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©2005, Carmen María Camacho Adarve
GRAGEAS DE HÉRCULES
Finalmente decidí regresar a Francia, me
instalé en Marsella y allí abrí una botica y perfumería. No puedo
saber, ahora, los que me leéis tras muchos siglos, como serán las
cosas, puedo sospechar que seguramente todo permanecerá igual. Tal
vez en vuestro siglo se hayan inventado muchos artilugios, más
comodidad, más lujo, opino que salvo esas cosas, el pensamiento es
similar, las clases sociales: ricos y pobres. Lo más doloroso y
terrible sobre todas estas cosas, de la que os hablo, son vuestras
guerras más, virulentas, sangrientas y crueles. Menos esa gran
salvedad, las cosas seguirán siendo como en mi tiempo. Entonces los
negocios mas saneados como fuente de ingresos eran:
Las pomadas, perfumes, y ungüentos.
Polvos de arroz para aclarar la piel de las damas y tratamientos que
realcen su belleza y retrase la aparición de las muy temidas arrugas,
el envejecimiento. Esos eran los productos que mayormente yo fabricaba
y vendía con notable éxito.
De gran fama eran también mis filtros de
amor. Uno de ellos y voy a explicaros su formula. Eran las famosas
grageas de Hércules. Con estas pastillas, los hombres más pudientes,
los más viejos, y ricos, reforzaban su virilidad y de este modo podían
cumplir con jóvenes.
Bueno ya he dicho en otras ocasiones que
el elemento fundamental en este compuesto era de limaduras de cuerno
de unicornio. No pienso discutiros si ese animal existe o es solo
leyenda.
De cualquier manera no me podréis negar
que en la leyenda del unicornio tiene mucho de poesía. Otro compuesto
empleado mucho por mi milagroso y mágico.
Otros capítulos de Nostradamus:
Nostradamus
Astrófilo
Filtro de Medea
Mi humilde casa de salón
Sobre mis profecias
Catalina de Médicis
Grageas de Hércules
Muerte de Adriana
El prefacio
La peste de Montpellier

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