecho de que se duplique la población en un inmueble. Bien, cuando casi todos los inmuebles comienzan a tener su hacinamiento, la población de la calle también se duplica, con lo que el deterioro producido por costumbres foráneas se traslada a la vía pública. Repetimos, tengamos una convivencia pacífica... ¡Un poquito de por favor! Deseamos que se tomen medidas al respecto, puesto que este tipo de manifestaciones convierten en Ghetos ciertas zonas de las ciudades (ya ocurrió en las calles San Francisco y San Fernando y ahora toca aquí, con la Nueva Latino América). El que las personas que ya vivíamos aquí pidamos "un poquito de por favor" no es, en absoluto, un gesto egoísta ni xenófobo, sencillamente no tenemos porqué adaptarnos a un modo de vida que es objetivamente peor.
|
|
Lo que no es tolerable bajo ningún concepto, y puesto que esta zona ha sido la elegida por los súbditos de diferentes países sudamericanos, es que comiencen a aparecer jóvenes con la estética de los "pandilleros". Señoras y Señores inmigrantes, tráiganse su música, tráiganse su cultura y tráiganse sus esperanzas pero no se traigan su delincuencia. De momento, tan sólo se percibe (y en aumento) la estética de los "pandilleros"... tememos que no tarde mucho en manifestarse la intención que revela tan agresivo aspecto. Y como siempre... será tarde.
Hay más, y este es un tema tratado en el apartado correspondiente de la sección ocio, algunos súbditos de estos países se pueden permitir el lujo de pagar los alquileres ó incluso comprar una vivienda puesto que en el citado inmueble establecen una casa de citas (en la que solidariamente comparten su bienestar con sus paisanas prostituyendolas) ¿tenemos también que respetar esta "manifestación cultural" para que no se nos tache de xenófobos? Obsérvese como ocurre con estas personas lo mismo que con todo el mundo, mientras unos muchos sobreviven malamente de su trabajo, unos pocos viven desahogadamente de la explotación... sexual, inmobiliaria, etc.
|

|
Creemos que la solución estaría en la existencia de una inspección municipal que evitase no sólo los hacinamientos y prostíbulos sino también el que los pisos que se alquilan cumplan unas condiciones mínimas... y (ya es mucho pedir) que dichas inspecciones fueran periódicas y efectivas. De momento, por aquí la única representación de la autoridad municipal que vemos por aquí son los policías locales poniendo multas a los coches mal aparcados
¡Menos libretita y más eficiencia!
|
|