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HACE FRÍO EN BAVIERA Diciembre, en la capital de Baviera; estoy huyendo de una Navidad si, me escapo de España, aquí no me conocen, y quiero ¡una Navidad diferente¡. Baviera, a primera vista parece acogedora (mal empezamos), reposada de costumbres campesinas (esto me agrada en suma),. Parece como si la clara espuma de su cerveza le hubiese contagiado a todos su alegría (aquí me quedo sin comentario), ¡alegría de vivir¡... Porque Munich es el País de la cerveza... A las pocas horas de llegar ya me adentro en sus cervezerias. Me infiltro para cenar en un restaurante de la Mathaser bran, debe ser la cervezeria mas grande de Munich.El espectáculo es curioso, algo inolvidable. El local esta completamente completo de gente, sentadas alrededor de grandes mesas bebían y brindaban acompañados por la música sosteniendo en sus manos unas enormes jarras de cerveza.Los músicos de la orquesta en la que predominan, acordeones y violines, visten trajes tiroleses a saber; pantalón corto de cuero y sombreros de plumas largas en la Mathaser bran. Hay una gran ¡algarabía¡ el director de la orquesta de pronto dirige sus palabras al público asistente y todas la cabezas dejan de sumergirse en la jarras de cerveza la orquesta interpreta "paquito el cholatero" ¡no se como se han percatado de mis presencia y un grupo de chico grita. ¡Espagnola¡. Después una polca tirolesa. Las camareras de la Mathaser que también viste traje típico de campesinas bávaras es decir; mangas abombadas, escote de vértigo, corpiño estrecho y faldas de flores. Se mueven como gacelas entre las mesas, como si en vez de llevar en las bandejas jarras de cerveza, llevasen plumas.Pasan rapidamente, incansables, con una enorme sonrisa: ¡brille¡ -por favor-. De vez en cuando los músicos dicen alguna gracia y los clientes ríen, ríen si parar.Para mi los alemanes son como niños grandes porque los chistes de los músicos no harían reír a un crio de tres años. Ellos se divierten así, tan contentos y tan alegres bebiendo cerveza siempre con la música.En Munich hay una cervezeria en cada esquina y las he visitado casi todas... pensadolo bien no se encuentra en ellos ese dulzón romanticismo de los de Hildelberg con sus melancólicos paseos por los puentes del Necker.Aquí mas que turísticos son tremendamente familiares. Voy camino del Hostal con la cabeza llena de efervescencia blanca y es madrugada. Entro al hotel... y no podéis ni imaginar la cara que pone Hilde. -La patrona, -al oír mis pretensiones- para mi y a estas horas es todo un tratado de sicología alemana, ose decirle en extraña jerga, mezcla de andaluz, alemán y lengua trapajosa.Que me cambiase la hora del desayuno que ella tenía ya señalada antes de mi llegada.¡Eso en Alemania es algo inconcebible.Allí todo esta previsto y estudiado con tiempo, como si las cosas mas insignificantes hubiesen sido decididas en una conferencia de alto nivel.La cara de estupefacción de Hilde Erika se repitió cuando pedí cosas tan aparentemente normales como pan en todas las comidas y postre.Lo que priva aquí son los "kartafeln" -patatas-, en forma de enormes bolas pastosas que hay que tragar a fuerza de buena voluntad y...cerveza. No se, si sera la cerveza, pero veo a esta ciudad inmensa y, yo demasiado pequeña, los parques, los bosques metidos en sus mismas entrañas, le dan unas desproporcionadas dimensiones al numero de habitantes. -Me han dicho que el corazón de Munich está en Marientplaz, haya voy a visitar el celebérrimo carillón que toca unas mil veces (mas o menos) para mi gran desvarío la melodía "Aben keit is koit." ¡Pero que hoy hace frío¡, - parece que me dice la música-,en medio de la plaza se alza la columna de María, Patrona de Baviera, parece que tiene como un ademán maternal, y como que con el , bendice a toda la ciudad. De golpe, me causan un inenarrable pavor, los tranvías , color azul pálido que se deslizan como fantasmas por la ciudad, no se si cayere víctima de alguno de ellos ya que son sigilosos. Lo desagradable que sería... las torres de la catedral son ¡como no¡ inmensas destacando sobre las casas estilo "biedermen". Ahora, me detengo a mirar los escaparates de los grandes almacenes, y observo que están de moda los sombreros es mas abundan junto con los zapatos y botas blancas.Miró los pies de las mujeres me llama la atención que la mayoría calza zapatos o botas blancas y con trajes de invierno ¡extrañas modas¡ que pensaba solo estaban en España. Veo que las señoras de edad no temen al frío ya que visten trajes claros y utilizan la bicicleta ¡entre un caótico trafico¡, ¡tamaña valentía me deja mas helada literalmente¡ (de lo que estoy). Extasiada a la par que confusa ante los escaparates de un gran almacén, me sorprende un saludo en castellano, -¡España yo estar en Madrid y costa Brava¡- y para mi el español pero hablado me suena a gloria en estas latitudes.Me dice que se llama Helga y, ¿cómo no?, que mi País es una maravilla: Piensa volver este verano de vacaciones. Le pregunto por las fiestas mas típicas "ya que andamos metidos en harina", de la ciudad según ella, la Oktoberfest fiesta de octubre desgraciadamente estamos en diciembre, -continua Helga- es la octava maravilla del mundo se celebra en Theresin Nise. -Sabe...¡hay organillos, ruedas gigantes, montañas rusas, orquestas, arqueros, y sobre todo hay, pequeños entoldados, ( me estoy mareando mas solo de pensarlo) donde la gente come pollo y salchichas y bebe cerveza -añado yo- , si me imagino que con una alegría proporcional a la fiesta... ¡Muchas gracias¡ ya volveré en octubre Helga... tal vez buscando otra Navidad diferente ya que esta termina me vuelvo a Jaén a plantearme las nuevas Pascuas en el desierto.
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