BREVE RECORRIDO HISTÓRICO POR LA CIUDAD DE JAÉN

Para conocer Jaén, hay que subir hasta el castillo de Santa Catalina. Desde allí, veremos sus extensos campos de olivares y toda la ciudad. Al pie del castillo, hay estrechas y laberínticas calles con sus casas de tejas árabe, que revelan un Jaén musulmán; a lo lejos, grandes avenidas configuran un Jaén moderno.

El orígen de Jaén, se remonta a tiempos de Aníbal. Inicialmente fue dominado por los romanos, y llamaron Auringi, Oringi y Aurgi. En la época musulmana derivó su actual nombre de Jaén. En tiempos del Califato de Córdoba, se erigió un primer alcázar a modo de fortaleza, y fue objeto de numerosos intentos de conquistas por diversos monarcas cristianos. En 1246, el emir Muhammad ibd al-Amar, entregó la ciudad a Fernando III el Santo. Fernando III, levantó junto a la fortaleza el castillo de Santa Catalina, en conmemoración del día en que fue conquistado Jaén.

A lo largo del tiempo, el castillo de Santa Catalina, ha sufrido destrucciones y reformas, pero siempre conservando su imágen actual. El castillo consta de su Torre del Homenaje, la capilla de Santa Catalina, algibes y barbacanas. Al lado del castillo, una enorme cruz recuerda la que, Fernando III clavara en este lugar tras la toma de Jaén. Del alcázar salían unas murallas para proteger la ciudad, hoy en día se conservan algunos restos.

En 1249, el obispado, que residía en Baeza, se traslada a Jaén. Los ataques y asaltos a la ciudad eran muy frecuentes en aquellos años. No obstante, Jaén creció en todos los aspectos, hasta la toma de Granada en 1492. A partir de esta fecha Jaén entró en un declive.

Hoy en día, el "Jaén musulmán" lo podemos apreciar en los Baños árabes, en el Palacio de Villardompardo. Datan del siglo XI. Tras la conquista cristiana, todos los baños árabes fueron abandonados. En el siglo XVI, don Fernando Torres y Portugal, conde de Villardompardo y virrey del Perú, levantó sus cimientos bajo esta construcción musulmana que hoy en día podemos visitar, además de otras exposiciones alojadas en el palacio.

Pero Jaén cuenta con más vestigios musulmanes, como la mezquita sobre la que se levantó la Iglesia de la Magdalena, y el Real Convento de Santo Domingo, que también se levantó sobre una construcción árabe.

No lejos de los sitios anteriormente mencionados, se encuentra la Iglesia de San Juan, que aloja tallas de Martínez Montañés, y la Iglesia de San Andrés, con muy buenas pinturas y esculturas.

En la zona de la Catedral, encontramos la Fuente de los Caños y el edificio de las Carnicerías (s.XVIII). En la calle de San Bartolomé, está la iglesia de igual nombre, con una curiosa pila bautismal. Cerca de la calle Aldaba se llega a la parroquia de San Lorenzo, con magníficas yeserías mudéjares. Hay que destacar también el Palacio del Condestable, con un bonito artesonado mudéjar.

La catedral se alza sobre una antigua mezquita. La construcción actual se hizo a finales del siglo XV bajo la dirección de Pedro López y la colaboración de Enrique Egas y Andrés Vandelvira. Vandelvira hizo la traza y el estilo de todo el edificio.

Cuando Vandelvira murió, Alonso Barba y Juan de Aranda Salazar, se hicieron cargo de las obras, realizando la fachada norte, Capilla Mayor y cúpula. En 1667 Eufrasio López Rojas dirigió los trabajos levantando el resto de capillas, las torres y la fachada principal.

En la Catedral de Jaén hay que destacar la Capilla Mayor, con la Virgen de la Antigua. El retablo dedicado a San Pedro de Osma, y la sillería del coro (s. XVI-XVII).

Al lado de la Catedral, cabe destacar la Plaza de Santa María, el Ayuntamiento y el Palacio Episcopal. No lejos del Ayuntamiento se encuentra el Convento de las Carmelitas Descalzas, fundado en 1615, y que cuenta con una copia manuscrita del "Cántico espiritual" de San Juan de la Cruz.

Siguiendo el recorrido, llegamos a la Iglesia de San Ildefonso, que tiene a la Virgen de la Capilla, patrona de Jaén. San Ildefonso es de estilo gótico y en su interior, además de la Capilla de la Virgen, hay un retablo del "Descenso de Nuestra Señora" (s. XVIII).

Junto a la Plaza de Toros, está el Convento de las Bernardas (s. XVII), que está construido aprovechando las viejas murallas de Jaén. En el altar mayor destacan pinturas de Angelo Nardi.

Como se decía al principio de esta reseña histórica, hay un "Jaén moderno", un Jaén de grandes avenidas como la Avenida de Madrid, el Paseo de la Estación y la Avenida de Andalucía (el Gran Eje), que nos llevarán a la Plaza de las Batallas, Parque de la Victoria o al Museo Provincial (1920).

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